viernes, 18 de mayo de 2018

La Armadura de Dios – Estudio Bíblico Completo

En este post les dejo una serie de enseñanzas acerca de la Armadura de Dios, que son mis notas cuando enseño este curso. Con toda confianza utilícenlas para bendecir a otros.

La Armadura de Dios – Estudio Bíblico

armaduradedios
Aquí les dejo los enlaces para que puedan utilizarlos no solo en su estudio personal sino para compartirlos con otros.

lunes, 14 de mayo de 2018

Resistiendo en el Día Malo


Resistiendo en el Día Malo

Por eso, pónganse (vístanse con) toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo (de peligro) puedan resistir, y habiendo terminado todo, mantenerse firmes.
- Efesios 6:13 (Biblia Expandida de Fe)

Existe un día malo en el creyente, es el momento que estamos en medio de la lucha espiritual, en el momento que estamos en medio del ataque del enemigo, y aunque tenemos la victoria en la mano, parece como que estuviéramos derrotados. Como decimos, tan solo parece.

Las tormentas de la vida vienen sobre todos los creyentes, cada uno de nosotros las va ha enfrentar, por eso es que debemos estar preparados para la batalla, para caminar en la victoria que Dios ya nos ha dado por medio de Cristo.

Hace algunos años estaba en el hospital, en un ataque múltiple de gastritis, ulcera y varias cosas más, y todo se coronó con un ataque al corazón, estaba en cuidados intensivos, casi sin poder hablar, con dolores intensos, pero dentro de mi meditaba la Palabra, en mis pensamientos estaban las promesas y realidades de sanidad divina, las que me decían que ya estaba sano por las llagas de Jesús.

Una y otra vez repetía mentalmente: “Soy sano por las llagas de Jesús, Jesús tomó mis enfermedades y dolencias, de Jehova es librar de la muerte” (Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, Salmo 68:20).

Externamente parecía que iba a morir, podía ver en la gente que me visitaba la preocupación y el dolor, era muy claro lo que ellos pensaban, pero la Palabra estaba haciendo su efecto.

Llego un pastor amigo y me pregunto: “¿Cómo está tu ánimo?” Yo escuché detrás de el la voz del Espíritu Santo diciéndome: “¿Vas a vivir o vas a morir?”

La decisión era mía, yo decidía si iba a caminar en la victoria que Cristo me había dado o si me iba a ir al cielo derrotado por el ataque espiritual a mi cuerpo.

La Palabra había hecho efecto en mi así que dije: “Voy a vivir, quiero vivir, voy a cumplir mi carrera, completar el número de mis días y salir completamente sano del hospital.”

En ese momento fue el cambio, había resistido el día malo y había vencido, al día siguiente salí de cuidados intensivos, al segundo día del hospital y al tercer día ya estaba siuiendo mi vida normal; dos semanas después empece un viaje misionero de 2 meses en el que prediqué en 9 semanas en otro país, donde viaje decenas de horas en autobús.

El día malo viene sobre todos, el asunto es como lo enfrentamos.

Veamos Efesios 6:13 en otras versiones:

Efesios 6:13 (Arcas y Fernández)
13 Por eso es preciso que empuñéis las armas que Dios os proporciona, a fin de que podáis manteneros firmes en el momento crítico y superar todas las dificultades sin ceder un palmo de terreno.

Efesios 6:13 (Biblia al Día)
13 Por lo tanto, poneos toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo podáis resistir hasta el fin con firmeza.

Efesios 6:13 (Biblia del Pueblo de Dios)
13 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.

Efesios 6:13 (Biblia Castilian 2003)
13 Empuñad, pues, las armas de Dios, para que podáis resistir en el día adverso y os mantengáis firmes tras vencerlo todo.

Efesios 6:13 (Reina Valera Actualizada)
13 Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.

Que poderoso es este pasaje y más cuando lo vemos en varias versiones que nos dan una idea más clara de lo que está hablando.

Aquí la palabra que se usa para “tomad, empuñad ó poneos” es “antilambano”; la idea es “pónganse para usar”; es decir, debemos ponernos toda la armadura de Dios para usarla.

Este verbo es un aoristo imperativo; que significa una orden militar que debe ser obedecida de una vez por todas. Es decir, el cristiano debe ponerse la armadura de dios en un acto de una vez por todas y mantenerse con esa armadura durante todo el resto de su vida.

