martes, 20 de agosto de 2013

La Confesión de la Palabra de Dios 4 - La Confesión del Creyente De sus Privilegios en Cristo

La Confesión del Creyente De sus Privilegios en Cristo

...pero con la boca se confiesa para salvación.
- Romanos 10:10

Para el estudio de las palabras, vamos a ver dos palabras: confesión y salvación.

La palabra confesión viene de la griega homologeo que significa literalmente: Hablar lo mismo (homos, lo mismo, lego, hablar) asentir, concordar, estar de acuerdo con, además denota confesar, declarar, admitir.

W. E. Vine dice: “En Romanos 10:9,10 (se confiesa) homologeo significa hablar libremente con osadía para hacer una declaración abierta; tal como una confesión hecha bajo el efecto de una profunda convicción de los hechos.” 

Esta palabra se ve de este modo en Mateo 7:23 (declararé), Mateo 10:32 (confiese y confesare), Lucas 12:8 (confesare y confesará), Juan 9:22 (confesase), Juan 12:42 (confesaban), Hechos 23:8 (afirman), Romanos 10:9,10 (se confiesa), 1 Timoteo 6:12 (profesión), Tito 1:16 (profesan), 1 Juan 2:23 (confiesa), 1 Juan 4:2 (confiesa), 1 Juan 4:15 (confiese), 2 Juan 7 (confiesan), y Apocalipsis 3:5 (confesaré).

En nuestra traducción, Versión Reina Valera de 1960, se usan varias palabras para traducir homologeo, de las cuales veremos algunos de los significados que tienen en el diccionario:
  • AFIRMAR: Asegurar o dar por cierta una cosa / aseverar, declarar con seguridad. 
  • CONFESAR: Manifestar uno sus hechos, ideas o sentimientos.
  • DECLARAR: Manifestar el ánimo, la intención o el afecto / Manifestar una cosa o empezar a advertirse su acción / Testificar en un juicio.
  • PROFESAR: Creer, confesar. 

Vemos que la palabra homologeo tiene entre otros significados: afirmar, aseverar, confesar, declarar, manifestar, profesar y testificar.

Es decir, todos sus significados tienen que ver con las palabras que nosotros hablamos después de haber visto o creído algo. 

Veamos ahora la palabra griega que se usa para salvación: soteria, esta palabra significa liberación, preservación, salvación.

W. E. Vine nos dice que esta palabra nos habla de  (a) liberación material y temporal del peligro y el temor, en Hechos 27:34 (del mar), Filipenses 1:19 (de la prisión), Hebreos 11:7 (del diluvio); (b) de la liberación espiritual y eterna que Dios concede a aquellos que aceptan sus condiciones de arrepentimiento y fe en el Señor Jesús, el único en quien pueden ser obtenidas, Hechos 4:12, y a quien lo confiesa como Señor, Romanos 10:10; por este propósito el evangelio s el instrumento de salvación, Romanos 1:16, Efesios 1:3 (ver la palabra salvar); (f) de manera inclusiva, la suma de todas las bendiciones concedidas por Dios a los hombres por medio del Espíritu Santo, se ve en 2 Corintios 6:2, Hebreos 5:9, 1 Pedro 1:9-10, Judas 3.  

W. E. Vine nos dirige a la palabra salvar, que es la voz griega sozo; y dice lo siguiente acerca de esta palabra:

Significa salvar, es usada (tal como el sustantivo soteria, salvación) (a) liberación  material  y  temporal  del  peligro,  sufrimiento,  etc.,  se ve en Mateo 8:25; Marcos 13:20;  Lucas 23:35; Juan 12:27;  1 Timoteo 2:15; 2 Timoteo 4:8; Judas 5; de la enfermedad: Mateo 9:22; Marcos 5:34; Lucas 8:48, Santiago 5:15. (b) De la salvación espiritual y eterna obtenida por Dios inmediatamente para aquellos que creen en el Señor Jesucristo, como en: Hechos 2:47, 16:31; Romanos 8:24, etc.; (f) inclusivamente, de todas las bendiciones otorgadas por Dios a los hombres en Cristo, como en: Lucas 19:10; Juan 10:9; 1 Corintios 10:33; 1 Timoteo 1:15.

Del estudio de estas dos palabras podemos concluir que la confesión de la Palabra es: Declarar firmemente las mismas cosas que Dios dice acerca de los beneficios que Él ha provisto para nosotros.


Confesión y Salvación

Por ejemplo, como vimos en Romanos 10:9-10: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Aquí nos habla acerca de recibir el beneficio del nuevo nacimiento. ¿Cómo recibimos el nuevo nacimiento? Creyendo en el corazón que Dios resucitó a Jesús; y, confesando con la boca que Jesús es nuestro Señor.

No es suficiente que creamos solamente; el creer es muy importante, porque le da el sustento a nuestra confesión, porque estamos creyendo la Palabra de Dios; sin embargo, una persona puede creer toda la vida que Dios levantó de los muertos a Jesús, y aún así irse al infierno.

La confesión es necesaria, pues desata nuestra fe. Para recibir la vida eterna, es necesario que confesemos a Jesús como nuestro Señor.

