miércoles, 4 de marzo de 2015

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés


Gálatas 3:15-18 (Biblia Expandida de Fe)
15 Hermanos, voy a ponerles un ejemplo de la vida cotidiana (una práctica humana común y corriente), cuando dos personas hacen un pacto (un contrato, un acuerdo), y lo ratifican (respaldan) con su firma, no puede luego ser invalidado ni modificado (nadie puede anularlo ni agregarle nada).
16 Ahora bien, las promesas (los pactos, los acuerdos) se le hicieron a Abraham y a su descendencia (su simiente, su heredero). La Escritura no dice: “y a los descendientes", como si hablara de muchos, sino: "y a tu descendencia (tu simiente, tu heredero)", dando a entender que es uno solo, que es Cristo (el Ungido).
17 Lo que les quiero decir es esto: la Ley que fue promulgada [y llegó] cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento (pacto, contrato) formalmente establecido [y ratificado] por Dios, dejando así sin efecto (anulando, aboliendo) la promesa.
18 Porque si la herencia dependiera de la Ley [como los judaizantes quieren que ustedes crean], ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios se la concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Aquí Pablo nos muestra la superioridad de la promesa respecto a la ley de Moisés.

Lo primero que Pablo hace es tomar el ejemplo de lo que es un pacto ratificado. Dice que cuando dos personas hacen un acuerdo o contrato y lo ratifican no lo pueden anular ni quitar nada.

Luego nos dice que el pacto tuvo dos partes (o participantes), Abraham y su simiente, la cual es Cristo.

Los judaizantes venían diciendo que ellos eran esa simiente por ser los descendientes de Abraham, y para alcanzar la salvación ellos debían adoptar la circuncisión y cumplir la ley para estar en pacto con Dios y recibir la salvación.

Pero aquí vemos que la simiente no era un pueblo sino una persona, Cristo.

Luego les dice algo que los golpeó, la ley, que fue promulgada 430 años después del pacto, no anula la promesa hecha a Abraham y su simiente.

Luego les dice, que si el recibir la herencia dependiera de la ley de Moisés, ya no vendría de la promesa.

Y termina diciendo que Dios concedió gratuitamente la herencia por medio de la promesa que le hizo a Abraham.

Que nos dice esto hoy a los creyentes, que nuestra herencia, la redención y todas las bendiciones que tenemos en Cristo, no provienen del cumplimiento de la ley de Moisés sino de la promesa que Dios le hizo a Abraham, y la recibimos por medio de la fe en Jesucristo. 

lunes, 2 de marzo de 2015

Redimidos de la Maldición de la Ley


Gálatas 3:13-14 (Biblia Expandida de Fe)
13 Pero Cristo nos ha redimido (liberado, comprado nuestra libertad) de la maldición de la Ley mosaica, tomando la maldición que a nosotros nos correspondía y haciéndose el mismo maldición al morir en la cruz, porque como dice la Escritura: "Maldito todo el que muere colgado en un madero".

14 a fin de que en Cristo Jesús (el Ungido) la bendición de Abraham alcanzara (viniera) a los Gentiles (las personas que no son judías), para que mediante la fe [los Judíos y los Gentiles] recibiéramos la promesa del Espíritu [Santo].


La maldición de la ley consistía en que los que buscan obtener la salvación por medio del cumplimiento de ella jamás la pueden obtener ya que la ley exige que sea cumplida totalmente y sin ninguna falla; algo que ningún hombre puede hacer.

La gente que hoy busca salvarse por su cumplimiento se encuentran con la desagradable sorpresa de que no se puede hacer, nadie es capaz de cumplirla. ¡No se puede!

Veíamos que el joven rico de Marcos 10:17-22 intentó cumplirla desde pequeño, y parecía que había tenido cierto éxito; pero Jesús le dijo: "Una cosa te falta".

Ese es el problema con la ley, siempre va ha faltar algo.

Dios tenía que hacer algo al respecto para redimir, es decir, rescatar al hombre de esta maldición, la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús había dicho acerca de Su muerte y el efecto de ella en las personas en el Evangelio de Juan:

Juan 3:14-15
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús Tomaría nuestro lugar en esa cruz, haciéndose maldición por nosotros, tomando nuestra naturaleza de pecado y siendo colgado en esa cruz.

