domingo, 17 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 4



Génesis 17:9-14
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.
14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

Dios le da a Abraham una señal del Pacto que era la circuncisión, todo participante del Pacto debía llevar esta señal física en su cuerpo.

Bajo el Nuevo Pacto la circuncisión es diferente, ya no es física sino espiritual.

Romanos 2:28-29
28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Aquí nos habla de una circuncisión, la circuncisión del corazón. Pero, ¿cuándo se produce?

Colosenses 2:11-14
11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal,  en la circuncisión de Cristo; 
12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 

14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. 

El día que pasamos de muerte a vida, es decir, en el nuevo nacimiento. El día que Cristo entró en nuestros corazones nuestro corazón fue circuncidado.

Ezequiel 11:19-20
19 Y les daré un corazón,  y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 

20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. 

Ezequiel 36:25-27
25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 
26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

El día que nacimos de nuevo, fue quitado el de piedra que teníamos y recibimos un corazón de carne, es decir, pasamos de muerte a vida.

Por causa de la obra de Cristo nosotros entramos en el Pacto de Abraham por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Para entrar en el pacto ya no necesitamos ser circuncidados en la carne, sencillamente por el hecho de haber creído en Jesucristo llegamos a ser no solo participantes del pacto sino también herederos según la promesa.

viernes, 15 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 3


Génesis 17:1-8
1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Aquí vemos como el pacto es establecido por Dios con Abraham.

Ya hemos comentado antes que el que establece el pacto con el hombre es Dios.

Dios le dice a Abraham anda delante de mi y se perfecto y pondré mi pacto entre mi y ti.

A veces la gente se confunde cuando hablamos de ser perfectos; Abraham era una persona imperfecta desde la perspectiva humana; una vez le entregó su esposa a un rey por temor, tuvo un hijo con Agar y posiblemente otras cosa que no menciona la Biblia; pero vemos dos cosa en él, caminó con Dios y le creyó.

Varias veces vemos una frase que se repite en la Biblia: "Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia." La clave es el creerle a Dios.

No es tanto lo que hagamos por nuestro propio esfuerzo, es creerle a Dios en todo lo que nos diga.

Dios le dice a Abraham: "Si caminas conmigo y me crees pondré mi pacto entre mi y ti y te engrandeceré de gran manera."

El plan de Dios es engrandecer a los que caminan con Él y le creen. El creyente es heredero de este pacto, el cual está a disposición de él en todo tiempo, solo debe creerle a Dios.

Abraham evidentemente le creyó a Dios cuando postró su rostro y Dios le empezó a decir las bendiciones de Su pacto.

Le dice primero: "Mi pacto está contigo." Dios es el que propone el pacto; Él es el iniciador y la garantía del pacto.

Y le dice: "Te haré padre de muchedumbre de gentes."

Abraham tenía 99 años, y aún no tenía el hijo prometido, pero Dios le hace una promesa impactante, te haré padre de una muchedumbre de gente.

Lo siguiente que hace es cambiarle el nombre; ya no sería más Abram que significa "padre"; ahora sería Abraham, que significa "padre de naciones."

El nuevo nombre trae un cambio en la perspectiva de su vida; ya no solo sería padre de un hijo sino que sería un padre de naciones; y hoy es conocido como el padre de los creyentes en Jesucristo, el padre de los judíos y el padre de los árabes.

Le dice: "De ti saldrán naciones y reyes." Él sería el inicio de muchas naciones y de gente muy importante.

Y le dice que no solo establecería su pacto con él, sino también con su descendencia durante todas sus generaciones. Esa bendición nos alcanza a nosotros que somos creyentes en Cristo, ya que hemos entrado al pacto por la fe en Él.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Hoy día somos bendecidos con el creyente Abraham.

Así como Dios estableció el pacto con Abraham, también lo establece con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Finalmente Dios le da una tierra de promisión y bendición donde habitar. 

Hebreos 12:18-24
18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,
19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,
20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;
21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Nosotros también hemos entrado a una tierra de bendición, a la Jerusalén Celestial, a la familia de Dios, a Jesucristo mismo, vivimos en el lugar de bendición.

Así como Dios estableció un pacto con Abraham, lo estableció también con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El pacto también está establecido con nosotros porque somos linaje de Abraham y herederos según la promesa porque somos de Cristo.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 2


Génesis 15:1-6
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?
3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.
4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Dios le acaba de decir a Abraham que Él era su protector y que su galardón sería de sobremanera grande; pero Abraham tenía en su mente otra cosa, él pensaba en su descendencia.

Dios le dice claramente que él tendría un hijo propio por heredero; le da una imagen del cielo y le dice que cuente las estrellas que así de grande sería su descendencia.

De niño intente más de una vez contar las estrellas, lo cual me fue imposible hacer ya que eran demasiadas; así sería la descendencia de Abraham.

¿Qué hizo Abraham ante esto? Le creyó a Dios.

