miércoles, 24 de agosto de 2022

Unciones y Mantos (Ed Dufresne) Capítulo 1 - Acerca de los Dones Espirituales


Capítulo 1
Acerca de los Dones Espirituales

Pablo escribió en 1 Corintios 12:1, “No quiero,  hermanos,  que ignoréis acerca de los dones espirituales”.

Posteriormente en ese capítulo, Pablo añadió que no quería que fuésemos “estúpidos, desinformados o ignorantes acerca de los dones ministeriales que Dios puso en la iglesia".

Estoy convencido de que antes de empezar a enseñar acerca de los dones espirituales bosquejados en Primera de Corintios 12, necesitas volver al capítulo onceavo, donde Pablo echa los cimientos enseñando acerca del discernimiento del Cuerpo del Señor.

En realidad, eso es lo que estás haciendo cuando estudias esos dos capítulos: Estás discerniendo los dones del Espíritu en el cuerpo de Cristo así como también los dones ministeriales que Dios puso en la iglesia. ¡Alabado sea Dios por cada tipo de ministerio!

Los profetas, como probablemente sepas, son diferentes. A veces ellos “acampan” en un tema hasta que la situación cambia. En otras ocasiones, ponen la mira en cosas diferentes.

A veces cuando predico, me digo: “¿Cómo acabe en ese tema?” Luego recibo una carta que dice: “¡Yo tenía un problema, y le diste al clavo directamente en la cabeza!

Ese es mi trabajo. Como profeta soy un “extractor de troncos.” Por supuesto, los extractores de troncos no tienen mucho crédito por algo; ellos solo limpian todo sacándolo del “campo.” Posteriormente los otros dones; apóstol, evangelista, pastor y maestro, llegan y labran la tierra, nutriendo las tiernas plantas del huerto de Dios.

En el capítulo doceavo de Primera de Corintios, Pablo también se refiere a ti, el cristiano común y corriente. Cada uno de ustedes ha sido puesto en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes necesita discernir su parte en el Cuerpo de Cristo.

Pablo dijo en Primera de Corintios 12:28, “Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.

¡Dios puso en la Iglesia! Necesitamos discernir cada parte que Dios puso en la Iglesia. No debemos criticarnos el uno al otro.

Por ejemplo, un hombre que fluye en los dones del Espíritu, pero que no tiene un fuerte don de predicación o de enseñanza, necesita trabajar para desarrollar ese don y estar bajo un pastor o maestro para que lo ayude a mantener su ministerio derecho, así estará en línea con la Palabra de Dios.

Nos Necesitamos el Uno al Otro

Nos necesitamos el uno al otro. Debido a que cada uno de nosotros suple las necesidades del otro, no deberíamos criticar como funciona otro cristiano. Dios puso a esa persona en la Iglesia con un propósito.

Los que no operan fuertemente en milagros deben de ser cuidadosos de no burlarse de los que tienen unciones de milagros, y los que fluyen en unciones de milagros deben darse cuenta de la necesidad de los que enseñan y traen balance y estabilidad con el poder de la Palabra y el Espíritu.

Si nos concentramos en un solo tipo de ministerio sin discernir la totalidad del Cuerpo de Cristo, nos perderemos de algo vital en nuestras vidas, porque necesitamos cada otra parte del Cuerpo para permanecer espiritual e inclusive físicamente saludables.

Los que no disciernen el cuerpo apropiadamente se volverán débiles y enfermizos, y morirán prematuramente.

La gente es bendecida cuando se ejercen una variedad de unciones en las reuniones. 

Profecía

Están aquellos que Dios no ha puesto. Se han puesto ellos mismos y dijeron: “Soy un apóstol, y soy un profeta, y soy esto, y soy eso.

Pronto verás que algunos de ellos caen muertos, porque le están mintiendo al Espíritu Santo. Y porque la Cabeza de la Iglesia nunca los puso en la Iglesia para que caminen en ese oficio.

Tú has escuchado decir: “Oh no, sabes que ese predicador se cayó del púlpito. Debe haberse agotado”.

No, dice el Señor, tú verás salir de escena a varios de esos que se levantaron y mintieron completamente diciendo: “Yo soy esto, yo soy aquello,” pero que nunca les dije que estaban en esos oficios.

