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miércoles, 19 de junio de 2013

La Guerra Espiritual 6 - El Cinturón de la Verdad

El Cinturón de la Verdad

Manténganse firmes,  ceñidos con el cinturón de la verdad. . . .
- Efesios 6:14 (Nueva Versión Internacional)

La Traducción Kadosh de la Biblia cita Efesios 6:13 así: “Tengan el cinto de la verdad abrochado alrededor de sus cinturas. . . .”

En este pasaje empezamos a ver las cosas que tenemos que hacer para mantenernos firmes, y lo primero es ceñir nuestros lomos con el cinturón de la verdad.

Un cinturón siempre es algo importante a la hora de vestirnos, pues permite que nuestro pantalón esté bien ajustado y no se caiga.

Como hemos visto en el estudio, la armadura de Dios representa el armamento con el que estaba vestido el soldado romano; una de las partes principales que tenía era el cinturón, el cual mantenía todas las partes de la armadura en su lugar para no tener problemas al marchar o al luchar, y además para sujetar la espada en su sitio correcto.

Lo primero que Pablo coloca en la lista de este equipo es el cinturón. Este cinturón no era un simple adorno para el soldado, sino una parte esencial de su equipo. Pasaba alrededor de su espalda y el final de la coraza (que era el apoyo de la espada), era de uso especial para el soldado porque mantenía las otras partes de la armadura en su lugar; y a la vez garantizaba la actitud correcta del soldado y le daba libertad de circulación.

En Isaías 11:5 podemos ver una referencia a este verso: “Y estará de justicia ceñido su lomo, y en verdad envueltos sus costados” (Septuaginta).

La referencia a la verdad es algo muy importante en este pasaje, ya que que la verdad nos habla tanto de Jesucristo como de la Palabra de Dios.

En Juan 14:6 dice lo siguiente: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Reina Valera 1960).

En Juan 17:17, por otro lado, podemos ver esto: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad” (Nueva Versión Internacional).

La Palabra de Dios es la verdad de Dios.

¿Cómo relacionamos a Jesucristo y la Palabra de Dios?

Debemos entender que Jesús y la Palabra de Dios son uno.

Juan 1:1,14
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

En este pasaje la palabra verbo es logos que significa: palabra; lo cual podemos verlo en otras versiones de la Biblia:

Juan 1:1 (Arcas y Fernández)
1 Cuando todas las cosas comenzaron, ya existía aquel que es la Palabra. Y aquel que es la Palabra vivía junto a Dios y era Dios.

Juan 1:1 (Biblia Latinoamericana)
1 En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Biblia del Pueblo de Dios)
1 Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Biblia de Jerusalén)
1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Nueva Biblia de los Hispanos)
1 En el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 1:1 (Reina Valera 2000)
1 En el principio [ya] era la Palabra, y [aquel que es] la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios.

La Palabra hecha carne es un titulo del Hijo de Dios, el cumplimiento del titulo logos, es la manifestación personal de toda la deidad, no solo una parte de la naturaleza divina.

En 1 Juan 1:1 dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (Reina Valera 1960).   

La Biblia del Pueblo de Dios lo pone de esta manera: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.”

Aquí Jesús es llamado el logos o la Palabra de vida. 

Podemos concluir que Jesucristo y la Palabra de Dios son uno.

Entonces este cinturón de la verdad que mantiene unida toda la armadura de Dios son Jesucristo y la Palabra de Dios.

Esto es de suma importancia porque si queremos mantener unida toda la armadura de Dios debemos poner a Jesucristo y la Palabra de Dios como lo primero en nuestras vidas.

En Gálatas 3:27 dice: “Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido” (Nueva Biblia de los Hispanos).

¿Cuándo fuimos bautizados en Cristo?

En 1 Corintios 12:12-13 podemos encontrarlo: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (Reina Valera 1960).

Evidentemente no fue en el bautismo de agua, sino lo diría claramente, está hablando del nuevo nacimiento, el día que pasamos a formar parte del Cuerpo de Cristo.

Por eso en el nuevo nacimiento es que fuimos revestidos de Cristo; y por ese motivo es que el hecho de estar en Cristo permite que podemos usar esta armadura espiritual.

Pero hemos visto que hay otro aspecto de la verdad necesario para tener sujeta y poder utilizar la armadura de Dios y está es la Palabra de Dios.

Para el uso correcto de esta armadura debemos edificar nuestras vidas sobre la Palabra de Dios.