El relajarnos en la disciplina de ponernos esta armadura producirá el mismo efecto que producía en los soldados romanos, estaremos menos dispuestos y seremos menos capaces de soportar la fatiga para cumplir nuestro servicio y resistir el día malo.

Una cosa que debemos entender es que somos nosotros los que tomamos la armadura de Dios, la orden está, pero es nuestra decisión el hacerlo.

La palabra resistir es el término griego anthistemi, que según Vine significa: “Poner en contra (anti, contra, jistemi, poner en pie), utilizado en la voz media (o pasiva) y en el 2º aoristo intransitivo y en el activo perfecto, significando enfrentarse, oponerse, resistir.”

El propósito de ponernos está armadura es resistir el día malo, que como traduce Arcas y Fernández, es el momento crítico, el momento de adversidad en que viene la tentación y el ataque violento para sacarnos de nuestro lugar de autoridad y ser derrotados.

Siempre va ha llegar ese día, no estamos exentos de él; por eso el asunto no es si llega o no, el asunto es que cosa haremos cuando llegue ese día.

Por último vemos que después de resistir el ataque debemos de mantenernos firmes.

En Lucas 4:13 dice: “Cuando el diablo acabó toda tentación, se apartó de él por algún tiempo.”

Cuando Jesús resistió la tentación, el diablo se fue, pero se fue solo por un tiempo, el diablo va a volver nuevamente, si no nos venció una vez lo volverá a intentar, por ese motivo es que abiendo acabado todo debemos mantenernos firmes.

Kenneth Hagin decía que la mayoría de las veces las personas pierden su sanidad más por un contraataque del diablo que por cualquier otra cosa; y he visto en mi vida cristiana que eso no solo sucede en esas ocasiones sino en cada área de nuestra vida.

Ese es el motivo que no debemos descuidarnos en nuestra vida espiritual y mantenernos cada día de nuestras vidas con la armadura de Dios puesta.

El verso 14 dice: “Estad, pues, firmes. . .”; y luego de eso nos dice las cosas que debemos hacer para poder estar firmes.

Caminemos en esa victoria que Dios ya nos dio en Cristo.

sábado, 12 de mayo de 2018

La Importancia de las Madres en el Nuevo Testamento

La Importancia de las Madres en el Nuevo Testamento

Jesucristo mismo dio el ejemplo de darle importancia a la madre con el trato de amor que siempre le dio a María, Su madre.
En Hechos 19:18-19 Jesús recuerda los mandamientos y no se olvida del que habla de la madre: “…Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
En Marcos 16:1 vemos el cuidado de una madre por su hijo “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.”
En Lucas 7:11-15 vemos el amor de Dios y cuidado de Dios hacia una madre en necesidad:  “Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.  Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores, y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.  Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.”
También vemos a María en Lucas 24:10 dentro del primer grupo de mujeres que anuncio la resurrección de Jesús: “Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.”
La familia de Jesús, incluida su madre, eran reconocidos en el lugar donde vivían: “Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?”(Juan 6:42).
Aún en la cruz, la presencia de María se encontraba:  “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena” (Juan 6:25).
Vemos a Jesús pidiendo el cuidado de Su madre porque que se ausentaba físicamente, “…cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Juan 16:26-27).
y aún en Pentecostés podemos ver a María, la madre de Jesús con el grupo de discípulos que recibieron el Bautismo con el Espíritu:  “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14).
Pablo reconoce la importancia de una madre en Romanos 16:13 cuan,do nombra a la madre de Rufo: “Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía". 
En Efesios 6:2 vemos el reconocimiento del valor de una madre y la promesa por honrarla:  “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.”
Finalmente, vemos en 2 Timoteo 1:5 a una madre de fe: “Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”
En el Nuevo Testamento se le da mucha importancia a la figura de la Madre.

lunes, 23 de abril de 2018

La Fe, la Sanidad Divina y los Sentidos Físicos
















La Fe, la Sanidad y los Sentidos Físicos
Por Ricardo Botto

Hoy les quiero compartir el papel de la fe, la sanidad y los sentidos físicos.

