sábado, 9 de julio de 2016

El Ingrediente Perdido de la Prosperidad



El Ingrediente Perdido de la Prosperidad
Durante años escucho hablar de la prosperidad divina y la gente solo coloca el énfasis en el dar y el recibir pero se olvidan de lo principal que es lo que veremos en esta corta enseñanza.

Deuteronomio 8:18
18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

En este pasaje vemos el hecho de que Dios nos da el poder para hacer las riquezas, es decir somos nosotros los que debemos hacerlas. No van a venir del cielo solo porque hemos dado sino que nos corresponde trabajar a nosotros.

Deuteronomio 28:8
8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Nosotros debemos poner las manos en algo para que Dios pueda bendecirlo, si no queremos trabajar en nada Dios no tiene como bendecirnos.

2 Tesalonicenses 3:10
Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

Es posible que pasemos un tiempo que no tengamos un trabajo, y en ese caso llegará la bendición sobrenaturalmente, pero debemos tener la disposición y deseo de trabajar para que de ese modo Dios bendiga la obra de nuestras manos.

Un amigo cristiano chileno que era chef se quedó sin trabajo; y durante 6 meses por más que buscaba no encontraba, me contaba que en ese tiempo no solo no le faltó sino que recibió más abundantemente que cuando trabajaba. Finalmente consiguió un nuevo trabajo donde recibía el doble de lo que antes.

Dios nunca se olvida de nosotros porque nos ama.

El asunto es que si uno no desea trabajar, es mejor que se ponga espiritual y ayune, porque Pablo dijo que el que no quiere trabajar que tampoco coma.

Efesios 4:28 
28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Al trabajar no solo suplimos nuestras necesidades sino que activamos la ley de la siembra y la cosecha pues tenemos la oportunidad de poder bendecir a otras personas.

Así que trabajemos para darle a Dios la oportunidad que bendiga la obra de nuestras manos.


viernes, 8 de julio de 2016

¿Cuál es el nombre que es sobre todo nombre?


Filipenses 2:5-11 (Biblia Expandida de Fe)
5 Tengan los mismos sentimientos, actitud y forma de pensar que tuvo Jesucristo (el Salvador Ungido),
6 quien siendo Dios mismo por naturaleza [al poseer la totalidad de los atributos que hacen que Dios sea Dios], y después de no estimar (ni considerar) el hecho de ser igual Dios (la expresión misma de la esencia divina) como un tesoro al cual agarrarse firmemente y retenerlo a cualquier costo;
7 sino que se despojó (vació, se rebajó voluntariamente) a sí mismo tomando la forma de un esclavo de nacimiento (siervo), haciéndose semejante a los hombres y naciendo como un ser humano.
8 Y estando en la condición (forma) de hombre se humilló aún más, pues se hizo obediente hasta el extremo de la muerte, la deshonrosa muerte en la cruz.
9 Por lo cual [, es decir, debido a ese acto voluntario de suprema humildad es que] Dios también Lo exaltó hasta lo sumo, y Le confirió (otorgó, concedió) el nombre que es sobre todo nombre,
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,  y en la tierra,  y debajo de la tierra (en los abismos que se encuentran en las partes más bajas de la tierra);
11 y toda lengua confiese que Jesucristo (el Salvador Ungido) es el Señor,  para gloria de Dios Padre.

En este pasaje vemos lo que fue la entrada al mundo, propósito, muerte y exaltación de Jesús.

Podemos ver en 1 Timoteo 3:16: "E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria."

Jesús, la segunda persona de la Deidad, Dios mismo, se hizo hombre, con el propósito de morir nosotros, tomando nuestra lugar en la cruz, y es por eso que Dios le dio un nombre sobre todo nombre.

En Hebreos 1 vemos que el nombre que heredo fue incluso más excelente que el de los ángeles.

Hebreos 1:1-4
1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

¿Cuál es ese nombre tan grande y excelente?

Volvamos a Filipenses 2 para ver cual es ese nombre:

Filipenses 2:9-11
9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

En el verso 9 dice que lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que está sobre todo nombre. Y el verso 10 nos muestra cual es ese nombre, dice: "Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,  y en la tierra,  y debajo de la tierra (en los abismos que se encuentran en las partes más bajas de la tierra)."

