viernes, 30 de enero de 2015

Muertos para la ley, vivos para Cristo

En estos tiempos en que las iglesia mesiánicas tratan de imponernos la ley como la manera de justificarnos ante Dios es bueno saber lo que Pablo pensaba al respecto.


Gálatas 2:15-21
15 Nosotros que somos judíos por nacimiento; y no pecadores procedentes de los Gentiles (personas no judías, pueblos paganos);
16 sabemos muy bien que nadie (ningún hombre) puede ser justificado (considerado justo) por obedecer a la ley mosaica, sino únicamente por la fe en Jesucristo (el Ungido). Nosotros, que hemos creído en Jesucristo, somos justificados (hechos justos) por esa fe en Cristo y no por haber obedecido a la ley de Moisés. ¡Nadie es justificado (hecho justo) por cumplirla!"
17 Pero, si al buscar ser justificados (hechos justos) en Cristo, nosotros somos también hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro del pecado? ¡De ninguna manera!
18 porque si me pongo a reconstruir (edificar) lo que he destruido [, que la práctica de la ley mosaica no es necesaria para ser justificado delante de Dios], me declaro a mí mismo trasgresor de la Ley.
19 Porque mediante la ley he muerto [por la muerte de Jesús por mi] a la ley y sus demandas, a fin de vivir para Dios.
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo (el Ungido) vive en mí. Y esta vida verdadera que ahora vivo en la carne es el resultado de mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.

21 No hago nula (ni desecho, ni invalido) la gracia (el favor y la buena voluntad) de Dios, porque si la justificación (el ser hechos justos) viene por medio [del cumplimiento] de la Ley, entonces Cristo (el Ungido) murió en vano [, Su muerte fue inútil y no tuvo sentido pues no sirve para nada].

Pablo continúa con su reprensión a Pedro mostrando la inutilidad de tratar de justificarse ante Dios por medio de la ley.

Para iniciar definamos lo que es la justificación: Es el acto legal por medio del cual una persona es declarada inocente y hecha justa.

El propósito de la ley nunca fue hacer justo al hombre

Romanos 3:19-20
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

La ley no puede justificar al hombre sino que muestra su culpabilidad.

Dios muestra su justicia por medio de la fe en Jesucristo no por medio de la ley:

Romanos 3:21-23
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Como la ley no puede justificarnos ya que todos los hombres han pecado, Dios ha manifestado Su justicia por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que en el creen.

Por eso Pablo dice que estaba muerto para la ley y vivo para Cristo.

Los judaizantes venían con su doctrina que el hombre se justificaba por medio de la ley y sus demandas pero Pablo les dice que no es así.

Es por la obra de Cristo, por aquel que fue crucificado por mi:

Romanos 3:24-26
24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Fue en esa cruz que fuimos justificados, no por algo que hagamos, no por cumplir la ley, sino gratuitamente, por la obra de Cristo en la cruz.

Nosotros hemos creído en esa obra, y hemos recibido la justificación, así que  podemos decir confiadamente:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.




martes, 27 de enero de 2015

La Gran Hipocresía del Apóstol Pedro

 

Gálatas 2:11-16 (Biblia Expandida de Fe)
11 Pero cuando Cefas (Pedro) vino a Antioquía, le resistí [y me opuse a él] cara a cara, porque [por su conducta] era digno de ser censurado [, reprendido y condenado].
12 Porque al principio comía con los creyentes de origen Gentil (convertidos no Judíos); pero luego que llegaron [de Jerusalén] unas personas de parte de Jacobo (Santiago), comenzó a retraerse, apartarse, y finalmente se negó totalmente a seguir comiendo con aquellos por temor a las críticas de las personas de origen Judío [, los cuales exigían la práctica de la circuncisión para los creyentes Gentiles].
13 A esta hipocresía (simulación) de Cefas (Pedro) se sumaron los demás cristianos de origen Judío [ocultando sus verdaderas convicciones y no actuando con sinceridad], de tal manera que incluso el propio Bernabé se dejó arrastrar por esa hipocresía.
14 Pero, tan pronto como vi que no andaban rectamente según la verdad del Evangelio, le dije a Cefas (Pedro) delante de todos los que estaban presentes: "Si tú, que eres Judío, vives como un Gentil (persona no judía) y no como un Judío, ¿cómo es que les obligas a los Gentiles a judaizarse?"
15 Nosotros que somos judíos por nacimiento; y no pecadores procedentes de los Gentiles (personas no judías, pueblos paganos);
16 sabemos muy bien que nadie (ningún hombre) puede ser justificado (considerado justo) por obedecer a la ley mosaica, sino únicamente por la fe en Jesucristo (el Ungido). Nosotros, que hemos creído en Jesucristo, somos justificados (hechos justos) por esa fe en Cristo y no por haber obedecido a la ley de Moisés. ¡Nadie es justificado (hecho justo) por cumplirla!"