Muchas veces cuando ministro sanidad divina le pregunto a la gente: "¿Cuando vas a creer que estas sano?" Y muchos me responden: "Cuando me sienta sano." Yo les vuelvo a preguntar: "Si ya te sientes sano que necesidad tienes de creer que ya los estás."

Esto no tiene ningún sentido lógico, una persona cree antes de ver.

Jesús dijo en Marcos 11:24: "Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas" (La Biblia de las Américas).

La Versión Amplificada de la Biblia lo pone así: "Por esta razón te digo, cualquier cosa que pidas en oración, cree (confía y ten confianza) que te es concedido, y lo será [lo tendrás]"

Kenyon dijo: "No deberíamos necesitar la evidencia de los sentidos. Descansemos en la Palabra. La fe se aferra a la confesión de la Palabra. El conocimiento de los sentidos se aferra a la confesión de la evidencia física. Si acepto evidencia física en contra de la Palabra de Dios, anulo la Palabra en lo que a mí respecta,"

Muchas veces ponemos nuestra confianza en lo que dice nuestro cuerpo, nuestros 5 sentidos físicos (el gusto, el tacto, el oído, la vista, el olfato), y lo convertimos en la realidad de nuestras vidas, al final no solo no tenemos el resultado deseado sino todo lo contrario.

Un ejemplo de poner los sentidos físicos como la prioridad en nuestras vidas lo encontramos en el lugar donde Tomás colocó su fe; veamos en el Evangelio de Juan:

Juan 20:24-29
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. 

En este pasaje es bien obvio donde estaba la fe de Tomas. Los otros discípulos lle dijeron: "Hemos visto a Jesús." Y Tomás les dijo: "No voy a creer hasta que mis sentidos físicos me lo demuestren, sino lo veo y lo toco no voy a creer"

Tomás necesitaba "algo más" que el simple creer, necesitaba tener la evidencia de sus sentidos físicos.

Jesús se apareció y le dio en otras palabras: "¿Necesitas la evidencia de tus sentidos físicos para creer? Ven, mira y toca, y no seas incrédulo sino creyente."

Que fuerte lo que dio Jesús, el caminar por la evidencia de los sentidos físicos no es creer sino tener incredulidad.

Tanta gente me dice: "Yo tengo la fe de Tomás, debo ver para creer."

Bueno, en primer lugar Jesús dijo que eso no es fe sino incredulidad; y en segundo lugar si ya lo puedes ver, ya no tienes que creer sino saber que ya es tuyo.

Jesús terminó dando una bienaventuranza para los que creen antes de ver, fijo: "Bienaventurados los que no vieron y creyeron." ¿Por qué? Por lo que dice en Marcos 11:24 de que todo lo que oramos y pedimos debemos creer que ya se nos ha concedido y lo tendremos.

Esto es muy cierto en la sanidad divina.

F. F. Bosworth escribió:
En la medida en que basamos la fe en nuestra mejoría, o somos afectados por lo que vemos o sentimos, en lugar de por solo la Palabra de Dios, de esa manera mostramos que nuestra fe no es real. Estar ocupado en lo que vemos o sentimos es exactamente revertir la condición que Dios establece para que podamos seguir. "Todo aquel que lo mire vivirá", significa simplemente que todo aquel que, como Abraham, se ocupa de la promesa de Dios de que ya no está afectado por los síntomas, "se recuperará". Significa que la Palabra de Dios (no lo que vemos o sentimos) será la base de nuestra fe. Nuestro "mirar hacia la promesa de Dios" debe ser mantenido hasta que seamos sanados.
A diferencia de Tomás, Abraham colocó su fe en un lugar diferente, no en lo que sus sentidos físicos le decían sino en la Palabra de Dios. Veamos esto en el libro de Romanos:

Romanos 4:16.22
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros. 
17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes)  delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. 
18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto  (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Pablo dice que es por fe para que sea por gracia. ¿Está hablando de la fe de Tomás que se basa en los sentidos físicos o de una fe diferente?

Aquí nos habla de una fe diferente, de la fe que tuvo Abraham.

Si Abraham hubiera tenido la fe de Tomas hubiera visto su edad casi de 100 años, su cuerpo físico que ya estaba viejo y casi como muerto, que su esposa era estéril y tenia 90 años. Habría dicho que era imposible.

Pero el considero dos cosas, Dios da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen.