Pero están los que caminarán en el portentoso poder. Yo los puse en esos oficios. No son ignorantes de las cosas que pertenecen al Espíritu, y caminarán en el oficio que los puse.

Y ellos se levantarán en los últimos días, y caminarán en la unción, los dones y el equipo de sus oficios. Oh, cómo será bendecido el Cuerpo de Cristo, porque ellos aparecerán en la escena.

Si, los ministerios quíntuples y los que puse en la Iglesia inclusive vendrán a las ciudades. El pastor trabajará junto con ellos como un equipo, y las bendiciones serán dadas debido a su unidad, dice el Señor de los ejércitos.

Dios ha puesto cada parte o miembro en el Cuerpo de Cristo. ¡Los necesitamos a todos! Si no disciernes la iglesia local, serás espiritualmente débil, porque Dios puso a la iglesia local en el Cuerpo de Cristo.

Manifestaciones del Espíritu Santo

Continuemos con Primera de Corintios 12. El cuarto verso dice: “Ahora bien, hay (diferencias y) diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

Aunque Pablo se está refiriendo aquí a los dones del Espíritu, creo que también está señalando a los dones ministeriales, debido a que son mencionados en el mismo capítulo.

Verso 5: “Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.” La palabra “ministerios” quiere decir “servicios, administraciones y oficios.” Fíjate que el Señor es la Cabeza del brazo administrativo de la gran “corporación,” el Cuerpo de Cristo.

Verso 6: “Y hay diversidad de operaciones,  pero Dios,  que hace todas las cosas en todos,  es el mismo.” Dios es Aquel que opera para hacer que las cosas sean hechas en el Cuerpo de Cristo.

Verso 7: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” No quiero sonar fantasmagórico, pero “manifestación” significa “aparición.” Hay diferentes maneras en la que el Espíritu Santo se manifiesta, o aparece, ¡y no debemos burlarnos de ellas!

Burlándose de una Manifestación

Hace años fui culpable de esto, mirando a un sujeto por la televisión. Él metió sus dedos en oído de alguien y dijo: “¡Ahora, espíritus sordos, salgan de él!” Y luego puso su dedo sobre la boca de esa persona y le mandó al espíritu mudo de él. Luego le dijo: “Di bebé. Be-bé. Be-bé.

Y yo estaba sentado ahí riéndome y diciendo: “Be-bé,” burlándome de ese hombre de Dios. Parecía divertido entonces, pero me estaba burlando de la forma que el Espíritu de Dios estaba operando a través de él.

Y Dios me dijo: “Quiero hacerte una pregunta.

(Cuando El quiere hacerte una pregunta, ¡estás en problemas! ¡Tú los tienes!)

Yo le dije: “¿Cuál es?

Él me dijo: “¿Cuántos auditorios has llenado?

Bueno, vine aquí a la reservación india, y llegaron cerca de 16 personas.” Supe que Él me tenía.

No critiques debido a la forma que las manifestaciones diferentes del Espíritu Santo fluyen a través de diferentes personas.

No Dejes Fuera al Espíritu

Si no somos cuidadosos, podemos meternos en una predisposición mental. Entonces diremos cosas como: “Bendito Dios, soy un hombre de la Palabra. A menos que esté en la Palabra...” Bueno, esto está en la Palabra. Está en los versos que hemos estado estudiando. 

¡Puedes ser tan detallista de la Palabra que dejes fuera al Espíritu! Necesitamos a ambos, la Palabra y el Espíritu.

En 1971, cuando la unción vino sobre mi mano derecha y se manifestó con una sensación de calor y ardor. Yo no sabía lo que era. No sabía que nadie más operase con esa manifestación, y la gente se burlaba de mí por causa de ella.

En una de mis reuniones, describí como es que la unción tangible de sanidad se sentía como el sostener un dólar de plata caliente en mi mano. Entonces un hombre se levantó y dijo: “Yo no tengo dólares de plata en mi mano que estén realmente calientes.” Él me estaba criticando. Estaba celoso debido a que no operaba bajo esa clase de unción.

