martes, 20 de agosto de 2019

La Fe es un Reposo


La fe es un reposo, la fe es un descanso, en el que dejas de estar luchando y esforzándote, porque alguien lo hizo por ti y pagó el precio.

Hebreos 4:1-11
1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.
4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,
7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. 
8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

En este pasaje de Hebreos 4 nos vemos con varias verdades de este reposo, y aunque en el contexto Pablo le está hablando de la salvación al pueblo de Israel, podemos aplicarlo a varias áreas de nuestra vida.

Empieza diciendo que temamos no entrar en el reposo, como algunos que se les anunció el Evangelio pero no acompañaron con fe lo que oyeron.

La fe, como vimos en Hebreos 11:1 es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

La fe viene cuando oímos la Palabra de Dios, y esa verdad trae convicción a nuestras vidas, aunque no las veamos con nuestros ojos físicos.

En 2 Corintios 4:13, 18 dice: "Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos... no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas."

El espíritu de fe habla, porque ha creído en la realidad de las cosas que no ha visto, porque sabe que la provisión de Dios está, porque fiel es el que prometió.

Luego continua Hebreos diciendo que Dios creó el mundo, y el séptimo día reposo. Reposo totalmente de sus obras, todo estaba hecho.

Es como las últimas palabras de Jesús, consumado es, todo está cumplido, todo está terminado. Ya no hay más todo fue hecho.

Jesús terminó su obra y sentó a la diestra de Dios.

Hebreos 1:3
El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Hebreos 10:12
Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, SE SENTÓ A LA DIESTRA DE DIOS,

Hebreos 12:2
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

Después de perdonar nuestros pecados, se sentó, su obra por nosotros ya terminó, el precio ya fue pagado.

En Isaías 53:4-5 dice: "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados."

Quiero que vean esta frase: "El castigo de nuestra paz fue sobre él."

La palabra paz aquí es la hebrea shalom. Su significado va más allá de una simple paz, significa un reposo, bienestar, salud, prosperidad, estar completo, tranquilidad.

Jesús dijo en Juan 14:27 estas preciosas palabras: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."

La fe es un reposo, porque sabe que ha recibido el shalom de Jesús, el mundo vive en angustia e inseguridad, las enfermedades, las necesidades, los problemas, pero no hemos recibido la paz del mundo, sino la de Jesús, en la que esta encerrada nuestra provisión para cada área de nuestra vida.

Pero algunos creyentes no entran en su reposo por causa de la desobediencia, o mas bien incredulidad.

La palabra griega para desobediencia es apeitheia, que significa: "Obstinación, oposición a la voluntad divina,rebelión, desobediencia, incredulidad."

Este pasaje esta refiriéndose a Números 13 y 14, el día que el pueblo de Israel decidió no entrar a la tierra prometida, por el testimonio de los 10 espías.

Habían visto la tierra, una buena tierra que fluía leche y miel, trajeron el fruto de la tierra, todo bueno como Dios les había dicho, pero también a los gigantes, y terminaron hablando mal de la tierra.

Solo Josué y Caleb trajeron un buen informe, confiados en la promesa de Dios que la tierra sería suya.

Pero el pueblo decidió no creer, decidió no entrar en la promesa, no entrar en su reposo.

Dios tiene una fecha para entrar en Su reposo, ¡HOY! Es pues la fe, la fe es, la fe es ahora, la fe es hoy.

Si Dios lo ha dicho, confía en Su Palabra, porque fiel es el que prometió.

Deja ya de poner la confianza en las cosas que haces, de afanarte y estar turbado, si Jesús ya proveyó su paz para ti en la cruz, te pertenece, entra en Su reposo.

jueves, 15 de agosto de 2019

¿Nos vamos a quedar aquí hasta que muramos?


En 2 Reyes 7 nos encontramos con la historia de los 4 leprosos, que estaban pasando hambre, en medio de la gran hambruna que había llegado a Samaria, que había sitiada por el ejército sirio.

2 Reyes 7:3-8
3 Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?
4 Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.
5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie.
6 Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.
7 Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.
8 Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.

Miren lo que se decían estos leprosos: "¿Nos vamos a quedar aquí hasta que muramos?"

