viernes, 12 de febrero de 2016

No creo en el poder de la oración


Hace años la Pastora Nancy Dufresne hizo una declaración que sacudió a todo el auditorio que asistía al seminario. Ella dijo: "Yo no creo en el poder de la oración."

Todos nos quedamos fríos por un momento hasta que ella dijo: "Yo creo en el poder del Dios que responde nuestra oración."

Esa fue una declaración muy atrevida y muy fuerte, pero a la vez muy verdadera. No es nuestra oración la que tiene el poder, es Dios mismo el que tiene el poder para responder nuestra oración.

Cuando hablamos de la oración, vemos que la gente de las diversas religiones del mundo la utilizan y no por eso tiene algún resultado. Los musulmanes oran cinco veces al día mirando hacia La Meca; los monjes budistas tibetanos oran sus mantras alrededor de la rueda de plegaria durante todo el día, las diversas religiones hablan de este poder de la oración pero no obtienen respuesta de su Dios.

En 1 Reyes 18 vemos esto:

1 Reyes 18:20-39

20 Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo.

21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
22 Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.
23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.
24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.
27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle.
28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
29 Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.
30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.
31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre,
32 edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano.
33 Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña.
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez,
35 de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja.
36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

Vemos aquí a Elías y los profetas de Baal, todos ellos oraron a su Dios; los profetas de Baal oraron varias horas, incluso haciendo sacrificio en sus propios cuerpos, pero esa oración no fue contestada, la oración en si no tenía el poder. Pero Elías le respondió al Dios que tenía el poder y recibió la respuesta a su oración.

No era la oración en sí la que tenía el poder, era a quien iba dirigida, al que tenía el poder para responderla.

Hace años me encontraba con unos amigos predicando en el Parque Kennedy, en Miraflores. Vimos sentados a unos Hare Krishna en una banca, un amigo mío le dijo: "Oremos ambos a nuestro Dios y al que sea más poderoso serviremos."

Ambos oraron y al final el Hare Krishna nos dijo: "Tu Dios es más poderoso; mientras oraba tuve una visión de Hare Krishna meditando tranquilamente, y de pronto aparecieron 4 como él y le dijeron asustados: '¿No sabes quién viene? Esta viniendo Jesucristo', los cinco salieron disparados."

No, no es el poder de nuestra oración la que trae la respuesta a nuestras oraciones, es el poder de Dios el que trae la respuesta a nuestras oraciones.

En Efesios 3:20 dice: "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros."

Dios es el que tiene el poder, no nuestras oraciones, nuestras oraciones son solo el medio por el cual nos conectamos el poder de Dios.

Por eso al acercarnos ante Dios en oración, no lo hagamos confiando en nuestras propias oraciones sino en el Dios que nos da las cosas más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.




jueves, 4 de febrero de 2016

Cual debe ser nuestra actitud al orar


Muchas persona se preguntan de que manera se deben acerca a Dios al momento de orar; algunos piensan que ofreciéndole algo a Dios, otros de manera contrita y humillada, y aún algunos por medio de sacrificios. Pero, ¿cuál debe ser nuestra actitud cuando oramos?

Jesús nos lo mostró claramente en Marcos 11:24 cuando dijo: "Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá."

Al acercarnos a Dios debemos ir creyendo; ¿creyendo qué? Que lo que Él ha dicho es verdad.

1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Hablando de la oración, Juan nos dice que si pedimos conforme a Su voluntad Dios nos oye, y al saber que nos oye sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.

¿Como conocemos la voluntad de alguien? Conociendo lo que dijo.

Romanos 12:2
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Para conocer la voluntad de Dios debemos renovar nuestra mente, es decir cambiando nuestra forma de pensar.

Ya en el Antiguo Testamento hablaba de esto y lo llamaba el pensamiento más alto que nuestro pensamiento:

Romanos 55:8-11
8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Renovar la mente es pensar como Dios piensa, dejando que Su Palabra cambie nuestra forma de pensar, dejando que nuestros pensamientos dejen de ser los bajos pensamientos del mundo y pensemos de acuerdo a la forma de alta de pensamiento, la buena voluntad de Dios, que es agradable y perfecta.

Al conocer la voluntad de Dios, eso no permite creerle, y saber que todo lo que le pedimos ya es nuestro.

Como Jesús dijo en Mateo 21:22 hablando de la oración: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis."

Tu actitud al acercarte a Dios en oración debe ser creyendo que Dios ya respondió tu oración y por eso lo que le pediste ya es tuyo. 




miércoles, 3 de febrero de 2016

¿A quién le debemos orar?