En 2 Corintios hablando del contexto del espíritu de fe dice:

2 Corintios 4:13, 17-18
13 Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, 
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 

Es evidente que Abraham tenía el espíritu de fe; él no considero las circunstancias adversas, ni el hecho de que estaba en un lugar en el que no había esperanza, ni muco menos la voz de sus sentidos físicos, él considero la promesa de Dios.

Lo que Dios le dijo fue la base para su correcto creer.

Andrew Murray habló de esto en cuanto a la sanidad y los sentidos físicos:
Considerar el cuerpo da lugar a las dudas, mientras que aferrarse a la promesa de Dios y estar ocupado sólo con Él da entrada al camino de la fe, el camino de la sanidad divina, que glorifica a Dios.
Cuando estamos pasando por enfermedad, el aferrarnos a lo que sentimos y lo que vemos nos alejará del camino de la sanidad, nuestros ojos deben estar puestos en lo que Dios nos dio en Su Palabra.

Lo que Dios dijo es el punto final de todo asunto.

Me acuerdo hace unos años, viendo, tocando, oliendo y oyendo a los doctores, acerca de una herida en la planta del pie.

Solo aferrándome a la realidad de la Palabra que en la cruz Jesús tomó mis enfermedades, sufrió mis dolores, llevó mis dolencias y que por su llaga fui curado (Isaías 53:4-5, Mateo 8:17 y 1 Pedro 2:24). Y ver el fruto de poner mis ojos en lo que Dios y Su Palabra decían, y recibiendo mi sanidad.

Consideremos las palabras de una gran ministra de sanidad divina acerca de los sentidos físicos y la sanidad divina, la evangelista Maria Woodworth-Etter:
En la búsqueda de la curación para nuestros cuerpos, somos tan aptos para mirar sensaciones, o síntomas; Y creemos que estamos curados justo en proporción a la cantidad que vemos y sentimos. Cuando en realidad estamos curados cuando creemos. "Las cosas que deseéis, cuando oréis, creed que las recibisteis, y las tendréis".
La obra fue terminada en el Calvario. En la cruz del Calvario se encuentra el remedio que sanará todas las enfermedades y dolencias del alma y del cuerpo ... A veces se realiza al instante en el cuerpo, pero más a menudo es una liberación gradual, que nos obliga a salir en fe antes de ver cualquier signo de tenerlo.
La fe desvia la mirada de lo natural, de las cosas de los sentidos, y ve el cumplimiento de la promesa, a través de la obra completa de Cristo en el Calvario. Ve cada necesidad suministrada por medio de la expiación ...
Debemos aferrarnos a las promesas de Jesús en vez de mirar nuestros sentimientos, o pasar por ellos, porque nuestros sentidos son un falso testimonio para nosotros cuando salimos en fe.Si estamos mirando y andando por nuestros sentimientos, estamos creyendo en ellos en vez de creerle a Dios.
Nuestra confianza no está en lo que nuestros sentidos físicos nos dicen, nuestra confianza está en esa palabra que Jesús dijo en la cruz: Tetelestai, todo está cumplido.

Así que saca tus ojos de lo que tus sentidos físicos te dicen, y ponlos en Jesús, el autor y consumador de la fe, y recibe hoy tu sanidad.





viernes, 20 de abril de 2018

DOS ENEMIGOS QUE FUERON VENCIDOS EN LA CRUZ

DOS ENEMIGOS QUE FUERON VENCIDOS EN LA CRUZ


Colosenses 2:14-15
14 Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 
15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Jesús anuló la ley que estaba contra nosotros y además nos era contraria. No solo ningún hombre podía cumplirla, sino que el que fallaba en un solo punto estaba bajo maldición.

Gálatas 3:10-12
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

La ley fue clavada en la cruz, ya no tiene poder sobre nosotros, la salvación ya no se consigue por el cumplimiento de una serie de decretos imposibles de cumplir sino por la sola fe en Jesucristo

El segundo enemigo fue Satanás y sus huestes. Jesús los venció en la cruz quitándoles todo poder y autoridad. Los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Ahora podemos acercarnos libremente a Dios, sin tener que cumplir una serie de requisitos para ser aceptados; tenemos libre acceso al trono de la gracia.

