jueves, 27 de octubre de 2022

Ministras en la Biblia entre las que hay una "Apóstola"


Yo creo en el ministerio de las mujeres, creo en que hay pastoras y he visto que en la Biblia encontramos que hubieron incluso mujeres apóstoles.

Mira hasta el final del video para que llegues a conocer estas mujeres en la Biblia.

En Hechos encontramos una pareja de esposos, Aquila y Priscilla, que fueron colaboradores del apóstol Pablo. 

que le enseñaron la Palabra a un gigante de la 

En Hechos 18:24-28 que ambos le enseñaron le enseñaron la Palabra a uno que fue considerado un gran ministro de la Palabra

Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

La Biblia coloca a Priscila primero, dándole preeminencia en cuanto a su esposo.

Vemos como una mujer, Priscila (junto con Aquila) le enseñó a Apolos el Evangelio de manera más exacta.

En Romanos 16:3-5 vemos Priscila, junto con Aquila, dirigiendo un iglesia en su casa: Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, 4 que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. Saludad también a la iglesia de su casa.

Priscila era colaboradora de Pablo y era pastora (era pastora principal ya que la colocan antes que su marido) junto con su esposo de una iglesia.

Hablemos ahora de la Apóstol(a) Junias

En Romanos 16:7 dice: Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo.

Veamos lo que dicen los comentaristas acerca de Junias

En el Comentario Siglo XXI dice:

Junias, en el verso 7, probablemente deba ser traducido “Junia” (ver BJ). El nombre griego Iounian podría ser una forma abreviada del masculino Junianis, pero existen muy pocas evidencias. Es más probable, por lo tanto, que sea una forma del nombre femenino Junia, que era bastante común. Presumiblemente se trata de la esposa de Andrónico (cf. v. 3). Ambos, que eran judíos (sungeneis probablemente signifique “hermanos de raza”, como en 9:3, en lugar de “parientes”), conocieron a Cristo antes que Pablo y habían estado en prisión con él, probablemente porque compartían, según traduce la BA, su ministerio de ser apóstoles.

El comentario de la Biblia Latinoamericana dice: 

Se quisiera que Junias (nombre masculino) fuera Junia o Julia, tal como lo escriben algunos de los textos más antiguos, y que haya sido la mujer de Andrónico, compartiendo con él el título de apóstol otorgado a los fundadores de las Iglesias.

NOTEMOS AQUI LA FRASE QUE DICE QUE ALGUNOS DE LOS TEXTOS MAS ANTIGUOS DECIAN "JULIA" EN VEZ DE "JUNIAS"

En las Notas de la Reina Valera 1995 dice:

Andrónico y Junias (o posiblemente Junia ; si el segundo nombre es de mujer, puede tratarse de un matrimonio o de hermano y hermana): llamados apóstoles, en el sentido amplio de la palabra, que se aplicaba a varios personajes de la primera generación de cristianos.

Entonces vemos que Junias era una mujer y que tenía el ministerio de apóstol junto con su esposo Andrónico.

Veamos ahora a la Hermana Febe

En Romanos 16:1 dice: Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea,

Febe era una diaconisa de la iglesia en Cencrea.

En estos casos y otros podemos ver la importancia y el ministerio de la mujer en la Biblia.

Las mujeres son muy importantes en la iglesia.

En estos casos vimos que Junias era "apostol"; Priscila "pastora principal" y Febe era diaconisa.

Para terminar les dejo el verso de las predicadoras

Salmo 68:11
11 El Señor daba palabra; había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

¿Si Dios uso mujeres en cargos de autoridad en la iglesia primitiva, como es que hoy hay algunos cristianos misóginos que no las quieren aceptar?

Dios multiplique a las ministras del Evangelio.

Que surjan mas apóstolas, profetas, evangelistas, pastoras y maestras.

Que Dios les siga bendiciendo

sábado, 22 de octubre de 2022

Cómo Alcanzar el Nivel Más Alto de Fe - Parte 2


Lo segundo que debemos conocer para alcanzar el nivel es conocer lo que es la fe espiritual, es decir, tener la misma clase de fe que Dios tiene.