Todos pasamos por situaciones en la vida, enfermedades, necesidades, crisis en el hogar, soledad, pero hasta que no hagamos algo la situación va a continuar igual.

Ellos se dijeron: "¿Nos quedamos y morimos de hambre en la ciudad o vamos al campamento de los sirios a pedir comida y si nos matan morimos y si nos dan de comer morimos?"

Llegan momentos en la vida que estamos en la encrucijada, ¿que hacemos? ¿nos quedamos aquí en medio del problema o hacemos algo al respecto?

Estos 4 leprosos decidieron ir, no iban a quedarse para morir de hambre, iban a ser algo al respecto, no había marcha atrás.

Mientras marchaban algo sucedió, Dios amplificó el sonido de cada paso que daban, y los sirios escucharon un ejército que venía por ellos, se asustaron y huyeron despavoridos dejando atrás alimentos, ropa, oro y plata..

Ese día los leprosos no solo comieron sino también enriquecieron. Sus vidas habían sido salvadas.

Cuando la situación se vuelve insostenible, no es tiempo para quedarse quieto, no es tiempo para rendirse, tienes que hacer algo al respecto.

John Osteen contaba la historia del gato que cambió su situación desesperada.

El tenía un perro llamado Scooter, y cada vez que abría la puerta para sacarlo había un gato en la puerta, al verlo, Scooter lo miraba fijamente y empezaba a perseguirlo. El gato huía despavorido y se trepaba a un árbol.

Esto se repetía día a día, el gato estaba sufriendo una crisis nerviosa, cada que la puerta se abría, Scooter lo miraba fijamente, lo perseguía y el gato terminaba en el el árbol.

Pero un día, esa mañana cuando Scooter salió de la casa, algo distinto pasó, el gato se paró firme en su terreno, y cuando el perro corrió hacia él, el gato le saltó encima y lo arañó en la espalda.

John Osteen cuenta que ha partir de ese día, el gato nunca más huyó, y el perro pasaba a su costado.

Tu tienes que hacer algo con tu situación, no puedes quedarte más tiempo en la situación que te encuentras.

En Jeremías 5:21-22 nos encontramos con un pasaje sorprendente: "Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye: ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán."

Dios le puso un termino al gigantesco mar, la diminuta arena. Dios hizo un decreto por ordenación eterna el cuál no será quebrantado. Aunque se levanten tempestades, vengan tsunamis, bramen con furia los olas, no podrán vencer a la arena, tendrán que retroceder.

El mar le dice a la arena: "Escucha diminuta arena, yo vendré con mis olas te cubriré y te venceré." Y aparentemente lo hace. Pero la arena le dice: "No mar, yo te venceré, y te resistiré, y finalmente retrocederás, porque yo tengo el decreto de Dios, yo soy tu límite y prevaleceré."

No es tiempo de rendirte, es tiempo de ser como los leprosos, el gato y la arena, enfrentarte a la situación y pararte firme en tu terreno, sabiendo que Dios te ha dado la victoria.

En 1 Pedro 5:8-9 dice: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo." Y en Santiago 4:7: "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros."

Así que haz algo con tu situación, toda enfermedad, necesidad, circunstancia, problema o situación que venga sobre tu vida, párate de firme contra ello. Resístelo como la arena, y el mar de problemas, la tormenta de dificultades tendrá que retroceder, y retroceder, y retroceder hasta huir despavorido de ti.

No te quedes donde estás hasta que mueras, párate firme y enfrenta el problema con la Palabra de Dios, la victoria ya es tuya.














miércoles, 14 de agosto de 2019

La Fe Toma lo que Dios Ya te Dio por Su Gracia


En Juan 1:16 nos encontramos con un pasaje sorprendente: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia."

Dios nos proveyó de todas las cosas por medio de Su gracia, en  Cristo hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual (Efesios 1:3); Dios proveyó todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad, al darnos preciosas y grandísimas promesas a fin que disfrutemos de Su naturaleza divina (2 Pedro 1:3-4). 

La naturaleza de Dios mismo es dar, el dio a su Hijo Unigénito por el mundo, para que todo aquel que en Él crea no se pierda más tenga vida eterna (Juan 3:16); y si no escatimó en darnos a Su propio Hijo, ¿Cómo no nos dará con Él todas las cosas? (Romanos 8:32).