Pedro era una persona de grandes matices y extremos, un día estaba en el punto más alto y ese mismo día en el más profundo.

Recordemos el día que camino sobre el agua, empezó muy bien pero luego empezó a hundirse (Mateo 14:22-33). Más adelante, el día que recibió la revelación de que Jesucristo era el Mesías y fue alabado por Jesús, a los pocos minutos fue reprendido por Él (Mateo 16:13-23). Finalmente recordemos cuando dijo que jamás negaría a Jesús, esa misma noche lo negó tres veces ante unas muchachitas (Lucas 22:31-34, 54-62).

Aquí vemos a Pedro en otra de esas ocasiones, el había abierto la puerta de la salvación de los judíos cuando predicó en Pentecostés (Hechos 2) y luego de los gentiles cuando predicó en la casa de Cornelio (Hechos 10), pero tal como era su costumbre estaba listo para meter la pata.

Pedro había llegado a Antioquía y estaba visitando a Pablo y Bernabé, y de paso compartiendo con la iglesia gentil.

Estaba haciendo lo que era inconcebible para los judíos que era el comer y compartir con ellos; pero pasó algo que le hizo cambiar su manera de actuar.

Cuando llegaron los creyentes judíos enviados por Jacobo comenzó a retraerse, apartarse, y finalmente se negó totalmente a seguir comiendo con ellos por temor a las críticas de estos creyentes de origen judío.

La actitud hipócrita fue tal que le se sumaron los demás cristianos de origen judío (ocultando sus verdaderas convicciones y no actuando con sinceridad), de tal manera que incluso el propio Bernabé se dejó arrastrar por esa hipocresía.

Eso si fue fuerte; Pedro era el apóstol principal y su mal ejemplo provocó que los demás creyentes, incluyendo al mismo Bernabé, cayeran en lo mismo.

Pablo al ver esto fue directamente a él y lo reprendió delante de todos.

¿Por que era necesaria esa respuesta de Pablo?

En primer lugar porque iba en contra del Evangelio.

Al actuar de esta manera en presencia de los judaizantes, estaba mostrando ante la gente que Jesucristo no era suficiente, que era necesaria la religión judía, con todo lo que tiene, para la salvación.

En segundo lugar porque con esa actitud hacía parecer que ser judío era mejor que ser cristiano.

Antes que llegasen los creyentes judíos Pedro había estado actuando como gentil, pero ahora se alejaba de ellos como si fuera algo malo compartir con ellos.

La respuesta de Pablo a esto fue bien fuerte: "Pedro eres un hipócrita, si ves y actúas como un gentil, ¿por que obligas a los gentiles a judaizarse?."

El día de hoy está creciendo el movimiento mesiánico en la iglesia queriendo judaizar a los creyentes como si esto fuera el cristianismo verdadero; pero aquí Pablo nos dice todo lo contrario.

Al contrario de estos falsos judíos actuales Pablo le habla a Pedro apelando a su raza; "Tu y yo somos judíos pero sabemos que el cumplimiento de la ley no salva a nadie sino el creer en la obra de Cristo en la cruz."

La ley de Moisés no salva a nadie, uno es justificado por la obra de Cristo en la cruz. Esa obra es suficiente para nosotros.

 

 


sábado, 24 de enero de 2015

El falso intento de imponer la ley a los creyentes

El día de hoy la iglesias mesiánicas pretenden que los creyentes sean justificados por medio del cumplimiento de la ley (ellos dicen la Torah), pero, ¿cuál fue la opinión de los apóstoles y la primera iglesia acerca de esto?