En 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Para llegar a justificarnos, Él tuvo que hacerse pecado, tuvo que tomar nuestra naturaleza y morir en esa cruz, con lo cual fuimos redimidos para siempre de la maldición de la ley.

La salvación no depende de lo hagamos, no viene del cumplimiento de la ley de Moisés, sino de lo que creemos.

Del mismo modo que Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia, los que creemos y tenemos fe en la obra de Jesucristo en la cruz recibimos la justificación.

Ya no estamos bajo maldición, ya no dependemos de las cosas que hagamos para justificarnos, no es por nosotros, es por la obra de Cristo en la cruz.











jueves, 12 de febrero de 2015

La Maldición de la Ley


Gálatas 3:10-12 (Biblia Expandida de Fe)
10 En cambio, los que para salvarse se aferran a la Ley mosaica [pensando que podrán justificarse por obedecerla], están bajo la maldición de Dios, como dicen las Escrituras: "Maldito (separado y consagrado para la destrucción, condenado para el castigo eterno) todo aquel que no se mantenga cumpliendo y practicando [todas y] cada una de las disposiciones (preceptos y mandamientos) escritas en el libro de la Ley".
11 Ahora bien, es evidente que por la ley nadie es justificado (declarado y hecho justo) delante de Dios,  porque  [la Escritura dice:] " el [que es declarado y hecho] justo [por Dios] vivirá por la fe”.
12 Sin embargo, la Ley no se basa  en la fe [no procede de la fe, no da lugar a la fe, y es contraria a la fe];  sino que,  "el que practica estas cosas [que están prescritas en la Ley] vivirá por ellas".

Pablo acaba de decirnos que Abraham fue justificado por la fe, y que los hijos de Abraham son los de la fe en Jesucristo; pero ahora va a decirnos lo que sucede con aquellas personas que quieren justificarse por medio del cumplimiento de la ley.

El verso 10 nos dice: "En cambio, los que para salvarse se aferran a la Ley mosaica [pensando que podrán justificarse por obedecerla], están bajo la maldición de Dios, como dicen las Escrituras: "Maldito (separado y consagrado para la destrucción, condenado para el castigo eterno) todo aquel que no se mantenga cumpliendo y practicando [todas y] cada una de las disposiciones (preceptos y mandamientos) escritas en el libro de la Ley""

El día de hoy hay grupos como los mesiánicos que nos dicen que la fe en Jesucristo no es suficiente sino que el hombre es justificado por medio del cumplimiento de la ley de Moisés.

Pero aquí Pablo les recuerda que los que se aferran a la ley de Moisés para justificarse ante Dios están bajo maldición; porque para lograrlo deberían cumplir sin excepción todos los puntos de la ley.

Pablo les cita Deuteronomio 27:26: "Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén."

Esto me recuerda la historia del joven rico:

Marcos 10:17-22
17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. 

Este joven era evidente que era un buen judío, desde su juventud había guardado la ley, pero Jesús le dice: "Una cosa te falta."

Al que intenta justificarse por medio de la ley siempre le va a faltar una cosa; y esa es la maldición de la ley que nadie es capaz de cumplirla a su cabalidad.

En el verso 11 Pablo nos sigue hablando de la imposibilidad de justificarse por el cumplimiento de la ley: "Ahora bien, es evidente que por la ley nadie es justificado (declarado y hecho justo) delante de Dios,  porque  [la Escritura dice:] " el [que es declarado y hecho] justo [por Dios] vivirá por la fe”.

Pablo nos cita un verso del Antiguo Testamento que está en Habacuc 2:4 y que él repite en Romanos 1:17 y Hebreos 10:38, donde dice que el justo vivirá por la fe.

Es evidente, no hay lugar a dudas que la ley no justifica al hombre, tal como sucedió con Abraham, es por la fe en Jesucristo que somos justificados por Dios.

En el verso 12 vemos: "Sin embargo, la Ley no se basa  en la fe [no procede de la fe, no da lugar a la fe, y es contraria a la fe];  sino que,  "el que practica estas cosas [que están prescritas en la Ley] vivirá por ellas".

La ley mosaica es un sistema que se basa en las obras del hombre para lograr la salvación, la dependencia ya no es de Dios sino de nuestras propias acciones; el único problema es que para el hombre le es imposible cumplirla.

