miércoles, 22 de junio de 2016

Se murió el Marido


Romanos 7:1-6 (Biblia Expandida de fe)
1 Hermanos en Cristo, ustedes como conocedores de la ley ¿Acaso ignoran que el hombre está sujeto y es dominado por la ley únicamente mientras vive?
2 Por ejemplo, una mujer casada permanece ligada por la ley a su esposo por todo el tiempo que viva; pero al morir el esposo, queda libre de su vínculo legal con él.
3 Por ese motivo, será tenida por adúltera si estando vivo su marido se une y se va ha vivir con otro hombre. En cambio, si su esposo muere, quedará desligada de la ley, y ya no será considerada como adúltera si se casa con otro hombre. 
4 De la misma manera, mis hermanos, ustedes fueron muertos a la Ley por medio del cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer a otro, a aquel que resucitó a fin de que podamos dar frutos para Dios.
5 Porque mientras vivíamos según la naturaleza pecaminosa y carnal, las malas pasiones y concupiscencias eran  despertadas y estimuladas por la Ley, obrando en los miembros de nuestros cuerpos para hacernos producir frutos de muerte.

6 Pero ahora, que muertos a todo aquello que nos tenía esclavizados, hemos sido liberados de la Ley, de manera que podamos servir a Dios bajo el nuevo régimen del Espíritu y no bajo el régimen de la letra envejecida.

Pablo, nos da un ejemplo del matrimonio para mostrarnos si estamos bajo la ley o bajo la gracia.

En el verso 1 dice: "¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive?" (La Biblia de las Américas).

Empieza diciendo que la ley solo tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive.

La palabra jurisdicción significa: "Autoridad o poder para juzgar y aplicar las leyes."

Entonces, la ley solo tiene autoridad sobre nosotros mientras estamos vivos, al morir ya no tiene poder sobre nosotros.

Luego nos va ha dar el ejemplo de la muerte del marido en relación a la ley.

Me gusta como traduce la Versión Arcas y Fernández el verso 2: "Así, la mujer casada permanece legalmente ligada a su marido mientras él vive. Muerto el marido, la esposa queda libre de esa ley."

Entonces, vemos que la ley deja totalmente libre de la ley a la mujer al morir el marido.

Luego reafirma esta idea diciendo que si estando en vida su marido, se une o casa con otro hombre será llamada adúltera, pero al morir este que da libre para casarse con otro.

La Biblia Palabra de Dios Para Todos lo coloca así: "Sin embargo, si la mujer se casa con otro hombre mientras su esposo vive, ella comete adulterio. En cambio si el esposo muere, ella puede casarse con otro hombre sin cometer adulterio." 

No se puede estar casado con dos personas a la vez, pero si el primer marido muere ya se está libre de él y se puede casar con otra persona.

Veamos ahora cual fue el marido que murió y cual es el actual en el verso 4, para los cual usaremos varias versiones:

(Nueva Biblia Latinoamericana Hoy)  Por tanto, hermanos míos, también a ustedes se les hizo morir a la Ley por medio del cuerpo de Cristo, para que sean unidos a otro, a Aquél que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 

(Biblia del Oso)  Así también vosotros, hermanos míos, sois muertos a la ley en el cuerpo del Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, para que fructifiquemos a Dios. 

(Dios Habla Hoy)  Así también vosotros, hermanos míos, al incorporaros a Cristo habéis muerto con él a la ley, para pertenecer así a otro esposo: ahora sois de Cristo, de aquel que resucitó. De este modo, nuestra vida será útil delante de Dios. 

(The Message) Por lo tanto, mis amigos, esto es algo así como lo que ha ocurrido con ustedes. Cuando Cristo murió Él tomó toda la forma de vida que era dominada por reglas la dejó en la tumba, dejándolo libre para "casarse" con una vida de resurrección y dar a luz la "descendencia" de la fe de Dios.

Vemos aquí quienes son los dos maridos, la Ley y Cristo. Vemos que no se puede vivir con ambos pues sería vivir en adulterio.