Gálatas 2:7-10 (Biblia Expandida de Fe)
7 Sino al contrario, al ver [y reconocer] que se me había encomendado (confiado) el evangelio a los de la incircuncisión (los que no son Judíos), así como Pedro lo había sido a los de la circuncisión (los Judíos);
8 Porque el mismo que constituyó y envió a Pedro como Apóstol (mensajero, agente, enviado especial) de los Judíos, me hizo también a mí Apóstol (mensajero, agente, enviado especial) de los Gentiles (los que no son Judíos).
9 y al conocer (percibir, entender, reconocer) la gracia (el favor y la dotación espiritual) que se me había concedido, Jacobo (Santiago), Cefas  (Pedro) y Juan (que eran considerados como columnas de la iglesia de Jerusalén) nos dieron la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión (compañerismo), para que nosotros fuéramos y prediquemos a los Gentiles (los que no son Judíos), y ellos a los Judíos.
10 Solamente nos recomendaron (pidieron) que nos acordemos (recordemos) de los pobres, cosa que he procurado hacer con empeño.

Pablo continua hablándonos de su viaje a Jerusalén para presentar el Evangelio que estaba predicando a los gentiles.

Esta vez nos habla acerca de su ministerio entre los gentiles.

Cuando hablamos acerca de los gentiles estamos hablando de todas las personas que no son judías.

En un principio la iglesia pensaba que el Evangelio era solo para los judíos, pero a raíz de la conversión de Cornelio y los que estaban en su casa (Hechos 10 y 11) se dieron cuenta que el Evangelio era también para los gentiles.

Hechos 9:10-16
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa ide Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Pablo fue llamado por Dios para predicar el Evangelio a los gentiles, como todo creyente debía predicarles a todos, incluyendo a los judíos, pero el enfoque de Dios para su vida era la predicación a los gentiles.

En Romanos 11:13 vemos como Pablo mismo decía que su ministerio era hacia los gentiles: "Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio."

Pablo sabía cual era el trabajo que le había sido encomendado, y con esa confianza fue a la iglesia de Jerusalén para exponer lo que estaba haciendo.

En Hechos 15 podemos ver como en el concilio de Jerusalén fueron recibidos Pablo y Bernabé, ellos habían ido debido a la controversia que tuvieron con los judaizantes, quienes decían que si los creyentes gentiles no se circuncidaban y cumplían la ley de Moisés no podían ser salvos.

El concilio decidió finalmente desechar esta pretensión de los judaizantes. 

Hechos 15:22-29
22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos;
23 y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.
24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley,
25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,
26 hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo.
28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:
29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

La iglesia de Jerusalén desecho totalmente esta teoría de los judaizantes de que los creyentes gentiles se circuncidasen y guardasen la ley de Moisés.

Esta misma doctrina judaizante es la que nos quieren vender hoy las iglesias mesiánicas, pero la primera iglesia la desechó por completo.

La salvación viene a nosotros por la obra completa de Jesucristo no por el cumplimiento de la ley. 

viernes, 16 de enero de 2015

El Evangelio de Jesucristo Sí, la Ley de Moisés No


Gálatas 2:1-6 (Biblia Expandida de Fe)
1  Luego, al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo también a Tito;
2 siguiendo una revelación, para exponerles el evangelio que anuncio (predico) a los Gentiles (personas que no son judías). Me entrevisté con los dirigentes (los que tenían reputación y autoridad) en una reunión privada, no sea que estuviese haciendo o hubiera hecho un trabajo que no sirve [y para asegurarme de que no corría ni había corrido en vano].
3 A tal punto les pareció bien [lo que estaba haciendo], que ni siquiera exigieron (obligaron) que mi compañero Tito se circuncidase, a pesar que sabían que era griego, es decir, de origen Gentil;
4 ni tampoco se dejaron arrastrar por la opinión de algunos falsos hermanos, que con disimulo (secretamente) se habían introducido (infiltrado) en la iglesia para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús (el Ungido) y para tratar de reducirnos a la esclavitud (servidumbre) de la ley mosaica;
5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos (les prestamos atención),  para que la verdad del evangelio permanezca en ustedes.
6 Además debo decirles que los más importantes dirigentes (los que tenían reputación y autoridad) de la iglesia (de los que no me preocupa la importancia que hayan tenido, porque delante de Dios somos todos iguales) no vieron necesario añadir nada nuevo [ni dieron nuevas sugerencias ni hicieron ninguna corrección] al contenido de mi mensaje (Evangelio).

Pablo nos sigue hablando de su testimonio.