El suple todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19), y nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos (1 Timoteo 6:17).

Como decía una canción antigua: "Mi Padre es bueno y me ha dado todo en Cristo Jesús."

Yo fui el nieto mayor y como tal cuando iba a la casa de mis abuelos sabía que todo era mío, por lo menos con esa actitud llegaba. Si había un queque no tenia que pedir pedir permiso, iba y lo tomaba, si había torta de chocolate, ahi estaba comiéndola. Sea lo que fuere era mío y la tomaba sin remordimientos.

Dios nos ha dado todo, todo es nuestro, pero debemos tomarlo, de nada sirve que la provisión esté si no la disfrutamos.

En Romanos 4:16-22 encontramos la historia de Abraham creyendo y recibiendo a su hijo Isaac por fe.

Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años , o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Empieza diciendo, es por fe para que sea por gracia.

Dios le proveyó un hijo a Abraham de Sara, su mujer; a los ojos humanos eso era imposible, tan solo ver su cuerpo de casi 100 años y su esposa estéril de 90, era suficiente para robar toda esperanza.

Pero Abraham sabía que Dios siempre cumple lo que promete, a pesar de sus imposibilidades tomó la Palabra de Dios como un hecho consumado.

Fortalecía cada día su fe dando gracias a Dios porque era fiel a Sus promesas y finalmente nació su hijo.

¿Puedes verlo? La fe tomó la provisión que Dios le había dado.

Dios ha preparado una mesa delante de ti en presencia de tus enemigos (Salmos 23:5).

Cuando vengan la duda, el temor, la incredulidad y el mismo diablo a decirte que Dios no cumplirá lo que dijo en Su Palabra, aférrate a Su Palabra, dando gloria a Dios porque fiel es el que prometió.

Toma de su plenitud, acércate a la mesa del banquete y recibe de Su provisión hoy.





viernes, 9 de agosto de 2019

La Fe es Confianza Plena en que Dios Cumple lo que Promete


Me acuerdo, cuando era un niño pequeño que la palabra de mis padres era para mi el fin de todo asunto. Mi papá me dijo esto, mi mamá me dijo esto. Mi confianza en sus palabras era absoluta.

Eso es la fe, entre las diversas definiciones que el Diccionario de la Real Academia Española da de la fe se encuentra:
1. Asentimiento a la revelación de Dios.
2. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Tener fe en el médico. 
3. Creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública.  
4. Palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad.  
5. Seguridad, aseveración de que algo es cierto. El escribano da fe. 
Podemos sintetizarlo en que la fe es la confianza de que lo que dice alguien es cierto.

Veamos esta realidad en el libro de Romanos de la Biblia:

Romanos 10:8-17
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
En este pasaje Pablo define como recibir la fe para ser salvos.

Cerca de ti está la Palabra, en tu boca y en tu corazón, esta es la Palabra de fe que predicamos.

La fe se basa en la Palabra de alguien, Romanos 10:17 nos da la clave, la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

La fe, entonces, viene por creer lo que hemos oído, y nuevamente, por oír la Palabra de Dios.

Es como cuando entras a un trabajo, vas a recursos humanos, firmas un contrato legal en el que te dicen a partir de que fechas empiezas, los horarios, que harás cuanto ganarás, que días te pagarán.

Así que en la fecha indicada empiezas a trabajar y a fin de mes vas a cobrar tu sueldo.

¿Cómo sabes que te van a pagar? Porque has firmado un contrato que te lo dice. Hicieron un acuerdo y tu has creído en tu empleador.

Igualmente la fe es una confianza, Dios se ha comprometido ha responder a tu fe, solo debes confiar en que lo que te ha dicho es la verdad.  

Hebreos 6:11-18 
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
El verso 11 nos esta hablando que nos mantengamos firmes en nuestra fe ("para plena certeza de la esperanza"), para ser imitadores de aquellos por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Y nos da el ejemplo de Abraham, Dios para confirmar su pacto juro por si mismo, no había nadie mayor por quien jurar, y ese juramento era la confirmación y el final del asunto.