En la Biblia tenemos una persona que cumple con esas características, quien no por gusto es llamado "el padre de la fe", y ese es Abraham, y debemos aprender lo que él hizo, tener la misma clase de fe que Abraham tuvo. 

En Romanos 4:17-22 vemos como es que Abraham obtuvo esta fe espiritual.

Lo primero que hizo es que oyó la promesa de Dios.

Dios le dijo que lo había puesto por padre de muchedumbres, pero él no era padre aún y tenía 75 años, y encima estaba casado con una mujer estéril de 65.

A veces Dios nos muestra una realidad que es imposible para nosotros, que a los ojos humanos no hay forma de conseguirlo.

Es como cuando Pedro caminó en el agua en Mateo 14:22-33.

Los discípulas estaban asustados al ver caminar a Jesús en el agua. Eran supersticiosos y pensaban que el ver un fantasma caminando en el agua era señal de una muerte inminente, y gritaban asustados. Pero Jesús les dijo: "No tengan miedo que yo soy"

Pedro le dijo: "Ah, eres tú, si en realidad lo eres dime vaya a ti caminando sobre las aguas". Y Jesús le dijo: "Ven".

Una palabra de Dios puede cambiar tu vida para siempre; si quieres tener esa clase de fe espiritual, debes de oír lo que tienes que decirte.

En Romanos 10:17 dice que la fe llega a tu vida cuando tú oyes la Palabra de Dios.

Dios tiene algo bueno que decirte, como dice en Jeremías 29:11: "Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza".

Cuando era nuevo creyente, tenía temor de preguntarle a Dios acerca de su plan para mi vida, dé repente me quería enviar a la última tribu del África, donde ni siquiera tambor existía. 

Pero no fue así, Dios tenía un buen plan para mi vida.

Bueno, ya sabes lo que Dios quiere, tienes una Palabra de Dios acerca, como pasó con Abraham, ¿qué hacer ahora?

Lo segundo que hizo Abraham fue creerle a Dios.

Lo que Dios le dijo era humanamente imposible, el tenía casi 100 años y su esposa de 90 era totalmente estéril, pero Dios le había dicho en Génesis 18:10 "Ciertamente volveré a ti por este tiempo el año próximo; y he aquí, Sara tu mujer tendrá un hijo". 

A veces lo que deseamos parece imposible, pero si creemos esa palabra, sucederá lo que Jesús dijo, si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Así que si has encontrado es palabra que puede cambiar tu vida créela.

Lo tercero que debes hacer es no considerar las circunstancias, ni lo que dicen tus sentidos físicos.

Ya puedo ver a Abraham viendo su cuerpo como de 100 años, o Sara, que era estéril toda su vida.

En Génesis 18:12 vemos que Sara misma se rio pensando: "Ahora que soy anciana, ¿haré el amor con mi marido que es tan viejo?"

Siempre hay montañas que se levantan entre nosotros y lo que queremos recibir de Dios, pero Jesús nos dijo en Marcos 11:23 que hay algo que debemos hacer con esa montaña: "Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho".

No consideres la montaña, no hagas caso a la circunstancia adversa, has algo, has creído, háblale, actúa conforme a lo que has creído.

He tenido innumerables campañas de sanidad, al final de ellas les leía los versos de sanidad divina, dejaba que la fe creciese en ellos, luego les decía pongan las manos sobre el lugar de la enfermedad, y yo iba a ordenar en el nombre de Jesús que se fuese la enfermedad que tenían. lo hacía, y vez tras vez veía a la gente ser ser sanada de cualquier enfermedad que tuviesen.

Lo cuarto que hizo Abraham fue tener un corazón de alabanza.

Cómo dice en Romanos 4:20, "se fortaleció en fe, dando gloria a Dios".

Abraham tenía fe, pero esta se fortalecía, porque él vivía con una actitud de alabanza y adoración.

No alababa por la situación que pasase en ese momento sino porque Dios le había dado la victoria antes que viese la respuesta, cuando había creído la promesa.