En primer lugar, nunca pedí tener esa clase de unción, pero sabía que Dios me había hablado, así que continué operando en ella.

sábado, 13 de agosto de 2022

La Fe Que Funciona Para Ti (Charles Capps) - 12 Encendiendo la fe


Clase 12
Encendiendo la fe

Y cuando hubo asalto tanto de los gentiles como de los judíos con sus gobernantes, para ultrajarlos y apedrearlos,
Ellos lo supieron y huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y hasta la región que está alrededor:
Y allí predicaron el evangelio.
Y estaba sentado en Listra cierto hombre, impotente de los pies, lisiado desde el vientre de su madre, que nunca había andado:
El mismo oyó hablar a Pablo, el cual, mirándole fijamente, y conociendo que tenía fe para ser sanado,
Dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y saltó y caminó.
—Hechos 14:5-10

Cuando tu fe es pasiva y no has actuado en consecuencia, la valentía de la fe de otra persona puede encender la fe que tienes.

Este pasaje de la Escritura de Hechos 14 es un ejemplo clásico de esto. Pablo estaba predicando a un grupo de personas, incluido un hombre, lisiado desde el vientre de su madre, que nunca había caminado. El Espíritu Santo le reveló a Pablo que el hombre tenía fe para ser sanó, pero su fe aún no había sido liberada. Esto prueba que puedes tener fe para ser sanado y no ser sanado.

"Pablo dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y saltó y caminó." Note que Pablo no oró por él; no le puso las manos encima. Debe darse cuenta de que lo que sucedió tuvo algo que ver con la fe de ese hombre.

También tenía algo que ver con la fe de Pablo.

Pablo habló con tal osadía que encendió la fe de este individuo y lo hizo actuar en la fe que ya tenía.

En el capítulo nueve de Hechos, encontramos un incidente similar.

Y aconteció que pasando Pedro por todas partes, descendió también a los santos que habitaban en Lida.
Y allí encontró a cierto hombre llamado Eneas, que había estado en cama ocho años, y estaba enfermo de parálisis.
Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y se levantó inmediatamente.
Y todos los que habitaban en Lida y Saron lo vieron y se convirtieron al Señor.
—Hechos 9:32-35

Note que Pedro vino a los creyentes que habitaban en Lida, no a los incrédulos. Eneas fue uno de estos creyentes. Llevaba ocho años postrado en cama, enfermo de parálisis.

¿Notaste que Pedro no oró por él? No le puso las manos encima. Evidentemente este santo tenía la Palabra de Dios en él. Tenía fe, pero no había traído sanidad.

Pedro le dijo: "Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y haz tu cama". ¡Y se levantó de inmediato!

Ahora recuerde, este hombre había estado postrado en cama durante ocho años. Todos los que vinieron probablemente dijeron: "Bendito sea tu corazón; valdrá la pena todo uno de estos días. En el dulce poco a poco cuando llegues al cielo, estarás bien". Pero Pedro se acercó a él de manera diferente.

Permítanme parafrasearlo. Pedro dijo: "Eneas, ¿no sabes que Jesucristo te sana? ¡Levántate! Haz tu cama".

Casi puedo oír a Eneas decir: "Sí, es cierto. Jesús me sanó, ¿no?" Luego simplemente recogió su cama y se fue a a casa.

¿Qué sucedió? La osadía de la fe de Pedro encendió la fe que había en Eneas. En otras palabras, Pedro dijo: "Oye, ¿no sabes que Jesucristo ya lo ha hecho todo? ¡Haz tu cama!" La osadía de la fe de Pedro encendió la fe en Eneas, y se levantó antes de saber que no podía.

La Iglesia, el Cuerpo de Cristo, no tiene problema en tener fe en Dios, pero sí tiene problema en tener fe en su fe.

¿Lo has notado en tu vida? Hay momentos en los que haces algo que no debes o no pasas tanto tiempo en la Palabra como deberías.

Entonces empiezas a sentirte condenado.

Porque si nuestro corazón nos reprende, mayor es Dios que nuestro corazón, y sabe todas las cosas.
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, entonces tenemos confianza en Dios.
—1 Juan 3:20-21

Si tu corazón te condena, el diablo se apoderará de ti y te derribará si se lo permites. La condenación es una herramienta que el diablo usará contra ti.

