viernes, 26 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 40

En está última y poderosa clase veamos como es que somos más que vencedores por estar en Cristo


Capítulo 40
SOMOS MÁS QUE VENCEDORES

"En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." Él ha recapitulado todas las cosas que pueden atacar al creyente, y ha hecho al creyente más que un vencedor. Pocos de nosotros hemos comprendido que nuestro combate es con el que ha sido derrotado eternamente. Qué poca gente sabe que Satanás fue derrotado eternamente cuando Jesús resucitó de los muertos, que Él no hubiera podido resucitar hasta que Satanás fuera derrotado, ¡y que Jesús sería la Cabeza de un cuerpo invencible! La conciencia de pecado ha sido el enemigo destacado del creyente, pero no hay fundamento para ella. Si uno sabe que el pecado y los pecados fueron puestos de lado cuando nació de nuevo, que no hay pasado que pueda volver a confrontarlo nuevamente, eso cambiaría su vida completamente (2 Corintios 5: 17-21).
Todo lo que él ha sido y todo lo que ha hecho ha sido quitado, sus pecados fueron remitidos. Su naturaleza que lo llevaba al pecado ha cambiado. Una nueva naturaleza ha tomado su lugar. La sangre lo ha limpiado. Él es ahora totalmente uno con Cristo. Él es completo en Él.
Colosenses 2: 9-10 dice: "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos (o llenos) en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” Efesios 2:10 dice: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras." El Padre no puede crear nada en Su Hijo que no sea perfecto para Él. Hemos sido creados en Su Hijo. La verdadera obra de esa creación se describe en 2 Corintios 5:17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo". Esta Nueva Creación es una nueva especie que se mantiene completa y perfecta en la presencia del Padre. Esta Nueva Creación es tan perfecta como la primera creación lo fue en el huerto. La diferencia es que esta Nueva Creación es un hijo, un heredero de Dios y un coheredero con Jesucristo.
Puedes ver lo que esto significa. Los coloca en el mismo nivel que Jesús, como vencedores. Romanos 8: 1 fue escrito para nosotros, este pueblo de la Nueva Creación: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús". Usa también esta escritura, Romanos 8:31-33: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros".
En estos tres versículos tenemos la seguridad de que el Padre está a nuestro lado, y que Él nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la piedad y a una vida de victoria en esta presente época malvada en la que estamos viviendo. Él desafía a cualquiera a poner cualquier cosa en nuestra contra. Somos elegidos por Dios. Dios nos ha recreado; Dios nos ha justificado. Dios nos ha hecho lo que somos. En el versículo 35 dice: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?" No se puede. Eres más que un pecador perdonado. Eres un hijo recreado de Dios, un amo sobre los demonios. En la mente del Padre eres completamente uno con Jesús. Pero, no termina allí. Tu triunfo, tu victoria, te hace posible estar en la presencia del Padre como si fueras el mismo Jesús.
¿Sabes lo que implica eso? Si puedes estar en la presencia del Padre sin condenación, puedes estar en la presencia de Satanás o demonios en cualquier lugar sin miedo. Eres el amo de Satanás. 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." Hemos llegado a ser la justicia de Dios en Cristo, y al convertirnos en la justicia de Dios en Cristo, hemos llegado a ser amos sobre toda injusticia. Somos los dueños de las fuerzas que han hecho la injusticia. La justicia, aquí, significa la capacidad de permanecer en la presencia del Padre sin el sentimiento de culpabilidad o inferioridad, o condenación.
Eres superior a las fuerzas de la oscuridad. Tú eres un amo sobre todo lo que es malo.
No sé si están familiarizados con Juan 1:16 o no: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia".
¿Qué es esa plenitud? Es lo que Jesús es en sí mismo. Es lo que lo hizo lo que es.
Cuando recibiste la Vida Eterna recibiste lo mismo que hace a Jesús lo que es. Tú recibiste del Padre su misma naturaleza; así que si has recibido en tu espíritu lo que hace a Dios lo que Él es, eres como Él. Cuando la iglesia lo reconozca, va a revolucionar toda la estructura. Jesús y Pablo hablaron las palabras del Padre. Eso es lo que hizo a Jesús Omnipotente. La misma Omnipotencia está en la Revelación paulina para nosotros. Tú puedes decir: "Yo soy lo que Él dice que soy". Él dijo que tú eres Su hijo, y tú eres lo que Él dice que eres. (1 Juan 3:2). "En todas estas cosas somos más que vencedores" (Romanos 8:37), y somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. No hay poder terrenal o poder demoníaco que pueda separarnos del amor del Padre que estaba en Jesús. Tú eres Suyo, y Él es tuyo. Repasemos algunos hechos en los que puedes construir una conciencia estable de la victoria. Estas escrituras que vamos a utilizar son conocidas para ti. Colosenses 1:13-14 dice: "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados".
Tú has sido librado del dominio de Satanás por el Nuevo Nacimiento. Has sido trasladado a la familia de Dios por el Nuevo Nacimiento. Cuando ocurrió eso, todo lo que pertenecía a la vieja vida dejó de ser. El dominio de Satanás terminó allí mismo. Todo lo que Satanás trajo al mundo por la transgresión de Adán ha sido anulado y traído bajo el poder dominador de la Nueva Creación en Cristo.
Hay una redención perfecta. Cuando tu corazón lo sabe tal como conoces el calor y el frío, el dominio de Satanás termina. Luego toma la siguiente escritura que te hemos dado: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es". ¿Notaste algo? Las cosas viejas han pasado. ¿Cuáles son las cosas viejas? El fracaso, la debilidad, el miedo, la sensación de indignidad. Han dejado de ser.
¿Qué eres? Eres una rama de Cristo. Eres una parte de Cristo como la rama es parte de la vid. Tú eres parte de Cristo, y Cristo es Dios. (Juan 15: 5). Las mismas maravillosas características que se manifestaron en el caminar de Jesús ahora pueden manifestarse en ti. Todo lo que se requiere es que tomes tu parte y hagas tu confesión tan osadamente como Jesús hizo la Suya. Desde nuestro ángulo, al mirar al Maestro, podemos ver que el secreto de su victoria estaba en su confesión continua. Él se aferró a su confesión.
