lunes, 18 de agosto de 2014

Edificando Fe en Nosotros

Edificando Fe en Nosotros


Romanos 10:8-17
8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 
11 Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

El día que nos predicaron el evangelio la fe se produjo en nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para aumentarla.

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

1. El que da el mensaje
2. El mensaje
3. El oyente

En el capítulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio.

En los versos del 1 al 6 del capítulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.”

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.”

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

Lo segundo que vemos es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En Hechos 11:11-17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó como había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tu y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

El verso 14 se lee así en la Biblia Castilian: “El ángel también le aseguró que, por mis palabras, él y toda su familia serían instruidos para alcanzar la salvación”; y en la Nueva Versión Internacional: “Él te traerá un mensaje mediante el cual serán salvos tú y toda tu familia”.

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

1. El que da el mensaje fue Pedro.
2. El mensaje fue el evangelio.
3. El oyente fue Cornelio y su casa.

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.

El  Logos  y  el  Rhema

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

En la Biblia Dios Habla Hoy se lee: “Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo”; y en la Nueva Versión Internacional: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje,  y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”.

Es interesante notar término griego que se usa para palabra. Hay dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para palabra:

1. Logos: Nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Rhema: Nos habla de una materia específica, de un tema de la Palabra de Dios.

La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En este pasaje bíblico, se utiliza la palabra Rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema específico de la Palabra de Dios.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe para recibir de Dios necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para recibir lo que necesitamos.

Otra cosa que debemos entender es que a la hora de estudiar la Palabra de Dios siempre debemos tener un norte.

Mucha gente lee la Biblia como si leyera un el horóscopo; toma la Biblia y le dice al Señor: “que tienes hoy para mí,” la abren y lo que les sale, es lo que piensan les está diciendo Dios.

Un hermano que usaba ese método, abrió su Biblia donde dice: “Judas fue y se ahorcó”; cuando lo leyó, pensó: “seguro que Dios se equivocó, leeré de nuevo para estar seguro.”

Volvió a abrir la Biblia y encontró: “Anda tú y has lo mismo.” Al leer dijo: “Necesito una confirmación.”

La tercera vez abrió la Biblia y encontró: “Apresúrate, no te detengas;” y fue y se ahorcó.

Esa no es la manera de leer la Biblia, ni es la manera de buscar dirección de Dios. En Romanos 8:14 vemos la forma como Dios guía a sus hijos: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

La forma en que Dios guía a sus hijos es a través de Su Espíritu.

Volviendo a nuestro tema; debemos de ser específicos a la hora que queremos desarrollar la fe en nuestras vidas. En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare eso también segara.” La Biblia al Día lo dice así: “No os engañéis: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.”

En la parábola del sembrador, en Marcos 4:14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” Nosotros somos los que sembramos la Palabra en nuestros corazones; y cada semilla produce una cosecha en nuestras vidas.

Si siembras semillas de salvación, eso es lo que tu recibirás en tu vida. Si siembras semillas de prosperidad, recibirás fe para prosperar. Si siembras semillas de sanidad, tendrás fe para ser sano.
         
Aunque en este caso estamos hablando de la salvación, esto puede aplicarse a cualquier área de la Biblia.

Fe  Para Sanidad

Ahora veremos este proceso de la fe en la sanidad divina.

En Hechos 14:7-10 dice: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en el sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó, y anduvo.” 

En este pasaje vemos a los tres elementos en el proceso de la fe:

1. El que da el mensaje es el apóstol Pablo
2. El mensaje es el evangelio
3. El oyente es el cojo de Listra

Hemos visto que la fe viene cuando un oye la Palabra de Dios; aquí vemos que Pablo estaba predicando el evangelio.

¿Qué es el evangelio? Evangelio significa buenas noticias. En Lucas 4:18-19 el evangelio es descrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

En Hechos 10:38 vemos quienes son los oprimidos: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Cuando Pedro predico a Cornelio y los suyos, les dijo que los oprimidos que Jesús vino a liberar eran las personas enfermas. Y además que el opresor es el diablo.     

Por eso, cuando Pablo le predico el evangelio al cojo de Listra, le estaba diciendo que Jesús había venido a librarlo de su enfermedad, y eso produjo la fe en el para recibir su sanidad.

El cojo hizo tres cosas para poder recibir su milagro:

1. Oyó el evangelio.
2. Tuvo fe para ser sanado.
3. Actuó en la palabra de Pablo.

Este milagro que recibió el cojo también lo podemos recibir nosotros. Si tú sigues estos tres pasos también recibirás las cosas que necesitas para tu vida.