El Espíritu Santo te convencerá o dará convicción. Cuando lo haga, arrepiéntete. Pero recuerda, Pablo dijo:

Por lo tanto, ahora no hay condenación a los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, enviando Dios a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado, condenó al pecado en la carne. 
—Romanos 8:1-3

Después de que el Nuevo Pacto entre en vigor, no hay condenación. Si has nacido de nuevo y te esfuerzas por agradar al Padre en todo lo que haces, no permitas que esa condenación venga contra ti. Es un diseño del diablo para detener tu fe. Actuar en 1 Juan 1:9 destruirá toda condenación y traerá la paz de Dios.

Toma la decisión de pasar tiempo en comunión con tu Padre celestial todos los días. Desarrolla una relación fuerte con Él a través de la oración, y con su Salvador, Jesús, y el Espíritu Santo a través del estudio y la meditación de la Palabra de Dios diariamente.

Entonces descubrirá que la fe en tu fe crecerá sobremanera.


Traducido por Ricardo Botto

lunes, 8 de agosto de 2022

La Fe Que Funciona Para Ti (Charles Capps) - 11 Orar en el Espíritu


Clase 11
Orar en el Espíritu

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 
Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
—2 Timoteo 1:5-6

En el versículo 5 Pablo escribe al joven Timoteo, recordándole la fe que había en su abuela Loida y en su madre Eunice. Sabemos por los escritos de Pablo en Romanos 10:17 que la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios.

Luego esta fe que está en Timoteo no fue heredada, aunque fue "transmitida". Loida le enseñó la Palabra de Dios a su hija Eunice, quien luego le enseñó esa Palabra a su hijo Timoteo.

Luego, en el versículo 6, Pablo le recuerda a Timoteo que avive el don de Dios que está en él por la imposición de las manos de Pablo. Aquí Pablo no se refiere a la fe. Ese no es el regalo de Dios que Timoteo recibió de Pablo.

En ninguna parte de la Biblia dice que se pongan las manos en las personas para darles fe. Más bien, el don que Pablo le está diciendo a Timoteo que avive es el don del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el don que una persona puede recibir por la imposición de manos. Así que Pablo le está diciendo a Timoteo: "Aviva el don (el Espíritu Santo) que recibiste cuando te impuse las manos".

Guardar por el Espíritu Santo

Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 
Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.
—2 Timoteo 1:13-14

Reten las sanas palabras. Quédate con lo bueno que te fue encomendado por el Espíritu Santo. 

¿Qué cosa buena? La fe no fingida.

¿Cómo lo mantienes? Por el don del Espíritu Santo que te fue dado por la imposición de manos.

Alguien dijo: "¿De qué sirve todo eso de hablar en lenguas? Nadie puede entenderlo". La Biblia dice que no hablas a los hombres, sino a Dios. Pregúntate esto: ¿Sería de algún beneficio tener una comunicación directa con Dios? Pablo dijo que te edificará. Te erigirá. Luego Judas añade algo de luz al tema al decir:

Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 
conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
—Judas 20-21

Orar en el Espíritu Santo te edificará en tu santísima fe. Él no dijo que te daría fe. Él no dijo que Dios te edificaría.

Te edificas en tu santísima fe orando en el Espíritu Santo.

La Fe de Dios Está en Su Palabra

Cuando hablamos de tener fe en la Palabra de Dios y recibir la Palabra de Dios en ti, simplemente estamos diciendo que si la Palabra de Dios mora dentro de ti, entonces tienes la fe de Dios en ti, porque la fe de Dios está en la Palabra. .

En otras palabras, obtenemos la fe de Dios de Su Palabra porque Él llenó Su Palabra con fe. Pero Judas está hablando de nuestra fe.

No está hablando de la fe de Dios, sino de nuestra propia fe. En otras palabras, esa fe que tú y yo recibimos de la Palabra de Dios se convierte en nuestra fe individual. está en nosotros. Es nuestra para usarla. Él nos dice que nos edifiquemos en nuestra santísima fe orando en el Espíritu Santo.