Él había recibido por revelación de Jesucristo el evangelio que le predicaba a los gentiles acerca de la justificación por la fe.

En medio de su ministerio se había encontrado con los falsos hermanos infiltrados que intentaban hacer que la iglesia se sometiera a la ley de Moisés.

En Hechos 15:1-2 podemos ver lo que proponían estos judaizantes: "Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión."

Este es el evangelio diferente del que hablaba Pablo; sustituir la salvación por medio de la fe en Jesucristo a una salvación por medio de obras.

Pablo se fue directamente a los que dirigían la iglesia de Jerusalén; el cuerpo de apóstoles (encabezados por Pedro) y de ancianos (encabezados por Jacobo), para discutir el problema.

Los que dirigían le dieron la razón a Pablo; la prueba de eso es que ni siquiera Tito que era un cristiano gentil fue obligado a circuncidarse.

Además tampoco añadieron nada nuevo ni les dieron sugerencias para que cambie el evangelio que predicaba.

Pablo nos muestra en este pasaje que la iglesia aprobó la predicación del evangelio de Jesucristo para salvación sin necesidad del cumplimiento de la ley.





viernes, 9 de enero de 2015

De judío a cristiano


En Gálatas 1:13-24 Pablo nos empieza a contar su testimonio como una introducción de lo que va a tratar más adelante acerca del problema con los judaizantes.

Lo que nos va a dejar bien en claro es que desde su conversión la iglesia reconoció que era un creyente en Cristo y parte de ella.

Gálatas 1:13-24
13 Ustedes ya han escuchado y están enterados de mi conducta anterior cuando pertenecía a la religión Judía (al judaísmo), de la furia e intensidad con que perseguía a la iglesia de Dios,  [y que en mi celo hacía mi mayor esfuerzo] tratando de destruirla;
14 y cómo aventajaba en el [estudio y la observancia de las leyes del] judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos (de mi edad), mostrando mucho más celo por las tradiciones de mis antepasados (de mis padres).
15 Pero Dios, que aún desde antes de mi nacimiento me había escogido y llamado por su gracia (el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros),
16 se agradó en revelar (descubrir, dar a conocer) a su Hijo en mí para que yo le anunciara (predicara) entre los Gentiles (los que no son Judíos), no consulté (no tomé opinión, ni pedí consejo, ni me comuniqué) enseguida con carne y sangre (con ninguna persona),
17 ni tampoco subí a Jerusalén para entrevistarme con los que ya eran apóstoles (mensajeros, agentes y enviados especiales de Cristo) antes que yo. Por el contrario, me retiré durante un tiempo a la región de Arabia, y después regresé a Damasco.
18 Después de tres años, subí a Jerusalén para conocer personalmente y entrevistarme con Cefas (Pedro), y me quedé con él quince días.
19 Pero no vi a ningún otro de los apóstoles (mensajeros, agentes y enviados especiales de Cristo), sino a Jacobo (Santiago), el hermano del Señor.
20 Dios me es testigo que en esto que les escribo no miento.
21 Después de aquella visita estuve en las provincias (regiones, laderas) de Siria y Cilicia.
22 Por eso no me conocían personalmente [en] las iglesias de Cristo (el Ungido) que había en Judea.
23 Solamente sabían de mí lo que continuamente llegaba a sus oídos: “El que antes nos perseguía, ahora esta predicando (anunciando) la fe que tiempo atrás había intentado destruir (asolaba, devastaba).”

24  Y daban gloria a Dios por el cambio que en mí se había operado.

En este relato, Pablo nos cuenta acerca de su conversión y el efecto que causó en la iglesia.

Primero nos habla de su pasado como judío y perseguidor de la iglesia; era tal su celo por Dios que estaba dispuesto a exterminar a todo aquello que se levantase contra de su religión.

Hechos 9:1-2
1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.  

Luego nos habla del llamado de Dios para su vida, en particular de su revelación de Jesucristo para predicarlo entre los gentiles.

Pablo nos cuenta que lo primero que hizo fue consultar con Dios y no con los hombres; en ese sentido dice que se retiró un tiempo a Arabia y luego regresó a Damasco.

Cuando ya tuvo un entendimiento claro de la revelación de Jesucristo fue a entrevistarse con el apóstol Pedro, evidentemente para conocer más de la verdad que había recibido de parte de Cristo mismo.

Luego cuenta que volvió a salir, esta vez a Cilicia y Siria.