Eso dice en 1 Timoteo 6:13, hablando de Jesús, "Y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato". Ahora tu batalla está dirigida en el versículo doce: "Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna."
La buena batalla de la fe es una batalla que se ha ganado hace mucho tiempo, en la que no haces más que reconocer la derrota de tu enemigo y tu propia victoria en Cristo. La lucha de la fe no es una lucha de tu parte. Es un reconocimiento y una confesión de tu parte de la victoria que tú y Cristo ganaron sobre el adversario en esa gran batalla sustitutiva que tuvo lugar antes de que Él resucitase de entre los muertos. Te identificaste en eso. Fuiste crucificado con Él. Fuiste sepultado con él. Fuiste levantado con Él. Venciste al enemigo. Ahora, con la fe plantada sólidamente sobre este fundamento, enfrentas a tu enemigo sin temor. Te atreves a decir: "Yo soy la justicia de Dios en Cristo".
Así como Jesús se atrevió a decir: "Yo soy la vid, y vosotros las ramas"; O "Yo soy la luz de este mundo"; tu di: "Yo soy lo que Él dice que soy". Más aún puedes decir: "Yo puedo hacer lo que él dice que puedo hacer." Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Ves, estamos saliendo del reino de la debilidad hacia el reino de la victoria; y puedes decir: "Yo soy más que un Vencedor, porque estoy completo en Aquel que es la cabeza de todos los principados". Luego recuerda 1 Juan 4:4: "Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo". Eso lo resuelve. Naciste de Dios, creado en Cristo Jesús. Ahora eres un amo. Te estás convirtiendo en consciente de Dios dentro de ti. Estás aprendiendo a dejar que Él tenga Su lugar en ti.
Tal como en el pasado hemos dado libertad a nuestros sentimientos y a veces hemos dicho cosas que eran impropias, ahora estamos dando lugar a Aquel que está derramando desde nosotros hacia el exterior la Naturaleza y Vida del Padre. Le estamos diciendo: "Espíritu Santo, hazte cargo de mi discurso, de mi pensamiento, gobierna todas las facultades relacionadas con la razón y enséñame a vivir como vivió el hombre Cristo Jesús". Mira, tú no puedes fallarle. Tienes el derecho legal a Su capacidad envuelta en ese maravilloso Nombre.
Juan 14:13-14 dice: "Y todo lo que pidiereis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo". Eso no es oración, es exigir que las fuerzas de las tinieblas sean quebrantadas sobre la vida de los hombres.
Estás actuando ahora en el lugar del Amo, has desenvainado la espada del espíritu, esta Palabra viva, y en tus labios esa Palabra viva se convierte en una fuerza dominante como si saliera de los labios del Amo. Ves, estás unidos con Él. Él es la vid y tú eres una rama. Creciste de Él. Fuiste creado En Él. No olvides tu perfecta unión con Él. Mi corazón se regocija con Romanos 6:5: "Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado". Este hombre nuevo ha tomado el lugar del viejo. Hay una unión vital, absoluta entre tu espíritu y el Espíritu de Cristo, es tan vital como la rama es vital en su unión con la vid. Tú llevas su nombre ahora, y Él te lleva.
Él te ha hecho lo que eres y tú reconoces lo que eres y das lugar a lo nuevo. De esa manera lo glorificas a Él. Si te menosprecias y hablas de tu falta, le robas de la gloria de Su obra terminada en ti y das lugar a la dominación del adversario. Nunca debes hacerlo. Debes acostumbrarte a ser lo que eres. Puede que sea difícil con todos los cristianos a tu alrededor magnificando la debilidad y el fracaso, pero debes magnificar tu unión con Cristo, tu completa unidad con Él. Tú puedes hacerlo. Él es tu misma fortaleza hoy, es tu habilidad, recuerda el Salmo 23:1: "Jehová es mi pastor (que es Jesús); nada me faltará." Ahora que la profecía se convirtió en realidad, susurro: “Nada me falta”. Él me mantiene viviendo en medio de la plenitud en lugar  del desierto. Estoy bebiendo profundamente del agua de la vida, la bebida que satisface. Estoy caminando en los verdes pastos de Su comunión. Estoy disfrutando del fruto de Su maravillosa vida de amor.
"Mira, en todas estas cosas, Él y yo somos completamente uno, estoy llegando a visualizarme como realmente soy en Él. Ha sido una lucha por alejarse de las antiguas imágenes que tuve antes en mi mente. Toda mi enseñanza temprana fue una lucha contra el pecado que yo nunca vencería hasta morir. Yo estaba en una batalla continuamente día a día. Y ahora entro en la victoria de la batalla que se gana En Cristo." Alguien dijo: "¿Qué harías si el pecado nunca se hubiera sido?" Entonces vi una foto. El Padre actúa hacia mí, hacia nosotros, como si nunca hubiéramos pecado. "Amados, ahora somos hijos de Dios". Y toma 1 Corintios 1:9: "Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor". Pongámoslo en primera persona: "Mi Padre es fiel conmigo, me ha llamado a caminar con su Hijo, a vivir con Él, a llevar a cabo la obra del Hijo en su ausencia, y me ha llamado a la comunión con Él."
Él es mi Señor. Y está esa extraña expresión: "Dios es fiel". ¿Fiel a quién? Bueno, Él es fiel a Su Hijo que hizo posible que fuese recreado, para convertirse en Su mismo hijo. Me es fiel como hijo. Él me ha llamado como una Nueva Creación para tener comunión con la Cabeza de este nuevo cuerpo llamado la Iglesia, y para tener comunión con Sus hijos. La comunión significa comer juntos, soportar la presión juntos, beber de la misma copa. Me ha llamado a beber con Jesús, a vivir con Jesús, a compartir con Jesús en la salvación de los hombres perdidos y en la edificación del Cuerpo a través de la Palabra. El Padre actúa como si el pecado nunca hubiese estado tan lejos de mí. Cuando me recreó, olvidó todo acerca de mi pasado. Bueno, es que la Nueva Creación no tiene pasado. Es una "creación ahora”. Esto es victoria. No hay teorías aquí que arrojen una sombra oscura sobre la vida pasada, sino que todas están borradas. Ahora estamos en el Amado.