Mucha gente se pregunta a quien se debe orar, no sabe si hacerlo al Padre, a Jesús, al Espíritu Santo, o alguna otra persona o dios; pero veamos que es lo que nos enseña la Biblia para tener certeza que Dios responde a nuestras oraciones.

Jesús fue quién respondió a esta pregunta varias veces en los evangelios o solo con la enseñanza sino con el ejemplo.

Veamos lo que pasó en la resurrección de Lázaro:

Juan 11:41-42
41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

Jesús reveló a Dios como el Padre; a los largo de los Evangelios podemos ver que siempre se refirió a Dios así, con la excepción de Su muerte en la cruz.

En el Sermón del Monte, Jesús empezó a mostrarnos a quién orar:

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Nuestra oración debemos dirigirla siempre al Padre.

Más adelante, cuando Jesús enseño acerca de Su nombre en la oración, nos dijo a quien debemos orarle:

Juan 16:23-27
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.
26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Jesús nos enseñó a orarle al Padre en Su nombre para recibir la respuesta a nuestras oraciones, ya que el Padre nos ama.

Veamos a quién le oraba Pablo:

Efesios 3:14-16
14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,
16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.

Colosenses 1:3
3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo

Vemos en estos, como en otros pasajes, que Pablo oraba al Padre.

Podemos concluir que nuestras oraciones siempre deben ser dirigidas al Padre.

martes, 2 de febrero de 2016

El Principio Básico de la Oración: ¿Por qué responde Dios nuestras oraciones?


Cuando hablamos de la oración mucha gente tiene muchas ideas acerca de ella; pero en esta ocasión te voy a dejar el principio básico de la oración, el motivo por el cual Dios responde nuestras oraciones:

Dios es tu Padre y responde tus oraciones porque te ama.

Cuando Jesús dio su famoso Sermón del Monte nos enseño la conocida oración llamada El Padrenuestro. En esta oración Jesús reveló a Dios como nuestro Padre.

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

La oración debe ser siempre al Padre.

Mateo 7:7-11
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Nuestro Padre celestial siempre está listo para responder a nuestras oraciones; pero, ¿por qué?

Juan 16:23-27
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.
26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Dios responde nuestras oraciones porque nos ama; no por las cosas buenas que hagamos, ni por nuestros muchos sacrificios sino porque nos ama.

1 Juan 4:16-19
16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Dios nos ama, no hay duda de ello, ese amor que tiene no viene por iniciativa propia sino porque Él decidió amarnos primero. antes que lo amaramos, Dios nos amó primero.

Romanos 5:8
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Aún cuando eramos pecadores, cuando ni siquiera teníamos conciencia de Dios; Dios nos amó primero. Dios no esperó a que fuésemos buenos para amarnos, ni tampoco que dejásemos de pecar. siendo aún pecadores nos amó y envió a Jesús a morir por nosotros.

1 Juan 3:1
1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Dios mismo, el Padre, nos ha llamado sus hijos; y es en esa realidad de ser sus hijos, en esa realidad de ser amados por el Padre, es que Dios responde nuestras oraciones.

El principio básico de la oración es que Dios, el Padre, responde tus oraciones porque eres su hijo y te ama.

miércoles, 27 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 7

Como Ganar una Persona para Cristo en 5 Minutos


Proverbios 11:30 
30 El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio.

Santiago 5:19-20
19 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,
20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

Ahora que hemos visto que tenemos no solo la comisión sino el respaldo de Dios para predicar el evangelio veamos cómo podemos ganar a los incrédulos en tan solo 5 minutos.

Les quiero compartir lo que he estado compartiendo desde hace más de 30 años alcanzando miles de personas en varios países y ciudades; aunque no es el “método infalible” te va ayudar a convertirte en un ganador eficaz de almas.

(1) Muéstrale que Dios le ama

Lo primero que tiene que saber la persona es que Dios no tiene nada en contra de él y lo ama

Ya hemos visto que el mensaje de la reconciliación es que Dios ya no le está tomando a los hombres sus pecados sino que está rogando al mundo que se reconcilie con Él.

Juan 3:16
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Romanos 5:8
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros

(2) Dile que es pecador y por eso está muerto espiritualmente

En varios libros Kenneth Hagin anima a los creyentes que le digamos al mundo que hay un cielo que ganar y un infierno que evitar.

En Romanos 3:23 dice: "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."

Diles que a los ojos de Dios son pecadores y eso tiene una consecuencia según Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
 
La palabra muerte no significa el fin de la vida sino separación, debido al pecado el hombre está separado de Dios, lo que finalmente lo llevará al infierno.