Y finalmente nos dice cual fue el resultado de su conversión, aunque la gente no lo conocía, glorificaban a Dios por el cambio en su vida.





miércoles, 7 de enero de 2015

¿De donde salió el Evangelio de Pablo?


Pablo está a punto de derrumbar los argumentos de los judaizantes, pero antes de eso nos muestra sus credenciales, de donde recibió el Evangelio que predicaba.

Gálatas 1:11-12 (Biblia Expandida de Fe)
11 Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio que les prediqué no es cosa de los hombres [ni de origen humano].

12 Por que no lo recibí ni lo aprendí de ningún hombre,  sino que me llegó por revelación [directa] de Jesucristo (el Ungido).

La palabra evangelio significa sencillamente "buenas nuevas" o "buenas noticias".

El término “evangelio” en las lenguas modernas en general es la transcripción literal del original griego euanghélion, adjetivo sustantivado, que significa “buena nueva” o “alegre mensaje". Consta de eu, “bien-bueno", y de ánghelos, “mensajero-anuncio", o del verbo anghéllein, “anunciar"

El término griego euanghélion era conocido ya por los autores clásicos (Homero) y aparece también en los documentos más cercanos a los escritos del NT. Su significado -como ya hemos dicho-, fundamental es el de buena nueva o alegre mensaje, preferentemente de carácter público —victoria militar o deportiva—, pero también privado, como el éxito o la curación.

Cuando Pablo usa esta palabra "evangelio" Nos está hablando de un buen mensaje que había recibido directamente por revelación de Jesucristo.

¿Para que servía este buen mensaje?

Romanos 1:16-17 (Biblia Expandida de Fe)
16 Porque no me averguenzo del Evangelio de Cristo (el Ungido), porque es el poder milagroso de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos en primer lugar, y también de los griegos.
17 Porque en el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe.

En Romanos Pablo nos muestra que el Evangelio era el poder de Dios para la salvación de todos los que creen en él.

Pero, ¿cual era el mensaje que Pablo predicaba?

1 Corintios 2:1-2 (Reina Valera 1960)
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

En este pasaje nos muestra cual era el mensaje de Pablo, Jesucristo, pero no solo de Él sino su obra completa en la cruz.

Pablo no estuvo presente ni durante la muerte de Jesús, ni durante su ministerio, no lo conoció según la carne. Pero por revelación conoció el Evangelio que predicaba, lo recibió directamente de Jesucristo.

Este es el Evangelio que encontramos en las Epístolas que escribió Pablo, el buen mensaje de la obra que Cristo hizo por nosotros en la cruz.

lunes, 5 de enero de 2015

¿A quién quiero agradar?


Gálatas 1:10 (Biblia Expandida de Fe)
10 ¿Busco ahora la aprobación (el favor) de los hombres, o de Dios? ¿Será que busco agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, no sería siervo (esclavo) de Cristo (el Ungido).

Interesante pregunta de Pablo: "¿A quién quiero agradar?"

Pablo está listo para contar de su conversión, sus primeros pasos con el Señor, su primer encuentro con la iglesia de Jerusalén, su ministerio entre los gentiles y su enfrentamiento con Pedro debido a su hipocresía cuando llegaron los creyentes judíos que venían de parte de Jacobo.

¿Que nos motiva a hacer lo que hacemos?

Una vez un pastor me preguntó: "Ricardo, ¿por qué eres así?" Lo único que pensé fue: "Es porque soy cristiano."

Como creyentes no deberíamos hacer las cosas para que la gente nos mire sino por lo que somos.

Me acuerdo de niño tratando de hacer las cosas para agradar a mi papá. Cuantos más ahora que Dios es nuestro Padre.

Pablo lo coloca de esta manera en Romanos 14:

Romanos 14:7-8
7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Somos de Cristo, vivimos para Él, nuestra motivación para hacer las cosas debe ser Él y no lo que diga la gente.

Hace poco leía de un pastor famoso que para poder tener una iglesia "relevante" dio comentarios que iban contra los principios cristianos.

Pero Pablo decía, si quiero agradar a los hombres, dejo de ser un siervo de Cristo.

No caigamos en la trampa de la "relevancia", no caigamos en las modas ni en lo popular, seamos lo que somos, siervos de Jesucristo.

Agrademos a Dios, caminemos como lo que somos, Sus hijos amados.