Podrías tener fe dentro de ti y aun así no lograr una sola cosa, a menos que tengas fe en la fe que hay en ti, fe suficiente para hacer que actúes.

Puedes tener dinero, pero si no tienes fe en que alguien aceptara ese dinero a cambio de comestibles, puedes morirte de hambre con una cartera o billetera llena de efectivo. Para poder beneficiarte de todo el dinero que tienes en tu poder, debes tener suficiente fe en ese dinero para usarlo para comprar las cosas que necesitas.

No te llevó mucho tiempo darte cuenta de que para beneficiarte de su dinero, tenías que gastarlo. Eso lo aprendiste por experiencia. Tienes fe en el dinero; no tienes dudas de que los comerciantes de todo el país lo aceptarán a cambio de bienes y servicios. Por eso el dinero es tan importante. Lo necesitas para obtener las cosas necesarias para la vida.

Lo mismo es cierto de la fe. Una de las razones por las que David era tan fuerte en la fe era porque la fe no era solo una teoría para David. Ya lo había probado en batallas con un león y un oso. Había probado su método, sabía que funcionaba.

David se negó a usar el método de otro hombre o las armas de otro.

No pudieron disuadirlo de su fe. Él tuvo mucha fe en su método porque lo había probado.

Para tu situación, comienza donde estás con tu fe. Úsala en las cosas pequeñas primero. Desarróllate en ella, entonces tendrás una gran confianza en tu fe. A medida que crezca su fe, también lo harán tus logros.

Hay dos cosas importantes que Judas nos dice que  hará el orar en el Espíritu Santo. Te edificará en la fe que está dentro de ti, y te mantendrá en el amor de Dios.

Estos dos beneficios son muy importantes para el desarrollo de nuestra fe. Recuerde lo que dijo Pablo en Gálatas 5:6: "... la fe... obra por el amor". Sin fe no tenemos poder para una vida exitosa. Sin el amor de Dios en nosotros, la fe que tenemos no funcionará para nosotros.

Si estás enojado con alguien que te ha ofendido, comienza a orar en el Espíritu Santo y no permanecerás enojado por mucho tiempo. En cambio, tanto tu fe como tu amor crecerán.


Traducido por Ricardo Botto








viernes, 5 de agosto de 2022

La Fe Que Funciona Para Ti (Charles Capps) - 10 No te metas por completo cuando estés medio listo


Clase 10
No te metas por completo cuando estés medio listo

Y en la cuarta vigilia de la noche Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
Y cuando los discípulos le vieron andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: Es un fantasma; y gritaron de temor.
Pero luego Jesús les habló, diciendo. Estad de buen ánimo; esto soy yo; No tengan temor.
Y Pedro le respondió y dijo: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua.
Y él dijo: Ven. Y bajando Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
—Mateo 14:25-29

Aquí Pedro tiene una gran fe en su fe. Él dice: "Señor, si eres Tú, pídeme que vaya". Jesús respondió con una sola palabra: "Ven".

Mientras oraba un día, dije: "Señor, veo mucha gente que va más allá de su fe. Saltan de su bote cuando no están listos para caminar sobre el agua. Se emocionan emocionalmente y saltan más allá de donde están desarrollados. Puedo ver que Pedro hizo eso, y me gustaría saber por qué lo llamaste fuera de la barca cuando no estaba listo para la fe que camina sobre el agua".

El Señor dijo: "Yo no lo hice".

Yo dije: “Pero lo hiciste”.

¿Alguna vez has discutido con el Señor? Sabía que tenía razón. Lo había leído cien veces, pero el Señor dijo: "Vuelve ahí y lee".

Apenas podía esperar para leérselo. “Justo aquí en el versículo 29 Tú dijiste: 'Ven'”.

Él dijo: "Lee el versículo anterior". Así que lo hice.

Y Pedro le respondió y dijo: Señor, si es tú, mándame ir a ti sobre el agua (v. 28).

El Señor me dijo: "¿Qué iba a decir yo: 'No, Pedro, no soy Yo?' Todo lo que hice fue responder a su pregunta".

Entonces lo entendí por primera vez. Pedro no le dio a Jesús ninguna opción. Él le dijo: “Si realmente eres Tú, pídeme que venga”. Si Jesús hubiera guardado silencio, habría mentido. Si hubiera dicho: "No, Pedro, no vengas", habría sido una mentira.

