jueves, 17 de octubre de 2019

Así que te han dicho que eres un tibio


Hoy quiero tratar un tema que ha traído mucha condenación a los hermanos en Cristo, y es el asunto de la tibieza espiritual.

Apocalipsis 3:14-21
4 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Para entender el contexto de esta carta hablemos un poco de la ciudad. Laodicea era un emporio comercial situado en Turquía. 

Fue una próspera ciudad comercial, ubicada en la intersección de dos importantes rutas, y famosa por sus textiles de lana y algodón. Era un centro clave en el comercio y el mundo bancario. Vendía una muy conocida pomada para los ojos y también prendas de vestir de alta calidad hechas de excelente lana negra. También contaba con un acueducto que les proveía de agua tibia.

Era también una ciudad muy orgullosa, por ejemplo, cuando un terremoto la destruyó en el año 60 DC, rehúso la ayuda del imperio romano y la reconstruyeron sus habitantes.

Tenía una comunidad judía muy grande, debido a que​ Antíoco III el Grande trasladó allí alrededor de dos mil familias judías de Babilonia.

Con esto en mente vayamos a nuestro tema. Aquí Jesús, utiliza una figura basada en el conocido acueducto de la ciudad que proveía agua tibia, y los reprende por su tibieza.

La tibieza es una mezcla de algo frío con algo caliente. Es una mezcla. La tibieza no tiene que ver la conducta sino el mezclar las cosas.

Jesús se refirió a esto en dos parábolas que explican bien este asunto de las mezclas.

Marcos 2:21-22
21 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura.
22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Aquí estaba haciendo una referencia al Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto.

No puedes reparar lo que está roto con algo nuevo, el Antiguo Pacto, que nadie podía cumplirlo, no puede arreglarse mezclándolo con el nuevo. En el caso del vestido viejo se hará peor la rotura.

En el caso del vino se ve esto más claro, no se puede colocar el vino nuevo del Nuevo Pacto, en los odres viejos del Antiguo, la mezcla de vino nuevo con odres hara que se rompan.

El creyente no debe mezclar la ley con la gracia, pues hará que esta se vuelva inefectiva en nuestras vidas.

La tibieza espiritual no es un asunto de cumplir una serie de "reglas cristianas" sino de mezclar la ley con la gracia, tratar de justificarnos por lo que hacemos, en ves de justificarnos por medio de Cristo.

Sigamos analizando nuestro pasaje de Apocalipsis.

Luego apelando a su orgullo que no necesitaban de nadie, sino que todo lo podían hacer por si mismos, les dice que que en realidad no tienen nada.

Esto podemos verlo más claramente en la parábola del fariseo y el publicano:

Lucas 18:9-14
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Los fariseos eran personas muy morales, de una conducta intachable, cumplidores de la ley al 100%. Hoy día diríamos uno hermanos ejemplares.

Pero el problema es que se consideraban justos por lo que hacían, se consideraban superiores a lo demás, a los ellos llamaban pecadores, y lo peor pensaban que eso le agradaba a Dios.

Pablo escribe de esto en Gálatas 5:4 cuando dice: "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído."

El fariseo pensaba que obtenía el favor de Dios, que es Su gracia, por el cumplir la ley, pero en realidad estaba cayendo. Y eso es lo que hacen muchos creyentes hoy, piensan en justificarse con Dios añadiendo el cumplimiento de la ley a la obra de Cristo en la cruz. Están cayendo de la gracia.

Esto es lo que en realidad Cristo está diciendo cuando dice que serán vomitados de su boca, se están desligando de Cristo.

Notemos que no habla de una perdida de la salvación, los Gálatas que se circuncidaron no dejaron de ser salvos, sino que salieron de la bendición y el favor de Dios.

Por eso Cristo les recomienda que "compren algo", los creyentes de Laodicea eran como los fariseos, pensaban que por el cumplimiento de la ley y por sus obras estaban siendo justificados por Dios, pero no tenían nada, de la gracia habían caído.

Isaías 55:1-3
1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

Lo que tenemos que "comprar" es algo gratuito, que no nos cuesta nada. Dice vengan a las aguas, compren vino y leche; se han pasado la vida intentando cumplir la ley para justificarse ante Dios, pero eso no funciona. Trabajar para recibir la gracia de Dios no funciona, lo que dios tiene para nosotros es gratis.

Siguiendo con la parábola del fariseo y el publicano; mientras el fariseo estaba satisfecho consigo mismo y pensaba que lo que hacía lo justificaba con Dios, y no consiguió nada. El publicano se dio cuenta que no podía por si mismo, que sus obras no alcanzaban para justificarse ante Dios, y clamó la misericordia de Dios, y el que llegó con las manos vacías consiguió todo, se fue justificado.