Tú ya tienes la fe, así que como este cojo de Listra debes ponerla en operación.


sábado, 19 de julio de 2014

El Aspecto Legal y el Aspecto Vital de la Palabra de Dios

El Aspecto Legal y el Aspecto Vital de la Palabra de Dios 


2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

2 Pedro 1:3-4 (Nueva Versión Internacional)
3 Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
4 Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.

Dios nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, todo lo necesario para vivir como Él manda, y todo ello lo encerró en su Palabra.

Esto significa que al pasar tiempo en su Palabra alcanzaremos el conocimiento para caminar en  las bendiciones que Dios ya nos dio.

Efesios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Este verso nos dice que todas las promesas y bendiciones de Dios son legalmente nuestras.

Hay dos aspectos de la Palabra de Dios en nuestras vidas: El aspecto legal, y el aspecto vital

El aspecto legal nos dice que todas las bendiciones y promesas de Dios son legalmente nuestras.

El aspecto vital nos habla de poder experimentar en nuestras vidas lo que legalmente nos pertenece.

El hecho de que las promesas de la Palabra nos pertenezcan legalmente no significa que las experimentemos en nuestras vidas.

Como vimos en Hechos 20:32: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.” Es decir, la Palabra tiene poder para sobreedificarnos pero somos nosotros los que debemos hacer algo.

Para poder experimentar las promesas de Dios en nuestras vidas debemos entender que confiabilidad, respaldo y autoridad tiene la Palabra.

Lo primero que debemos entender es que Jesús y su Palabra son uno.

Juan 1:1,14
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

En este pasaje la palabra verbo es logos que significa: palabra.

La Palabra hecha carne es un titulo del Hijo de Dios, el cumplimiento del título logos, es la manifestación personal de toda la deidad, no solo una parte de la naturaleza divina.

1 Juan 1:1
1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.  

Aquí Jesús es llamado el logos de vida.

Entonces podemos ver que Jesús es la Palabra de Dios. Por eso, el lugar que le damos a la Palabra de Dios en nuestras vidas es el lugar que le damos a Dios en nuestras vidas.

Lo segundo que debemos entender es que el poder de Dios está encerrado en su Palabra.

Hebreos 1:1-3
1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Aquí palabra es rhema, que se define: “El significado de rhema a diferencia de logos esta ejemplificado en la orden de “tomar la espada del espíritu que es la Palabra de Dios,” que está en Efesios 6:17, la referencia aquí no es a toda la Biblia en conjunto (como en logos), sino a las porciones individuales de la Escritura que el Espíritu nos hace recordar en tiempo de necesidad, siendo el requisito previo el almacenar regularmente la Escritura en nuestra mente.”

Logos nos muestra lo que la Palabra es en esencia, rhema lo que la Palabra puede hacer por nosotros.

El poder que hay en la Palabra se desata a través del rhema.

Lo tercero que debemos entender es que la Palabra es verdad.

Juan 17:17
17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

El logos de Dios es la verdad de Dios.

Números 23:19
19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Si Dios dijo algo en Su Palabra, es un hecho que va ha suceder.

Lo cuarto que debemos entender es que la Palabra de Dios no cambia.

En Mateo 24:35, Marcos 13:31 y Lucas 21:33  dicen lo mismo:

Mateo 24:35
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

El logos de Dios nunca cambia.

Santiago 1:16-17
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Dios no cambia, ni varía ni se muda, Él siempre es el mismo.

Hebreos 13:8
8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Jesucristo, la Palabra viva, no ha cambiado, por tanto la Palabra de Dios sigue vigente hoy.

Lo quinto que debemos entender es que la Palabra trae las cosas de Dios al mundo natural.

Hebreos 11:3
3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Hebreos 11:3 (Biblia del Pueblo de Dios)
3 Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios formó el mundo, de manera que lo visible proviene de lo invisible.

Hebreos 11:3 (Biblia Castilian 2003)
3 Por la fe sabemos que los mundos y los tiempos fueron organizados por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible surgiera lo visible.

Hebreos 11:3 (The Message)
3 Por la fe podemos ver que el mundo fue llamado a existencia por la palabra de Dios, lo que vemos fue creado por lo que no vemos.

Este verso que vemos es bien claro, el mundo y todo lo que conocemos fue formado por la Palabra de Dios, creando las cosas que se ven de las que no se veían.

Dios llamó al mundo a la existencia con sus palabras tal como vemos en Génesis.

Génesis 1:1-3
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacía,  y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,  y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz.

Si vemos todo el capítulo 1 de Génesis veremos que Dios habló 7 veces para hacer su creación y cada vez que Él habló fue formado algo.

Su Palabra tiene poder creador.

Lo sexto que debemos entender es que la Palabra de Dios tiene poder para reproducirse en nosotros.

La parábola del sembrador es una muestra clara de cómo la Palabra de Dios puede llegar a reproducirse en nosotros.