Pero también vemos que uno de los dos murió, la Ley murió por la obra de Cristo en la cruz, y podemos ahora unirnos a otro que es Cristo.

Ya no estamos sujetos a la Ley porque ella ya murió para nosotros y le pertenecemos a otro a Jesucristo.

En esa cruz nosotros morimos con Él y la ley también murió y ya no es parte de nuestras vidas.

En el siguiente verso vemos lo que la ley hacía en nosotros.

Veamos el verso 5 en la Biblia de las Américas: "Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte."

Cuando estábamos sin Cristo viviendo la antigua forma de vida, la ley despertaba las pasiones pecaminosas en nosotros, y nos llevaba a un camino de muerte.

Pero como dice el verso 6 en La Biblia Expandida de Fe: "Pero ahora, que muertos a todo aquello que nos tenía esclavizados, hemos sido liberados de la Ley, de manera que podamos servir a Dios bajo el nuevo régimen del Espíritu y no bajo el régimen de la letra envejecida."

La Biblia Arcas y Fernández lo pone así: "Ahora, en cambio, somos como muertos respecto a la Ley, que nos tenía bajo su yugo. Hemos quedado plenamente libres, y podemos servir a Dios no según la letra de la vieja Ley, sino conforme a la nueva vida del Espíritu."

Hemos muerto a la ley y la ley está muerta para nosotros. Ya no pertenecemos al antiguo marido llamado "La Ley"; ahora tenemos un nuevo marido, tenemos a Jesucristo.

No vivamos una vida de adulterio pretendiendo estar casados con la Ley y con Jesucristo, la Ley ya murió para nosotros y somos libres de ella, así que no vivamos más bajo la ley, vivamos en la nueva vida que nos trajo la obra de Cristo en la cruz; vivamos conforme a la nueva vida del Espíritu.




viernes, 3 de junio de 2016

El Espíritu Santo en el Creyente



En esta corta enseñanza veremos lo que el Espíritu Santo hizo en nosotros cuando nacimos de nuevo.

2 Corintios 1:22 (RV60)
22 El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

Efesios 4:30
30  Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Al nacer de nuevo recibimos el sello de Dios que es el Espíritu Santo. Este sello son las arras, es decir, son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Bonanza es una conocida serie de televisión, que trata de una familia de rancheros, los Cartwright, Ellos tenían mucho ganado, al cual ellos colocaban un sello en el trasero con la marca de su rancho, para mostrar que eran de su pertenencia. Igualmente al nacer de nuevo recibimos el sello del Espíritu que demuestra que le pertenecemos a Dios.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá atener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, en la cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio, el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que tomaría la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

Jesús toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros!
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.


En ese momento ellos nacieron de nuevo.

jueves, 19 de mayo de 2016

Los Dones de Función - Decribiéndolos para descubrir el tuyo



Romanos 12:3-8 (Biblia Expandida de Fe)
3 La gracia que Dios me ha confiado en su bondad (como apóstol) me autoriza también a advertirles y exhortarles a todos y a cada uno de ustedes: que a nadie se le suban los humos a la cabeza y tenga un concepto más alto de sí que el que debe tener; pensando en sí mismo con moderación y estimándose con la medida justa sin ideas exageradas de su propia importancia, conforme al grado y la medida de fe que Dios le ha concedido a cada uno (y los dones y capacidades que Dios les ha repartido, distribuido y entregado).
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen idéntico oficio, función o modo de actuar (sino que cada uno tiene su propósito específico).
5 De manera semejante, nosotros, siendo muchos de manera colectiva, formamos un solo cuerpo en Cristo, en el que cada miembro de manera individual y recíproca está unido, pertenece y está conectado al servicio de los demás.
6 Teniendo diversos y diferentes dones (aptitudes, capacidades y habilidades), que varían según la gracia que Dios nos ha concedido a cada uno de nosotros en su generoso amor (para realizar nuestra labor dentro del cuerpo); si el don que alguien ha recibido es el de profecía, que profetice en proporción y conforme a la medida de fe que le fue asignada.
7 Si la gracia que Dios le ha concedido es el diaconado, que es el don de servicio o ministración a otros, que use su don sirviendo y ministrando bien. Si la gracia que ha recibido es el don de maestro, use su don y cumpla su labor dedicándose a la enseñanza y a la doctrina.
8 Si la gracia que ha recibido es el don de exhortar y predicar, dedíquese a exhortar y animar a los demás; si la gracia que ha recibido es el don de repartir hágalo con generosidad y liberalidad. Si la gracia que ha recibido es el don de presidir, liderar y dirigir, cumpla su responsabilidad con diligencia y con todo esmero; si la gracia que ha recibido es el don de misericordia y de ayudar a los necesitados, hágalo con alegría.

