sábado, 15 de junio de 2013

La Guerra Espiritual 5 - Resistiendo en el Día Malo

Resistiendo en el Día Malo

Por eso, pónganse (vístanse con) toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo (de peligro) puedan resistir, y habiendo terminado todo, mantenerse firmes. 
- Efesios 6:13 (Biblia Expandida de Fe)

Existe un día malo para el creyente, es el momento que estamos en medio de la lucha espiritual, en el momento que estamos en medio del ataque del enemigo, y aunque tenemos la victoria en la mano, parece como que estuviéramos derrotados. Como decimos, tan solo parece.

Las tormentas de la vida vienen sobre todos los creyentes, cada uno de nosotros las va ha enfrentar, por eso es que debemos estar preparados para la batalla, para caminar en la victoria que Dios ya nos ha dado por medio de Cristo.

Hace algunos meses estaba en el hospital, en un ataque múltiple de gastritis, ulcera y varias cosas más, y todo se coronó con un ataque al corazón, estaba en cuidados intensivos, casí sin poder hablar, con dolores intensos, pero dentro de mi meditaba la Palabra, en mis pensamientos estaban las promesas de sanidad, las que me decían que ya estaba sano por las llagas de Jesús.

Una y otra vez repetía mentalmente: “Soy sano por las llagas de Jesús, Jesús tomó mis enfermedades y dolencias, de Jehova es librar de la muerte” (Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, Salmo 68:20).

Externamente parecía que iba a morir, podía ver en la gente que me visitaba la preocupación y el dolor, era muy claro lo que ellos pensaban, pero la Palabra estaba haciendo su efecto.

Llego un pastor amigo y me pregunto: “¿Cómo está tu ánimo?” Yo escuché detrás de el la voz del Espíritu Santo diciéndome: “¿Vas a vivir o vas a morir?”

La decisión era mía, yo decidía si iba a caminar en la victoria que Cristo me había dado o si me iba a ir al cielo derrotado por el ataque espiritual a mi cuerpo.

La Palabra había hecho efecto en mi así que dije: “Voy a vivir, quiero vivir, voy a cumplir mi carrera, completar el número de mis días y salir completamente sano del hospital.”

En ese momento fue el cambio, había resistido el día malo y había vencido, al día siguiente salí de cuidados intensivos, al segundo día del hospital y al tercer día ya estaba siuiendo mi vida normal; dos semanas después empece un viaje misionero de 2 meses en el que prediqué en 9 semanas en otro país, donde viaje decenas de horas en autobús.

El día malo viene sobre todos, el asunto es como lo enfrentamos.

Veamos Efesios 6:13 en otras versiones:

Efesios 6:13 (Arcas y Fernández)
13 Por eso es preciso que empuñéis las armas que Dios os proporciona, a fin de que podáis manteneros firmes en el momento crítico y superar todas las dificultades sin ceder un palmo de terreno.

Efesios 6:13 (Biblia al Día)
13 Por lo tanto, poneos toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo podáis resistir hasta el fin con firmeza.

Efesios 6:13 (Biblia del Pueblo de Dios)
13 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.

Efesios 6:13 (Biblia Castilian 2003)
13 Empuñad, pues, las armas de Dios, para que podáis resistir en el día adverso y os mantengáis firmes tras vencerlo todo.

Efesios 6:13 (Reina Valera Actualizada)
13 Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.

Que poderoso es este pasaje y más cuando lo vemos en varias versiones que nos dan una idea más clara de lo que está hablando.

Aquí la palabra que se usa para “tomad, empuñad ó poneos” es “antilambano”; la idea es “pónganse para usar”; es decir, debemos ponernos toda la armadura de dios para usarla.

Este verbo es un aoristo imperativo; que significa una orden militar que debe ser obedecida de una vez por todas. Es decir, el cristiano debe ponerse la armadura de dios en un acto de una vez por todas y mantenerse con esa armadura durante todo el resto de su vida.

El relajarnos en la disciplina de ponernos esta armadura producirá el mismo efecto que producía en los soldados romanos, estaremos menos dispuestos y seremos menos capaces de soportar la fatiga para cumplir nuestro servicio y resistir el día malo.

Una cosa que debemos entender es que somos nosotros los que tomamos la armadura de Dios, la orden está, pero es nuestra decisión el hacerlo.

La palabra resistir es el término griego anthistemi, que según Vine significa: “Poner en contra (anti, contra, jistemi, poner en pie), utilizado en la voz media (o pasiva) y en el 2º aoristo intransitivo y en el activo perfecto, significando enfrentarse, oponerse, resistir.”

El propósito de ponernos está armadura es resistir el día malo, que como traduce Arcas y Fernández, es el momento crítico, el momento de adversidad en que viene la tentación y el ataque violento para sacarnos de nuestro lugar de autoridad y ser derrotados.

Siempre va ha llegar ese día, no estamos exentos de él; por eso el asunto no es si llega o no, el asunto es que cosa haremos cuando llegue ese día.

Por último vemos que después de resistir el ataque debemos de mantenernos firmes.

En Lucas 4:13 dice: “Cuando el diablo acabó toda tentación, se apartó de él por algún tiempo.”

Cuando Jesús resistió la tentación, el diablo se fue, pero se fue solo por un tiempo, el diablo va a volver nuevamente, si no nos venció una vez lo volverá a intentar, por ese motivo es que abiendo acabado todo debemos mantenernos firmes.

Kenneth Hagin decía que la mayoría de las veces las personas pierden su sanidad en un contraataque del diablo que por cualquier otra cosa; y he visto en mi vida cristiana que eso no solo sucede en esas ocasiones sino en cada área de nuestra vida.

Ese es el motivo que no debemos descuidarnos en nuestra vida espiritual y mantenernos cada día de nuestras vidas con la armadura de Dios puesta.

El verso 14 dice: “Estad, pues, firmes. . .”; y luego de eso nos dice las cosas que debemos hacer para poder estar firmes.


En el siguiente capítulos veremos lo que debemos hacer para mantenernos firmes, caminando en la victoria que tenemos en Cristo.