¿En el nombre de quién? En el nombre de Jesús.

Y debido a que recibió ese nombre Dios le dio un título: "El Señor." No debemos confundir el nombre con el título; Jesús es el Señor, el nombre sobre todo nombre es Jesús y el título que tiene es el Señor.

Veamos esto en el libro de Hechos, ¿cuál es el nombre que usaron los apóstoles para realizar milagros y prodigios?

Veamos el caso del paralítico de la puerta del templo:

Hechos 3:1-10
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.
10 Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.

Luego de esta sanidad, Pedro empezó a hablar acerca de lo que le había pasado a este hombre y dijo algo realmente revelador:

Hechos 4:9-12
9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,
10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Como vemos no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombre en el que podemos ser salvos. El nombre d eJesús es el nombre que es sobre todo nombre.

Más adelante Pablo uso este mismo nombre:

Hechos 16:16-18
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

Vemos que el nombre que uso Pablo para echar fuera el demonio fue el nombre de Jesús.

Un caso interesante es el de los hijo de Esceva:

Hechos 16:13-17
13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.
14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.
15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?
16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
17 Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.

Estos 7 jóvenes sabían que había algo especial en el nombre de Jesús; lo usaron y fueron avergonzados.

Viendo este pasaje y otros podemos ver que el nombre que es sobre todo nombre es el nombre de Jesús.





miércoles, 22 de junio de 2016

Se murió el Marido


Romanos 7:1-6 (Biblia Expandida de fe)
1 Hermanos en Cristo, ustedes como conocedores de la ley ¿Acaso ignoran que el hombre está sujeto y es dominado por la ley únicamente mientras vive?
2 Por ejemplo, una mujer casada permanece ligada por la ley a su esposo por todo el tiempo que viva; pero al morir el esposo, queda libre de su vínculo legal con él.
3 Por ese motivo, será tenida por adúltera si estando vivo su marido se une y se va ha vivir con otro hombre. En cambio, si su esposo muere, quedará desligada de la ley, y ya no será considerada como adúltera si se casa con otro hombre. 
4 De la misma manera, mis hermanos, ustedes fueron muertos a la Ley por medio del cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer a otro, a aquel que resucitó a fin de que podamos dar frutos para Dios.
5 Porque mientras vivíamos según la naturaleza pecaminosa y carnal, las malas pasiones y concupiscencias eran  despertadas y estimuladas por la Ley, obrando en los miembros de nuestros cuerpos para hacernos producir frutos de muerte.

6 Pero ahora, que muertos a todo aquello que nos tenía esclavizados, hemos sido liberados de la Ley, de manera que podamos servir a Dios bajo el nuevo régimen del Espíritu y no bajo el régimen de la letra envejecida.

Pablo, nos da un ejemplo del matrimonio para mostrarnos si estamos bajo la ley o bajo la gracia.

En el verso 1 dice: "¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive?" (La Biblia de las Américas).

Empieza diciendo que la ley solo tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive.

La palabra jurisdicción significa: "Autoridad o poder para juzgar y aplicar las leyes."

Entonces, la ley solo tiene autoridad sobre nosotros mientras estamos vivos, al morir ya no tiene poder sobre nosotros.

Luego nos va ha dar el ejemplo de la muerte del marido en relación a la ley.

Me gusta como traduce la Versión Arcas y Fernández el verso 2: "Así, la mujer casada permanece legalmente ligada a su marido mientras él vive. Muerto el marido, la esposa queda libre de esa ley."

Entonces, vemos que la ley deja totalmente libre de la ley a la mujer al morir el marido.

Luego reafirma esta idea diciendo que si estando en vida su marido, se une o casa con otro hombre será llamada adúltera, pero al morir este que da libre para casarse con otro.

La Biblia Palabra de Dios Para Todos lo coloca así: "Sin embargo, si la mujer se casa con otro hombre mientras su esposo vive, ella comete adulterio. En cambio si el esposo muere, ella puede casarse con otro hombre sin cometer adulterio." 

No se puede estar casado con dos personas a la vez, pero si el primer marido muere ya se está libre de él y se puede casar con otra persona.