Esa es la maldición de la ley, el hombre, por más que quiera cumplirla siempre fallará en algún punto. Como pasó con el joven rico, siempre te faltará una cosa.

Tu eres el que decide vivir bajo la maldición de la ley y nunca jamás ser justificado por Dios o hacer las cosas a la manera de Dios y ser justificado por la fe en Jesucristo. 



martes, 10 de febrero de 2015

Quienes son los verdaderos hijos de Abraham


Gálatas 3:6-9 (Biblia Expandida de Fe)
6 Así sucedió con Abraham: “Creyó (tuvo fe, confió) a Dios,  y ello se le tomó en cuenta (atribuyó, contó) como justicia (fue declarado y hecho justo, sin culpa ni condenación, tomando una posición correcta delante de Dios)."
7 Por consiguiente, perciban (dense cuenta, entiendan, sepan) que los que son de la fe [y que viven por ella], éstos son los [verdaderos] hijos de Abraham.
8 Además,  la Escritura,  habiendo previsto que Dios justificaría (declararía y haría justos) por la fe a los Gentiles,  anunció (declaró, proclamó) de antemano el evangelio [, las buenas nuevas de un Salvador,] a Abraham, diciendo: “Por medio de ti serán bendecidas todas las naciones."
9 De ese modo, los que son de la fe son bendecidos y reciben las mismas bendiciones que recibió Abraham, con el creyente (el hombre de fe).

Uno de los más grandes orgullos de los judíos es ser descendientes de Abraham, en Juan 8 podemos ver como Jesús se enfrentó con los fariseos y como estos se enfrentaron a Él diciendo que eran hijos de Abraham (Juan 8:33-40).

En Juan 8:39 Jesús les dijo: "Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais."

En estos pasajes Pablo les va a mostrar cuales fueron "las obras" de Abraham y quienes son sus verdaderos hijos.

El verso 6 dice; "Así sucedió con Abraham". ¿Que fue lo que sucedió a Abraham? Le creyó a Dios y le fue contado por justicia; es decir, fue declarado y hecho justo, sin culpa ni condenación, tomando una posición correcta delante de Dios.

Romanos 4:1-5
1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.
3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Abraham no había llegado a tener esta posición correcta delante de Dios por algo que hubiese hecho; mucho menos por las obras de la ley de Moisés (que aún no había nacido), sino por sencillamente el creerle a Dios.

En el verso 7 dice: "Por consiguiente, perciban (dense cuenta, entiendan, sepan) que los que son de la fe [y que viven por ella], éstos son los [verdaderos] hijos de Abraham."

Aquí Pablo está diciendo que los que son verdaderos hijos de Abraham no son los que los eran por ser descendientes carnales de Él, sino los árabes también tendrían derecho a exigir lo mismo por ser descendientes de Ismael.

Los verdaderos hijos de Abraham son los de la fe en Jesucristo.

Veamos lo que dice el verso 8: "Además, la Escritura, habiendo previsto que Dios justificaría (declararía y haría justos) por la fe a los Gentiles, anunció (declaró, proclamó) de antemano el evangelio [, las buenas nuevas de un Salvador,] a Abraham, diciendo: “Por medio de ti serán bendecidas todas las naciones.""

Es interesante lo que Jesús dijo en Juan 8:56 respecto a Abraham: "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó."

Pablo está diciendo que Dios le predicó de antemano el Evangelio a Abraham: y Jesús nos dice que Abraham vio su día.

Abraham supo de antemano que vendría el Salvador al mundo y le creyó a Dios, y esa fe le fue contada por justicia, lo colocó en una posición correcta delante de Dios.

Vemos también en este pasaje que Dios había previsto la salvación para los gentiles; es decir, para los no judíos.

¿De que manera obtendrían esa salvación los gentiles?

El verso 9 dice: "De ese modo, los que son de la fe son bendecidos y reciben las mismas bendiciones que recibió Abraham, con el creyente (el hombre de fe)."

Los que son de la fe, ¿cuál fe? La fe que tuvo Abraham. 

Él creyó el Evangelio de antemano, vio el día de Jesús, Su obra por nosotros en la cruz.

Las personas son salvas por creer lo mismo, por creer el Evangelio, que son las buenas noticias de lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. 