Preguntas
1. Explica qué puede significar para el creyente ser un "vencedor".
2. Muestra la diferencia entre la primera creación de Dios y el nuevo hombre.
3. Explica completamente Juan 1:16.
4. ¿Con qué autoridad puede decir la Nueva Creación: "Yo soy lo que Él dice que soy?"
5. Da la escritura y discute cómo el creyente construye una conciencia estable de la victoria.
6. ¿Cuál fue el secreto de la victoria de Jesús?
7. Explique Romanos 6:5 en su totalidad.
8. ¿Cómo puede el hijo de Dios robarle la gloria de Su obra terminada?
9. ¿Cuál es la actitud del Padre hacia los recreados?

10. ¿Qué revela el término "En el Amado"?

jueves, 25 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 39

Mucho sabemos del ministerio terrenal de Jesús, su vida, sus enseñanzas, sus milagros, su muerte y resurrección, pero poco de lo que hace hoy a nuestro favor. En esta enseñanza veremos lo que Jesús hace hoy por nosotros a la diestra del Padre.


Capítulo 39
EL MINISTERIO ACTUAL DE CRISTO PARA LA IGLESIA

LA GRAN OBRA SUSTITUTORIA DE CRISTO y Su obra en la Nueva Creación no tendrían ningún valor si Él no cuidara y protegiera esta Nueva Creación por medio de Su ministerio actual. Mateo 28:6 da la historia de su resurrección, de las mujeres que venían al sepulcro y vieron al ángel que dijo: " No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor”. Murió como Jesús. Murió como un Cordero. Se levantó el Señor Sumo Sacerdote.
Juan 20 da otro pequeño cuadro de su resurrección. María había ido al sepulcro y había encontrado la piedra rodada. En el versículo doce leemos: " y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.".
Él estaba diciendo: "Primero tengo que ir al Padre y llevar mi sangre al Lugar Santísimo, que debe ser aceptada por la Corte Suprema del Universo como el sello rojo sobre el documento de vuestra redención." Hebreos 9:12 dice: "Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?"
En Hebreos 2:17, Jesús es llamado el Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en las cosas que pertenecen a Dios al hacer propiciación por los pecados del pueblo. El primer ministerio a la diestra del Padre fue satisfacer las demandas de justicia contra la humanidad.
Romanos 4:25 ilustra esto: "Quien fue entregado por nuestras ofensas y resucitado cuando fuimos justificados" (traducción literal). No fue resucitado hasta que fuéramos justificados. No fue levantado hasta que la Corte Suprema del Universo quedó satisfecha.
Ahora toma Su sangre en el Lugar Santísimo y pone Su sello rojo en ese documento. Su siguiente ministerio es el de un Salvador. Hechos 4:12: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".
Él es el único Salvador del pecador, pero el pecador no puede alcanzar a Dios sin un Mediador.
Hebreos 8:6 dice: "Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas". Esto se toma con 1 Timoteo 2:5: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre". Su trabajo sustitutorio no habría sido de ningún valor para el hombre no salvo a menos que Cristo se hubiera convertido en el Mediador entre los no salvos y el Padre. Job ilustra esto en Job 9:33: "No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos". Job reconoció la necesidad de un Mediador. Los no salvos podían gritar a Dios por mil años, pero si no hay Mediador, no había esperanza para ellos. Ningún hombre puede acercarse a Dios sino es a través del Mediador.
Juan 14:6 dice: "Yo soy el camino (al Padre), la realidad (no hay realidad fuera de Él), y la Vida". Esa vida es la Vida Eterna, la Naturaleza de Dios. Aquí está su frase maestra: "Nadie puede acercarse a Dios, sino por mí". El hombre no sólo necesita un Mediador, sino que después de convertirse en cristiano, vive en un mundo dominado por Satanás y necesita un Intercesor, alguien que orará por él, cuyas oraciones siempre se escuchan. Hebreos 7:25 dice: "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos". Su ministerio de intercesión es poco apreciado por el creyente. En cada tentación, en cada prueba y en todo lugar duro, Jesús vive para orar por nosotros. Esa es la razón de nuestra victoria.
Pablo dice en Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".
La fuerza viene a través de su intercesión.
1 Pedro 5:7 dice: "Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros". El amor del Padre se manifiesta en la obra de intercesión de Su Hijo. Él no es sólo nuestro Sumo Sacerdote y Salvador y Mediador, pero cuando pecamos y nuestra comunión se rompe, tenemos Alguien a la diestra del Padre que siempre permanece fiel. 1 Juan 1:9 dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad". Entonces tenemos 1 Juan 2:1: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo". Cuando perdemos nuestro sentido de justicia, y el adversario ha ganado el predominio: entonces hacemos la confesión de nuestros pecados y clamamos por misericordia. Jesús toma nuestro caso.
Él es el Justo. Él puede defendernos. Cuando perdemos nuestro sentido de Justicia, Él puede restaurarnos de nuevo a nuestra comunión. La justicia, entiendes, es la capacidad de estar en la presencia del Padre sin un sentimiento de culpabilidad o inferioridad. Entiendes que cuando un creyente peca, no pierde su lugar como hijo, pero pierde su comunión. Jesús es nuestro abogado de familia. Él vive para velar por aquellos por quienes sufrió y murió. Una de las cosas más maravillosas del mundo para mí que tenemos un abogado celestial. Ahora entiendes Hebreos 9:24: "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios".
Cuan el corazón puede recordar que Jesús está allí a nuestro favor, y que nos ama como Él nos amó antes de morir por nosotros, puede venir alegremente con confianza. Él nos amó como pecadores, pero ahora somos Sus redimidos, miembros de Su mismo cuerpo. Juan 15:5 dice: "Yo soy la vid, vosotros las ramas". Es la Vid cuidando de la rama herida. Es la Vid que depende tan completamente de la rama para el fruto del mundo. Así que Él está en la presencia del Padre en nuestro favor ahora. Ahora puedes entender Hebreos 4:14-16: "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".
¿No ves lo que significa tener un Sumo Sacerdote, un Mediador, un Intercesor, un Abogado y un Amante en el más alto asiento de autoridad en el universo? Él vive para interceder por ti. Ahora Él te pide que te acerques al trono de la gracia. Eso significa que debes venir a Su presencia con tus necesidades. Estás en la sala del trono, y el Padre que te amó y dio a Su Hijo por ti está en el trono. El Hombre que te amó y se entregó por ti está sentado a su lado, para amarte. Tú viene confiadamente ahora porque te han hecho una Nueva Creación. Ellos te han hecho la justicia de Dios en Cristo (2 Corintios 5:21). Ahora eres Su misma justicia porque eres partícipe de la Naturaleza Divina. Tú eres su hijo, su hija, y Él es tu Padre.
¿No ves lo que puede significar para ti entrar en la sala del trono bajo tales condiciones? Ahí está su Abogado. Ahí está su Salvador. Tu Señor está a tu lado. ¿No puedes oírle decir: "Cómo no le dará a Él todas las cosas"?
Romanos 8:31 dice: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Tu corazón se calma. Miras hacia Su rostro y susurras tu petición. Tú sabes que va a ser concedida. Cómo se emociona tu corazón con alegría. Estás haciendo tu petición con acción de gracias porque es tu Padre que está en el trono. Es tu Señor quien está sentado a su lado. Con qué confianza intrépida hacen sus peticiones, esas peticiones que vienen continuamente de hombres y mujeres con seres queridos enfermos que llevan con valentía a la presencia de su Padre.
No hay sentido de indignidad. Te has convertido en Su justicia. Jesús es tu patrocinador. Tienes el derecho legal de permanecer en Su presencia sin ningún sentimiento de culpabilidad o inferioridad si eres Suyo (Hebreos 4:16). Esta es la sala de su trono. Eres uno de Su misma familia. Ahora puedes entender lo que significa mantener firme tu confesión. La versión antigua dice "profesión"; pero la nueva versión es mejor. Mantenemos firme nuestra confesión. Tu confesión ha sido de tu posición en Cristo, de tus derechos legales como hijo de Dios, de lo que Él es para ti ahora como Padre y de lo que Jesús es como Salvador, Sumo Sacerdote y Abogado. Te has atrevido a confesar que eres más que un vencedor. Has dicho con valentía: "En todas estas cosas somos más que vencedores" (Romanos 8:37).
Tú conoces Romanos 8:33: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Entonces el Espíritu grita triunfalmente: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?" No puede haber nada, Satanás no tiene habilidad para hacerlo Las circunstancias no pueden hacerlo: el pecado no puede hacerlo porque tenemos nuestro propio Abogado, tenemos nuestro propio Salvador, nuestro propio Intercesor, somos más que vencedores, pero quiero que vuelvan conmigo a Hebreos 7:22. Después de que él ha estado discutiendo el hecho de la anulación del antiguo pacto y el establecimiento del nuevo pacto, él dice esto Acerca de Jesús: "Tú eres sacerdote para siempre. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.
Mira, aquí está el secreto de la fe, Jesús es el fiador de cada palabra de Mateo 1 a Apocalipsis 22. Aquí es donde el corazón descansa con un tranquilo sentido de la fe. Jesús es el Sustentador, el Garante de cada palabra, y si alguna escritura debe ir por defecto, Jesús se vuelve responsable y dijo: "El cielo y la tierra pasarán; pero ninguna de las palabras que he hablado jamás pasarán". Estamos en la presencia de la fidelidad absoluta. La integridad de la Escritura se basa en el trono y el trono sobre el corazón y la vida del Padre y del Hijo. Si la Palabra puede ser quebrantada, el trono puede ser derribado, lo cual no puede ser. "Ninguna palabra de Dios está vacía de su cumplimiento."
Isaías 55:11 dice: "Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”
Jeremías 1:12 (Revisión Americana) dice: "Porque yo vigilo mi palabra para llevarla a cabo".
La palabra del ángel a María en Lucas 1:37 (Revisión Americana) verifica esto: "Porque ninguna palabra de Dios está vacía de poder." No hay nada que pueda anular (hacer que no ocurra, o robar su verdad o fuerza) esta Palabra Viviente Otra traducción que amo mucho es: "Nada es imposible para la Palabra de Dios". Tú dependes de esa Palabra. Jesús y la Palabra son uno. "En el principio era la palabra." Jesús era esa Palabra. El universo ha sido creado por la Palabra de Dios. Esa es la Palabra de la que estamos dependiendo. Mira, cuando hablamos de la Palabra, estamos hablando del fundamento del trono de Dios, el trono en el cual Jesús está sentado.
Jesús es el fiador de ese trono, pero quiero que vayas más allá de eso, y notes que Jesús no es sólo todo lo que te he dicho, sino que Él es nuestro Señor.
Observe esta maravillosa frase en 1 Corintios 1:2: "A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro". Podemos decir: "Su Señor y mío". "Él es mi Señor. El que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20.) Ahora observa esto: Él es mi Señor aquí en la tierra en su relación con el cuerpo, pero Él es mi Cabeza en Cielo. Efesios 1:22 dice: "Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (Efesios 1:23). Colosenses 1:18 dice: "Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia."
Él es mi cabeza celestial. Yo soy una parte de su cuerpo. Él me ama.