Veamos ahora cual fue el marido que murió y cual es el actual en el verso 4, para los cual usaremos varias versiones:

(Nueva Biblia Latinoamericana Hoy)  Por tanto, hermanos míos, también a ustedes se les hizo morir a la Ley por medio del cuerpo de Cristo, para que sean unidos a otro, a Aquél que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 

(Biblia del Oso)  Así también vosotros, hermanos míos, sois muertos a la ley en el cuerpo del Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, para que fructifiquemos a Dios. 

(Dios Habla Hoy)  Así también vosotros, hermanos míos, al incorporaros a Cristo habéis muerto con él a la ley, para pertenecer así a otro esposo: ahora sois de Cristo, de aquel que resucitó. De este modo, nuestra vida será útil delante de Dios. 

(The Message) Por lo tanto, mis amigos, esto es algo así como lo que ha ocurrido con ustedes. Cuando Cristo murió Él tomó toda la forma de vida que era dominada por reglas la dejó en la tumba, dejándolo libre para "casarse" con una vida de resurrección y dar a luz la "descendencia" de la fe de Dios.

Vemos aquí quienes son los dos maridos, la Ley y Cristo. Vemos que no se puede vivir con ambos pues sería vivir en adulterio.

Pero también vemos que uno de los dos murió, la Ley murió por la obra de Cristo en la cruz, y podemos ahora unirnos a otro que es Cristo.

Ya no estamos sujetos a la Ley porque ella ya murió para nosotros y le pertenecemos a otro a Jesucristo.

En esa cruz nosotros morimos con Él y la ley también murió y ya no es parte de nuestras vidas.

En el siguiente verso vemos lo que la ley hacía en nosotros.

Veamos el verso 5 en la Biblia de las Américas: "Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte."

Cuando estábamos sin Cristo viviendo la antigua forma de vida, la ley despertaba las pasiones pecaminosas en nosotros, y nos llevaba a un camino de muerte.

Pero como dice el verso 6 en La Biblia Expandida de Fe: "Pero ahora, que muertos a todo aquello que nos tenía esclavizados, hemos sido liberados de la Ley, de manera que podamos servir a Dios bajo el nuevo régimen del Espíritu y no bajo el régimen de la letra envejecida."

La Biblia Arcas y Fernández lo pone así: "Ahora, en cambio, somos como muertos respecto a la Ley, que nos tenía bajo su yugo. Hemos quedado plenamente libres, y podemos servir a Dios no según la letra de la vieja Ley, sino conforme a la nueva vida del Espíritu."

Hemos muerto a la ley y la ley está muerta para nosotros. Ya no pertenecemos al antiguo marido llamado "La Ley"; ahora tenemos un nuevo marido, tenemos a Jesucristo.

No vivamos una vida de adulterio pretendiendo estar casados con la Ley y con Jesucristo, la Ley ya murió para nosotros y somos libres de ella, así que no vivamos más bajo la ley, vivamos en la nueva vida que nos trajo la obra de Cristo en la cruz; vivamos conforme a la nueva vida del Espíritu.




viernes, 3 de junio de 2016

El Espíritu Santo en el Creyente



En esta corta enseñanza veremos lo que el Espíritu Santo hizo en nosotros cuando nacimos de nuevo.

2 Corintios 1:22 (RV60)
22 El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

Efesios 4:30
30  Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Efesios 1:13-14 (RV60)
13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.

Al nacer de nuevo recibimos el sello de Dios que es el Espíritu Santo. Este sello son las arras, es decir, son un adelanto, anticipo y prueba que nos garantiza que recibiremos la herencia que nos ha prometido.

Bonanza es una conocida serie de televisión, que trata de una familia de rancheros, los Cartwright, Ellos tenían mucho ganado, al cual ellos colocaban un sello en el trasero con la marca de su rancho, para mostrar que eran de su pertenencia. Igualmente al nacer de nuevo recibimos el sello del Espíritu que demuestra que le pertenecemos a Dios.

Tener el Espíritu Santo es lo que nos hace hijos de Dios.

Juan 4:13-14 (RV60)
13  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua,  volverá a tener sed;
14  mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14 (Castillian)
14  En cambio, nunca más tendrá sed aquel que beba del agua que yo ofrezco, porque el agua que yo le daré se convertirá en su interior en una fuente inagotable de vida eterna.