Los que hemos creído el Evangelio esos somos los verdaderos hijos de Abraham. 




viernes, 6 de febrero de 2015

La gran tontería de querer justificarse ante Dios por medio de la ley

El día de hoy muchos creyentes son seducidos con la idea de que pueden ser justificados mediante el añadir el cumplimiento de la le ley de Moisés a la obra de Cristo.

Pablo les dio una respuesta en Gálatas 3:1-5: "No sean tan necios."


1 ¡Oh, gálatas tontos (irreflexivos, insensatos, torpes, necios)! ¿Quién los ha seducido (hechizado, embrujado, fascinado) a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo (el Ungido) fue presentado clara y públicamente como crucificado?
2 Esto es lo único que quiero averiguar (saber) de ustedes [, por lo que les pido que respondan esta pregunta:] ¿Recibieron el Espíritu [Santo] por [hacer] las obras de la Ley, o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?
3 ¿Tan tontos (irreflexivos, insensatos, torpes, necios) son? Habiendo comenzado por el Espíritu [Santo], ¿van a terminar ahora por la carne [pretendiendo perfeccionarse dependiendo de los esfuerzos humanos]?
4 ¿Han padecido (sufrido) y experimentado tantas cosas en vano (sin ningún propósito)? ¡Si es que en realidad fue sin ningún propósito y en vano!

5  Aquél, pues, que les suministra el Espíritu [Santo en medida abundante] y [constantemente] hace milagros (maravillas y obras poderosas) entre ustedes, ¿lo hace por [hacer] las obras de la Ley o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?

Luego de haber encarado a Pedro por su hipocresía, ahora Pablo esta listo para darle un tremendo jalón de orejas a los Gálatas.

Les empieza a decir: tontos, irreflexivos, insensatos, torpes, necios.

Ese lenguaje es bastante gráfico, Pablo estaba buscando algo en el cerebro de los gálatas y parece que no lo encontró. 

Les pregunta: "¿Quién los ha seducido (hechizado, embrujado, fascinado) a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo (el Ungido) fue presentado clara y públicamente como crucificado?"

Alguien había llegado con una idea que los había seducido y ellos habían sucumbido como un joven se va tras una joven bonita.

Ellos habían recibido de Pablo claramente la enseñanza acerca de la obra de Cristo en la cruz, acerca de la justificación por la fe; pero llegaron los judaizantes con un evangelio diferente que los había hecho retroceder en su creer.

El versículo 2 nos habla acerca de esa seducción: "Esto es lo único que quiero averiguar (saber) de ustedes [, por lo que les pido que respondan esta pregunta:] ¿Recibieron el Espíritu [Santo] por [hacer] las obras de la Ley, o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?"

El cumplir con la ley para recibir el Espíritu fue la mentira seductora. La fe no era suficiente había que cumplir con la ley con la ley para recibir la vida eterna.

Pero Pablo les pregunta: "¿Recibieron el Espíritu por estar cumpliendo con la ley mosaica o por el oír la Palabra con fe?"

Esa era la trampita de los judaizantes, la fe en Jesucristo no es suficiente, es necesario cumplir con la ley.

Sigue Pablo: "¿Tan tontos (irreflexivos, insensatos, torpes, necios) son? Habiendo comenzado por el Espíritu [Santo], ¿van a terminar ahora por la carne [pretendiendo perfeccionarse dependiendo de los esfuerzos humanos]?"

Les dice usen su cerebro un poquito; comenzaron bien, recibieron el Espíritu Santo por oír con fe; ¿y ahora pretender depender de los propios esfuerzos humanos que trae el cumplimiento de la ley de Moisés?

El día de hoy esa pregunta sigue vigente, con grupos judaizantes como los mesiánicos que proclaman que no es suficiente la fe para ser justificado sino que es necesario el cumplimiento de la ley. Es decir, la obra de Cristo en la cruz no fue suficiente.

¿Seremos tan necios para creer a estos judaizante modernos que nos quieren seducir del mismo modo que lo hicieron con los gálatas?

En el versículo 5 concluye: "Aquél, pues, que les suministra el Espíritu [Santo en medida abundante] y [constantemente] hace milagros (maravillas y obras poderosas) entre ustedes, ¿lo hace por [hacer] las obras de la Ley o por el oír con fe [el mensaje del Evangelio]?"

