domingo, 7 de abril de 2013

El Ministerio del Apóstol - Clase 19 - Falsos Apóstoles Actuales


Falsos Apóstoles Actuales

2 Corintios 11:13-15
13  Porque éstos son falsos apóstoles,  obreros fraudulentos,  que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 
14  Y no es maravilla,  porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 
15  Así que,  no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia;  cuyo fin será conforme a sus obras.

Un mal que se ha dado en este tiempo y que ha provocado mucho daño y confusión en el cuerpo de Cristo es la aparición de estos falsos apóstoles modernos, los cuales tomándose atribuciones que no les corresponden desvirtúan a los verdaderos apóstoles actuales.

A lo largo de mi largo caminar con el Señor me he encontrado tanto con los verdaderos como con los falsos, y en esta parte voy a colocar algunas prácticas de estos falsos apóstoles.

¿Toda Iglesia Local Necesita Un Apóstol?

Una de las primeras falacias con la que estos apóstoles modernos entran a las iglesia es diciendo que en todo iglesia novotestamentaria, para tener un apropiado gobierno, el Ministerio Quíntuple debe estar presente en ella.

Y en ese sentido llegan estos falsos apóstoles diciendo que una iglesia que no tiene un apóstol no es una iglesia apostólica y está mal.

Lo único que están haciendo es usurpar la autoridad del pastor de la iglesia local.

No hay ningún pasaje ni ejemplo en la Biblia de apóstoles que llegasen a una ciudad y sometiesen a las iglesias locales que otros habían iniciado, ya hemos visto que Pablo mismo no edificaba sobre fundamento ajeno.

No, no toda iglesia necesita un apóstol, y el don del apóstol no tiene como fin tener autoridad, sino ser pionero, iniciar iglesias locales y supervisar el crecimiento espiritual de aquellas que ha iniciado.

¿El Apóstol es el Ministerio Más Importante?

Esta segunda falacia dice que, como los apóstoles son registrados en primer lugar en la lista de los Dones del Ministerio de Efesios 4:11, eso significa que son los más importantes y que están por encima de los demás.

Con esta suposición, estos falsos apóstoles enseñan que deben gobernar sobre todos los demás Dones del Ministerio  de la iglesia local, incluyendo el Pastor.

Lo que no se dan cuenta es que las listas de 1 Corintios 12:28 y Efesios 4:11, no son listas de preeminencia sino que son listas de aparición en el tiempo.

Ya hemos dicho antes que la palabra primeramente, que aparece en 1 Corintios 12:28, es el término griego proton, que no nos habla de preeminencia, sino de primero en aparición.

Si vemos el libro de Hechos veremos que primero apareció el ministerio del apóstol y que luego fueron apareciendo.  

¿Los Apóstoles Deben Gobernar las Iglesias Locales?

Aquí está la tercera falacia, estos falsos apóstoles enseñan que los apóstoles y profetas actuales deben colocar el fundamento y la doctrina del Nuevo Testamento. Y afirman que si usted no tiene un apóstol gobernando su Iglesia y un Profeta guiando su Iglesia, usted no tiene un fundamento correcto del Nuevo Testamento.

Esta es una de las peores mentiras, cuando dicen que están colocando el fundamento, se están haciendo pasar por apóstoles fundacionales, es decir, que tienen el mismo rango o nivel de Pablo, y por eso pueden añadir a la doctrina del Nuevo Testamento.

Recientemente escuche que uno de estos falsos apóstoles  estaba diciendo que Dios le había revelado que la iglesia no se había dado cuenta que habían espíritus inmundos en el mar y que debíamos hacer guerra espiritual submarina.

Ya hemos visto en 1 Corintios 3:10 que nadie puede colocar otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo.

Así que la iglesia local no necesita de apóstoles ni de profetas para que coloquen un nuevo fundamento apostólico, basado en supuestas revelaciones que vienen de parte de Dios.

Lo único que están haciendo es atraer atención hacia si mismos en lugar de atraer la atención hacia Jesucristo.

Aprendamos a identificar a estos falsos apóstoles que en realidad no están buscando por nosotros sino más bien atrayendo atención de nosotros para sacarnos de nuestro lugar y aprovecharse de nosotros.