Cada creyente tiene un lugar y una función dentro del Cuerpo de Cristo. En particular cada creyente tiene una función o participación dentro de la iglesia local a la cual pertenece.
A todos nosotros Dios nos ha repartido, distribuido y entregado dones y capacidades específicas para su servicio; pero además nos ha dado la fe medida de fe necesaria para cumplir el servicio que nos ha asignado.
No todos hemos recibido la misma función sino que cada uno tiene una asignación específica que cumplir dentro de su iglesia local.
Así que tenemos diversos y diferentes dones, que varían según la gracia que Dios nos ha concedido a cada uno de nosotros en su generoso amor para realizar nuestra labor dentro de la iglesia local a la cual pertenecemos.
Eso es lo que llamamos los dones de función o de servicio.
En estos dones hay tres categorías que hablan y cuatro categorías que hacen, y definitivamente te encuentras en alguna de ellas.
Los dones de función que hablan son el de profecía, el de enseñanza y el de exhortación. Los dones de función que hacen son el de servicio, el de repartir, el de presidir y el de hacer misericordia.

Los Dones de Función que Dicen Algo
Los dones de función de Romanos 12:3-8 podemos definirlos en dos grupos: los que dicen algo y los que hacen algo, en esta ocasión veremos a los que dicen algo.
Los dones de función que dicen algo son tres tipos de ministros locales en la iglesia local que comparten la Palabra: el que profetiza, el que enseña y el que exhorta.
EL DON DE FUNCIÓN DE PROFECÍA
Si el don que alguien ha recibido es el de profecía, que profetice en proporción y conforme a la medida de fe que le fue asignada
- Romanos 12:6 (Biblia Expandida de Fe)

Para definir este don debemos entender que no es el don ministerial de Profeta de Efesios 4, ni tampoco el don del Espíritu de Profecía de Romanos 12 y 14.
Recordemos que los dones de función son gracias especiales que Dios coloca sobre personas para tomar su posición de servicio dentro de la iglesia local.
La versión Schökel y Mateos dice: "si es el hablar inspirado"
Vine nos dice que profecía significa la proclamación de la mente y el consejo de Dios.
Wesley Center Online lo define el don de función de profecía así: "Pablo lo define en 1 Corintios 14:3, como 'hablar a los hombres para edificación, exhortación y con­solación'. Más que predecir, profetizar significa compartir la Palabra de Dios con los que necesitan oírla."
El que profetiza es un predicador local cuyo mensaje (a diferencia del maestro que es el que imparte doctrina en la iglesia) es una predicación inspirada para edificar, exhortar o consolar a la iglesia.
El que profetiza también puede moverse en el área de la consejería, ya que tiene la gracia para edificar, exhortar y consolar al que lo escucha.
Aunque como toda persona que ministra la Palabra debe estudiarla y conocerla, su mensaje siempre tiene un elemento de inspiración.
EL DON DE FUNCIÓN DE ENSEÑANZA
Si la gracia que ha recibido es el don de maestro, use su don y cumpla su labor dedicándose a la enseñanza y a la doctrina 
- Romanos 12:7 (Biblia Expandida de Fe)