Jesús nos mostró esto claramente en Mateo 7 cuando dijo la parábola de los 2 fundamentos:

Mateo 7:24-27
24  Cualquiera,  pues,  que me oye estas palabras,  y las hace,  le compararé a un hombre prudente,  que edificó su casa sobre la roca.
25  Descendió lluvia,  y vinieron ríos,  y soplaron vientos,  y golpearon contra aquella casa;  y no cayó,  porque estaba fundada sobre la roca.
26  Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace,  le compararé a un hombre insensato,  que edificó su casa sobre la arena;
27  y descendió lluvia,  y vinieron ríos,  y soplaron vientos,  y dieron con ímpetu contra aquella casa;  y cayó,  y fue grande su ruina. 

Jesús nos muestra aquí claramente que la clave para la victoria espiritual se encuentra en el fundamento sobe el cual edificamos nuestra vida; y el fundamento se encuentra en oir y hacer lo que dice la Palabra de Dios.

Pablo en su despedida a la iglesia de Efeso les dijo estas impactantes palabras: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Reina Valera 1960).

La Biblia del Pueblo de Dios lo dice de esta manera: “Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.”

Hay un edificio que debe ser construido que es nuestra propia vida, y esa es la importancia de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

Hay dos aspectos de la Palabra de Dios que son el logos y el rhema; que son el aspecto legal y vital o experimental de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

El logos es la parte legal de la Biblia, es toda la Biblia en conjunto, desde Génesis hasta Apocalipsis. Nos muestra la verdad escrita de Dios, y las cosas que legalmente nos pertenecen. 

El rhema es la parte vital o experimental de la escrituras, es una porción específica de la Palabra de Dios, no toda la Biblia en su conjunto. Nos muestra la verdad revelada de Dios a nuestras vidas acerca de asuntos específicos; es el apropiarnos de las cosas legales que Dios proveyó para nosotros.

Para entender el logos y el rhema imaginemos que vamos a una biblioteca para encontrar un libro específico de física.

Vas a la base de datos, buscas primeramente el tema de física, buscas el nombre del autor y finalmente el título del libro; de ahí recibirás el código del libro; entonces vas con el código donde el bibliotecario y le das la información para que pueda tráete el libro; finalmente va ha buscarlo entre todos los libros y te trae el ejemplar que necesitas.

Todos los libros de la biblioteca equivalen al logos; el libro específico que recibes equivale al rhema.

El rhema no es toda la información de la Biblia sino la específica que tú necesitas para enfrentar una situación determinada.

Necesitamos el logos y el rhema en nuestras vidas; el logos para saber todo lo que Dios nos ofrece, el rhema para poder disfrutarlo en nuestras vidas.

En particular, en el logos encontramos todos los versos e información necesaria para tener toda la armadura de Dios en su sitio; en el rhema nos apropiamos de toda esta información específicamente para el área en que la necesitamos.  

Necesitamos colocarnos este cinturón de la verdad para mantenernos firmes en la victoria que Dios proveyó para nosotros por medio de Cristo.



sábado, 15 de junio de 2013

La Guerra Espiritual 5 - Resistiendo en el Día Malo

Resistiendo en el Día Malo

Por eso, pónganse (vístanse con) toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo (de peligro) puedan resistir, y habiendo terminado todo, mantenerse firmes. 
- Efesios 6:13 (Biblia Expandida de Fe)

Existe un día malo para el creyente, es el momento que estamos en medio de la lucha espiritual, en el momento que estamos en medio del ataque del enemigo, y aunque tenemos la victoria en la mano, parece como que estuviéramos derrotados. Como decimos, tan solo parece.

Las tormentas de la vida vienen sobre todos los creyentes, cada uno de nosotros las va ha enfrentar, por eso es que debemos estar preparados para la batalla, para caminar en la victoria que Dios ya nos ha dado por medio de Cristo.

Hace algunos meses estaba en el hospital, en un ataque múltiple de gastritis, ulcera y varias cosas más, y todo se coronó con un ataque al corazón, estaba en cuidados intensivos, casí sin poder hablar, con dolores intensos, pero dentro de mi meditaba la Palabra, en mis pensamientos estaban las promesas de sanidad, las que me decían que ya estaba sano por las llagas de Jesús.

Una y otra vez repetía mentalmente: “Soy sano por las llagas de Jesús, Jesús tomó mis enfermedades y dolencias, de Jehova es librar de la muerte” (Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, Salmo 68:20).

Externamente parecía que iba a morir, podía ver en la gente que me visitaba la preocupación y el dolor, era muy claro lo que ellos pensaban, pero la Palabra estaba haciendo su efecto.

