domingo, 18 de mayo de 2014

El Creyente y las Autoridades

El Creyente y las Autoridades

Cuando era niño me encantaba ver a Don Gato y su pandilla, siempre haciéndole la vida imposible al Inspector Matute.

Como creyentes nosotros no tenemos que romper la ley y hacer las cosas como nos parezcan, sino que la Biblia nos enseña que debemos someternos a ellas.

Las autoridades civiles han sido puestas por Dios para nuestro beneficio, para vivir en paz y y no en medio de anarquía.

Veamos lo que nos dice la Biblia acerca del creyente y las autoridades:

Romanos 13:1-8 (Biblia Expandida de Fe)
1 Cada alma, es decir, toda persona y cada uno de ustedes deben acatar fielmente, obedecer respetar y someterse a las autoridades civiles y públicas que están constituidas, ejercen el poder y gobiernan. Porque no hay gobierno en la tierra que haya llegado a ejercer su autoridad sin el permiso de Dios (ya que Dios mismo es la fuente de toda autoridad), y, en consecuencia, por Él han sido constituidas, dispuestas, establecidas, instituidas y ordenadas las que actualmente existen.
2 Es por eso, que todo el que se opone y resiste a la autoridad se está rebelando contra el orden que Dios ha establecido e instituido. Como consecuencia de esto, los que son rebeldes y se resisten a la autoridad atraerán y recibirán castigo, condenación y juicio sobre sí mismos.
3 Las autoridades civiles, los magistrados y los gobernantes no tienen por oficio aterrorizar ni intimidar a los que hacen lo bueno (cumpliendo sus obligaciones y conduciéndose rectamente), sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Entonces sencillamente haz lo bueno, y recibirás su alabanza y su aprobación,
4 ya que la autoridad está al servicio de Dios como Su instrumento para tu beneficio (ayudándote y conduciéndote a hacer el bien). Pero, si haces lo malo, ahí si deber aterrorizarte y temer, porque no está llevando la espada y las demás armas como adorno. Como agente, ministro y servidor de Dios, la autoridad es un vengador que tiene como misión impartir justicia y castigar al malhechor.
5 Por eso, es preciso que y necesario que sean responsables, sometiéndose a las autoridades y prestando atención a las leyes, pero no sólo por temor a la ira de Dios ni para escapar del castigo, sino como un asunto de principios y por motivos de conciencia.
6 Por esta misma razón ustedes pagan impuestos y tributos, porque las autoridades son ministros que están al servicio de Dios, encargándose de cumplir con sus funciones y dedicándose continuamente a su oficio.
7 Den a cada uno lo que le corresponde, lo mismo si se trata de pagar impuestos que de pagar tributos, mostrando respeto al que se merece respeto, rindiendo honores al que se merece honra.
8 No le deban nada a nadie, pero si tienen deudas con alguien, que sean deudas de amor, porque el que ama al prójimo ha cumplido con toda la ley.

Como ven la Biblia es bastante clara y no requiere mayor explicación.

Sometámonos a las autoridades y cumplamos con nuestras obligaciones.