martes, 27 de diciembre de 2016

¿Cual es la ley que Dios escribió en nuestros corazones?


Jeremías 31:31-33
31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Debatiendo con una mujer mesiánica acerca de la ley y la justificación ella me sacaba una y otra vez el versículo 33 de Jeremías 31, y decía que el hombre se justificaba por las obras de la ley porque Dios había escrito el Torah en sus corazones.

Bien le dije, ¿cual es la ley que Dios escribe en el corazón del creyente?

La llevé a Romanos 5:5

Romanos 5:5
5 y la esperanza no averguenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Lo que Dios derrama en el nuevo nacimiento en el creyente es Su amor.

¿Pero el amor es una ley?

1 Corintios 9:20-21
20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;
21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.

Aquí nos habla que hay una ley de Cristo.

Gálatas 6:2 
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 

Nos encontramos otra vez aquí con la ley de Cristo.

Pero, ¿que es la ley de Cristo?

Juan 13:34-35
34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

La ley de Cristo es el amor, ese amor que Dios derramó en nosotros.

Entonces, en el Nuevo Pacto, la ley que Dios escribió en nuestros corazones no es la Torah sino el amor.