La Biblia Plenitud dice de este pasaje: "Se refiere tanto a aquellos especialmente dotados para escudriñar e instruir en la verdad revelada de la Palabra de Dios, independientemente de la función pública que ejerzan, como a los maestros profesionales."
Este don de función del que enseña no es el don ministerial del maestro de Efesios 4, ya que su campo de trabajo es la iglesia local, no solo su enseñanza es desde el púlpito sino también en la escuela dominical de la iglesia y otros programas locales que requieran de enseñanza.
Dos particularidades vemos en el don de función del que enseña, tiene la capacidad para escudriñar la Escrituras y llegar "al meollo del asunto" para recibir la revelación de la Palabra escrita, pero además tiene la habilidad de poder enseñarla a otros.
Notemos que este don no es una persona que es un maestro profesional sino una persona a la cual Dios dotó con esta habilidad.
DON DE FUNCIÓN DE EXHORTACIÓN
Si la gracia que ha recibido es el don de exhortar y predicar, dedíquese a exhortar y animar a los demás
- Romanos 12:8 (Biblia Expandida de Fe)

El don de exhortación tiene una doble función, animar a los creyentes para llevarlos a nuevas fronteras en Cristo y llevar a los incrédulos a Cristo.
Este es el don que tienen los que llamamos predicadores locales. No es el don ministerial del evangelista, pero tiene la habilidad de ganar gente para Cristo y ciertamente todo evangelista empezó como un exhortador (aunque no todo exhortador termina siendo un evangelista).
Otra de las habilidades que tiene es encender el corazón de la iglesia para ir y alcanzar a los perdidos, tiene una gran pasión por las almas.

Los Dones de Función que Hacen Algo
Como hemos definido anteriormente existen 2 categorías de los dones de función: los que dicen algo y los que hacen algo, en esta ocasión veremos los dones de función que hacen algo.
Los dones de función que hacen algo son tres tipos de ministerios que se ocupan de servir en las diversas de la iglesia local a la que pertenecen.
Son cuatro estos dones de función, el don de servicio, el don de repartir, el don de presidir y el don de mostrar misericordia.
EL DON DE FUNCIÓN DE SERVICIO
Si la gracia que Dios le ha concedido es el diaconado, que es el don de servicio o ministración a otros, que use su don sirviendo y ministrando bien
- Romanos 12:7 - Biblia Expandida de Fe

Acerca del don de función de servicio Wuest nos dice:
"Servir" es diakonia, esta es una de las palabras griegas para siervo. Trench dice que esta palabra representa el siervo en su actividad. Por tanto, la palabra se refiere al que sirve... La palabra "ministerio" está en esa esfera. La exhortación es que la persona que presta el servicio debe prestar servicio en el ámbito o esfera en que Dios lo colocó y para el que le dio ese don. Moule dice de esta palabra: "Casi cualquier trabajo excepto el de la expresión inspirada o de milagros se pueden incluir en aquí." Godet dice; "Una actividad de naturaleza práctica ejercida en la acción, no en la palabra."
El que sirve, también conocido como el que ministra, o como se le llama en muchas iglesias el diácono, abarca las diversas áreas de servicio dentro de la iglesia local; donde quiera que haya una necesidad Dios levanta dones de servicio para suplirla.
Hay muchas áreas de servicio en la iglesia y Dios capacita a creyentes para realizarlas.
DON DE FUNCIÓN DE REPARTIR
Si la gracia que ha recibido es el don de repartir hágalo con generosidad y liberalidad 
- Romanos 12:8 - Biblia Expandida Fe

La persona que tiene este don tiene una capacidad sobrenatural para conseguir dinero, ya que la labor de su función es repartir; si no tienes dinero no puedes repartirlo.
Otra característica que tiene es un corazón generoso, cuando se levanta una necesidad, él está ahí sin que nadie lo llame, esa es su vida, vive para dar.
DON DE FUNCIÓN DE PRESIDIR
Si la gracia que ha recibido es el don de presidir, liderar y dirigir, cumpla su responsabilidad con diligencia y con todo esmero
- Romanos 12:8 - Biblia Expandida Fe