Preguntas
1. ¿Qué disposición ha hecho Dios para el cuidado y la protección de la Nueva Creación?
2. Explica Hebreos 2:17.
3. ¿Por qué fue necesario que Cristo se convirtiera en mediador?
4. ¿Cuál es el ministerio de Cristo como Mediador?
5. ¿Qué revela Hebreos 7:25?
6. Explicar lo que puede significar un abogado para el creyente.
7. Explica Isaías 55:11.
8. Di lo que Jesús, el fiador, significa.
9. Explica 1 Corintios 1:2.

10. En Su relación con el cuerpo, ¿qué es Jesús aquí en la tierra? ¿En el cielo?

miércoles, 24 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 38

En esta lección veremos la importancia de entrenar nuestro espíritu humano depositando en él la Palabra de Dios.


Lección 38
EJERCITÁNDONOS EN LA PALABRA

GASTAMOS UNA GRAN CANTIDAD DE DINERO en la construcción de gimnasios y en el entrenamiento de nuestra adolescencia y juventud con ejercicios físicos. Nuestras escuelas y colegios e instituciones técnicas son para el ejercicio de la mente. Lo poco que sabemos es sobre el ejercicio de nuestros espíritus. La iglesia nunca se ha dado cuenta de que el espíritu del hombre es la fuente de la fe. Que la fe no es producto del conocimiento sensitivo engendrado de la razón.
Cono vez, todo el conocimiento que tenemos nos ha llegado a través de los sentidos. No hay nada creativo en los sentidos. Los sentidos simplemente reciben hechos físicos y los transmiten a signos mentales. Ninguna escuela de pensamiento ha reconocido nunca que el hombre es un espíritu, y que la fuente de toda habilidad creativa está en su espíritu. Ahora sabemos que ninguna de las personas se convirtió en inventores o creadores, grandes científicos o grandes músicos hasta que esa nación hubiera recibido la Vida Eterna, la Naturaleza de Dios.
Esa naturaleza de Dios no entra en las facultades de razonamiento del hombre. Llega al espíritu del hombre. Entonces, el espíritu del hombre es la fuente de la capacidad creativa e inventiva de todo hombre.
Debemos aprender a cultivar este espíritu humano recreado. Los espiritistas y los médiums han cultivado el espíritu humano no recreado y se lo han entregado al diablo para ser educados, y realizan cosas prodigiosas y milagrosas.
Las sesiones son espirituales, pero nunca son el producto del espíritu humano recreado. Son el producto de un espíritu humano poseído y controlado por demonios. El espíritu humano recreado contacta la Capacidad Divina y sus recursos. No es sólo la fuente de energía creativa y capacidad, sino la fuente de la fe. Qué poco hemos apreciado el hecho de que la Fe que Jesús ejerció y que la iglesia ha demostrado a través de los siglos, es el producto del espíritu humano recreado.
Verás, Dios es un Dios de Fe y Él imparte Su Naturaleza de Fe al hombre en la Nueva Creación. Si el hombre sólo pudiera aprender a desarrollar su espíritu recreado, desarrollaría su capacidad y habilidad de fe. Mira, la fe ha dado a luz todos los grandes logros del hombre. Los grandes logros de nuestro hombre moderno son el producto de la Vida Eterna en el espíritu del hombre. Una de las cosas asombrosas es que los hijos de los hombres y las mujeres que han recibido la Vida Eterna llevan consigo como don prenatal la capacidad Divina, la capacidad latente, la capacidad creadora de Dios. Los hijos de clérigos y de destacados cristianos han sido los grandes líderes de todas las grandes fuerzas morales, intelectuales y espirituales de nuestra nación.
Pero el espíritu humano recreado no sólo produce la capacidad creativa y la fe, sino que es la fuente del amor. "El Amor fue derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo". Es la fuente de la cual brota este nuevo tipo de Amor. Hemos aprendido que el hombre natural en el estado pagano, donde no ha entrado en contacto con el cristianismo, no tiene amor. Él tiene atracción sexual, y tiene el mismo cuidado por sus hijos que los animales salvajes tienen por su descendencia hasta que puedan cuidar de sí mismos, pero no ama. No tiene sentido de la relación. Recuerda que David no crio a sus propios hijos. Fueron puestos entre los líderes de Israel.
La Vida Eterna ha sido dada al hombre. Con ella viene un nuevo tipo de Amor, y ese nuevo tipo de Amor ha afectado a sus hijos. Difícilmente hay una familia de personas recreadas que no hayan tenido en su árbol genealógico hombres y mujeres que hayan recibido la Vida Eterna. La corte moderna de divorcio revela el egoísmo absoluto del hombre natural. Hay otra cosa. Ese espíritu recreado da nacimiento a la fe, a la energía creativa y al Amor. Es la fuente de la cual viene toda sabiduría. La sabiduría no es el producto del conocimiento sensorial.
El conocimiento sensorial puede reunir y obtener bastante de la experiencia y de lo que llamamos sabiduría natural, pero la sabiduría que viene de arriba, la sabiduría que Jesús fue hecho para ser para ustedes (Dios lo hizo sabiduría para nosotros, esa nueva clase de sabiduría) es la que viene del corazón humano. Durante mucho tiempo he estado convencido de que si un creyente cultivara la habilidad creativa y la capacidad de sabiduría de su espíritu, sería la personalidad más destacada de su comunidad. Cómo deberíamos aprender a ejercitarnos a lo largo de esta línea. Así como nos hemos ejercitado físicamente para edificar músculos, como hemos hecho mentalmente para edificar la memoria y almacenar nuestras mentes con hechos y datos, así también ahora debemos edificar nuestra vida de amor, edificar nuestra vida de sabiduría, edificar nuestra energía creativa.
¿Cómo? Alimentándonos de la Palabra de Dios. La palabra es la sabiduría de Dios, la capacidad de Dios, la misma Vida de Dios. Al alimentarme de ella, cultivo, fortalezco y edifico mi espíritu. Edifico la fe en mí. Edifico la capacidad de Dios en mí. Edifico en mí todo lo atractivo que he visto en la vida de Jesús. Comprometerme a memorizar la Palabra no lo hace; aprender la historia de los libros de la Biblia no lo hace; aprender el hebreo y las palabras griegas no lo hará. Sólo una cosa hará: el hacer la Palabra, practicarla, vivirla en mi vida cotidiana, confiar en ella, actuar en ella.
Ése es nuestro secreto. 1 Timoteo 4:6-8: "Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.” Observa que nosotros debemos alimentarnos en la Palabra. Debemos alimentarnos. Debemos cultivarnos a nosotros mismos. Debemos beber la leche pura de la Palabra (1 Pedro 2:2-3) hasta que nuestro espíritu gobierne nuestras facultades de pensamiento. Luego, a su vez, gobernarán los sentidos. Pero nota el versículo siguiente: "Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad". Este es un ejercicio en la Palabra. Tú te entregas a la Palabra.
Hebreos 4:12 (Traducción de Moffatt) dice: "Porque el Logos de Dios es una cosa viviente, y activa y más cortante que cualquier espada de dos filos, que penetre hasta la división del hombre triple: cuerpo, alma, Y espíritu”. Esta Palabra viva es rápida para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. Medita en eso. Verás cómo la Palabra se revela en nuestros espíritus, nuestras facultades de pensamiento y nuestro cuerpo, mostrando la relación, una a la otra. Esa Palabra viviente es lo que debe dirigir nuestro pensamiento, nuestras meditaciones. El Salmo 19:14 dice: "Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío."