¿Cuál fue el resultado? Le fue contado por justicia.

La promesa de Dios siempre se recibe por fe, Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

Sigamos leyendo:

Génesis 15:7-21
7 Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.
8 Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?
9 Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.
10 Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.
11 Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.
12 Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.
13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.
14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.
18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;
19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,
20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,
21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

Dios le promete una tierra que sería para él y su descendencia; y Abraham le pregunta: "¿Como sabré que esto es cierto?"

Entonces Dios establece un pacto con Abraham.

Notemos que Dios fue el que estableció el pacto, no Abraham. El hombre nunca establece los pactos con Dios, es Dios quien lo hace.

Por eso es una perdida de tiempo el estar haciendo pactos con Dios. En la Biblia jamás un hombre inició un pacto, siempre fue Dios. Dios no va a cambiar sus formas para satisfacer las necesidades o caprichos de los hombres.

Dios establece los pactos y el hombre entra por ellos tal como lo hizo Abraham, creyéndole a Dios.


Continuará

viernes, 1 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 1

Para entender el pacto que tenemos con Dios en Cristo, veamos las bendiciones de la promesa que le hizo a Abraham.


Gálatas 3:6-14
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero ,
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La Biblia nos enseña claramente que los que los que somos de Cristo alcanzamos la bendición de Abraham por medio de la fe en Él.

En Gálatas 3:29 dice: "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa."

Ya que somos herederos debemos conocer cual fue la promesa que Dios le hizo a Abraham para así conocer lo que nos pertenece.

Génesis 12:1-3, 7
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.

La promesa que Dios le hizo a Abraham no solo era para que el reciba bendición sino también para ser de bendición a otros.

Génesis 13:14-17
14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.
17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Dentro de la promesa le dio un lugar físico donde habitaría por siempre su descendencia.

Génesis 14:18-20
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Aquí vemos a Melquisedec, que es un tipo de Cristo, reconociendo la bendición de Dios sobre Abraham, y dándole su bendición.

Vemos que parte de esa bendición es que Dios entregaría a sus enemigos en sus manos.

Génesis 15:1
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Abraham acaba de vencer a estos reyes y Dios le dice: "No temas, Yo Soy tu escudo". Le está diciendo: "Yo Soy tu protector divino" 

Si Dios ya nos dio la victoria no debemos tener temor de un contraataque del enemigo, Dios sigue siendo el mismo, somos más que vencedores en Cristo.

Una cosa más le dice: "Tu galardón será de sobremanera grande."

Esta palabra galardón viene del hebreo sakar que significa: "Un pago monetario o de bienes materiales."

Dentro de la bendición de Abraham se encontraba la prosperidad económica, la cual podemos ver durante la vida de Abraham a lo largo de la Biblia.


Continuará






lunes, 27 de abril de 2015

Guerras de Comida (Romanos 14:1-3 - Biblia Expandida de Fe)


Romanos 14:1-3
1 Acepten y reciban comprensiva y benevolentemente al que es débil en la fe, pero no para criticarlo ni discutir con él ni tampoco para juzgar sus opiniones.
2 La fe de algunos les permite creer y tener por lícito que se puede comer toda clase de alimentos; otros, en cambio, siendo débiles, están limitados porque no tienen la fe bastante formada, y sólo comen alimentos vegetales (verduras, legumbres, hortalizas y frutos del campo).
3 Quien come de todo, no por eso debe menospreciar ni ridiculizar a quien se abstiene de comer ciertas cosas; y quien se niega a comer ciertas cosas, no tiene por qué censurar, criticar ni condenar al que come de todo. ¿No han sido ambos igualmente aceptados y recibidos por Dios (como hijos)?

En la iglesia siempre habrán diferencias, en cuanto o a lo que comemos, en cuanto a lo que creemos, ¿cuál debe ser nuestra actitud?

Dejar de lado las discusiones y aprender a vivir en armonía y tolerancia el uno con el otro.

Tengamos en cuenta que hemos sido aceptados y recibidos por Dios como hijos, es decir, somos hermanos en Cristo. 


martes, 24 de marzo de 2015

Retrocediendo a la Esclavitud de la Ley


Gálatas 4:8-12 (Biblia Expandida de Fe)
8 Ciertamente ustedes, los Gentiles (las personas que no son Judías), antes de conocer [y entender] a Dios estaban atados a la esclavitud de dioses que por naturaleza ni siquiera lo son [y menos aún existen].
9 Pero puesto que han llegado a conocer [y entender] a Dios; o, más exactamente, han sido conocidos (reconocidos) por Él, ¿cómo es que ahora retroceden y regresan atrás en sus pasos para caer nuevamente en las débiles, inútiles y rudimentarias leyes, normas y principios del mundo en que vivimos [, es decir, en principios religiosos vacíos y sin sentido], a los cuales quieren volver a someterse en la condición de esclavos?
10 ¡Ustedes siguen guardando meticulosa y religiosamente los días de fiesta, los meses, los tiempos y los años!
11 Mucho me temo que mi trabajo entre ustedes haya sido del todo inútil.
12 Les ruego, hermanos, háganse como yo (identifíquense conmigo), como yo también me he hecho como ustedes (me identifique con ustedes). Ningún agravio ni ofensa me han hecho.