El don de presidir es el que lidera y dirige.
Como dice Vincent: "El que se coloca al frente. La referencia es a cualquier posición que implica supervisión."
En una iglesia local siempre hay diversos ministerios especializados, y siempre es necesaria una persona que se coloque al frente para poder supervisar que todo marche correctamente y en orden.
Sea la música, los jóvenes, los niños, los consejeros, los ujieres, o cualquier otro grupo dentro de la iglesia siempre se necesita de un líder, y Dios ha hecho esa provisión a través del don de presidir.
Como dice Wuest acerca de la palabra diligencia: "La idea de hacer las cosas sin demora, estar dispuesto, ser diligente, y poner todo el esfuerzo se encuentra en esa palabra."
El que preside no solo debe depender de su don, debe ejercerlo con un intenso esfuerzo y determinación.
DON DE FUNCIÓN DE MISERICORDIA
Si la gracia que ha recibido es el don de misericordia y de ayudar a los necesitados, hágalo con alegría
- Romanos 12:8 - Biblia Expandida Fe

Barnes nos dice acerca de este don: "Calvino dice que es probable que esto se refiera a los que tenían el cuidado de los enfermos y los débiles, los ancianos y los necesitados; no tanto para cubrir sus necesidades por medio de la caridad, sino para atenderlos en sus tribulaciones, y cuidar de ellos."
Vemos que este don va dirigido hacia las personas que tienen necesidades, los enfermos, los débiles, los ancianos, los huérfanos, las viudas, es decir, hacia todo aquel que tiene una necesidad.
Acerca de la actitud que deben tener los que tienen este don Vincent nos dice: "La disposición gozosa, la gracia amable, la afabilidad que llega hasta el punto de la alegría, que hacen que el visitante sea un rayo de sol que penetra en el cuarto del enfermo, y el corazón de afligido."
No vamos con una cara de tristeza y mucho menos de espanto, vamos con alegría, eso nos ayuda también no solo a guardar nuestro corazón sino para ayudar a que el necesitado pueda recibir los que Dios tiene para él.
Conclusión
Como hemos visto todos los creyentes tenemos un don de función, aunque lo normal es que tengas uno primario y otros secundarios.
El conocer lo que son los dones de función te va a ayudar a localizar tu lugar dentro de la iglesia y podrás ayudar de manera más específica y efectiva.

lunes, 9 de mayo de 2016

Conociendo cual es mi función en la iglesia

¿Cuál es mi lugar en la iglesia local?




Romanos 12:3-8 (Biblia Expandida de Fe)
3 La gracia que Dios me ha confiado en su bondad (como apóstol) me autoriza también a advertirles y exhortarles a todos y a cada uno de ustedes: que a nadie se le suban los humos a la cabeza y tenga un concepto más alto de sí que el que debe tener; pensando en sí mismo con moderación y estimándose con la medida justa sin ideas exageradas de su propia importancia, conforme al grado y la medida de fe que Dios le ha concedido a cada uno (y los dones y capacidades que Dios les ha repartido, distribuido y entregado).
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen idéntico oficio, función o modo de actuar (sino que cada uno tiene su propósito específico).
5 De manera semejante, nosotros, siendo muchos de manera colectiva, formamos un solo cuerpo en Cristo, en el que cada miembro de manera individual y recíproca está unido, pertenece y está conectado al servicio de los demás.
6 Teniendo diversos y diferentes dones (aptitudes, capacidades y habilidades), que varían según la gracia que Dios nos ha concedido a cada uno de nosotros en su generoso amor (para realizar nuestra labor dentro del cuerpo); si el don que alguien ha recibido es el de profecía, que profetice en proporción y conforme a la medida de fe que le fue asignada.
7 Si la gracia que Dios le ha concedido es el diaconado, que es el don de servicio o ministración a otros, que use su don sirviendo y ministrando bien. Si la gracia que ha recibido es el don de maestro, use su don y cumpla su labor dedicándose a la enseñanza y a la doctrina.
8 Si la gracia que ha recibido es el don de exhortar y predicar, dedíquese a exhortar y animar a los demás; si la gracia que ha recibido es el don de repartir hágalo con generosidad y liberalidad. Si la gracia que ha recibido es el don de presidir, liderar y dirigir, cumpla su responsabilidad con diligencia y con todo esmero; si la gracia que ha recibido es el don de misericordia y de ayudar a los necesitados, hágalo con alegría.