El hombre que controla su meditación controlará su conducta y controlará su discurso. Cuando aprendemos el secreto de meditar en la Palabra, cediendo nuestras mentes a la Palabra, entonces el Salmo 104:34 se convierte en una realidad. Nuestra meditación le será dulce, y nos alegraremos en Jehová. Nuestros espíritus pueden ser tan desarrollados, tan fortalecidos, que nos convertiremos en mentalizados con Dios. Por la mañana, nuestras mentes inconscientemente irá a Él por guía y sabiduría para el día. Nos hemos ejercitado en la Palabra hasta que todo nuestro ser está saturado de ella.
Hebreos 5:12-14 debe ser cuidadosamente estudiado. Ninguno de nosotros ha pasado más allá: "Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido." La mayoría de los creyentes son buscadores de fe. Desconfían de su propia fe. Están buscando a alguien que pueda orar por ellos la oración de fe. Son como los que Pablo habla en Timoteo, aprendiendo siempre pero nunca llegando (2 Timoteo 3:7). Nunca han alcanzado el lugar donde sus espíritus estén quietos y tranquilos. Están teniendo un combate continuo con el adversario.
Uno de ellos me dijo: "Yo he tenido este combate con el adversario durante treinta años. No conocía a Colosenses 2:15: Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.’" ¿Qué significa esto? Es el combate de Jesús con el adversario por nosotros antes de resucitar de entre los muertos. Él fue nuestro sustituto, y su combate con el adversario fue nuestro combate. Él derrotó a Satanás, lo despojó de su autoridad antes de que Él resucitase de entre los muertos. Esta victoria se hace nuestra cuando recordamos que el adversario que nos está combatiendo fue vencido, que es nuestro objeto en lugar de nuestro amo. Entonces debemos decir: "En el Nombre de Jesús, demonio, fuera", y él debe irse.
Hebreos 2:14 dice: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo". Observa esto: Satanás fue derrotado, conquistado, despojado de su autoridad; u ustedes, por su unión con Cristo, habéis llegado a ser amos del diablo. Ejercítate en la Palabra, ahora, hasta que se convierta en una realidad en ti. La Traducción de Moffatt de 1 Corintios 2:6 dice: "Sin embargo, nosotros hablamos sabiduría, entre los que están completamente crecidos, no con una sabiduría de este siglo ni de los gobernantes destronados de este siglo". ¿Quiénes son los gobernantes destronados? Son demonios y hombres gobernados por demonios.
Jesús nos dio el derecho legal del uso de Su Nombre en Juan 14:13-14: "Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré".
La palabra "pedir" puede traducirse como "demandar". Es Su promesa para usar Su Nombre en el trato con los demonios y la enfermedad tal como Pedro lo usó en Hechos 3: 6, cuando dijo al hombre en la Puerta Hermosa: "En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate." Pablo también lo usó en Hechos 16:18: "Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora". Cuando uno se ejercita en la Palabra hasta que esta Palabra se convierte en una realidad para él, instantáneamente se convertirá en amo de los demonios. Recuerda en una hora de crisis que Satanás ha sido derrotado y que Jesús nos dio el poder legal para usar Su Nombre. En Marcos 16:17-18, Él dijo: "En mi Nombre echarán fuera demonios". Si puedes echar fuera a un demonio, puedes echar fuera a cualquier demonio. Si puedes curar una enfermedad en el Nombre, puedes sanar cualquier enfermedad; porque dijo: "Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán". Ves, puedes llegar a ser tan fuerte en la Palabra que dominarás las circunstancias a tu alrededor. Tú entiendes que la fe no es producto de evidencias de los sentidos, sino que la fe es algo que surge de tu espíritu que ha caminado en la Palabra, vivido en la Palabra, y en la cual la Palabra ha vivido y dominado, hasta que llegas a ser completamente uno con la palabra. Recuerda que Jesús dijo: "Yo soy la vid, vosotros sois las ramas". Hay una unidad entre ustedes y Jesús porque ustedes son una rama de la vid. Lo mismo ocurre con la Palabra. Llega una absoluta unidad entre ustedes y la Palabra. La Palabra permanece en ti.
Mira, esto no es algo intelectual. Es una cosa espiritual. "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que queráis y os será hecho" (Juan 15:7). Si eres hijo de Dios, permaneces en él. Si esa Palabra ha encontrado su lugar en tu vida, gobernándote, enseñándote y amonestándote en cada fase de tu caminar, entonces permanece en ti y vives en la Palabra. Así como caminas en Amor, vives Amor, respiras Amor, ahora caminas en la autoridad consciente y en la habilidad de esa Palabra en su vida. Mira, es la Palabra viva en sus labios la que sana a los enfermos, la que salva a los hombres perdidos, la que pone el coraje y la fuerza en el de corazón débil.
Es tu conciencia de la autoridad de esa Palabra en sus labios. Te dices a ti mismo: "La Palabra de Dios en mis labios es tan eficaz como en los labios de Pedro o de Juan, porque es la Palabra de mi Padre la que estoy usando". Hebreos 5:12-14 dice: "Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño". Ese es la que nunca come nada más que los primeros principios de su redención. Es decir, dicen: "Sí, he sido salvo y santificado, he recibido el Espíritu Santo, y he hecho esto y lo otro". Pero no han crecido. Lo dicen como un loro repite palabras que ha oído.
Pero el creyente adulto no sólo ha recibido la Vida Eterna, sino que ha continuado en el estudio de la Palabra y en la práctica de la Palabra. Él ha tenido experiencia en la Palabra que enseña acerca de su justicia. Como sabes, justicia significa la capacidad de estar en la presencia del Padre sin el sentimiento de culpabilidad o de inferioridad. No le tienes miedo de Satanás. No le tienes miedo a la enfermedad. No le tiene miedo de la falta de dinero. Son intrépidos, porque han experimentado la realidad de la Palabra viviente en la propia vida de su corazón.
Fíjate, "pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal." Se han ejercitado en la palabra, y no en sus sentidos, hasta que se han convertido en amos absolutos en su camino espiritual. Recuerda 2 Corintios 9:10: "Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia".
El sentido de culpabilidad e inferioridad nos roba el llevar fruto. Cuando reconocemos la integridad de la Palabra y entramos en nuestra herencia de justicia, nos convertimos en portadores de fruto. Filipenses 1:20 nos da una hermosa ilustración: "Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte". Pablo quería que Cristo fuese magnificado en su cuerpo a través de las cosas que hizo y dijo. Él quería que Jesús fuera magnificado, hecho atractivo, para que los hombres lo quisieran. Esto sólo puede venir mientras nos ejercitamos en la Palabra.

