sábado, 26 de septiembre de 2015

Como Ministrar Bautismo con el Espíritu - Parte 2

Tercer Paso
La Imposición de Manos es un Método Bíblico para Recibir el Bautismo con el Espíritu Santo

La imposición de manos es un método bíblico para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo, aunque no es el único.

La imposición de manos es un punto de contacto en el cual cuando las manos son puestas sobre el creyente, este desata su fe para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo

Una cosa que debemos notar es que todas las cosas de Dios las recibimos por fe, el Bautismo con el Espíritu Santo también se recibe por fe.

Si ya le hemos compartido lo que la Biblia dice acerca del tema, en Romanos 10:17 dice que la fe ha llegado a su corazón.

Entonces podemos utilizar el método que consideremos más apropiado.

Analicemos los casos en la Biblia para ver los métodos que se usaron:

El primer caso es en Pentecostés donde las 120 personas que estaban en el aposento alto orando y esperando recibieron el Bautismo con el Espíritu Santo.

Hechos 1:4-5 (Castillian)
4 En cierto momento, mientras comía juntamente con ellos, les mandó que no se alejaran de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre de enviar al Espíritu Santo, tal como Jesús mismo les había anunciado que tenía que suceder. Se lo recordó diciéndoles:
5 Juan os bautizó con agua, pero dentro de pocos días seréis bautizados con el Espíritu Santo. 

Jesús les dijo que no se fuesen de Jerusalén sino que esperasen por el Espíritu Santo que iba a llegar para bautizarlos.

Hechos 1:12-15 (Castillian)
12 Los discípulos se volvieron entonces desde el monte de los Olivos a Jerusalén, que distaba como cosa de un kilómetro.
13 Al llegar, entraron en la casa y subieron al aposento donde se alojaban. Eran Pedro, Juan, Jacobo, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Jacobo.
14 Todos ellos, unidos por un mismo sentir, perseveraban en la oración juntamente con algunas mujeres, con María la madre de Jesús y con los hermanos de él.
15 Por aquellos días, estando presentes unas ciento veinte personas…. 

Eran unas 120 personas las que estaban esperando en el Aposento Alto; que incluían a los apóstoles, María, la madre de Jesús, los hermanos de Jesús, algunas mujeres y otras personas; los cuales estaban unidos y perseveraban en oración.

Hechos 2:1-4 (BL95)
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
2 De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban,
3 y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos.
4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. 

De pronto ellos sintieron una violenta ráfaga de fuego que lleno toda la casa donde estaban y fuero llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas.

En esta ocasión ellos recibieron el Bautismo con el Espíritu Santo de manera espontánea.

El segundo caso fue en Samaria.

Hechos 8:4-6,12 (NBLH)
4 Así que los que habían sido esparcidos iban predicando (anunciando las buenas nuevas de) la palabra. 
5 Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo (el Mesías). 
6 Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales (los milagros) que hacía.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas (el evangelio) del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres. 

La ciudad de Samaría se encontraba en avivamiento debido a la predicación del evangelista Felipe; grandes conversiones y milagros está sucediendo.

La gente esta recibiendo la primera obra del Espíritu Santo y como resultado de eso están bautizándose.

Hechos 8:14-17 (NBLH)
14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, 
15 quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. 
16 Porque todavía no había descendido el Espíritu Santo sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 
17 Entonces Pedro y Juan les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 

Los apóstoles enviaron a Pedro y Juan para ver que sucedía y se encontraron con que algo les faltaba a los samaritanos, no habían recibido el bautismo con el Espíritu Santo, así que Pedro y Juan les imponían las manos y ellos eran bautizados.

Hechos 8:18-20 (NBLH)
18 Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, 
19 y les dijo: "Denme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquél sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo." 
20 Entonces Pedro le contestó: "Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. 

De este pasaje podemos ver que Pedro y Juan tenían una unción especial para ministrar el Bautismo con el Espíritu Santo, por ese motivo todas las personas a las que les imponían las manos recibían el Espíritu Santo.

De ahí podemos ver que el método por que recibieron los samaritanos el Bautismo con el Espíritu Santo fue por imposición de manos.

Nuestro tercer caso es el apóstol Pablo.

Hechos 9:10-18 (NBLH)
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. 

En este caso vemos como un simple creyente, Ananías le impuso las manos a Pablo para que reciba el Bautismo con el Espíritu Santo.