Cada creyente tiene un lugar y una función dentro del Cuerpo de Cristo. En particular cada creyente tiene una función o participación dentro de la iglesia local a la cual pertenece.

A todos nosotros Dios nos ha repartido, distribuido y entregado dones y capacidades específicas para su servicio; pero además nos ha dado la fe medida de fe necesaria para cumplir el servicio que nos ha asignado.

No todos hemos recibido la misma función sino que cada uno tiene una asignación específica que cumplir dentro de su iglesia local.

Así que tenemos diversos y diferentes dones, que varían según la gracia que Dios nos ha concedido a cada uno de nosotros en su generoso amor para realizar nuestra labor dentro de la iglesia local a la cual pertenecemos.

Eso es lo que llamamos los dones de función o de servicio.

En estos dones hay tres categorías que hablan y cuatro categorías que hacen, y definitivamente te encuentras en alguna de ellas.


Los dones de función que hablan son el de profecía, el de enseñanza y el de exhortación. Los dones de función que hacen son el de servicio, el de repartir, el de presidir y el de hacer misericordia.

sábado, 7 de mayo de 2016

Encontrando tu lugar dentro de tu iglesia local


Los Dones de Función

1 Pedro 4:10-11
10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

En esta enseñanza veremos los dones de función; lo que son y cual nos repartió Dios.

Romanos 12:3-8 (Biblia Textual)
3 Ordeno pues, por la gracia que me fue dada, a cada cual que está entre vosotros, que no piense más altamente de lo que debe pensar, sino que piense con sobriedad, según la medida de fe que Dios dio a cada uno.
4 Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función;
5 así los muchos somos un cuerpo en Cristo, y cada uno, miembros los unos de los otros.
6 De manera que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos fue dada, si es de profecía, úselo según la analogía de la fe;
7 si diaconado, en el servicio; el que enseña, en la enseñanza,
8 el que exhorta, en la exhortación; el que comparte, con generosidad; el que cuida de los demás, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría.

En este pasaje encontramos los DONES DE FUNCIÓN o DONES DE SERVICIO.

La palabra don que se usa aquí es charismata, que significa “un don de gracia”; charisma se define como la habilitación instantánea del Espíritu Santo en la vida de cualquier creyente para ejercer un don para la edificación de los demás.

Estos dones son gracias con las que Dios equipa a cada creyente para cumplir con su función o servicio dentro del cuerpo local al que pertenezcan.

Estos no son los dones del Espíritu de 1 Corintios 12:7-11, ni tampoco los dones ministeriales de 1 Corintios 12:28-30 y Efesios 4:11.

Los dones del Espíritu son manifestaciones dadas por el Espíritu Santo cuando él desea que son canalizadas a través de un creyente para ministrar a otra persona.

1 Corintios 12:7-11
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

No son dones que son inherentes en ti, no parten ni nacen de ti, sino que se manifiestan cuando el Espíritu Santo quiere en beneficio de la iglesia.

Tampoco son los dones del ministerio de Efesios 4:11, que estos si son capacidades que Dios da a la persona para cumplir un oficio específico dentro del Cuerpo de Cristo.

Efesios 4:7-12
7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.

La palabra dones en Efesios 4 es doma; que son regalos, estos regalos son personas que Dios capacitó con oficios específicos para equipar y edificar a los creyentes.