Pablo realmente se siente indignado, no tanto por algo que hayan hecho contra él, sino por el retroceso que estaban mostrando los gálatas en su fe.

Ellos habían pasado de ser esclavos de sus religiones paganas, de los dioses que adoraban y llegado no solo a conocer a Dios, sino ser conocidos por Dios.

Habían conocido la gracia de Dios que se manifestó en la obra de Cristo en la cruz, habían pasado de ser esclavos a hijos, pero ahora habían creído el mensaje de los judaizantes, y ahora estaban cayendo otra vez a reglas y normas a través de la ley.

Tal fue su retroceso que ahora estaban guardando las fiestas judías.

Me hace recordar a los mesiánicos actuales, que cambian la justificación por la fe por la justificación por las obras de la ley.

Pablo les hace un llamado pero hacerse como él, que había dejado las reglas y normas de la ley de Moisés para caminar en la libertad que la libertad que le trajo la fe en Jesucristo.

Nosotros tampoco retrocedamos a la esclavitud de las reglas y normas de la ley cuando ahora somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

viernes, 20 de marzo de 2015

De Esclavo a Hijo


Gálatas 4:1-7 (Biblia Expandida de Fe)
1 Voy a ser más explícito: el heredero, mientras es menor de edad (un niño), aunque sea propietario (dueño) de todos sus bienes, en nada se diferencia de un esclavo.
2 Y no entrará en posesión de ellos (todos sus bienes) mientras no llegue a la edad señalada por el padre [para el fin de su minoría de edad], sino que deberá estar sujeto a la autoridad de tutores (guardianes, mayordomos) y administradores (gobernador, supervisor de los bienes).
3 Así también nosotros, cuando éramos menores de edad (en la etapa de niñez), estábamos permanentemente sometidos a la esclavitud (servidumbre) de las leyes, las normas y los principios del mundo en que vivimos.
4 Pero cuando llego la plenitud (el cumplimiento) de los tiempos [, es decir, el día señalado por Dios],  Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido en sujeción a [las reglas y regulaciones de] la Ley,
5 para redimir (pagar el rescate y liberar) a los que estaban sujetos a la Ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos [y podamos ser colocados en nuestra posición de hijos adultos].
6 Y debido a que ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo dentro de nuestros corazones (espíritus), el cual clama [con intensidad]: "¡Abba! ¡Padre!" (Papá, Papito amado).
7 Así que ya no eres un esclavo (siervo) sino un hijo; y como eres un hijo, Dios te ha hecho también [Su] heredero por medio de Cristo (el Ungido).

En este pasaje Pablo nos va a mostrar la inferioridad de la ley respecto a la fe en Jesucristo dándonos el ejemplo de un heredero.

Dice cuando el heredero es niño, aunque es dueño de todo, no se diferencia en nada de un esclavo.

El termino niño aquí es nepios, que literalmente significa "un pequeño niño sin el poder del habla".

Según la costumbres romanas, que son a las que se refiere este pasaje, estaba bajo el cuidado de la servidumbre, es decir, tutores y administradores que velaban por él.

El niño no podía recibir su herencia hasta el tiempo señalado por su padre. Esto es, hasta que tuviera la edad en la que tuviere la capacidad de tomar decisiones por si mismo.

Luego nos dice que nosotros también pasamos por esta etapa cuando vivíamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo, es decir, bajo las normas y reglas de este mundo, y más específicamente cuando habla de Israel bajo la ley de Moisés.

Pero llegó el día señalado por el Padre, cuando Jesucristo vino al mundo y dio su vida por nosotros en la cruz.

Jesús mismo nació bajo la ley y la cumplió por nosotros de modo que nosotros fuéramos redimidos, recibamos la vida eterna y podamos tomar nuestra posición de hijos y herederos de Dios.

Aquí la palabra adopción es huiothesia, que significa: "Ser colocado en la posición de un hijo."

Dios nos colocó en la posición de hijos, no de un niño pequeño que no puede recibir su herencia sino un hijo maduro, plenamente capaz de recibir todo lo que Dios proveyó para él a través de la obra de Cristo en la cruz.

En Romanos 8 nos muestra esta misma verdad:

Romanos 8:15-17
15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Nuestra posición no es la de un esclavo que teníamos antes de estar en Cristo, sino que ahora somos hijos De Dios, pero no solo hijos sino también herederos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.

Es la obra de Cristo en la cruz la que nos traslado de la posición de esclavos en la que vivíamos para llevarnos a la posición actual que tenemos como hijos y herederos por medio de la fe en Jesucristo.

La ley de Moisés solo puede producir esclavos, pero la fe en Jesucristo produce hijos.