Nos esta diciendo que podemos confiar en Dios, podemos creer en Sus promesas, el se ha comprometido a bendecirte.

La fe es confiar en que Dios mismo responderá a lo que prometió.





jueves, 8 de agosto de 2019

La Fe es la Evidencia de las Cosas que No Vemos




Hace unos años estaba en la ciudad de Calama, en la Segunda Región de Chile; recién habíamos llegado a la ciudad y fuimos a almorzar con el pastor que me invitó. Cuando salimos del restaurante vimos que la ventana trasera del furgón del pastor estaba abierta y faltaban dos maletas. Una de ellas tenía mi pasaporte, mi dinero y toda mi ropa. 

Cuando nos dimos cuenta, el diablo empezó a decirme: “Hoy día vas a predicar con blue jean y polera.” Yo le respondí: “No, diablo, la Biblia dice en Proverbios 6:30-31 que si el ladrón fuese descubierto devolverá siete veces, así que tu me vas a devolver siete veces lo que me has robado.”

Fuimos a la estación de carabineros, y mientras esperaba que me atendieran ví que entraba un carabinero con dos maletas; el capitán me pregunto: “¿Para que ha venido?” Yo le respondí: “Para recoger mis maletas.”

Me pidieron que revisara el contenido y vimos que no faltaba nada.

Al cabo de tres semanas había recibido siete veces más de lo que me había robado el diablo.

¿Qué me dio la confianza de que iba a recuperar mis cosas? ¿Qué me dio la seguridad de que iba a recibir siete veces más? La fe, la fe en la Palabra de Dios.

La fe en Dios cree en la Palabra de Dios a pesar de las circunstancias en las que estemos.

2 Corintios 4:18
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Las cosas que vemos son cosas temporales, pero las cosas que no vemos son eternas.

¿Qué es algo temporal? Una cosa que está sujeta a cambio.

El problema o necesidad que tienes puede cambiar; no importa cual sea la circunstancia que estés pasando, está sujeto a cambio.

¿Existe algo que sea eterno? Si, la Palabra de Dios

Mateo 24:35
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

La Palabra de Dios es eterna.

Santiago 1:16-17
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

       El verso 16 en la Biblia en Lenguaje Sencillo dice: Mis queridos hermanos, no sean tontos ni se engañen a ustedes mismos.”
      
El verso 17 en la Biblia Castilian: “Todo lo que recibimos de bueno y perfecto procede de Dios, creador de todas las luces del universo y en quien no hay cambio alguno ni sombra de variación”; y en la Biblia al Día: “Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras”.
      
Entonces podemos leer este verso así: “Amados hermanos no sean tontos, ni se equivoquen ni engañen, todo lo bueno y perfecto que recibimos viene de Dios, que creó las luces del universo y no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.”

Malaquías 3:6
6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Dios no es un ser inconstante, ni variante, ni cambiante; Él sigue siendo siempre el mismo; y Su Palabra tampoco cambia.

Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, las cosas que ha dicho las cumplirá en nuestra vida; Él apresura su Palabra para ponerla por obra (Números 23:19, Jeremías 1:12).

Podemos caminar confiados porque tenemos un Dios que cumple perpetuamente Su Palabra a nuestro favor.

Las circunstancias o problemas que pasemos son cosas temporales que cambian cuando ponemos lo eterno en nuestras vidas.

Si las circunstancias te hacen sentir enfermo solo debes declarar lo que dice 1 Pedro 2:24: “Soy sano por las llagas de Jesús.”

Si tienes problemas financieros solo cree lo que dice Filipenses 4:19: “Mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

La Palabra de Dios tiene la respuesta a tus problemas.

Romanos 4:16-22
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.
17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Abraham no creyó lo que sus sentidos le decían, no creyó lo que sus ojos veían; él estaba completamente convencido de que Dios iba a cumplir la promesa que le había hecho y su fe trajo como resultado el nacimiento de su hijo Isaac cuando tenía cien años.

Abraham no miró las cosas que se veían, sino lo que no se veía la palabra de Dios.

Proverbios 4:20-22
20 Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones.
21 No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón;
22 Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.

Nuestros ojos siempre deben estar firmes en la Palabra de Dios, sabiendo que ella nos va ha traer las cosas que estamos deseando.