Llego un pastor amigo y me pregunto: “¿Cómo está tu ánimo?” Yo escuché detrás de el la voz del Espíritu Santo diciéndome: “¿Vas a vivir o vas a morir?”

La decisión era mía, yo decidía si iba a caminar en la victoria que Cristo me había dado o si me iba a ir al cielo derrotado por el ataque espiritual a mi cuerpo.

La Palabra había hecho efecto en mi así que dije: “Voy a vivir, quiero vivir, voy a cumplir mi carrera, completar el número de mis días y salir completamente sano del hospital.”

En ese momento fue el cambio, había resistido el día malo y había vencido, al día siguiente salí de cuidados intensivos, al segundo día del hospital y al tercer día ya estaba siuiendo mi vida normal; dos semanas después empece un viaje misionero de 2 meses en el que prediqué en 9 semanas en otro país, donde viaje decenas de horas en autobús.

El día malo viene sobre todos, el asunto es como lo enfrentamos.

Veamos Efesios 6:13 en otras versiones:

Efesios 6:13 (Arcas y Fernández)
13 Por eso es preciso que empuñéis las armas que Dios os proporciona, a fin de que podáis manteneros firmes en el momento crítico y superar todas las dificultades sin ceder un palmo de terreno.

Efesios 6:13 (Biblia al Día)
13 Por lo tanto, poneos toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo podáis resistir hasta el fin con firmeza.

Efesios 6:13 (Biblia del Pueblo de Dios)
13 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.

Efesios 6:13 (Biblia Castilian 2003)
13 Empuñad, pues, las armas de Dios, para que podáis resistir en el día adverso y os mantengáis firmes tras vencerlo todo.

Efesios 6:13 (Reina Valera Actualizada)
13 Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.

Que poderoso es este pasaje y más cuando lo vemos en varias versiones que nos dan una idea más clara de lo que está hablando.

Aquí la palabra que se usa para “tomad, empuñad ó poneos” es “antilambano”; la idea es “pónganse para usar”; es decir, debemos ponernos toda la armadura de dios para usarla.

Este verbo es un aoristo imperativo; que significa una orden militar que debe ser obedecida de una vez por todas. Es decir, el cristiano debe ponerse la armadura de dios en un acto de una vez por todas y mantenerse con esa armadura durante todo el resto de su vida.

El relajarnos en la disciplina de ponernos esta armadura producirá el mismo efecto que producía en los soldados romanos, estaremos menos dispuestos y seremos menos capaces de soportar la fatiga para cumplir nuestro servicio y resistir el día malo.

Una cosa que debemos entender es que somos nosotros los que tomamos la armadura de Dios, la orden está, pero es nuestra decisión el hacerlo.

La palabra resistir es el término griego anthistemi, que según Vine significa: “Poner en contra (anti, contra, jistemi, poner en pie), utilizado en la voz media (o pasiva) y en el 2º aoristo intransitivo y en el activo perfecto, significando enfrentarse, oponerse, resistir.”

El propósito de ponernos está armadura es resistir el día malo, que como traduce Arcas y Fernández, es el momento crítico, el momento de adversidad en que viene la tentación y el ataque violento para sacarnos de nuestro lugar de autoridad y ser derrotados.

Siempre va ha llegar ese día, no estamos exentos de él; por eso el asunto no es si llega o no, el asunto es que cosa haremos cuando llegue ese día.

Por último vemos que después de resistir el ataque debemos de mantenernos firmes.

En Lucas 4:13 dice: “Cuando el diablo acabó toda tentación, se apartó de él por algún tiempo.”

Cuando Jesús resistió la tentación, el diablo se fue, pero se fue solo por un tiempo, el diablo va a volver nuevamente, si no nos venció una vez lo volverá a intentar, por ese motivo es que abiendo acabado todo debemos mantenernos firmes.

Kenneth Hagin decía que la mayoría de las veces las personas pierden su sanidad en un contraataque del diablo que por cualquier otra cosa; y he visto en mi vida cristiana que eso no solo sucede en esas ocasiones sino en cada área de nuestra vida.

Ese es el motivo que no debemos descuidarnos en nuestra vida espiritual y mantenernos cada día de nuestras vidas con la armadura de Dios puesta.

El verso 14 dice: “Estad, pues, firmes. . .”; y luego de eso nos dice las cosas que debemos hacer para poder estar firmes.


En el siguiente capítulos veremos lo que debemos hacer para mantenernos firmes, caminando en la victoria que tenemos en Cristo.