Jesús pronunció una palabra: "Ven". Simplemente respondió a la pregunta de Pedro. Creo que Él tiene la intención de que esto revele más de lo que hemos obtenido.

A veces somos como Pedro; nos pintamos en un rincón. Decimos: "Dios, si quieres que haga eso, deja que esto suceda". Era la voluntad de Dios que hicieras eso, pero no era la voluntad de Dios que eso sucediera.

Fe emocionada

Pedro dijo: "Dime que venga". Jesús dijo: "Ven". Pedro salió de la barca y caminó sobre el agua para ir a Jesús.

Pero cuando vio el viento fuerte, tuvo temor, y comenzando a hundirse, clamó, diciendo Señor,
sálvame.
—Mateo 14:30

Hágase esta pregunta: ¿Qué tuvo que ver el viento con eso?

Pedro vio el viento fuerte y tuvo temor.

El diablo probablemente dijo: "Pedro, ¿te diste cuenta de lo fuerte que sopla el viento?"

Pensemos en esto por un momento. ¿Qué tiene que ver el viento con caminar sobre el agua? No es una cosa.

Pero el diablo sabe que debes ser decidido si vas a tener fe en tu fe.

Así es como se te escapa la fe: cuando empiezas a mirar cosas que no tienen nada que ver con lo que estás creyendo o lo que estás haciendo. En el caso de Pedro, provocó que viniera el temor.

Pedro comenzó a prestar oído a las palabras del enemigo o de su mente carnal. Muchas veces decimos que el diablo dijo algo cuando era nuestra mente carnal. Nuestra mente carnal es enemistad contra Dios y no está sujeta a la ley de Dios. (Rom. 8:7). Debe ser renovada por la Palabra de Dios.

... y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo Señor, sálvame (Mat. 14:30).

Nota la frase, comenzando a hundirse. ¿Alguna vez has visto a alguien meterse en una piscina y comenzar a hundirse, primero las rodillas y luego de cintura?

No. Se hunde inmediatamente, si no antes.

Pero su fe no se va toda a la vez. Cuando Pedro se fijó en las circunstancias, el temor comenzó a venir y la fe comenzó a desvanecerse. Esto prueba que puedes tener fe y perderla. Pedro perdió su fe lentamente, y lentamente comenzó a hundirse. Fue llevado por circunstancias externas que no tenían nada que ver con caminar sobre el agua.

Para caminar por fe, debes ser un inconformista. Pablo dijo: "... no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente..." (Romanos 12:2). Tú renuevas tu mente a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios en ti renueva la mente.


Traducido por Ricardo Botto

martes, 2 de agosto de 2022

La Fe Que Funciona Para Ti (Charles Capps) - 9 Hablando de Acuerdo con la Palabra de Dios


Clase 9
Hablando de Acuerdo con la Palabra de Dios 

Ya hemos visto en Romanos 10:17 que la fe en Dios y Su Palabra viene por escuchar la Palabra de Dios.

Creo que, en el contexto de Romanos 10, Pablo revela que la fe en tu fe vendrá al escuchar tu propia voz hablando y diciendo lo que crees, basado en la autoridad de la Palabra de Dios.

Si estudias lo que la Biblia te dice acerca de la clase de fe en Dios, encontrarás que no hay liberación de la clase de fe en Dios sin palabras. Esa es la forma en que se libera: a través de las palabras.

Alguien dijo: "¿Qué pasa con las personas que no pueden hablar?" Entonces deben escribirlo con fe. Esa sería su liberación de fe en palabras.

Liberas tu fe en palabras. El tipo de Dios de la fe también se libera al hablar la Palabra de Dios.

Vemos un ejemplo de esto en el Antiguo Testamento, en la historia de David y Goliat. Cuando estaba creciendo, aprendí sobre David y Goliat en la escuela dominical. Todo lo que aprendí fue que David mató al gigante. Hicieron que pareciera que Dios lo había hecho todo, así que crecí pensando que Dios iba a pelear cada batalla por mí. Nunca me enseñaron los principios que usó David que trajeron la victoria.

