sábado, 22 de diciembre de 2012

El Ministerio del Apóstol - Clase 13 - La Unción Para Enseñar


Hablemos ahora acerca de la unción para enseñar
Jesús tuvo un ministerio muy fuerte en cuanto la enseñanza, si vamos por los evangelios veremos que se pasó la mayor parte del tiempo enseñando.
En Lucas 4 vemos que desde el inicio de su ministerio terrenal Jesús empezó a empezar a enseñar:
Lucas 4:14-27
14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos,  y era glorificado por todos.
16 Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
22 Y todos daban buen testimonio de él,  y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca,  y decían: ¿No es éste el hijo de José?
23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico,  cúrate a ti mismo;  de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum,  haz también aquí en tu tierra.
24 Y añadió: De cierto os digo,  que ningún profeta es acepto en su propia tierra.
25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías,  cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses,  y hubo una gran hambre en toda la tierra;
26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías,  sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo;  pero ninguno de ellos fue limpiado,  sino Naamán el sirio.

Vemos aquí como Jesús enseñaba en las sinagogas, tomaba un pasaje de la Escritura y lo iba explicando.
Lucas 4:31-32
31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.
32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.

Aquí vemos la diferencia de Jesús con los otros maestros, él enseñaba con autoridad, es decir, él estaba enseñando bajo la unción.
En Marcos 1:22 volvemos a ver esto: “Y se admiraban de su doctrina;  porque les enseñaba como quien tiene autoridad,  y no como los escribas.”
Veamos el significado de estas dos palabras, enseñar y doctrina en strong:
Enseñar: didásko; forma prol. (caus.) de un verbo prim. dáo (aprender); enseñar (en la misma aplicación amplia): enseñar, instruir, aprender.
Doctrina: didajé; de didásko; instrucción (el acto o la material): doctrina, enseñanza, enseñar.
Entonces vemos que la doctrina es la enseñanza en sí y el enseñar es el acto de entregar esa doctrina a otros.
El hecho de enseñar bajo la unción era lo que le daba autoridad a la enseñanza.
En el camino a Emaús podemos ver está unción de enseñanza saliendo de Jesús hacia sus discípulos.
Lucas 24:25-32
25  Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos,  y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26  ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas,  y que entrara en su gloria?
27  Y comenzando desde Moisés,  y siguiendo por todos los profetas,  les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
28  Llegaron a la aldea adónde iban,  y él hizo como que iba más lejos.
29  Mas ellos le obligaron a quedarse,  diciendo: Quédate con nosotros,  porque se hace tarde,  y el día ya ha declinado.  Entró,  pues,  a quedarse con ellos.
30  Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa,  tomó el pan y lo bendijo,  lo partió,  y les dio.
31  Entonces les fueron abiertos los ojos,  y le reconocieron;  mas él se desapareció de su vista.
32  Y se decían el uno al otro:  ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,  mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras?

Aquí vemos la unción del maestro, vemos como al explicar la Palabra trae luz al corazón de la gente.
Notemos que Jesús les explicó directamente de la Biblia y les abrió los ojos.
Eso es lo que hace la unción para enseñar, explica la Palabra, mientras que la unción para predicar la anuncia.