Lucas 8:11
11 Esta es,  pues,  la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Mateo 13:19
19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón.

Veamos ahora como es que esa semilla de la Palabra crece en nuestro corazón.

Marcos 4:26-29
26 Decía además: Así es el reino de Dios,  como cuando un hombre echa semilla en la tierra;
27 y duerme y se levanta,  de noche y de día,  y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.
28 Porque de suyo lleva fruto la tierra,  primero hierba,  luego espiga,  después grano lleno en la espiga;
29 y cuando el fruto está maduro,  en seguida se mete la hoz,  porque la siega ha llegado.

La Palabra tiene poder para reproducirse en nosotros y dar fruto.

Le sétimo que debemos entender es que para que la Palabra se vuelva real en nosotros debemos vivirla.

Nosotros no podemos llegar a vivirla si es que no la conocemos.

Juan 8:31-32
31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos;
32 y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

Para poder ser verdaderos discípulos de Jesús debemos conocer y permanecer en Su Palabra.

Santiago 1:21-25
21 Por lo cual,  desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,  recibid con mansedumbre la palabra implantada,  la cual puede salvar vuestras almas.
22 Pero sed hacedores de la palabra,  y no tan solamente oidores,  engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella,  éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo,  y se va,  y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley,  la de la libertad,  y persevera en ella,  no siendo oidor olvidadizo,  sino hacedor de la obra,  éste será bienaventurado en lo que hace.

Este pasaje es bien claro; no solo debemos recibir la Palabra sino que debemos convertirnos en hacedores de ella; debemos vivirla para que se vuelva una realidad en nosotros.

Josué 1:7-9
7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente,  ara cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.


Esta orden que Dios le dio a Josué sigue vigente para nosotros; debemos oír la Palabra, guardarla y hacerla, solo así la haremos una realidad en nuestra vida y producirá el fruto deseado.

jueves, 17 de julio de 2014

Construyendo Sobre la Roca

Construyendo sobre la Roca


Hemos visto que Jesús es la roca sobre la que descansa nuestra fe, ahora veremos como empezar a edificar nuestra vida sobre la Roca.

Hechos 20:32
32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Hechos 20:32 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
32 Ahora os encomiendo a Dios y a su mensaje de amor; un mensaje que tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu y alcancen la herencia prometida.

Hechos 20:32 (Biblia Latinoamericana)
32 Ahora los encomiendo a Dios y a su Palabra portadora de su gracia, que tiene eficacia para edificar sus personas y entregarles la herencia junto a todos los santos.

Hechos 20:32 (Biblia del Pueblo de Dios)
32 Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

La Palabra de Dios tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia junto con los santificados, es decir con todos los creyentes.

La palabra griega que se usa para sobreedificar es epoikodomeo que según Vine significa construir sobre, sobreedificar, edificar encima (epi, sobre).

Esta palabra es la suma de otras tres: epi que significa encima o sobre; oikos que significa una casa; y, domo, una edificación. De ahí podemos ver que epoikodomeo significa construir una casa sobre una edificación.

La Biblia del Pueblo de Dios  nos da la idea más clara cuando dice “construir el edificio”.

Las bases ya fueron colocadas ahora solo debemos construir encima.

1 Corintios 3:10-15
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Jesucristo es la base o fundamento sobre el cual debemos pararnos, pero nuestra responsabilidad es edificar encima de Él.

1 Pedro 2:1-5
1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Nosotros somos una casa espiritual que debe ser edificada o construida, no es algo que dependa de Dios, sino que es algo que depende de nosotros.

La palabra griega que se usa para desear es epipotheo que significa tener un deseo muy intenso, un deseo muy ardiente.

Es como el deseo de un joven que se enamora por primera vez no puede esperar la hora para poder ver a su amada.

La palabra para crecer es auxano que significa crecimiento, incremento, aumento.

Y salvación es soteria que nos habla de todas las bendiciones concedidas a los hombres en Cristo a través del Espíritu. Es la liberación, preservación y protección del peligro y mal material y temporal.

De ahí podemos ver que si queremos recibir todas las bendiciones de Dios debemos desear ardientemente y meternos a fondo en la Palabra de Dios.

La única manera de crecer y sobreedificarnos es depositar la Palabra de Dios en nuestro interior.

2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

2 Pedro 1:3-4 (Nueva Versión Internacional)
3 Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
4 Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.

Dios nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, todo lo necesario para vivir como Él manda, y todo ello lo encerró en su Palabra.

Esto significa que al pasar tiempo en su Palabra alcanzaremos el conocimiento para caminar en  las bendiciones que Dios ya nos dio.

Efesios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.