Estas son algunas de las cosas que derrotaron al gigante:

Su espada estaba en su boca

Y habló David a los varones que estaban junto a él, diciendo... ¿Quién es este filisteo incircunciso, para desafiar a los ejércitos del Dios viviente?
Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará con este filisteo.
Y Saúl dijo a David: Tú no puedes ir contra este filisteo para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él hombre de guerra desde su juventud.

—1 Samuel 17:26,32-33

David dijo: "Iré a pelear con él".

Saúl dijo: "¿Quién te crees que eres? Eres solo un joven. 'El es un hombre de guerra, entrenado desde su juventud. Ha estado en muchas batallas. No puedes ir a pelear contra él". Note que Saúl no tenía ninguna fe en la fe de David. Pero aquí está su respuesta:

Tu siervo mató tanto al león como al oso; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, por cuanto ha desafiado a los ejércitos del Dios viviente.
David dijo además: El Señor que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él me librará de la mano de este filisteo. y Saulo dijo a David: Ve, y el Señor sea contigo.

—1 Samuel 17:36-37

David no solo tuvo fe en su fe por lo que dijo, sino que su osadía al decretar lo que haría hizo que Saúl tuviera fe en la fe de David.

David dijo lo que le iba a hacer a ese gigante cinco veces antes de hacerlo: "Te quitaré la cabeza de los hombros". Su confesión estaba demostrando fe en su fe.

Algunos de ustedes pueden pensar y recordar algunas cosas que han hecho en la vida por la simple razón de que comenzaron a decirlo. Cuando empezaste a decirlo, no pensaste que realmente lo harías; pero seguiste diciéndolo hasta que empezaste a creer que podías hacerlo. Entonces lo hiciste, y te pareció fácil.

Tus palabras produjeron confianza en tu fe, y actuaste.

Las palabras producen deseo


Siempre he querido volar. Mi primer vuelo fue con un par de alas hechas con tapas de cajas de zapatos cuando tenía unos cuatro años. No duró mucho. ¡Tuve un aterrizaje invertido! Pero yo seguía diciendo: "Voy a volar un avión uno de estos días".

No sabía lo que estaba haciendo, pero puse ese deseo en mi corazón con mis palabras. Proverbios lo dice de esta manera: ...cuando viene el deseo, es árbol de vida (Prov. 13:12). Puedes sacar de ese árbol de la vida que es el deseo.

Cuando el deseo te golpee, comenzarás a hablar de ello. Empecé a decir: "Voy a volar un día de estos". Cuando intenté salir volando de ese granero, mis alas no funcionaron muy bien; pero le quedaban bastante bien a un niño de cuatro años con muchas ganas de volar.

Pronuncié palabras que sentaron algunas piedras angulares en mi vida y me hicieron creerlo. Eventualmente, sucedió.

Si piensas en unos años, hay lugares en los que has estado y cosas que has hecho que pensaste que nunca harías, pero empezaste a decir: "Voy a hacer eso uno de estos días".

Porque había un deseo, lo dijiste una y otra vez hasta que se hundió dentro de ti. Entonces empezaste a tener fe en lo que decías, y tus palabras aumentaron tu deseo. Esa fe te maniobró a la posición para hacer que sucediera. Pero no nos enseñaron eso en la escuela dominical.

Una espada en la boca vale dos en una vaina

David no solo mató a Goliat con la roca; lo mató con la espada de su boca. Se paró allí frente a Goliat y dijo: "Voy a quitarte la cabeza de tu hombro. Daré de comer tu cadáver a las aves del cielo; no solo a ti, sino a todas las huestes de los filisteos".

Esa es una gran declaración para un chico de 17 años que ni siquiera tiene una espada. Le va a cortar la cabeza al hombre: pero todo lo que tiene es una piedra, una honda y fe en Dios.

David lo dijo y lo dijo y lo dijo; entonces lo hizo. No tenía una espada en la mano, pero tenía una en la boca: ¡la espada de dos filos! David basó lo que dijo en su conocimiento de Dios y Su Palabra.

Sabía que tenía un pacto con Dios, y lo había probado. Así que el gigante no era rival para él.


Traducido por Ricardo Botto