(3) Dile que Jesucristo es la solución de Dios para el hombre

En 2 Corintios 5:18 al 20 vemos el plan de Dios de salvación para el hombre: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Dios ya no tiene nada en contra del hombre, Jesús en la cruz tomó el pecado del hombre y nos perdonó. Pero aunque el perdón está dispuesto, el hombre debe hacer algo, reconciliarse con Dios.

(4) Dile que necesita recibir a Jesús como Señor y Salvador

Lo más importante es que la persona reciba a Jesús como su Señor y Salvador.

En Juan 1:12 dice: "Más a todos los que le recibieron les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios." Y en Romanos 10:9-10 dice: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

(5) Ahora has que reciba a Jesús

Entonces en este momento pregúntale: “¿quieres recibir a Jesús en tu corazón?”

En ese momento le dices que haga contigo la oración del pecador. Dile que repita en voz alta contigo:

Señor Jesús, Te doy las gracias por morir por mí en la cruz.

Te entrego hoy mi corazón y te recibo como mi Señor y mi Salvador.

En tu nombre. Amén

Ya lo has ganado para Cristo.



Vea cambien:


Evangelizando con Resultados - 1


martes, 26 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 6

Sigamos viendo las armas de nuestra milicia


(4) El Poder de Dios para Testificar

Hechos 1:4-9
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea,  en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

Cuando vamos a viajar, las últimas palabras que decimos son las más importantes; igualmente Jesús se dejó lo más importante para el final.

Cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo recibimos el poder de Dios para testificar; esto es una gran verdad.

Conocí al Señor en 1979, a los 17 años, en mi primer mes y medio de creyente gane solo a una persona para el Señor, pero algo pasó cuando recibí el bautismo con el Espíritu Santo, ¡de pronto le estaba testificando a todo el mundo!

Dos meses y medio después estaba en una reunión de discipulado, con nuestro líder y sus otros tres discípulos; el tema des ese día es a cuantos habíamos ganado para el Señor.

Le preguntaron al primero, que tenía ya dos años con el Señor, y respondió que todavía a ninguno. Le preguntaron al segundo, que tenía año y dos meses, y él contestó con gozo, he ganado a dos. Le preguntaron al tercero y dijo que había ganado a uno y medio; ¿qué? Nos dijo que uno estaba medio convertido. Al final me preguntaron a mí, que era el recién convertido con solo cuatro meses en el Señor; y les dije que había alcanzado a 25; ¡se molestaron conmigo!

Lo que había pasado es que yo había sido bautizado con el Espíritu Santo y ellos no.

(5) Las Señales que nos Acompañan

Marcos 16:17-18
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

La palabra señal es la griega semeíon; que significa un hecho sobrenatural; un milagro, una señal, un signo.

La palabra seguirán es traducida como acompañarán en muchas otras versiones, y creo que es una traducción más adecuada ya que las señales son parte de nuestro equipo para testificar.

Nuestro evangelio es un evangelio de poder así que aprovechemos y usemos estas señales milagrosas que Dios nos dio para alcanzar al mundo.

Hace años estaba saliendo del grupo de jóvenes cuando vimos en la plazuela del Parque Kennedy (que hoy es la plaza de los hippies), un Miraflores, a un grupo de personas que predicaban la fe B’ahai, me molestó tanto que les dije a mis amigos que vayamos e impidamos que siguen dando su mensaje, así que osadamente fui y le quite el micrófono al que estaba hablando mientras los demás jóvenes le predicaban a la gente.

Al final le dije al que dirigía el grupo, que era del medio oriente, que mi amigo iba a hablar en lenguas en su idioma, así que cuando empezó hacerlo el hombre se puso pálido y mudo, no dijo ni una palabra más. Más tarde su compañero nos dijo que le había estado hablando las maravillas de Dios en su idioma en su idioma.

Tenemos las señales que nos acompañan y ayudan a la hora de testificar a otros; así que aprovechemos en usarlas.

(6) Los Dones del Espíritu Santo

1 Corintios 12:7-11
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro,  palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10 A otro, el hacer milagros; a otro,  profecía; a otro,  discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro,  interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Esta es otra gran arma que tenemos a la hora de llevar el evangelio a otras personas, los dones del Espíritu Santo.

Estos dones no son nuestros sino del Espíritu y operan cuando Él quiere para nuestro beneficio y el de las personas que nos rodean.