La fe siempre esta viendo la Palabra de Dios y tomándola como una realidad aunque las circunstancias por las que estemos pasando parezcan ser contrarias a lo que Dios promete.

Deja de ver tus circunstancias, son cosas temporales, mira la solución que se encuentra en la Palabra de Dios, que es eterna.

La fe, es la evidencia que ya tienes la solución y la victoria ahora.

lunes, 5 de agosto de 2019

La Fe es la Plena Seguridadde que lo que Esperamos es Nuestro


En Hebreos 11:1 se empieza a definir la fe de esta manera: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera".

La palabra certeza es traducida de la palabra griega hupostasis, que significa un fundamento, una base firme sobre la cual nos paramos, una base, de ahi confianza, seguridad.

Cuando se construye un gran edificio, o una casa en general, se empieza a excavar hasta encontrar una base firme sobre la cual construir. Todo el edificio descansa sobre ese fundamento.

La fe es ese fundamento sobre el cual descansa lo que esperamos.

La palabra esperanza viene de la griega elpizo, que significa poner esperanza, tener esperanza, o en lo que se basa nuestra esperanza.

Entonces, podemos decir que la fe es el firme fundamento en el que se centra nuestra esperanza.

Mucha gente no entiende la diferencia entre la fe y la esperanza, y por eso no reciben lo que Dios proveyo para ellos.

Cómo vimos en el artículo anterior, la fe se encuentra siempre en el tiempo presente, no está en el mañana, sino en el hoy.

La esperanza esta siempre en el futuro, es algo que esperamos recibir, un deseo que nos suceda lo que queremos.

En cuanto a la sanidad divina podemos ver esto, mucha gente dice: "Espero que Dios me sane"; y mucha gente piensa que son palabras llenas de fe, pero no lo son, sino un buen deseo, una esperanza. Cuando la persona muere por la enfermedad, se preguntan, "¿Por qué murió si tenía una gran fe?" Nuevamente, no tenía fe, tenía esperanza.

La esperanza nos traza la meta de lo que queremos recibir de Dios, la fe lo realiza.

Mi papá era arquitecto, y mi abuelo ingeniero. A veces trabajaban juntos, cuando iban a construir una casa, mi papá hacia los planos, el plano no era la casa, era lo que se quería hacer. Mi abuelo tomaba los planos y basado en las especificaciones, construía la casa.

Eso hace la esperanza, nos traza la meta de lo que queremos recibir de Dios, pero la fe lo realiza.

En Romanos 4:18 podemos ver en Abraham, como creer la esperanza trajo como resultado el nacimiento de Isaac. "El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia."

Dios le había trazado un plan Abraham, una meta, él iba a ser padre de multitudes, pero el veía su cuerpo, casi de 100 años, y veía a Sara, de 90 y estéril toda su vida. 

Pero él creyó, el plano de lo que quería recibir, un hijo de Sara, se lo dio Dios, lo que Dios le dijo se convirtió en el firme fundamento sobre el cual su esperanza se convirtió en una realidad.

Nuestra esperanza encuentra su firme fundamento, su base solida en fe.


Continuara... 

jueves, 1 de agosto de 2019

¿Qué es la Fe?

Está es una palabra que siempre está en nuestras bocas y que la usamos cuando queremos que algo suceda, que gane nuestra selección de fútbol el mundial, que nos llevemos la Tinka, y más cosas como esas; pero por lo general no ocurre y la realidad nos golpea en el rostro.

¿Que pasó? ¿La fe no funcionó?

No, la fe funciona, el problema es que la hemos enfocado mal, porque no entendemos en que consiste.

La Biblia tiene que decirnos mucho de la fe, qué es, como obtenerla, como usarla en nuestra situación particular.

Veamos hoy lo que es la fe.

En Hebreos 11:1 dice: "Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."

Lo primero que debemos ver en este pasaje es que la fe tiene un tiempo, el presente, le fe no es algo que esperamos que suceda en el futuro, sino que la fe tiene un tiempo, ahora.

Cuando enseñamos de la oración que recibe las peticiones que le hacemos a Dios, la oración de fe, usamos Marcos 11:24. La Biblia de las Américas lo pone así:

Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.