Juan 4:14 (DHH)
14  Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá atener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

La primera obra del Espíritu Santo en el creyente es el nuevo nacimiento, en la cual el Espíritu Santo viene a vivir en el interior del creyente.

Juan 14:15-17 (RV60)
15  Si me amáis,  guardad mis mandamientos.
16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:
17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Jesús les dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo moraba con ellos pero que muy pronto iba a estar dentro de ellos.

Ezequiel 36:26-27 (RV60)
26  Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne.
27  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.

Esta es la promesa que Dios había hecho a través del profeta Ezequiel, que el Espíritu Santo iba a vivir en los creyentes.

El hombre estaba muerto espiritualmente debido al pecado, su corazón estaba muerto y era como una piedra, pero Dios prometió un cambio, el corazón del hombre iba a ser renacido.

Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo en Juan 3:

Juan 3:1-8 (RV60)
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Evidentemente Nicodemo no entendió lo que le estaba diciendo Jesús. Pensaba que Jesús estaba hablando de un nacimiento físico; pero Jesús le empieza a explicar que estaba hablando del renacimiento del espíritu humano.

Jesús le siguió explicando más del plan de salvación

Juan 3:9-15 (RV60)
9  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10  Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel,  y no sabes esto?
11  De cierto,  de cierto te digo,  que lo que sabemos hablamos,  y lo que hemos visto,  testificamos;  y no recibís nuestro testimonio.
12  Si os he dicho cosas terrenales,  y no creéis,  ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13  Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
14  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Aquí encontramos el plan de salvación; primero le dice que Él es el enviado, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para traer salvación a los hombres.

Luego le dice que tomaría la naturaleza pecaminosa y satánica del hombre a fin de poder ser nuestro substituto y morir por nosotros en la cruz.

Jesús toma la figura de la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto para salvar al pueblo de Israel de la picadura de las serpientes.

Números 21:4-9 (NVI)
4  Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom.  En el camino se impacientaron
5  y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida!
6  Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran,  y muchos israelitas murieron.
7  El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo: Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti.  Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo,
8  y el Señor le dijo: Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren, vivirán.
9  Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos,  miraban a la serpiente de bronce y vivían.

La serpiente de bronce colgada de un hasta tiene varias simbologías: la serpiente es un tipo de Satanás, el asta en que fue colgada significa la maldición y el bronce nos habla de la naturaleza humana.

Gálatas 3:13 (Castillian)
13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".

Gálatas 3:13 (JER)
13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito todo el que está colgado de un madero.”

Jesús en la cruz tomó nuestra naturaleza de pecado, que era la naturaleza del diablo y se hizo maldición por nosotros para poder darnos vida.

2 Corintios 5:21(BL95)
21  Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21(BLS)
21  Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21(Castillian)
21  Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

2 Corintios 5:21(LXX)
21  Al que no conocía pecado, por nosotros pecado hizo, para que nosotros nos hiciésemos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21(DHH)
21  Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo.

Jesús que nunca conoció ni cometió pecado, Dios hizo que por nosotros tome, cargue y se haga pecado, para de esa manera nos declare inocentes y justos, para poder participar de su justicia y perfección.

Eso ocurrió cuando Jesús fue levantado en la cruz como la serpiente de bronce en el asta; Él tomó nuestra naturaleza en si mismo y se hizo pecador para poder declararnos justos delante de Dios.

Volvamos a Ezequiel 36:

Ezequiel 36:26-27 (NBLH)
26  "Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27  "Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.

En el nuevo nacimiento, al recibir nuestra justificación, Dios coloca su Espíritu en nosotros y recibimos un nuevo espíritu eso fue lo que sucedió con los apóstoles:

Juan 20:19-22 (Castillian)
19 Aquel mismo día primero de la semana, al caer la noche, se reunieron los discípulos. Tenían las puertas cerradas por temor a los dirigentes judíos, pero de pronto se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ¡Paz a vosotros!
20  Después les mostró las manos y el costado, y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él siguió diciéndoles:
21  Del mismo modo que el Padre me envió, también yo os envío a vosotros.
22 En seguida sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos y les dijo “Recibid el Espíritu Santo”, ellos recibieron el Espíritu Santo.


En ese momento ellos nacieron de nuevo.