Jesús nos muestra esto en la resurrección de Lázaro, antes de la resucitarlo, estando aún Lázaro muerto, dio gracias a Dios en Juan 11:41 "Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto.  Y Jesús,  alzando los ojos a lo alto,  dijo:  Padre,  gracias te doy por haberme oído".  

Recuerda Abraham hizo cuatro cosas que lo llevaron a tener el nivel más alto de fe.

1. Oyó la promesa de Dios acerca de su necesidad
2. Creyó la promesa
3. No consideró las circunstancias, ni lo que decían sus sentidos físicos
4, Alabó a Dios por la respuesta.

Sigue estos 4 pasos y alcanzaras el nivel más alto de fe, 

viernes, 21 de octubre de 2022

Como Alcanzar el Nivel Más Alto de Fe - Parte 1


Como Alcanzar el Nivel Más Alto de Fe

Parte 1

¿Te has preguntado como llegar a tener el nivel más alto de fe?

Has vivido tanto tiempo viendo que parece como que tu fe no funciona, vas de hermano en hermano pidiendo que oren por ti, pides que hagan por ti cadenas interminables de oración, pero nada funciona.

Te preguntas ¿Qué pasa con mi fe que no funciona?

Quiero ayudarte, voy a mostrarte como alcanzar el nivel más alto de fe,

Lo primero que debes saber es que hay 2 clases de fe, tú estás en una de estas 2 clases.

Esta la Fe Natural o Fe de Tomás.

En Juan 20:24-29, está la historia de Tomas, seguro has escuchado a mucha gente decir “yo tengo la fe de Tomás, yo necesito ver para creer”.

Tomas era un discípulo de Jesucristo, de que no estaba con los otro 11 cuando Jesús resucitado vino.

Cuando los otros discípulos le dijeron: “Al Señor hemos visto”. El muy atrevido les dijo: "Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré”.

De ahí salió la famosa frase: “Ver para creer”.

Ocho días después, Jesús mismo Tuvo que darle una lección. Los discípulos estaban reunidos, y esta vez con Tomás. De pronto llegó Jesús, y les dijo: "Paz a vosotros".

Luego le dio una lección a Tomás que nunca iba a olvidar, le dijo: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”.

Entonces Tomás avergonzado, respondió y le dijo: “¡Señor mío, y Dios mío!”

Y Jesús le dio la estocada final: “Tomás, porque me has visto has creído; más bendecidos son los que no vieron, y creyeron".

Tomás solo creía lo que podía ver; su lema era “ver para creer”. Tenía un tipo de fe que solo se basaba en la evidencia de sus sentidos físicos.

Hoy día mucha gente piensa de esta manera; dicen: “Si no lo veo no lo creo”. Pero esto no tiene sentido. Nosotros creemos que tenemos antepasados, aunque nunca los hayamos visto; creemos que tenemos cerebro, aunque no lo veamos; creemos en los átomos, aunque no los veamos.

La fe de Tomás solo puede creer en las cosas que ve, siente o toca.

Las personas con esta fe dicen cuando oran: “Siento que Dios me escuchó”; pero la verdad es que Dios nos escucha cuando oramos de acuerdo a su voluntad, aunque no sintamos nada. Estas personas creen en lo que siente su cuerpo antes de creer en la Palabra de Dios.

El sentir o ver algo no significa que Dios nos haya escuchado; pues Marcos 11:24 dice que primero debemos creer y luego recibir.

Otros son como la mujer que estaba en una campaña y le preguntaron: “Hermana, ¿crees que Dios te sanó cuando oraron por ti?" Y ella respondió arrogantemente: “Cuando este sana, creeré que estoy sana”. Y le respondieron: “Bueno, si ya estás sana, ya no necesitas creerlo, tan solo debes saberlo”.

Si has creído lo que Dios te dice en Su Palabra, y has orado, entonces has recibido y pronto lo verás en tu vida

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él: que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

No tienes que ver para creer, es lo contrario, cree y veras.