Preguntas
1. ¿Cuál es la fuente de la habilidad creativa del hombre?
2. Explica cómo se cultiva el espíritu humano recreado.
3. Explica completamente los frutos del espíritu recreado.
4. Explica 1 Timoteo 4: 6-8.
5. ¿Por qué es que muchos cristianos son "buscadores de fe"?
6. Da la escritura, y di porqué el creyente no necesita luchar contra el adversario.
7. ¿Quiénes son los gobernantes destronados?
8. ¿Qué autoridad ejerce el hijo de Dios sobre los gobernantes destronados?
9. ¿Qué significa "experiencia en la palabra de justicia"?

10. Explica Filipenses 1:20.

martes, 23 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 37

En esta lección veremos el centro de la revelación de Pablo que es la realidad del espíritu humano renacido. Lo que pasó en él cuando recibimos a Cristo.


Capítulo 37
LA REALIDAD DEL ESPÍRITU HUMANO RECREADO

ESTA FASE DE ENSEÑANZA nunca se ha estudiado de manera profunda por nuestros pensadores teológicos. Es el quid de toda la Revelación Paulina, el fin hacia el cual todos los planes de Dios se mueven. El hombre, el fracaso, el ser gobernado por el pecado, el ser dominado por Satanás, mantenido en servidumbre por las fuerzas invisibles de las tinieblas espirituales, debe ser recreado, hecho una Nueva Creación, sacado de la familia de Satanás y "trasladado al Reino de Su amado Hijo", por razones legales. Esta es la solución del problema humano: Dios dando su naturaleza, su amor, al hombre caído. Ya no es un hombre caído. Es un hombre de la Nueva Creación unido con Jesucristo, la cabeza de la Nueva Creación. Él es el hombre "resucitado junto con Cristo".
2 Corintios 5:17 dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".
Su antigua conciencia de pecado, su vieja vida caída, su vieja vida de pecado y sus viejos hábitos malignos que surgen de la muerte espiritual, han muerto. Él es una nueva Creación. Él es un Ser Nuevo. El Padre no tiene memoria de su vida pasada. Es un bebé recién nacido. Su antigua vida pasada ha dejado de estar en la Mente del Padre. Una Nueva Creación ha llegado a existir a través de la gracia. 2 Corintios 5:18 dice: "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación". La traducción del Camino lo dice bellamente: "Y de todo esto, Dios es la fuente, Él me reconcilió a Sí Mismo por la mediación del Mesías, y Él me ha asignado el oficio de esta reconciliación, cuya Carta es: 'Dios estuvo presente en El Mesías reconciliándose con el mundo, anulando el registro de su transgresión’.” Él nos ha dado por Cristo el ministerio de la reconciliación; no el ministerio de condenación que hemos tenido durante los últimos cien años, sino un ministerio de reconciliación.
Les hemos contado a los hombres sus ofensas. Los hemos mantenido "conscientes de sus errores". Los hemos mantenido conscientes de sus debilidades y fracasos.
Nosotros hemos predicado el pecado en vez de la Vida Eterna.
Hemos predicado juicio en lugar de reconciliación, cuando Dios nos ha confiado la "palabra de reconciliación".
Tenemos esa Palabra. Tenemos ese mensaje. Es lo que debemos dar al mundo.
Nos hemos convertido en Nuevas Creaciones.
Hemos sido recreados por el amor. El amor se ha impartido a nuestros espíritus. Dios es Amor, y la naturaleza de Dios es Amor; pero Dios también es la Vida, el Autor de la Vida.
Así Él nos ha impartido Su Naturaleza de Vida, Su Naturaleza  de Amor. Dios nos ha impartido su naturaleza, haciéndonos Nuevas Creaciones. Esa naturaleza es Justicia. Es Santidad. Es la Realidad. Es amor. Nos ha sido impartida. Somos embajadores en nombre de Cristo, y estamos rogando al mundo que se reconcilie con Dios. ¿Por qué? Porque "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". Dios hizo pecado a Jesús con el fin de que Él pudiera hacernos justos a través de la Nueva Creación. Tenemos un mensaje reconciliador de amor para dar al mundo. No es un mensaje de condenación, sino de reconciliación; no de juicio, sino de amor.
Jesús fue hecho pecado, fue juzgado y sufrió todo lo que hubiéramos sufrido si lo hubiéramos rechazado. Por aceptarlo a Él entramos en todo lo que compró para nosotros.
Este mensaje no es una apelación a la razón humana o al Conocimiento de los Sentidos, sino la apelación del Padre a nuestros espíritus. Debemos entender que el Padre no se revela a nuestras facultades de razonamiento sino a nuestros espíritus. Nuestras facultades de razonamiento sólo pueden aprehender las cosas que los cinco sentidos les transmiten. Fuera de eso, las facultades de razonamiento son infructuosas. Cuando nuestros espíritus son recreados reciben Vida Eterna. Podemos conocer al Padre. Podemos disfrutar de la comunión con Él a través de Su Palabra. Nos hemos vuelto tan completamente identificados con Él, tan absolutamente uno con Él, que la "vid y la rama" es la única ilustración adecuada de esta nueva y hermosa relación.
Somos una parte de la vida de la vid. Estamos llevando el fruto del amor de la vida de la vid. Nuestros espíritus disfrutan de la realidad de Cristo en el mundo. Es posible que nuestras mentes no puedan comprenderlo; pero si dejamos que nuestras mentes se renueven actuando en la Palabra y meditando en ella, nuestras mentes y espíritus entrarán en dulce comunión el uno con el otro. El espíritu humano recreado nunca envejece. Ha recibido la Vida Eterna. Se ha convertido en uno con el Padre. Nuestros cuerpos van a envejecer. Nuestras mentes envejecerán porque obtienen todo su conocimiento del cuerpo. Si nuestros espíritus pueden ganar el predominio sobre nuestros cuerpos, ellos guardarán nuestras mentes del envejecimiento, y nuestros cuerpos en una condición vigorosa, sana, joven.
El conocimiento de los sentidos disminuye con la senilidad de los sentidos. Los sentidos se desgastan y pierden su frescura y belleza a menos que sean renovados por un espíritu recreado. El desarrollo de nuestros espíritus recreados viene meditando en la Palabra, actuando en la Palabra, y dejando que la Palabra viva en nosotros y se convierta en parte de nosotros.

Algunos hechos
El cristianismo es una relación entre el Padre y Su Familia.
No es una religión.
No es tener los pecados perdonados.
No se unirse a la iglesia.
Es ser hecho una Nueva Creación en Cristo.
Es nacer de arriba.
Está recibir la Naturaleza y la Vida de Dios.
Es ser unido a Cristo.
Romanos 6:5 dice: "Porque si nos hemos unido con él en la semejanza de su muerte, La semejanza de su resurrección". Estamos unidos con Él en la Vida de Resurrección. La Nueva Creación es disfrutar del dominio que Adán perdió en la caída. En Ezequiel 36:26-27, Él habla el sueño de Su corazón: " Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra". El hombre tendría un corazón nuevo. Eso significa que su corazón iba a ser recreado. Cuando el Señor habla del corazón, Él quiere decir el espíritu, el hombre verdadero. La Nueva Creación es el milagro sobresaliente de la Redención. En el Día de Pentecostés, cuando el Espíritu recreó a los ciento veinte en el aposento alto, Dios comenzó lo "Nuevo".
Ellos tenían más que el perdón del pecado. Tenían nuevas naturalezas. Era la unión del Amor con el hombre. Era el nuevo orden de las cosas. 2 Corintios 5:17 dice: " De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es". Son una nueva especie. La expresión "Nueva Creación" significa una cosa nueva, algo no escuchado antes. Este nuevo hombre era una cosa desconocida, así como el primer Adán era un ser desconocido. Esta nueva naturaleza amorosa significa que el viejo orden del egoísmo se termina y comienza la nueva vida amorosa. La Nueva Creación es un Dios-hombre, nacido del cielo. Él debe ser gobernado por el Señor. Él ha sido gobernado por Satanás. Él es llamado en Hebreos 10:38, el justo, el hecho por Dios. "Mi justo andará por la fe."
Él es el nuevo hombre de amor gobernado por nuestro Señor  de Amor, Jesús. Él era por naturaleza un hijo de la ira. Él es por la nueva naturaleza, un hijo de Dios. El Dios que creó al hombre en el principio está recreando al hombre ahora. Juan 3: 3-8 dice que el hombre recreado nace de lo alto: " Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu".
Él nace de la Palabra y del Espíritu. Lee estos versículos cuidadosamente y notará que él es recreado por la voluntad del Padre. Es un niño deseado. Santiago 1:18 dice: " El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad." Somos recreados por el Espíritu a través de la Palabra. 1 Pedro 1:23 dice: "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre". Ningún hombre se recrea. Es puramente obra de Dios. La única parte que tenemos en ella es consentir que Dios nos dé Su Naturaleza y reconocer el Señorío de la Nueva Cabeza de la Nueva Creación, Jesús. Efesios 2:8-9 dice: " Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe". Efesios 2:10 continúa: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús". Cuando sabes que has sido recreado por Dios mismo, sabes que la obra es satisfactoria para el autor de la obra. Te da un verdadero fundamento para la fe. Nuestra principal dificultad ha sido el sentimiento de indignidad que nos ha robado la fe y la comunión con el Padre. Esto se debe a nuestra ignorancia de lo que somos en Cristo, y de lo que el Nuevo Nacimiento significa para el Padre, y puede significar para nosotros. Efesios 4:24: "Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad". Somos creados en Justicia. Somos creados de la misma Naturaleza y Corazón del Padre; para que cuando declare que somos creados en justicia y santidad y de realidad (o verdad), sabemos que podemos estar ante el Padre sin ningún sentimiento de culpa o pecado.
Sabemos que la Nueva Creación es la Justicia de Dios En Cristo.
1 Juan 5:13 dice: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios". Así que, entonces, la Vida Eterna es recibida en el Nombre de Jesús. Romanos 8:14-17 es el clímax de la Redención como se describe en esta epístola: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo". Este es el punto culminante de la redención: este es el objetivo hacia el cual Dios estaba trabajando: traer al hombre a la relación real de hijo a través de su participación en la Naturaleza de Dios, la Vida Eterna.
Gálatas 4:5-7 dice: "Para que redimiese a los que estaban bajo la ley (los judíos) para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Los judíos eran siervos de Dios, nosotros somos hijos de Dios.  1 Juan 3:2 dice: "Amados, ahora somos hijos de Dios." Juan 1:13 dice: "Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios". Esto debería resolver para siempre la cuestión de si hay algo que un hombre no salvo puede hacer para obtener por sí mismo El Nuevo Nacimiento aparte  de su aceptación de Cristo como su Salvador y Señor. Todo su llanto, lágrimas, arrepentimiento y confesión de pecados no tienen nada que ver con ello.
Esto es difícil de aceptar porque hemos sido gobernados por la enseñanza de las Edades Oscuras; la enseñanza de las obras. La iglesia está sometida hoy a la mezcla del hinduismo, la filosofía griega y el cristianismo que encontramos durante la Edad Media.
Todo lo que Lutero vio fue Justificación por la Fe. No tenía una concepción clara del Nuevo Nacimiento, de justicia, de Dios como Padre, o de nuestro lugar como hijos e hijas de Dios. Lo vio vagamente. Él vio una sola verdad. Esa verdad lo sacó de la esclavitud y le dio a Alemania una nueva civilización. 1 Juan 5:1 dice: "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios". El cuarto versículo dice: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe". La Nueva Creación es una vencedora. Es nacida de Dios. Está unida con Dios. Es participante de la naturaleza de Dios.