Este caso es muy importante ya que nos muestra como un simple creyente puede ministrar el Bautismo con el Espíritu a otro sin necesidad de tener la unción para impartir el Bautismo con el Espíritu.

Por eso, si no tienes la unción para impartir igualmente puedes ayudar a otros a que reciban el Espíritu Santo.

Nuestro cuarto caso es la gente que estaba en la casa de Cornelio.

Hechos 10:30-33 (NBLH)
30 Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,
31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.
32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.
33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.

Cornelio, que aún no había nacido de nuevo, pero evidentemente era una persona que buscaba a Dios; recibió una visión de Dios en la que le decía 

Hechos 11:13-14 (NBLH)
13 Quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro;
14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.

Como Pedro relata más adelante en el Concilio de Jerusalén, Pedro debía ir para predicarles el evangelio para que ellos reciban la primera obra del Espíritu Santo en el creyente, la salvación.

Así que Pedro fue y empezó a predicarles, y mientras lo hacía pasó algo que los dejo a todos asombrados:

Hechos 10:44-46 (NBLH)
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 

En ese momento el Espíritu Santo fue derramado por primera vez sobre los gentiles, para los judíos fue algo tan sorprendente que se quedaron atónitos.

Veamos el significado de esta palabra atónitos en la concordancia Strong’s en español:

ξίστημι exístemi; sacar (quedar fuera) de casillas, i.e. aturdir, o (refl.) quedar atónito, atontado, loco: asombrar, atónito, engañar, espantar, loco, maravillarse.

Lo que les sacó de sus casillas, los dejo espantados, maravillados, asombrados y atónitos es el hecho de que los gentiles también pudieran ser salvos; ¿y como se dieron cuenta de esto? Porque los vieron recibir el Bautismo con el Espíritu Santo tal como ellos lo habían recibido en Pentecostés.

Cornelio y los que estaban en su casa recibieron el Bautismo del Espíritu Santo de manera espontánea, sin que nadie los ministre, solo recibiendo la Palabra.

Nuestro quinto caso son los doce discípulos de Juan el Bautista.

Hechos 19:1-7 (NBLH) 
1 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de haber recorrido las regiones superiores, llegó a Efeso y encontró a algunos discípulos, 
2 y les preguntó: "¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron?" Ellos le respondieron: "No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo." 
3 Entonces Pablo les preguntó: "¿En qué bautismo, pues, fueron bautizados?" "En el bautismo de Juan," contestaron ellos.
4 Y Pablo les dijo: "Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aquél que vendría después de él, es decir, en Jesús." 
5 Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 
6 Cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. 
7 Eran en total unos doce hombres. 

En nuestro último caso en el libro de Hechos vemos como Pablo se dio cuenta que no habían recibido el Espíritu Santo; ni siquiera sabían que existía un Espíritu Santo.

Cuando les predica acerca de Jesús ellos fueron “bautizados en el nombre del Señor Jesús”; es decir, ellos recibieron la primera obra del Espíritu Santo en el creyente, nacieron de nuevo.

Luego les impuso las manos y ellos recibieron el Bautismo con el Espíritu Santo.

Notemos que no dice nada acerca que Pablo tuviera una unción especial para ministrar el Bautismo con el Espíritu Santo, muy posiblemente la tenía pero aquí no dice nada.

Lo que nos muestra este pasaje es que luego de explicar lo que es el Bautismo con el Espíritu Santo cualquier ministro o creyente puede imponer las manos para ayudar a que otros lo reciban.

Lo que hemos visto es que en dos casos el Espíritu Santo fue impartido de manera espontánea (en Pentecostés y en la casa de Cornelio); en dos por imposición de manos (con Pablo y en Efeso) y una vez por la unción de impartir el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos (en Samaria).

En cuanto a las formas que se recibe el Bautismo con el Espíritu Santo todas son por fe; por eso es importante que la persona tenga un claro entendimiento de lo que es el Bautismo con el Espíritu Santo; ya que la fe vendrá por el oír la Palabra de Dios que nos habla del tema (Romanos 10:17).

En mi caso, cuando ministro el Bautismo con el Espíritu Santo, le comparto a las personas lo que es y que lo reciban por fe mientras oro en masa para que sea impartido sobre ellos, y ellos por fe lo reciben. 

En otras ocasiones les impongo las manos para ayudarlos a desatar su fe.

El asunto es usar el método adecuado para hacer que la persona reciba más fácilmente el Bautismo con el Espíritu Santo.