¿Qué es lo que hace los milagros en nuestra vida? ¿El oír con fe la Palabra o el hacer las obras de la ley?

¿Donde está nuestra confianza? ¿En lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros o en nuestro propio esfuerzo humano por cumplir las obras de la ley?

No nos dejemos engañar como los gálatas, dependamos de lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros.


viernes, 30 de enero de 2015

Muertos para la ley, vivos para Cristo

En estos tiempos en que las iglesia mesiánicas tratan de imponernos la ley como la manera de justificarnos ante Dios es bueno saber lo que Pablo pensaba al respecto.


Gálatas 2:15-21
15 Nosotros que somos judíos por nacimiento; y no pecadores procedentes de los Gentiles (personas no judías, pueblos paganos);
16 sabemos muy bien que nadie (ningún hombre) puede ser justificado (considerado justo) por obedecer a la ley mosaica, sino únicamente por la fe en Jesucristo (el Ungido). Nosotros, que hemos creído en Jesucristo, somos justificados (hechos justos) por esa fe en Cristo y no por haber obedecido a la ley de Moisés. ¡Nadie es justificado (hecho justo) por cumplirla!"
17 Pero, si al buscar ser justificados (hechos justos) en Cristo, nosotros somos también hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro del pecado? ¡De ninguna manera!
18 porque si me pongo a reconstruir (edificar) lo que he destruido [, que la práctica de la ley mosaica no es necesaria para ser justificado delante de Dios], me declaro a mí mismo trasgresor de la Ley.
19 Porque mediante la ley he muerto [por la muerte de Jesús por mi] a la ley y sus demandas, a fin de vivir para Dios.
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo (el Ungido) vive en mí. Y esta vida verdadera que ahora vivo en la carne es el resultado de mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.

21 No hago nula (ni desecho, ni invalido) la gracia (el favor y la buena voluntad) de Dios, porque si la justificación (el ser hechos justos) viene por medio [del cumplimiento] de la Ley, entonces Cristo (el Ungido) murió en vano [, Su muerte fue inútil y no tuvo sentido pues no sirve para nada].

Pablo continúa con su reprensión a Pedro mostrando la inutilidad de tratar de justificarse ante Dios por medio de la ley.

Para iniciar definamos lo que es la justificación: Es el acto legal por medio del cual una persona es declarada inocente y hecha justa.

El propósito de la ley nunca fue hacer justo al hombre

Romanos 3:19-20
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

La ley no puede justificar al hombre sino que muestra su culpabilidad.

Dios muestra su justicia por medio de la fe en Jesucristo no por medio de la ley:

Romanos 3:21-23
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Como la ley no puede justificarnos ya que todos los hombres han pecado, Dios ha manifestado Su justicia por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que en el creen.

Por eso Pablo dice que estaba muerto para la ley y vivo para Cristo.

Los judaizantes venían con su doctrina que el hombre se justificaba por medio de la ley y sus demandas pero Pablo les dice que no es así.

Es por la obra de Cristo, por aquel que fue crucificado por mi:

Romanos 3:24-26
24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Fue en esa cruz que fuimos justificados, no por algo que hagamos, no por cumplir la ley, sino gratuitamente, por la obra de Cristo en la cruz.

Nosotros hemos creído en esa obra, y hemos recibido la justificación, así que  podemos decir confiadamente:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.




martes, 27 de enero de 2015

La Gran Hipocresía del Apóstol Pedro

 