Es decir, al momento que haces la oración de fe, debes que ya es tuyo, que lo tienes en el momento presente, ¿y cuál será el resultado? Que será tuyo.

La fe es, la fe no será, la fe tiene un tiempo, es ahora.

En la Biblia tenemos el ejemplo del hombre de la fe, Abraham, en Romanos 4, Pablo nos cuenta acerca de como fue el proceso de su fe:

Romanos 4:16-22
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 
17  (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. 
18  El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 
19  Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 
20  Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 
21  plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 
22  por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

El caso de Abraham fue muy interesante, Dios le había prometido un hijo de Sara, pero ahora él estaba por cumplir los 100 años, y sera que tenía 90, había sido estéril toda su vida.

El podía ver su cuerpo, podía ver a Sara, conocía bien su historia, a los ojos del mundo no había esperanza alguna. Pero él le creyó a Dios.

¿Cuando le creyó? Cuando Dios se lo dijo, en su presente, en su hoy, él supo que lo tenía en su ahora, y que pasó, Sara concibió, y a los 9 meses nació Isaac.

La fe es ahora, la fe es creer que Dios lo ha hecho hoy.

Hablando una vez más de la oración de fe, veamos 1 Juan 5:14-15 para saber más del tiempo de la fe.

1 Juan 5:14-15
14  Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 
15  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 

Si pides conforme a Su voluntad, la cual Dios nos dejo en Su Palabra, Dios te oye, y si te oye, sabes que ya lo tienes. No que lo tendrás, sino que ya lo tienes, lo tienes ahora.

Lo he dicho y lo repito muchas veces: "Toda oración de petición, termina con la alegre confesión, es mío, lo tengo ahora."

Eso es lo mismo que sucede con tu fe, si estás creyendo por algo en Dios, cree que ya es tuyo, lo tienes ahora.


Continuará...





jueves, 6 de junio de 2019

Métodos Para Recibir Sanidad Divina - Parte 1 (La Sanidad y el Nombre de Jesús)



La Sanidad y el Nombre de Jesús

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
­ Juan 14:13­ 14

En este pasaje dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quién debemos pedirle?

Una traducción literal de este pasaje sería: “Yo haré todo lo que pidas en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pides algo en mi nombre lo haré.”

La frase “al Padre,” no se encuentra en el griego. Fue aumentada por los traductores para contrastar con Juan 16:23­24. Las traducciones modernas de la Biblia han corregido esto.

Al colocar esa frase se pierde lo que Dios quiere decirnos. Además, la palabra que se usa para “pedir,” es una palabra que denota la acción de exigir o demandar.

Podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré.”

Para los discípulos esto quedo bien claro;  pues en Hechos 3:1­16 podemos ver como usaron el Nombre de Jesús: “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entran en  el templo. Este cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y los tobillos; ¡y saltando, se puso en pie y anduvo; y entro con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo:  Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros  entregasteis y  negasteis delante de  Pilato, cuando  este había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os  diese  un homicida, y matasteis al autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a este, que  vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este completa sanidad en presencia de todos vosotros.”

En este pasaje vemos que el nombre de Jesús fue lo que trajo sanidad a este hombre.  Pedro no usó una oración para que este hombre sane. El demandó la sanidad de este hombre en el nombre de Jesús.

Nosotros también debemos usar el nombre de Jesús en contra de la enfermedad y el diablo.

No es a Dios a quien le demandemos que nos sane; en primer lugar, no fue El quien  nos enfermó. Tampoco fue él quien te robó la salud; fue el diablo, como hemos visto antes, el diablo es el autor de la enfermedad.

A lo largo de mi ministerio he tenido la ocasión de ministrar sanidad a miles de personas, normalmente cuando estoy ante un buen número de personas les digo que pongan la mano en el lugar de su enfermedad y voy a ordenar en el nombre de Jesús que la gente sea sanada.

Sencillamente y con voz suave pero firme digo: “Sean sanos en el nombre de Jesús”, y de pronto empiezan a ocurrir las sanidades.

Estaba en Arica, en Chile, cuando le pedí a la gente enferma que pase adelante para ministrarles sanidad, pasaron esa noche como 100 personas, les dije que pongan la mano en el lugar de la enfermedad, y que después de ordenar en el nombre de Jesús hicieran lo que no podían hacer.