En la siguiente lección veremos la otra clase de fe, la fe que recibe de Dios.


martes, 11 de octubre de 2022

El Nombre de Jesús y la Oración


Clase 1
El nombre de Jesús y la oración

En este curso veremos la importancia del nombre de Jesús y su aplicación nuestra vida diaria.

Tan solo hace unos días mientras conversaba con 6 amigos a la salida de un seminario, fuimos testigos de un accidente automovilístico, una camioneta 4 por 4 negra salió disparada en el aire hacia nosotros, solamente dijimos al unísono, “en el nombre de Jesús”, y la camioneta se detuvo en el aire y dio media vuelta regresando parada a la pista.

Como no voy a valorar el poder que hay detrás de ese nombre.

Por ese motivo es de suma importancia que como creyentes sepamos acerca del poder que tiene ese maravilloso nombre y saber que relación tiene con nosotros.

Un ejemplo que me quedó grabado cuando estudiaba en el Centro de Entrenamiento Bíblico acerca de esto es uno de E. W. Kényon.

Él relata en su libro “El Maravilloso Nombre de Jesús”.

Una  tarde, mientras yo daba una enseñanza sobre “El Nombre de Jesús”, un abogado me interrumpió y preguntó:

“¿Usted quiere decir que Jesús nos delegó el poder legal de usar Su Nombre?”  Le dije: “Hermano, usted es abogado y yo soy una persona común. Dígame ¿Jesús nos dio ese poder legal?”   

El me dijo: “Si, si el lenguaje significa algo, entonces Jesús dio a la Iglesia el poder legal”      

Entonces, le pregunte: “¿Cuál es el valor de este Poder legal?”   

Él respondió: “Depende de cuanto hay por detrás de él, cuanta autoridad, cuanto poder este Nombre representa”.

Esto me hace recordar cuando vivía mi abuela y le dio a mi padre un poder legal para poder cobrar su pensión..

Ellos fueron donde el notario y firmaron un documento mediante el cual mi padre representaba a mi abuela y con su firma podía hacer transacciones en su nombre.

Cada fin de mes iba al banco y cobraba la pensión de mi abuela.

Eso es lo que pasó con el nombre de Jesús; Todo poder y autoridad que Jesús tenía ha sido delegado a Su Nombre.
 
La Palabra de Dios nos enseña que tenemos el derecho legal de usar Su Nombre.   

Dice que podemos usar ese nombre para enfrentarnos con los demonios; dice que podemos usarlo para ministrar sanidad, dice que podemos usarlo en la oración.
 
Todo lo que está incluido y se le ha otorgado a este Nombre nos pertenece, porque Jesús nos dio el uso incondicional de Su Nombre. 


El Nombre de Jesús en Oración

Jesús dice del uso de Su Nombre en la oración:

Juan 16:24 (Reina Valeramil novecientos sesenta)
24 Hasta ahora nada habéis pedido EN MI NOMBRE; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Hasta ahora quiere decir hasta el mismo momento que Jesús dijo estas palabras. En otras palabras, hasta ese mismo momento en que Jesús hablaba sus discípulos, nada habían pedido en Su Nombre.

Juan 16:24 (Nueva Versión Internacional)
24 Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Él les está hablando acerca de un “nuevo día” sobre la tierra, y está diciéndoles: Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría se cumpla. 

Cuando pedimos en Su Nombre estamos pidiendo a favor de nosotros mismos. Nosotros somos los que necesitamos sanidad; somos los que necesitamos las cosas que nos faltan.
 
Aquí en Juan, Jesús no solamente nos está dando el uso de Su Nombre en la oración para el Nuevo Pacto.

Juan 16:23 (Reina Valera mil novecientos sesenta)
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

Juan 16:23 (Castilian)
 23 Cuando llegue ese día no tendréis necesidad de preguntarme nada, sino que directamente podréis dirigiros al Padre, y todo lo que le pidáis en mi nombre os lo concederá.

Mira lo que Jesús nos esta diciendo: “Si pides al Padre en Mi Nombre; yo  endosare (aprobaré, legalizaré) tu pedido; y el Padre te lo dará a ti.”

