lunes, 2 de marzo de 2015

Redimidos de la Maldición de la Ley


Gálatas 3:13-14 (Biblia Expandida de Fe)
13 Pero Cristo nos ha redimido (liberado, comprado nuestra libertad) de la maldición de la Ley mosaica, tomando la maldición que a nosotros nos correspondía y haciéndose el mismo maldición al morir en la cruz, porque como dice la Escritura: "Maldito todo el que muere colgado en un madero".

14 a fin de que en Cristo Jesús (el Ungido) la bendición de Abraham alcanzara (viniera) a los Gentiles (las personas que no son judías), para que mediante la fe [los Judíos y los Gentiles] recibiéramos la promesa del Espíritu [Santo].


La maldición de la ley consistía en que los que buscan obtener la salvación por medio del cumplimiento de ella jamás la pueden obtener ya que la ley exige que sea cumplida totalmente y sin ninguna falla; algo que ningún hombre puede hacer.

La gente que hoy busca salvarse por su cumplimiento se encuentran con la desagradable sorpresa de que no se puede hacer, nadie es capaz de cumplirla. ¡No se puede!

Veíamos que el joven rico de Marcos 10:17-22 intentó cumplirla desde pequeño, y parecía que había tenido cierto éxito; pero Jesús le dijo: "Una cosa te falta".

Ese es el problema con la ley, siempre va ha faltar algo.

Dios tenía que hacer algo al respecto para redimir, es decir, rescatar al hombre de esta maldición, la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús había dicho acerca de Su muerte y el efecto de ella en las personas en el Evangelio de Juan:

Juan 3:14-15
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús Tomaría nuestro lugar en esa cruz, haciéndose maldición por nosotros, tomando nuestra naturaleza de pecado y siendo colgado en esa cruz.

En 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Para llegar a justificarnos, Él tuvo que hacerse pecado, tuvo que tomar nuestra naturaleza y morir en esa cruz, con lo cual fuimos redimidos para siempre de la maldición de la ley.

La salvación no depende de lo hagamos, no viene del cumplimiento de la ley de Moisés, sino de lo que creemos.

Del mismo modo que Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia, los que creemos y tenemos fe en la obra de Jesucristo en la cruz recibimos la justificación.

Ya no estamos bajo maldición, ya no dependemos de las cosas que hagamos para justificarnos, no es por nosotros, es por la obra de Cristo en la cruz.