Esto me recuerda Efesios 2:8-9.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

El fariseo se gloriaba de sus obras, de cumplir la ley, el publicano sabía que no tenía nada, su dependencia era total en Dios.

El famoso Apocalipsis 3:20 nos dice, y notemos que Jesús le hablaba a una iglesia, que Jesús esta a la puerta, él quiere entrar, el justificarse por la ley y mezclarlo con la fe en realidad les ha cerrado la puerta para que Cristo pueda obrar en sus vidas.

El ser tibio no es mezclar el mundo con la fe en Cristo; el tratar de justificarse por medio de la ley y Cristo.

Muchos cristianos son como los laodicenses, como el fariseo, dicen: "Yo soy rico ante Dios, mis acciones lo demuestran, soy un cumplidor de la ley, voy a la iglesia, hago muchas obras, me merezco las bendiciones de Dios." Sin saber que eso le desagrada a Dios, están poniendo el vino nuevo en odres viejos, se han vuelto tibios.

Pero otros están poniendo su dependencia en Cristo, no importan sus obras, no importan sus acciones, lo que los justifica ante Dios es la obra de Cristo.

La tibieza es la mezcla de Cristo más la ley, el estar caliente es la sola dependencia en Cristo.

No es lo que tú hagas, es lo que Cristo hizo.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente


Las Dos Obras del Espíritu Santo
en el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo. Nada más lejos de la verdad.

Al momento de recibir a Jesús recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Efesios 1:14 (BL95)
14  Que es el anticipo de nuestra herencia. Por él va liberando al pueblo que hizo suyo, para que al fin sea alabada su Gloria.

Efesios 1:14 (PDT)
14  El Espíritu es como un adelanto o una garantía de que recibiremos lo que Dios prometió. La promesa de Dios llegará cuando se complete nuestra liberación, y así podremos alabar a Dios por su grandeza.

Efesios 1:14 (BLS)
14  Lo recibieron como prueba de que Dios cumplirá su promesa cuando haya liberado totalmente a los que formamos su pueblo. Por eso, alabamos la grandeza de Dios.

Estas arras son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá atener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, el el cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que Él tenía que tomar la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

El toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros!
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.

Pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

Lucas 24:49 (PDT)
49  Ahora les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Pero quédense en Jerusalén hasta que hayan recibido ese poder del cielo.

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (RV2000)
49  Y he aquí, yo enviaré al Prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto.

Ellos iban a recibir la promesa del Padre, veamos que la Reina Valera 2000 dice que iban a recibir al Prometido, alguien que los iba a llenar con el poder de lo alto.

En Hechos 1:4-5 explica más que es la promesa del Padre.

Hechos 1:4-5 (RV60)
4  Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre,  la cual,  les dijo,  oísteis de mí.
5  Porque Juan ciertamente bautizó con agua,  mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Aquí Jesús les explica a los discípulos que la promesa del Padre es el bautismo con el Espíritu Santo.

Ellos ya habían recibido la primera obra, la salvación, cuando Jesús había soplado en ellos; ya tenían el Espíritu Santo dentro, ahora iba a venir sobre ellos para vestirlos del poder de Dios.

Juan7:37-39 (RV60)
37  En el último y gran día de la fiesta,  Jesús se puso en pie y alzó la voz,  diciendo: Si alguno tiene sed,  venga a mí y beba.
38  El que cree en mí,  como dice la Escritura,  de su interior correrán ríos de agua viva.
39  Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;  pues aún no había venido el Espíritu Santo,  porque Jesús no había sido aún glorificado.

En la primera obra el Espíritu Santo era como una fuente o manantial de la que brotaba vida eterna, esta obra ocurre cuando nacemos de nuevo y el Espíritu Santo vive dentro de nosotros.

En la segunda obra el Espíritu Santo hace que de nuestro interior corran ríos de agua viva, es decir ya esta dentro.

Esta obra iba a ocurrir después que Jesucristo fuese glorificado, es decir, muerto resucitado, ascendido al cielo y sentado a la diestra de Dios.

Pedro lo explicó de esta manera:

Hechos 2:33 (RV60)
33  Así que,  exaltado por la diestra de Dios,  y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,  ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hechos 2:33 (PDT)
33  Jesús fue llevado al cielo y ahora está a la derecha de Dios. El Padre, según su promesa, le dio el Espíritu Santo. Jesús lo ha derramado sobre nosotros; eso es lo que ustedes ven y oyen ahora.

Jesús ya fue llevado al cielo y sentado a la diestra de Dios, por eso el Padre le dio el Espíritu Santo según su promesa y Él lo derramó sobre los creyentes.

Volvamos a Juan 7:38:

Juan7:38 (BLS)
38  Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.