Este verso nos dice que todas las promesas y bendiciones de Dios son legalmente nuestras.

jueves, 3 de julio de 2014

La Roca Sobre la que Descansa Nuestra Fe

La Roca Sobre la que Descansa Nuestra Fe


Mateo 7:24-27
24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Aquí vemos la importancia de fundamentar nuestra vida sobre una roca sólida, para hacer los edificios más grandes, se excava más profundo hasta encontrar la roca sólida y firme sobre el cual se empezará.

En Hebreos 11:1 vimos que la fe es el fundamento de las cosas que esperamos recibir de Dios.

Hebreos 6:11-20
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,
12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.
15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.
17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.
20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Uno de los elementos importantes para recibir de Dios es la paciencia, no solo creemos sino que nos mantenemos firmes, la fe cree que recibe, pero luego de recibir se mantiene firme hasta que ve la manifestación de la respuesta.

Santiago 1:2-4
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Siempre hay un elemento de prueba cuando estamos creyendo en Dios por algo, a veces las cosas no llegan inmediatamente y puede pasar un periodo de tiempo.

Una de las cosas que hago es escribir blogs, soy conocido como El Ciberpastor. He colocado literalmente miles de artículos estos últimos 10 años, tengo unos 60 blogs de diversos temas, y a veces he colocado 20 artículos diarios.

Yo recibo dinero por publicidad en mis blogs mes tras mes. A fin de mes ya sé cuánto es lo que voy a recibir, pero el dinero no llega inmediatamente; tengo que esperar tres semanas que el dinero ya fue enviado. En ese tiempo debo ser paciente, el dinero va ha llegar en su tiempo.

La fe y la paciencia hacen lo mismo, has orado por algo y creído que ya es tuyo, ahora debes mantenerte firme aunque no lo veas.

Es lo que veíamos cuando vimos en Hebreos 11:1 que la fe es estar convencidos de las realidades que no vemos.

1 Juan 5:14-15
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Si le has pedido algo, Dios ya te oyó, y si Dios te oyó ya es tuyo aunque no lo veas.

Volviendo a Hebreo 6, vemos que cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por alguien mayor, juró por si mismo.

La palabra jurar es la griega omnumi, se usa de afirmar o negar algo bajo juramento.

Dios no está afirmando que todo lo que el prometió es firme para nosotros.

Santiago 1:16-17
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Aquí Santiago nos dice que nos equivoquemos, Dios no cambia, no se muda, el sigue siendo el mismo, viviendo en el mismo lugar.

La Nueva Versión Internacional pone el versículo 17 así: “Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.”

Ni Dios cambia ni se mueve.

Números 23:19
19 Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

La Nueva Versión Internacional lo pone así: “Dios no es un simple mortal  para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?”

La Biblia Castillian de esta manera: “No es Dios un hombre que pueda mentir, ni hijo de hombre que deba retractarse. ¿Es que él dice y no hace? ¿Es que él promete y no cumple?”

Y la Dios Habla Hoy: “Dios no es como los mortales: No miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple.”

Entonces, cuando Dios le hizo la promesa a Abraham y juró por si mismo, Él se estaba comprometiendo a hacer algo de lo cual no iba a cambiar de parecer.

Esa seguridad de que Dios no cambia se convierte en esa ancla del alma.

Al acercarnos a Dios tenemos que ir con esa confianza y seguridad de que cada palabra que ha dicho es verdad y Él cumplirá lo que dijo.

El problema en cuanto al recibir de Dios no está en Él, ya que Él ha dispuesto todo para nosotros, el problema está en el desconocimiento de las cosas que Él nos dio.

Romanos 8:32
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Dios nos dio lo más importante, a Su Hijo unigénito, ¿cómo no nos dará todas los cosas?

Filipenses 4:19
19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Dios ya hizo la provisión para todo lo que necesitamos en Cristo.

Efesios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo

Me gusta como lo coloca la Reina Valera Actualizada: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.”

Es en Cristo, por medio de su obra terminada en la cruz, que hemos recibido todas las bendiciones espirituales y materiales.

1 Corintios 10:4 
4 Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

Jesucristo es la roca sobre la cual descansa nuestra fe.

Romanos 9:33
33 Como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; y el que creyere en él, no será avergonzado.

Nuestra confianza, nuestra fe tiene una roca sobre la cual está parada. Esa roca es Jesucristo.

Hebreos 12:2 
2 Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Arcas y Fernández lo pone así: “Nuestra meta ha de ser Jesús, origen y plenitud de nuestra fe….”


Luego del capítulo de la fe Pablo nos muestra cual es la meta de nuestra fe, sobre quien está puesta, y esa fe está en Jesucristo que es el autor, el origen, el consumador y la plenitud de nuestra fe.