La Roca Sobre la que Descansa Nuestra Fe
Mateo 7:24-27
24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las
hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,
y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la
roca.
26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las
hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron
vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su
ruina.
Aquí vemos la importancia de
fundamentar nuestra vida sobre una roca sólida, para hacer los edificios más
grandes, se excava más profundo hasta encontrar la roca sólida y firme sobre el
cual se empezará.
En Hebreos 11:1 vimos que la fe
es el fundamento de las cosas que esperamos recibir de Dios.
Hebreos 6:11-20
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la
misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,
12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores
de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no
pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te
multiplicaré grandemente.
15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que
ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para
confirmación.
17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente
a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso
juramento;
18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es
imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido
para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y
que penetra hasta dentro del velo.
20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho
sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
Uno de los elementos importantes
para recibir de Dios es la paciencia, no solo creemos sino que nos mantenemos
firmes, la fe cree que recibe, pero luego de recibir se mantiene firme hasta
que ve la manifestación de la respuesta.
Santiago 1:2-4
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en
diversas pruebas,
3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis
perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
Siempre hay un elemento de
prueba cuando estamos creyendo en Dios por algo, a veces las cosas no llegan
inmediatamente y puede pasar un periodo de tiempo.
Una de las cosas que hago es
escribir blogs, soy conocido como El Ciberpastor. He colocado literalmente
miles de artículos estos últimos 10 años, tengo unos 60 blogs de diversos
temas, y a veces he colocado 20 artículos diarios.
Yo recibo dinero por publicidad
en mis blogs mes tras mes. A fin de mes ya sé cuánto es lo que voy a recibir,
pero el dinero no llega inmediatamente; tengo que esperar tres semanas que el
dinero ya fue enviado. En ese tiempo debo ser paciente, el dinero va ha llegar
en su tiempo.
La fe y la paciencia hacen lo
mismo, has orado por algo y creído que ya es tuyo, ahora debes mantenerte firme
aunque no lo veas.
Es lo que veíamos cuando vimos
en Hebreos 11:1 que la fe es estar convencidos de las realidades que no vemos.
1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si
pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
Si le has pedido algo, Dios ya
te oyó, y si Dios te oyó ya es tuyo aunque no lo veas.
Volviendo a Hebreo 6, vemos que
cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por alguien mayor,
juró por si mismo.
La palabra jurar es la griega omnumi, se usa de afirmar o negar
algo bajo juramento.
Dios no está afirmando que todo
lo que el prometió es firme para nosotros.
Santiago 1:16-17
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo
alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de
variación.
Aquí Santiago nos dice que nos
equivoquemos, Dios no cambia, no se muda, el sigue siendo el mismo, viviendo en
el mismo lugar.
La Nueva Versión Internacional
pone el versículo 17 así: “Toda buena
dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó
las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las
sombras.”
Ni Dios cambia ni se mueve.
Números 23:19
19 Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre
para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
La Nueva Versión Internacional
lo pone así: “Dios no es un simple
mortal para mentir y cambiar de parecer.
¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?”
La Biblia Castillian de esta
manera: “No es Dios un hombre que pueda
mentir, ni hijo de hombre que deba retractarse. ¿Es que él dice y no hace? ¿Es
que él promete y no cumple?”
Y la Dios Habla Hoy: “Dios no es como los mortales: No miente ni
cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una
promesa, la cumple.”
Entonces, cuando Dios le hizo
la promesa a Abraham y juró por si mismo, Él se estaba comprometiendo a hacer
algo de lo cual no iba a cambiar de parecer.
Esa seguridad de que Dios no
cambia se convierte en esa ancla del alma.
Al acercarnos a Dios tenemos
que ir con esa confianza y seguridad de que cada palabra que ha dicho es verdad
y Él cumplirá lo que dijo.
El problema en cuanto al
recibir de Dios no está en Él, ya que Él ha dispuesto todo para nosotros, el problema
está en el desconocimiento de las cosas que Él nos dio.
Romanos 8:32
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
Dios nos dio lo más importante,
a Su Hijo unigénito, ¿cómo no nos dará todas los cosas?
Filipenses 4:19
19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a
sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios ya hizo la provisión para
todo lo que necesitamos en Cristo.
Efesios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo
Me gusta como lo coloca la
Reina Valera Actualizada: “Bendito sea el
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con
toda bendición espiritual en los lugares celestiales.”
Es en Cristo, por medio de su
obra terminada en la cruz, que hemos recibido todas las bendiciones
espirituales y materiales.
1 Corintios 10:4
4 Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque
bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
Jesucristo es la roca sobre la
cual descansa nuestra fe.
Romanos 9:33
33 Como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de
tropiezo y roca de caída; y el que creyere en él, no será avergonzado.
Nuestra confianza, nuestra fe
tiene una roca sobre la cual está parada. Esa roca es Jesucristo.
Hebreos 12:2
2 Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la
fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el
oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Arcas y Fernández lo pone así: “Nuestra meta ha de ser Jesús, origen y
plenitud de nuestra fe….”
Luego del capítulo de la fe
Pablo nos muestra cual es la meta de nuestra fe, sobre quien está puesta, y esa
fe está en Jesucristo que es el autor, el origen, el consumador y la plenitud
de nuestra fe.
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