Gálatas 2:11-16 (Biblia Expandida de Fe)
11 Pero cuando Cefas (Pedro) vino a Antioquía, le resistí [y me opuse a él] cara a cara, porque [por su conducta] era digno de ser censurado [, reprendido y condenado].
12 Porque al principio comía con los creyentes de origen Gentil (convertidos no Judíos); pero luego que llegaron [de Jerusalén] unas personas de parte de Jacobo (Santiago), comenzó a retraerse, apartarse, y finalmente se negó totalmente a seguir comiendo con aquellos por temor a las críticas de las personas de origen Judío [, los cuales exigían la práctica de la circuncisión para los creyentes Gentiles].
13 A esta hipocresía (simulación) de Cefas (Pedro) se sumaron los demás cristianos de origen Judío [ocultando sus verdaderas convicciones y no actuando con sinceridad], de tal manera que incluso el propio Bernabé se dejó arrastrar por esa hipocresía.
14 Pero, tan pronto como vi que no andaban rectamente según la verdad del Evangelio, le dije a Cefas (Pedro) delante de todos los que estaban presentes: "Si tú, que eres Judío, vives como un Gentil (persona no judía) y no como un Judío, ¿cómo es que les obligas a los Gentiles a judaizarse?"
15 Nosotros que somos judíos por nacimiento; y no pecadores procedentes de los Gentiles (personas no judías, pueblos paganos);
16 sabemos muy bien que nadie (ningún hombre) puede ser justificado (considerado justo) por obedecer a la ley mosaica, sino únicamente por la fe en Jesucristo (el Ungido). Nosotros, que hemos creído en Jesucristo, somos justificados (hechos justos) por esa fe en Cristo y no por haber obedecido a la ley de Moisés. ¡Nadie es justificado (hecho justo) por cumplirla!"

Pedro era una persona de grandes matices y extremos, un día estaba en el punto más alto y ese mismo día en el más profundo.

Recordemos el día que camino sobre el agua, empezó muy bien pero luego empezó a hundirse (Mateo 14:22-33). Más adelante, el día que recibió la revelación de que Jesucristo era el Mesías y fue alabado por Jesús, a los pocos minutos fue reprendido por Él (Mateo 16:13-23). Finalmente recordemos cuando dijo que jamás negaría a Jesús, esa misma noche lo negó tres veces ante unas muchachitas (Lucas 22:31-34, 54-62).

Aquí vemos a Pedro en otra de esas ocasiones, el había abierto la puerta de la salvación de los judíos cuando predicó en Pentecostés (Hechos 2) y luego de los gentiles cuando predicó en la casa de Cornelio (Hechos 10), pero tal como era su costumbre estaba listo para meter la pata.

Pedro había llegado a Antioquía y estaba visitando a Pablo y Bernabé, y de paso compartiendo con la iglesia gentil.

Estaba haciendo lo que era inconcebible para los judíos que era el comer y compartir con ellos; pero pasó algo que le hizo cambiar su manera de actuar.

Cuando llegaron los creyentes judíos enviados por Jacobo comenzó a retraerse, apartarse, y finalmente se negó totalmente a seguir comiendo con ellos por temor a las críticas de estos creyentes de origen judío.

La actitud hipócrita fue tal que le se sumaron los demás cristianos de origen judío (ocultando sus verdaderas convicciones y no actuando con sinceridad), de tal manera que incluso el propio Bernabé se dejó arrastrar por esa hipocresía.

Eso si fue fuerte; Pedro era el apóstol principal y su mal ejemplo provocó que los demás creyentes, incluyendo al mismo Bernabé, cayeran en lo mismo.

Pablo al ver esto fue directamente a él y lo reprendió delante de todos.

¿Por que era necesaria esa respuesta de Pablo?

En primer lugar porque iba en contra del Evangelio.

Al actuar de esta manera en presencia de los judaizantes, estaba mostrando ante la gente que Jesucristo no era suficiente, que era necesaria la religión judía, con todo lo que tiene, para la salvación.

En segundo lugar porque con esa actitud hacía parecer que ser judío era mejor que ser cristiano.

Antes que llegasen los creyentes judíos Pedro había estado actuando como gentil, pero ahora se alejaba de ellos como si fuera algo malo compartir con ellos.

La respuesta de Pablo a esto fue bien fuerte: "Pedro eres un hipócrita, si ves y actúas como un gentil, ¿por que obligas a los gentiles a judaizarse?."

El día de hoy está creciendo el movimiento mesiánico en la iglesia queriendo judaizar a los creyentes como si esto fuera el cristianismo verdadero; pero aquí Pablo nos dice todo lo contrario.

Al contrario de estos falsos judíos actuales Pablo le habla a Pedro apelando a su raza; "Tu y yo somos judíos pero sabemos que el cumplimiento de la ley no salva a nadie sino el creer en la obra de Cristo en la cruz."

La ley de Moisés no salva a nadie, uno es justificado por la obra de Cristo en la cruz. Esa obra es suficiente para nosotros.