Durante años le prediqué a mi abuelita, quien ahora está en el Cielo. Le mostraba las verdades de la salvación, y al escuchar la Palabra las lagrimas salían de sus ojos. Pero cuando le preguntaba si quería recibir a Jesús, ella me decía que no.

Después de doce años, cuando estaba listos para viajar como pastor a la ciudad petrolera de Talara; al volver a predicarle de Jesús, ella hizo su confesión de fe. 

Fue la última vez que pude conversar con ella, pues a los poco meses sufrió un derrame, y antes de un año partió a la presencia del Señor.

Ella creyó durante años en Jesús, sabía mucho de El, pero no fue sino hasta que hizo su confesión de fe, que pudo recibir la vida eterna.

La confesión desata nuestra fe, y nos hace recibir las cosas que Dios ya ha provisto.


Confesión y Sanidad

Lo mismo sucede con la sanidad divina, la Biblia dice en Isaías 53:4-5, Mateo 8:17 y 1 Pedro 2:24 que: “Jesús mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias; y, por sus llagas fuimos nosotros curados.”

Estos versos nos dan un fundamento firme para creer en la sanidad divina; pero de nada nos servirán a menos que los declaremos con nuestra boca.

Por lo general cuando visito una iglesia, al final del culto hago un llamado para que la gente reciba sanidad divina. Les leo estos versos, para levantar su fe, y los hago hacer una declaración de fe. Les hago repetir: "Por las llagas de Jesús he sido sanado; él ha tomado mis enfermedades y llevado mis dolencias. Recibo ahora mi sanidad. ¡Soy sano!"

Al hacer esta declaración la fe de la gente se levanta; luego de eso hago la oración de fe, y les digo que hagan lo que no podían hacer. Al empezar ha hacer lo que no podían, mucha gente empieza ha ser sanada.

Por ejemplo, una estaba en Chile, predicando en una iglesia de Valparaíso, el tema “Como viene la Fe.” 

Al final de la reunión empecé a llamar a la gente como siempre hago, les hice declarar su sanidad en fe, hice la oración de sanidad, y les pedí que hicieran lo que no podían hacer. 

En ese momento empezaron a ocurrir milagros, una persona fue sanada de ulceras, dos de hernias, una hermana pudo mover su brazo después de meses, mejoró la vista de una joven, y un hermano que tenia problemas en la espina dorsal y seis costillas rotas fue sanado.

El poder de Dios estaba ahí como lo está siempre; pero no fue mi fe la que sanó a las personas, sino la fe de ellos, desataron su fe con sus palabras y acciones, y fueron sanados.

El poder de Dios presente en ese lugar fue desatado por sus palabras.

De eso se trata la confesión de fe, desatar el poder de Dios por medio de nuestras palabras, para recibir las cosas que Dios nos ha ofrecido en Su Palabra. 


Como Viene la Fe

En 2 Pedro 1:3-4 dice: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis  a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.”

Debemos conocer las cosas que Dios ha provisto para nosotros, para poder desatar nuestra fe para recibirlas.

Debemos entender como recibir fe, para poder usarla.

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” 

La fe viene cuando uno está oyendo de manera continua la Palabra de Dios.


Confesión de Fe y Confesión Para Fe

Volvamos a Romanos 10:8-10, donde dice: “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

La confesión de fe es la que se hace cuando ya tenemos la fe para recibir; pero la confesión para fe, es la que hacemos para recibir fe, antes que la tengamos.

Hace años me pasó algo que es un ejemplo de esto:

En 1987 me fracturé la rodilla jugando fútbol. Cuando llegue a mi casa me pasé tres días confesando mi sanidad; estuve citando todos los versos de sanidad divina que conocía, desde Génesis hasta Apocalipsis. Pero la fe no llegó a mi, en ese momento.

Es más, debido al dolor, y a que la rodilla había crecido al doble de su tamaño normal, me fui al hospital.

Eso es la confesión para fe, estas hablando la Palabra antes de que llegue la fe.

El doctor me dijo que se me había derramado el liquido sinovial; y que tenía que estar dos semanas enyesado y luego un tiempo indefinido con una venda elástica, hasta que se cure la rodilla. Llegue a mi casa y seguí confesando la Palabra de Dios, hasta que en un momento la fe se produjo en mi corazón; y empecé a decir plenamente seguro que estaba sano por las llagas de Jesús.

Al tercer día que tenía el yeso, mientras escuchaba una enseñanza, el Espíritu Santo me dijo: “Si tu dices que estás sano que haces con un yeso. ”

Así que el día siguiente me quite el yeso, estaba completamente sanado, hasta hoy no he tenido problemas con la rodilla.

Ese hablar plenamente seguro es la confesión de fe. Decir claramente que ya es tuyo aquello que Dios ha prometido en Su Palabra.

Esa confianza llega a tu vida, porque has estado depositando la Palabra de Dios en tu confesión para fe.

La fe llega a tu vida cuando tu oyes una y otra vez la Palabra de Dios, y que mejor manera que oír una y otra vez salir de tu boca.