Y podemos caminar sin temor de Satanás y sus obras, el pecado, la enfermedad, la miseria y demás cosas malas, porque en Cristo tenemos la victoria.

Como dice en Romanos 8:37, somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.

Jesús ya venció por nosotros, caminemos en esa victoria.

miércoles, 4 de abril de 2018

Mi Cajita de Promesas

Mi Cajita de Promesas

Tenía 17 años y era recién convertido, todas los cosas eran nuevas para mi, todo consejo que me daban era bien recibido, y un día me dijeron que debía comprarme una cajita de promesas, para así cada mañana al despertarme sacase una promesa y empezara bien el día.

Así que como chico obediente que era fui a la librería cristiana y me compré mi cajita de promesas. Era una caja chiquita, que tenía dentro un montón de cartulinas de colores que tenían versículos de la Biblia.


Al día siguiente, y luego cada mañana siguiente, abría mi cajita y sacaba una galleta de la fortuna, perdón, sacaba la promesa del día al azar, para saber cual era mi destino para ese día (viéndolo hoy me suena un poco al horóscopo diario).

No importaba que decía, si era buena o mala, si correspondía a mis circunstancias o no, si estaba en contexto o no, lo que importaba es que yo estaba feliz, por que las estrellas, digo Dios, me habían revelado mi futuro para ese día.

Creo que todos hicimos tonterías así cuando recién conocimos al Señor, llenos de fuego y fervor todo lo que se oyese como Dios y Biblia ahí estábamos metidos.

Con el tiempo dejé mi querida cajita de promesas, nunca sabré que pasó con ella, solo se que me dejó de ser útil, aprendí un poco más de la Palabra y me di cuenta que era inútil.

Dejé de vivir de promesa en promesa y empecé a leer toda la Biblia.

Muchos creyentes siguen viviendo de promesa en promesa, inclusive hay una Biblia llamada "La Biblia de las Promesas", sacando un versículo por ahí y otro por allá, sin importar lo que dice delante y lo que dice detrás.

Toda clase de doctrina rara sale por vivir tan solo de las promesas, muchas veces viviendo solo del futuro, ya que por quedarse en las promesas no se dan cuenta que muchas de ellas ya fueron cumplidas en Cristo.

"Oh, yo se que Dios me sanará algún día, Él lo prometió en Su Palabra;" dicen llenos de esperanza y con lágrimas en los ojos.

Muchas veces les digo: "No, Dios no te va ha sanar."

"¿Qué?, pero si Él lo prometió en la Biblia."

"¿Sí? ¿Donde?"

"Aquí, en Éxodo 15:26."

Éxodo 15:26 
26 Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. 

"Muy bien, si lees el contexto esa promesa fue para Israel, para todo aquel que cumpliese la ley. ¿Tú estás bajo la ley?"

"¡No! ¡Yo no estoy bajo la ley sino bajo la gracia!"

"Entonces lamento decirte que esa promesa no funcionará para tí."

"¿Y ahora que hago?"

"Vayamos al contexto de las Escrituras; en Hebreos 8:6 dice que estamos en un mejor pacto establecido bajo mejores promesas."

"¿Y que dice en cuanto a la sanidad? ¿Habrá alguna promesa para mi cajita?"

"Olvídate de tu cajita, tienes algo mejor, la Biblia. Veamos lo que dice acerca de la sanidad divina. En Isaías 53:4-5. Mateo 8:17 y 1 Pedro 2:24 dice que Jesús tomó tus enfermedades, llevó tus dolencias y por sus llagas fuiste sanado."

"¿Si? ¿Y tengo que hacer algo para ser sanado?"

"Solamente creer y recibir, al ver todo el contexto de la Biblia te das cuenta que en el Nuevo Pacto Dios te da todas las cosas por gracia y las recibes por medio de la fe."

Cuando la persona ve el contexto de la Biblia y se da cuenta que su sanidad ya fue pagada en la cruz, es bien fácil que deje de esperar y empiece a creer y recibir.

Este es solo un ejemplo en cuanto a un tema que es la sanidad divina, pero es lo mismo en cada tema de la Palabra de Dios, no debemos sacar una promesa al azar, sino ver el contexto.

Por eso, es mejor si te deshaces de tu cajita de promesas y empiezas a leer todo la Biblia en su contexto.