Preguntas
1. Di cómo la recreación del espíritu resuelve el problema humano.
2. Explica 2 Corintios 5:18.
3. ¿Cuál es el trabajo de un embajador?
4. ¿A qué parte del hombre se revela Dios? ¿Cómo?
5. ¿Por qué el espíritu humano recreado nunca envejece?
6. Di lo que significa estar unido a Él en la vida de Resurrección significa para el creyente.
7. Explica Ezequiel 36:26-27.
8. Al recrear el espíritu humano, ¿cuál es la parte del hombre?
9. ¿Qué le da al creyente un verdadero fundamento para la fe?
10. ¿Cuál es el objetivo hacia el cual Dios estaba trabajando en la Redención?


lunes, 22 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 36

En esta lección vamos a conocer a Jesucristo, como lo vieron sus discípulos, como lo vio Pablo. Y daremos un vistazo de lo que pasó entre la cruz y la resurrección y lo que eso significa para nosotros




Capítulo 36
CONOCIENDO EL AMO

“YO SÉ EN QUIEN HE CREÍDO". Esta es una de las declaraciones desafiantes de la Revelación Paulina: Pablo conoció a Jesús. En 2 Corintios 5:16 dice: "De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.” Pablo no conocía a Jesús como Juan y Pedro lo conocían .Juan y Pedro no conocían a Jesús como Pablo lo conocía. Pedro y Juan lo conocieron a causa de los tres años que caminaron con Él, pero nunca lo conocieron realmente. Cuando Él fue colgado en la cruz, se pararon y lo observaron, y lo observaron hasta que murió, pero no vieron la tragedia de Él haciéndose pecado. Ellos lo vieron desnudo, con la sangre corriendo por su espalda y de sus manos y pies. Sólo vieron la corona de espinas perforando su frente hasta que la sangre fluyó sobre su rostro.
Sus corazones se agitaban poderosamente, y sus lágrimas sin duda fluían mientras lo miraban morir. Sin embargo, no le vieron hecho pecado. No sabían la terrible lucha espiritual que estaba sucediendo. No vieron a los demonios tomar ese hermoso espíritu y llevarlo al lugar donde los hombres perdidos están encarcelados. Sólo vieron al Hombre.
Hay tres imágenes de Jesús que quiero que veas. Uno es Su camino de la tierra donde gobierna el amor. Es el Amor obrando en el Hombre. En Mateo 4:23-25, lo vemos descender del monte de la tentación, y la multitud de los enfermos y los quebrantados se reúnen alrededor de él y los sanó.
Lo vemos, como se registra en el octavo capítulo de Mateo, realizando esa serie de milagros que sacuden el corazón, sanando al siervo del centurión con la Palabra y expulsando a los demonios de muchos poseídos con la Palabra. "Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias" (Mateo 8:17). Lo vemos en el bote. Satanás trata de abrumarla. En medio de la terrible tormenta, dijo en voz baja al agua: "Paz, quédate quieto".
Él gobernó el mar. Él gobernó el viento. Lo vemos convirtiendo el agua en vino. Lo vemos resucitar a Lázaro muerto después de haber estado muerto cuatro días. (Juan 11: 17-44).
En Lucas 5: 4-11 lo vemos gobernando los peces del mar. Él gobernó todas las leyes de la naturaleza. Él era el amo perfecto. Pero esto sólo fue una fase de Su vida, de Su caminar terrenal y enseñanza. Ningún hombre habló jamás como Él hablaba. Ningún hombre enseñó como Él enseñó. Algunas de sus frases se destacan como picos de montaña. "Todas las cosas son posibles para el que cree". "Las palabras que les hablo son espíritu y son vida."
"Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia". Pero recordamos que ningún hombre fue salvo por la enseñanza de Jesús. Nadie conoció realmente al Padre a través de Su revelación e introducción del Padre. Nadie recibió la Vida Eterna a través de Su enseñanza.
El hecho es que no enseñó casi nada acerca de la Nueva Creación. Le dijo a Nicodemo que debía nacer de nuevo, pero Nicodemo no nació de nuevo. No lo entendía.
Puedo verlo con una expresión de desconcierto.
Lee Juan 3:3-8 y notarás que Jesús sólo está declarando el hecho de la necesidad de la Nueva Creación. Es extraño que la mayoría de nuestros himnos acerca de Jesús estén conectados con su caminar terrenal. Muy pocos tienen que ver con Su ministerio actual a la diestra del Padre, o con Su obra sustitutoria. Encontraras grupos de himnos sobre la cruz, pero prácticamente todos son acerca de Su sufrimiento físico. Si pudiéramos entender que el sufrimiento físico de Jesús no tocó el problema del pecado, que su caminar terrenal no tocó el problema del pecado, que Su enseñanza no tocó el problema del pecado, lo entenderíamos y conoceríamos mejor.
 La siguiente imagen del Maestro está en la cruz. Un día vi en la calle una pequeña cruz. Yo lo levanté. Era una hermosa cruz pequeña con un Cristo muerto colgado en ella. Una parte de la iglesia ha adorado a un Cristo muerto.
El caminar de Jesús no salvó a nadie. Tampoco un Cristo muerto colgado en la cruz salva a nadie. Si Jesús no hubiera ido más allá que tan sólo morir en la cruz, nadie habría sido salvo por medio de Él. En el Cristo muerto no hay Nuevo Nacimiento, ni Nueva Creación. Hemos cantado, "más cerca de la cruz", y hemos orado para poder estar más cerca de la cruz; pero la cruz no tiene salvación en ella. Era el lugar del fracaso, un lugar de muerte, un lugar donde Jesús fue hecho pecado, un lugar donde Dios abandonó a Jesús, le dio la espalda después de haberlo hecho pecado. Fue un lugar donde aparentemente Satanás había ganado la victoria sobre el Hombre que lo había gobernado durante tres años y medio. Así que es que nosotros cantemos, "Jesús, mantenme cerca de la cruz", es para estar cerca del fracaso y la derrota.
No, no hay salvación en un Cristo muerto o un Cristo sufriente colgado en la cruz.
Muchos de los que leen esto se sentirán impactados porque han adorado a un Cristo muerto. Si Jesús hubiese parado, si no hubiese ido más allá de la cruz, nunca habríamos oído hablar de él. Verás, los discípulos sólo entendieron lo que los sentidos físicos registraron, mientras se juntaron alrededor de la cruz y lo vieron en su agonía de muerte.
La siguiente imagen de Jesús es la que ha traído vida y luz a la raza humana. Es el Cristo Resucitado, Ascendido y Sentado. Pero quiero que lo veas un poco en Su sustitución, tal como se nos ha revelado en la Revelación paulina. En 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".
Ese es el primer paso en ese horrible drama: Él fue hecho pecado. Hebreos 9:26 dice: "Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado." La cruz fue el lugar donde las dos edades se reunieron, o donde los dos pactos se encontraron; el antiguo y el nuevo. Fue el lugar donde se solucionó el problema del pecado: la Deidad se convirtió en pecado por la humanidad. Hebreos 1: 3 declara: "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.” La salvación está en el Cristo sentado a la "diestra de la Majestad en lo alto". En Hebreos 10:10-15, obtenemos otro cuadro: " En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre".