Algo más respecto a estos dones es que no son, como dice la enseñanza de los dones de motivación, basados en nuestro carácter y personalidad, pues son gracias (CHARISMATA en griego), así que no vienen de nosotros pero se manifiestan a través de nosotros.


Estos dones son gracias, capacidades especiales, si quieren decir, poderes dados por Dios con el propósito de habilitarnos para cumplir nuestra función o servicio dentro del cuerpo de Cristo, en particular, en la iglesia local a la cual pertenecemos, para ministrar a otros.

domingo, 1 de mayo de 2016

Un mensaje, diez mil formas de decirlo


Hace unos día en el seminario el Rev. David Horton dijo una frase impactante, nosotros tenemos un solo mensaje y diez mil formas distintas de decirlo.

Esto es una realidad cuando hablamos de la levadura, hay muchas doctrinas (o enseñanzas) en la iglesia que nos apartan del verdadero Evangelio y nos llevan al error.

Veamos más acerca de la levadura, y como es que Pablo la conecta con la obra terminada de Cristo en la cruz.

1 Corintios 5:6-8
6 Su jactancia no es buena. ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? 
7 Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, de tal manera que sean pan sin levadura, porque el Cristo es nuestra Pascua, que fue sacrificado. 
8 Por este motivo, celebramos la fiesta, no con la vieja levadura ni con levadura de maldad y amargura, sino con levadura de pureza y santidad.

Hemos visto que la levadura nos habla de doctrina; y aquí Pablo dice que nos limpiemos de toda levadura vieja, porque Cristo, nuestra pascua ya fue sacrificado por nosotros.

La enseñanza de la iglesia es la obra terminada de Cristo; el Tetelestai que Jesucristo rugió en la cruz.

No es la enseñanza de obras de justicia, ni métodos para alcanzar la santidad, sino lo que Cristo hizo por nosotros, lo somos en Él, lo que tenemos en Él, lo que podemos hacer en Él.

Pablo llegó con esta enseñanza a Corinto:

1 Corintios 2:1-5
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. 
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. 
3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 
5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Un solo mensaje tenía Pablo, a Cristo y a este crucificado; les presento la obra completa de Cristo, les rugió Tetelestai.

Y al rugido de Tetelestai no solo la gente fue edificada sino que el poder de Dios estuvo en manifestación. 

No son nuestras bellas y sabias palabras, es el poder de Dios manifestado por la obra completa de Cristo.

En Galacia Pablo se encontró como la levadura del fariseísmo había entrado a la iglesia trayendo un evangelio diferente:

Gálatas 3:1-5
1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 
2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 
3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 
4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. 
5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Ya conocemos la historia de las iglesias de Galacia, como Pablo les había enseñado el puro evangelio de la obra completa de Cristo y como ellos habían sucumbido bajo la levadura de los fariseos, quienes les decían que si no se circuncidaban y guardaban toda la ley de Moisés no podían ser salvos.

La enseñanza de Pablo tenía una sola meta, llevar a la gente a conocer a Cristo; mostrarles que en Él todo ya fue completado; que al grito de Tetelestai, fuimos totalmente hechos libres; que todo yugo de esclavitud había sido ya quitado.

En Gálatas 5:1 él dijo: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”

La enseñanza correcta de la obra de Cristo nos trae libertad; toda enseñanza con levadura nos trae esclavitud.

De ahí vemos que nuestra enseñanza debe estar basada en la obra completa de Cristo.

A lo largo de las Epístolas podemos ver las cosas que Cristo hizo por nosotros en la cruz, encontramos pasajes que dicen “en Él”, “en Quién”, “por Quién”, “en Cristo”, y muchos más que nos muestran la realidad no solo de lo que somos sino de lo que debemos enseñar.

Ya vimos que Pablo dijo que él solo tenía un mensaje a Cristo y a este crucificado; es decir, la obra completa de Cristo.

Veamos todo lo que dice la Biblia desde esa perspectiva.

Saquemos toda esa vieja levadura de la ley y las obras para auto justificarnos, tenemos un mensaje sin levadura, el mensaje de Cristo.