Juan7:38 (NBLH)
38  El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  El que cree en mí, según dijo la Escritura; ríos de su vientre fluirán de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  Las Escrituras dicen que del interior del que cree en mí saldrán ríos de agua viva.

Vemos que del corazón, interior, vientre, de lo más profundo del ser de los creyentes iban a correr, brotar, salir y fluir ríos de agua viva.

Volvamos a Lucas 24:49 para qué son esos ríos de agua viva que iban a correr de los creyentes:

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (NVI)
49  Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre;  pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

Lucas 24:49 (Scio)
49  Y yo envío al prometido de mi Padre sobre vosotros. Mas vosotros permaneced aquí en la ciudad, hasta que seais vestidos de la virtud de lo alto".

Estamos viendo que la promesa del Padre es el Bautismo con el Espíritu Santo,

En este pasaje nos dice que ellos iban a ser investidos, vestidos y revestidos del poder y la virtud que vendría de lo alto.

Veamos primero la palabra que define poder y virtud

δύναμις dúnamis; de G1410; fuerza (lit. o fig.); espec. poder milagroso (por lo general por impl. un milagro en sí mismo):-eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.

Esta palabra dunamis nos habla de tener capacidad para  poder para hacer milagros.

Veamos la palabra para investidos, vestidos y revestidos:

νδύω endúo; de G1722 y G1416 (en el sentido de hundir en un vestido); investir con ropa (lit. o fig.):-poner, revestir, vestir, investir.

Me parece que cuando habla de hundirse en un vestido, es como ponerse un vestido más grande que uno, de manera que se es cubierto completamente.

Luego vemos que este poder nos habla de una obra exterior, que nos cubre.

Antiguamente se decía que ciertos ministros tenían “mantos” que los cubrían, hablando de la unción específica que tenían para realizar el ministerio que Dios les había encomendado, recordando el manto de Elías que cayó sobre Eliseo para ser su sucesor en el ministerio.

Eso es lo que ocurre cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo, el poder milagroso de Dios nos cubre como un manto que nos rodea completamente.

Los 4 evangelios relatan como Jesús recibió el bautismo con el Espíritu:

Mateo 3:13-17 (RV60)
13  Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán,  para ser bautizado por él.
14  Mas Juan se le oponía,  diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti,  ¿y tú vienes a mí?
15  Pero Jesús le respondió: Deja ahora,  porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
16  Y Jesús,  después que fue bautizado,  subió luego del agua;  y he aquí cielos le fueron abiertos,  y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él.
17  Y hubo una voz de los cielos,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia.

Este relato lo encontramos en: Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33.

En Lucas 4 podemos ver como Jesús recibió este poder dunamis luego que fue bautizado por Juan en el Jordán.

Lucas 4:14 (RV60)
14  Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Aquí la palabra poder es dunamis; veamos en que consistía este dunamis:

Lucas 4:16-21 (RV60)
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

En el verso 18 vemos que el Espíritu Santo estaba sobre Él para ungirlo para que realice el ministerio que Dios le había encomendado.

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

Ese es el mismo poder que viene sobre nosotros cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo

Hechos 1:8 (RV60)
8  Pero recibiréis poder,  cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,  y me seréis testigos en Jerusalén,  en toda Judea,  en Samaria,  y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castillian)
8 Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Hechos 1:8 (EUNSA)
8  Sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder milagroso de Dios sobre nosotros, el dunamis, para ser testigos.

Notemos que no dice dentro sino sobre, no es algo interior sino algo exterior.

En Hechos 2 podemos ver como los discípulos recibieron el bautismo con el Espíritu:

Hechos 2:1-4 (RV60)
1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.
2  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.
4  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

Mientras ellos oraban en el Aposento Alto el Espíritu Santo se asentó sobre ellos, y todos fueron llenos (o bautizados) con el Espíritu Santo.

Como dijo Pedro más adelante eso fue lo que profetizó el profeta Joel.

Hechos 2:14-18 (RV60)
14  Entonces Pedro,  poniéndose en pie con los once,  alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos,  y todos los que habitáis en Jerusalén,  esto os sea notorio,  y oíd mis palabras.
15  Porque éstos no están ebrios,  como vosotros suponéis,  puesto que es la hora tercera del día.
16  Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
17  Y en los postreros días,  dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;
18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu,  y profetizarán.

Esta profecía se encuentra en Joel 2:28-32:

Joel 2:28-32 (RV60)
28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones.
29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra,  sangre,  y fuego,  y columnas de humo.
31  El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Joel estaba profetizando que habría un gran mover de Dios en los últimos tiempos; que el Espíritu Santo y como consecuencia de eso habría un gran mover de salvación.

Eso es lo que estaba ocurriendo, el poder de Dios para testificar estaba siendo derramado y ese día se convirtieron tres mil personas.