Hace unos meses me llegó un cheque del extranjero, como no tenía oficinas en mi país, yo lo endosé a una institución que cobraba cheques en cualquier parte del mundo, al colocar mi firma (acompañada de mi nombre y número de mi documento de identidad) ellos pudieron cobrar ese dinero en mi nombre.

Eso es lo que hace Jesús, cada vez que presentamos una oración a Dios y usamos Su Nombre, Ese Nombre es el respaldo o la firma que endosa ante Dios la petición que le estamos haciendo.

El problema es cuando no entendemos lo que Jesús nos dice porque en vez de haber aprendido el Nuevo Testamento hemos aprendido tradiciones religiosas que se han convertido en vacas sagradas que han diluido las promesas de Dios.  

Añadimos cosas que Jesús nunca dijo, y por eso es que mucha gente dice: “Dios lo hará si es Su voluntad; pero, puede que no sea su voluntad”.

Esto no es algo que se encuentra en el Nuevo Testamento. Las personas se han conformado con que sus oraciones se queden sin respuestas, diciendo: “De cierto, no era Su voluntad, porque no lo hizo. Si hubiera sido su voluntad, Él lo habría hecho”.   

Jesús declaro la voluntad de Dios aquí en Juan 16:23,24.

Juan 16:23-24 (La Biblia de las Américas)
23 En aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

Debemos aprender a orar la oración de fe y recibir lo que queremos de Dios.

Nadie puede, ni por la oración, ni por la fe, conseguir para otra persona algo que no quiera. Si pudiéramos, haríamos que todos fuesen salvos sin necesidad que ellos quieran. Cuando se trata de orar por otras personas, la voluntad de ellas está involucrada; y su duda puede anular los efectos de nuestra fe. La incredulidad de otras personas, por otro lado, no pueden afectar mis oraciones por mis necesidades. 

Cuando hacemos una oración por nosotros mismos la respuesta de Dios siempre es “si”.

Algunas personas dicen: “Dios siempre responde las oraciones. A veces dice si y a veces dice no". Nunca encontrarás esto en la Biblia, es puro razonamiento humano.
   
Jesús no dijo: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, sin embardo, a veces Dios dirá: ¡No!  a veces dirá ¡Si!, y a veces dirá: espera un poco".   

Hemos  añadido cosas así a la Biblia para tratar de explicar a la gente el porque la oración no funciona para ellos.  Sin embardo, la razón por la que no les funciona es porque no hicieron funcionar la palabra. Si no funciona para mi, es porque no estoy en armonía con la Palabra.

Una persona puede ser un buen creyente, santificado, consagrado y santo y  aun así no tener respuesta a sus oraciones.  

Creemos que las personas deben de vivir una vida correcta, pero no podemos venir a orar alabándonos a nosotros mismos.
  
No podemos acercarnos al trono de la gracia diciéndole a Dios todo lo que hemos hecho, jactándonos en ello y obtener una respuesta.

Nosotros vamos al trono de la gracia llevando el Nombre de Jesús. Y la palabra de Dios funciona hoy,  tal como  funcionó en el pasado. Jesús dijo: “Pedid al Padre en mi Nombre; Yo endosare (aprobaré, legalizaré)  aquello que pidan y el Padre se los dará.”

Esto le da a la oración una base completamente legal, porque Jesús nos dio el derecho legal de usar Su Nombre.

A medida en que tomamos nuestros privilegios y derechos en el Nuevo Pacto y oramos en el Nombre de Jesús, el asunto pasa de nuestras manos a las manos de Jesús, entonces; asume la responsabilidad de esa oración, y sabemos que Él siempre dice: “Padre gracias Te doy porque me oyes; Yo se que Tú siempre me oyes”.

En otras palabras, sabemos que el Padre siempre oye a Jesús, y cuando le oramos a él en el Nombre de Jesús, es como si el propio Jesús estuviese orando; Él toma nuestro lugar. Esto no solamente coloca a la oración en una base legal, más sino en una transacción practica.

Cuando oramos, nosotros tomamos aquí el lugar de Jesús para cumplir Su voluntad, y  El toma nuestro lugar delante del Padre.