Dije suavemente: “Sean sanos en el nombre de Jesús.” Luego les dije que hicieran lo que no podían hacer, y me acerque la gente.

Vi a una señora llorando con su hijo en brazos. Le pregunté: “¿Qué le pasa?” Me dijo: “Mi hijo nació con medio corazón y se le ha formado un corazón entero.” Le dije: “Como puede saberlo, aquí no tenemos equipo médico para comprobarlo.” Ella me dijo: “Es que no podía respirar normal y ahora lo hace; y su corazón ahora late normalmente.”

Me acerqué a una mujer que se reía. Es curioso que cuando la gente es sanada algunos lloran y otras ríen.

Le pregunté: “¿Por qué se ríe?” Ella me respondió: “Me faltaba un riñón. Y sentí que algo se inflaba, y me toqué, y sentí que estaba lleno donde estaba hueco.”

Casi el 100% de las personas que le pregunté habían sido sanadas instantáneamente. Fue una noche de victoria por simplemente usar el nombre de Jesús.

Hay sanidad en el nombre de Jesús, solamente debes de usarlo y traerá sanidad a tu vida.

Cuando el diablo traiga enfermedad a tu vida, dile así: “Satanás, en el Nombre de Jesús, deja mi cuerpo ahora. Enfermedad, yo te ordeno salir de mi cuerpo en el nombre de Jesús.”

Tú tienes la autoridad, úsala ahora y recibe tu sanidad.

Otro aspecto del nombre de Jesús y la sanidad es cuando oramos al Padre en el Nombre de Jesús para recibirla.

En Juan 16:23­24 dice: “En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Este método es diferente al anterior; mientras que en Juan 14:13­14 dice que usemos el nombre de Jesús en contra de la enfermedad; aquí nos dice que oremos al Padre en el Nombre de Jesús.

Esta es la oración del Nuevo Pacto. Cuando Jesús dijo: “En aquel día,” Él se refería a un día que todavía no estaban viviendo. El día en que los apóstoles pasarían del Antiguo al Nuevo Pacto.

Cuando Jesús hizo esta declaración, ellos estaban todavía en el Antiguo Pacto, pues Jesús aún no había muerto, resucitado y ascendido al Cielo.

Sin embargo, estaba por llegar el día en que se iba a empezar el nuevo pacto, donde la gente podría orar al Padre en el Nombre de Jesús.

¿Cuál  seria  el  resultado  de  ese  beneficio  que  Jesús  les  estaba anunciando que pronto tendrían?

Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

De ahí vemos que la oración de la iglesia es orar al Padre en el Nombre de Jesús. No hay ningún otro nombre en el cual debemos orar.

Si el creyente quiere recibir algo de Dios en oración, debe ser hecho en el nombre de Jesús, y todo lo que pida lo recibirá. Y la sanidad está incluida en la oración.

Otra cosa que vemos en este pasaje es la forma como nos acercamos a Dios, en el Nuevo Pacto, Dios es nuestro Padre.

En el Antiguo Pacto los israelitas eran siervos de Dios, pero en el Nuevo, nosotros somos hijos de Dios.

Nuestra oración siempre  es  al  Padre;  no  le  pedimos  a  Jesús,  ni  al Espíritu  Santo, ni a ningún ángel o persona, le pedimos a Dios. Esa es la forma bíblica.

Además, en Juan 16:24 dice: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”

¿Hay alguna persona que esté feliz de ser enferma? ¿Nuestro gozo se cumple cuando tenemos dolor?

Muchas veces he orado por gente con dolor, la tristeza y sufrimiento se reflejaba en su rostro, pero al recibir su sanidad en el nombre de Jesús, tu veías como cambiaba su rostro, podías ver el gozo y la felicidad en su rostro.

Tu gozo se cumplirá cuando tú le pidas al Padre que te que recibas la sanidad que proveyó para ti en su plan de redención en el nombre de Jesús, El responderá y la enfermedad se ira de tu cuerpo.

Pídele ahora al Padre recibir tu sanidad en el nombre de Jesús, y la tendrás.