Es una autoridad "de una vez por todas", una sustitución "una vez por todas". Luego, en el versículo 11 comparando a Jesús con el sumo sacerdote en el antiguo pacto dice: "Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios". No fue Su caminar terrenal; no fue el sufrimiento en la cruz lo que nos hizo justos. La cruz fue el principio. Fue donde la sustitución realmente comenzó cuando Dios lo hizo pecado con nuestros pecados.
"Le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53: 4-6). Ves todo el drama hasta el momento en que Él fue hecho pecado, pero no ves que el pecado fue quitado. Eso vino después de que Él dejó Su cuerpo y fue al lugar donde los malvados deben ir e irán si lo rechazan. Allí, durante setenta y dos horas, o tres días y tres noches, Él sufrió hasta que las demandas de la justicia se cumplieron plenamente.
Cuando se encontraron, el dominio de Satanás sobre Él terminó. Puedo oír a Dios decir: "Es suficiente, ha cumplido con las exigencias de la justicia, ha pagado la pena que el género humano debe a la justicia por su pecado". Escucha esta escritura en Hebreos 10:12: "Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios". Cuando cumplió con todas las demandas de la justicia, cuando se cumplió cada reclamación contra nosotros, 1 Timoteo 3:16 se hizo realidad, y fue justificado en espíritu. 1 Pedro 3:18 dice que Él fue vivificado en espíritu. Pablo lo expresó en Hechos 13:33-34: "La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy".
Jesús, allí abajo, en esa región oscura, fue vivificado en espíritu, fue engendrado de Dios, de modo que Colosenses 1:18 se convirtió en un hecho. Comenzando con el versículo catorce, leemos: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten". Ahora observa cuidadosamente: "Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia".
Mira, ahí está el creador tal como lo ves en 1 Juan 1 1-4. Y Aquel fue hecho pecado, y Aquel murió espiritualmente en la cruz. Él murió dos veces, físicamente y espiritualmente.
Él fue hecho vivo dos veces, en espíritu y en Su cuerpo. Su espíritu se hizo vivo y su cuerpo inmortal. Él fue la primera persona que nació de nuevo, el único que tiene la inmortalidad ahora. Cuando dijo: "Yo te he engendrado hoy", que fue su segundo nacimiento allí. Jesús nació primero de María. Ahora es nacido de Dios. Una vez nació como un niño dulce y hermoso. La segunda vez, Él nació de la muerte y del dominio de Satanás. Ha pasado del reino de Satanás al reino de Dios. Colosenses 1:13-14 lo ilustra perfectamente. Fue trasladado de la autoridad de las tinieblas y de la muerte, y fue trasladado por el Nuevo Nacimiento a la comunión y comunión con Su Padre.
Mira, Él es el Primogénito de toda la creación. Nadie había nacido de nuevo antes de ese tiempo. Él es la cabeza de la Iglesia, y tan pronto nació de nuevo, volvió a ser el Amo de Satanás; Él se convirtió en el Amo de las fuerzas de las tinieblas en el Infierno.
Colosenses 2:15 nos dice que Él despojó a los principados y potestades e hizo una demostración de ellos abiertamente, triunfando sobre ellos. Él era el Fuerte que había entrado en la misma sala de trono de Satanás y lo ató y lo despojó de su autoridad. Hebreos 2:14 (traducción de Rotherham): "Ya que los hijos son partícipes en carne y sangre, de la misma manera también él mismo participó de la mismo." En otras palabras, el Verbo se hizo carne sobre esa cruz para poder destituir a quien tenía la autoridad de la muerte, es decir, el diablo.
Como ves, en la cruz Él murió espiritualmente, participante del pecado, aunque no de su propia voluntad. Dios puso sobre Su espíritu nuestro pecado, y en el momento en que lo hizo, el espíritu de Jesús se convirtió en pecado. Entonces su cuerpo se hizo mortal. Murió espiritualmente para que su cuerpo pudiera morir físicamente. Pocas horas después, la muerte física ganó el dominio. Su espíritu abandonó su cuerpo. Pero ahora todas las cosas han cambiado. Se convirtió en el Amo del Infierno. Venció a Satanás. Lo despojó de la autoridad que Adán le dio en la caída de la gran tentación. Se levantó de entre los muertos, y yo me levanté con Él. . . tú te levantaste con Él. Luego tomó su propia sangre y la llevó al Lugar Santísimo y selló nuestra redención. Habiendo hecho esto, se sentó a la diestra de la Majestad en lo alto. Efesios 2:5-6 dice que estamos sentados junto con Él.
Él es la Cabeza del Cuerpo. Nosotros somos los miembros. Juan 15:5 nos dice que Él es la vid y nosotros somos las ramas. Filipenses 3:10 es la oración maravillosa de Pablo: "A fin de conocerle, y el poder de su resurrección". Porque es esa habilidad la que se manifestó en Su resurrección. Es esa capacidad que está obrando dentro de nosotros. Efesios 1:19-23 dice: “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales". Esa habilidad es nuestra habilidad. Esa habilidad es del Espíritu, que mora dentro de ti, y en el Nombre que Él nos ha dado para usar en nuestro conflicto diario con el enemigo.
Tú entiendes que hay dos clases de sabiduría. Una es la sabiduría que viene de la experiencia, de los sentidos. Es terrenal, a veces sensual y a veces diabólica. El otro tipo es la sabiduría que viene de Dios, la clase de sabiduría que Jesús ejerció en Su caminar terrenal. Jesús nos ha hecho sabiduría. (1 Corintios 1:30) Ahora esa la sabiduría nos revelará los secretos sagrados que están ocultos en la Revelación Paulina de Cristo. Él dice (Colosenses 2:2-3, Nueva Versión Internacional): "y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios (o el sagrado secreto de Dios), es decir, a Cristo". Ahora observe el siguiente versículo: "En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento".
Con gozo, puedes vislumbrar lo que significa en cierta medida aprender a conocerlo.

Preguntas
1. Haz un contraste entre Pablo conociendo a Jesús y Pedro y Juan conociéndole.
2. ¿Qué se revela en las tres imágenes de Jesús?
3. ¿Podían los hombres recibir la Vida Eterna a través de la enseñanza de Jesús mientras Él caminaba entre ellos?
4. ¿Qué significó la muerte de Jesús para los discípulos?
5. ¿Cuál fue el significado de la cruz?
6. Dar la escritura y contrastar a Jesús con el Sumo Sacerdote del Antiguo Pacto.
7. ¿Por qué no podemos ver el pecado quitado en la cruz?
8. Explica la doble muerte de Jesús y Su doble nacimiento.
9. Explica Efesios 2:5-6.

10. Discute las fuentes de los dos tipos de sabiduría.