Nosotros solo somos canales de bendición a través del cual el Espíritu Santo puede alcanzar a otros con estos dones.

Cuantas veces he visto la operación de estos dones para ayudar a otra persona a recibir a Jesús.

A veces sabiendo el problema a través de los dones de palabra de conocimiento o de palabra de sabiduría. Otras veces ayudando a que sea sanado por los dones de sanidades, o con una palabra inspirada a través del don de profecía.

Tantas veces los dones del Espíritu me han ayudado y siguen ayudando para alcanzar a otros.

Tomemos provecho de ellos a la hora de testificar.

(7) Jesucristo Predica Junto con Nosotros

Marcos 16.20
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.  Amén.

Esta es una de las verdades más maravillosas, cuando predicamos, Jesús está a nuestro lado predicando con nosotros.

La palabra ayudar es el término griego sunergeo que significa: “ayudar en el trabajo, cooperar.”

Al salir a predicar Jesús está con nosotros ayudando en el trabajo y cooperando con nosotros.

La Biblia en Lenguaje sencillo lo coloca así: “Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero.”

Jesús trabaja con nosotros cuando predicamos el evangelio así que prediquemos con entera confianza sabiendo que no estamos solos

Como conclusión podemos decir que teniendo estas poderosas armas vayamos y alcanzamos al mundo sabiendo que no estamos solos sino que tenemos el respaldo de Dios para cumplir esta Gran Comisión.


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Evangelizando con Resultados - 1

sábado, 23 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 5


Las Armas de Nuestra Milicia

2 Corintios 10:3-5
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;
4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

Para poder hacer la gran comisión Dios nos ha dado una serie de armas espirituales que nos ayudarán a cumplir con nuestra labor. No podemos decir que no podemos, porque no es solo nuestro esfuerzo sino que trabajamos juntamente con Dios.

Veamos nuestras armas:

(1) La Palabra de Dios

Isaías 55:10-11
10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Le Palabra de Dios siempre hace aquello para lo cual ha sido enviada por Dios; si estamos saliendo a predicar el evangelio, ese será el fruto que tendremos

Hebreos 4:12
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Esta es el arma más poderosa que tenemos, la Palabra de Dios que como espada de doble filo llega al fondo del corazón del incrédulo. Por eso, cuando la predicamos esta hace lo que quiere y logra que la persona que nos escucha pueda nacer de nuevo.

Yo fui una persona tranquila antes de recibir al Señor, no tengo uno de esos testimonios escalofriantes que tienen otros, como les digo siempre: “Yo jugaba ajedrez”.

Así que para testificar no puedo hacer uso de mi “testimonio” así que solo me queda la Palabra de Dios, y al compartirla, ¡sí que da fruto!

En estos años he visto literalmente miles de personas convertirse por escuchar la Palabra de Dios predicada persona a persona ya que la Palabra siempre trae fruto cuando es testificada a otros.

Por eso, no importa que no tengas un gran “testimonio”, siempre tienes la poderosa Palabra de Dios.

(2) Tenemos la Unción en Nosotros

1 Juan 2:20, 27
20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Cada creyente ha sido ungido por Dios; esa La unción que tenemos en nosotros es la presencia de Cristo en nosotros a través del Espíritu Santo en nuestro interior.

La unción es el poder de Dios que nos capacita para hacer lo que no podemos hacer; y nosotros tenemos la unción, así que estamos capacitados para predicar el evangelio.

Como dice en 1 Juan 4:4: "El mayor vive en nosotros"; por eso cuando predicamos no lo hacemos solos sino que con la ayuda de la unción en nuestro interior.

Me ha pasado muchas veces que al compartir la unción estaba conmigo ayudándome a testificar aún cosas que no sabía y alcanzando la gente más “dura.”

(3) El Espíritu Santo convenciendo al mundo de pecado

La gente del mundo ya está bajo convicción.

Juan 16:7-11
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere,  os lo enviaré.
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
9 De pecado, por cuanto no creen en mí;
10 de justicia, por cuanto voy al Padre,  y no me veréis más;
11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

La Traducción en Lenguaje Actual pone el verso 8 así: “Cuando el Espíritu venga, hará que los de este mundo se den cuenta de que no creer en mí es pecado.”

Aquí vemos como es que el Espíritu Santo convence al mundo de su pecado, que es en esencia el no creer en Jesús.

Nunca olvidaré el día que fui a visitar al alcalde de Talara, al entrar a su oficina el hombre cayó de rodillas clamando a Dios, la convicción del Espíritu lo había tocado.


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Evangelizando con Resultados - 1