sábado, 27 de abril de 2013

El Nombre de Jesús - Clase 4 - El Nombre de Jesús y la Primera Iglesia


Clase 4
El Nombre de Jesús y la Primera Iglesia

Como estamos viendo; toda la autoridad y todo el poder que estaba en Jesús esta en Su Nombre, y Él  le dio Su Nombre a la Iglesia.

Cuando nos paseamos por el libro de Hechos vemos que los primeros cristianos conocían acerca de la autoridad que hay en el Nombre y como lo utilizaban para la expansión del reino de Dios.

Un caso clásico es la curación del cojo que solía pedir limosna en la puerta del templo que se llamaba la Hermosa:

Hechos 3:1-8
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Quiero que notemos aquí la seguridad que tenía Pedro al ministrar a este hombre; él conocía la autoridad que tenía en el nombre de Jesús; la cuestión no era si iba a sanar o no, sabía claramente que al usar el nombre de Jesús ese hombre sería sano.

Pedro no esperó que el hombre se levante sino que lo tomó de la mano derecha y lo levantó y en ese mismo instante el cojo fue completamente sanado.

En las campañas de sanidad que he tenido no he tenido la menor duda que la gente recibiría su sanidad al declarar el nombre de Jesús con confianza, sin necesidad de gritar sino solo diciendo: “Sean sanos en el nombre de Jesús.”

A veces me decían que no les diga que están sanos, y más de una vez me retaron, pero yo les decía que no tenía duda porque la sanidad no dependía de mi, cuando ministro yo dependo de la Palabra y del glorioso nombre de Jesús.

Esto fue lo que Pedro le explicó al pueblo de Israel que se congregó alrededor de ellos luego de este milagro:

Hechos 3:11-16
11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo,  atónito,  concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.
12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?
13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Pedro sabía claramente que no era él quien estaba sanando  a este hombre sino que la fe en el nombre de Jesús estaba trayéndole esta sanidad a. hombre cojo.

Otra cosa que vemos es como Pedro aprovechó el milagro producido en el nombre de Jesús para testificar acerca de Jesucristo.

En Hechos 4:12 podemos ver la conclusión de su mensaje: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Pedro les esta diciendo otra cosa que el sabía que en ningún otro nombre hay salvación, solo en el nombre de Jesús.

Me parece sorprendente lo que dice mucha gente, que no les gustan las sanidades y que luego se predique, por que según dicen ellos la persona vendría por las “añadiduras.”

Pero como vemos Pedro siendo “un ignorante galileo” no conocía estas cosas, si tan solamente hubiera sido tan sabio como estos hermanos hubiera dejado al pobre hombre pidiendo limosna, en fin era su medio de vida.

Pero no hizo eso, sino que usó el nombre de Jesús, sanó al hombre y luego la multitud estaba lista para escuchar el mensaje y recibir a Jesús.

En 1988 viajamos un grupo de 120 personas entre estadounidenses y peruanos a la ciudad de Arequipa al sur del Perú.

Un día en la plaza de armas había una mujer que no solo estaba ciega sino que tampoco tenía ojos su piel se había pegado y tapado la cavidad donde habían estado antes los ojos.

Entonces mi amigo le predicó y empezó a orar por ella, en ese momento la gente empezó hacer un círculo alrededor él viendo lo que pasaba con la mujer.

Y cuando oró por ella en el nombre de Jesús, 50 personas vieron como se formo primero una línea, luego pestañas, después se separó la piel y se empezaron a formar los ojos, finalmente la mujer empezó a ver.

Luego de esto 50 personas adultas vinieron a los pies de Cristo.

Y luego me encuentro con gente que me dice que no ore por los enfermos sino que solo les predique; perdónenme. . .pero, ¡no lo voy hacer!

Seguiré orando por los enfermos porque es parte del evangelio, y las sanidades llaman la atención de la gente para que luego acepten a Cristo.

Dejemos de lado las tradiciones y posturas religiosas y hagamos confiadamente lo que la Palabra dice; tengamos plena confianza en el poder del nombre de Jesús sobre todo nombre que se nombra.

Otra cosa que vemos en cuanto al Nombre es que los enemigos de la iglesia se dieron cuenta del poder que había en él.

Hechos 4:17-18
17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

Es tal el poder de este nombre que los ancianos de Israel con tal de paralizar el crecimiento de la iglesia les prohibieron hacer uso de este glorioso nombre, cosa que no estaba dispuesto hacer la primera iglesia.

En los versos 19 y 20 vemos que Pedro y Juan decidieron no obedecer esta prohibición: “Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.”

En Hechos 4:30 vemos como es que ellos sabían claramente cual era la clave del poder en su predicación: “Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”.

Era bien claro para ellos que al usar el nombre de Jesús Dios extendería su mano en sanidades, señales y prodigios.

Cuanto más el uso del glorioso nombre el día de hoy nos permitirá ver este poder de Dios en acción.

Yo he visto con mis propios ojos la manifestación de sanidades, señales y prodigios al usar el nombre de Jesús.

Hace unas semanas estaba gozándome al final de una reunión con el evangelista Gilmer Mucha Meza, cuando una hermana se nos acerca en silla de ruedas; yo le dije a Gilmer; “¿Quién la levanta? ¿Tu o yo?” el me respondió: “Los dos”. 

La tomamos cada uno de una mano, la sacamos de la silla de ruedas y solo me acuerdo que le gritaba una y otra vez mientras caminaba: “¡Camina en el Nombre de Jesús!”

La misma autoridad que tenía la primera iglesia la tenemos hoy en el nombre de Jesús.

El primer evangelista, Felipe, sabía esto claramente:

Hechos 8:5-12
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.
11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Aquí está Felipe, predicándoles acerca del Nombre de Jesús y la gente convirtiéndose y siendo sanada.

Una cosa en particular es el caso del mago Simón, quien aparentemente tenía “el gran poder de Dios”, pero ellos se dieron cuenta donde estaba ese gran poder de Dios, estaba en el Nombre de Jesús.

Es por eso que al momento de predicar no debemos dejar de lado la predicación de tan glorioso nombre ya que si queremos tener los resultados de la primera iglesia debemos usar los mismos principios espirituales que ellos usaron ya que Dios no ha cambiado ni acortado su mano para dejar de hacer milagros.

En Hechos 9 vemos la importancia del nombre en la vida del Apóstol Pablo:

Hechos 9:10-16
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí,  Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste,  para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Venía un gran cambio en la vida de Pablo, de ser un perseguidor del nombre estaba por convertirse en un predicador del Nombre de Jesús.

Hechos 9:20-22
20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
21 Y todos los que le oían estaban atónitos,  y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Casi al instante de convertirse Pablo ya estaba predicando acerca de la salvación que hay en el Nombre de Jesús.

En Hechos 16 podemos ver que Pablo también conocía la autoridad que tenía sobre los demonios en el nombre de Jesús:

Hechos 16:16-19
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades

Pablo no tenía problemas en usar la autoridad que le había sido delegada, el sabía que el demonio tenía que irse al usar el nombre de Jesús.

Estos son parte de los pasajes que hablan acerca del Nombre de Jesús en el libro de los Hechos y que nos muestran claramente el uso que le dieron en esos tiempos iniciales de la iglesia.

Lo usaron para predicar el evangelio, para ministrar a los enfermos y lo usaron para echar fuera demonios; aprendamos de estos ejemplos y usemos el Nombre provechosamente.