jueves, 3 de junio de 2021

La Gracia Para Estar Firmes

La Gracia Para Estar Firmes


La gracia para estar firme es el poder activo de Dios que se basa en Su carácter para mantenernos firmes en Él.

La gracia no termina cuando nacemos de nuevo; es una obra continua en nosotros desde ese momento.

Es como una madre, cuando se cumplen los 9 meses y nace el niño no termina su trabajo; sino que empiezan nuevos roles y responsabilidades posteriores al nacimiento del niño.

La gracia tiene una función continua en nuestras vidas hasta que Él vuelva.

La gracia es para ayudar a que los santos vivan una vida victoriosa. Por eso es que Pablo siempre hablaba de la gracia en sus saludos.

Debemos cedernos a ella para que efectúe cambios en nuestra vida, tal como nos cedimos y cooperamos con la gracia salvadora para nacer de nuevo. Dios no nos fuerza a caminar en victoria, tal como no lo hizo para salvarnos; nosotros debemos responder.

Hechos 4:33
33  Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús,  y abundante gracia era sobre todos ellos.

Hechos 11:23
23  Este,  cuando llegó,  y vio la gracia de Dios,  se regocijó,  y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.

Vemos como la gracia operó en la iglesia primitiva; no solo tenían abundante gracia, sino que la gracia de Dios estaba en sus vidas.

Hechos 20:32
32  Y ahora,  hermanos,  os encomiendo a Dios,  y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Antes de dejar Éfeso, Pablo encomendó a los dirigentes de la iglesia a Dios y a la Palabra de Su Gracia, la cual tenía poder para sobreedificarlos y darles su herencia.

Romanos 5:2
2  por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Romanos 5:2 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
2 Cristo mismo ha sido quien nos ha instalado, mediante la fe, en esta situación de gracia en que vivimos y nos hace poner nuestra honra en la esperanza de participar en la gloria de Dios.

Por la fe es que tenemos acceso a la gracia para estar firmes.

Romanos 5:17
17  Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte,  mucho más reinarán en vida por uno solo,  Jesucristo,  los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Romanos 5:17 (Versión Amplificada)
17 Porque debido a la transgresión (falta, ofensa) de un hombre la muerte reino por aquel, con mucho más seguridad aquellos que reciben la superabundante gracia (favor inmerecido) [de Dios] y el regalo gratuito de la justicia [que nos puso en situación correcta delante de Dios] reinarán como reyes en la vida a través de un solo Hombre, Jesucristo (el Mesías, el Ungido).

La gracia de Dios y el don de la justicia nos capacitan para reinar como reyes en esta vida por medio de Jesucristo.

Efesios 4:29
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,  sino la que sea buena para la necesaria edificación,  a fin de dar gracia a los oyentes.

Efesios 4:29 (Biblia Textual)
29 Ninguna palabra dañina salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, que comunique gracia a los que están oyendo.

Efesios 4:29 (La Biblia de la Américas)
29 No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.

Nuestras palabras siempre deben edificar a los que nos escuchan y ministrarles gracia. La gracia es algo que siempre se origina en Dios, pero nosotros podemos ser canales y ministrarla a otros.

Debemos dejar que nuestras palabras se conviertan en recipientes de gracia.

Colosenses 4:6
6 Sea vuestra palabra siempre con gracia,  sazonada con sal,  para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Colosenses 4:6 (Nueva Biblia de los Hispanos)
6  Que su conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona.

Colosenses 4:6 (Biblia Castilian)
6 Que vuestra palabra esté siempre llena de gracia y sazonada con sal. Así podréis responder sin dificultad a las cuestiones que se os planteen.

Nuestras conversaciones siempre deben estar llenas de gracia, para así poder responder siempre sin dificultades ante toda situación en que nos encontremos.

2 Timoteo 2:1
1  Tú,  pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

Aquí vemos una frase interesante: “Esfuérzate en la gracia.”

El Nuevo Testamento de Arcas y Fernández lo traduce así: “Tú, hijo mío, procura que la gracia de Cristo Jesús te fortalezca.”

La palabra “esfuérzate” es “endunamoo” que significa “ser fortalecido o hacerse fuerte internamente”.

La Biblia Amplificada resume la idea:

2 Timoteo 2:1 (Biblia Amplificada)
1 Por eso tú, hijo mío, se fuerte (fortaleciéndote interiormente) en la gracia (la bendición espiritual) que está [y solo se halla] en Cristo Jesús.

Pablo le está diciendo a Timoteo que su responsabilidad era fortalecerse interiormente con la gracia que hay en Cristo Jesús. No ser fuerte en si mismo, sino fuerte en la gracia.

Hebreos 4:14-16
14 Por tanto,  teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza,  pero sin pecado.
16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La gracia que viene para el oportuno socorro en nuestro momento de debilidad procede del trono de la gracia.

Esta figura viene del Antiguo Testamento, donde el pueblo de Israel tenía un propiciatorio, también conocido como el trono de misericordia.

Éxodo 25:17-22
17 Y harás un propiciatorio de oro fino,  cuya longitud será de dos codos   y medio,  y su anchura de codo y medio.
18 Harás también dos querubines de oro;  labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio.
19 Harás,  pues,  un querubín en un extremo,  y un querubín en el otro extremo;  de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.
20 Y los querubines extenderán por encima las alas,  cubriendo con sus alas el propiciatorio;  sus rostros el uno enfrente del otro,  mirando al propiciatorio los rostros de los querubines.
21 Y pondrás el propiciatorio encima del arca,  y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.

Vine define la palabra propiciatorio de esta manera:

kapporet (H3727) «propiciatorio; trono de gracia». Esta forma sustantiva de kapar se ha traducido en castellano principalmente como «propiciatorio» (RV en sus diferentes revisiones; LBA) y en la mayoría de las versiones católicas (bbc, bnc, sbh, BJ, nbe), aunque también como «lugar del Perdón» (BLA) y «Lugar Santísimo» (lvp). En las versiones en inglés se usa «trono de gracia», «cubierta», «tapa». Se refiere a una plancha o cubierta de oro que reposaba encima del arca del testimonio. De pie y frente a frente sobre la tapa del arca (propiciatorio) había dos querubines. La plancha de oro representaba el trono de Dios y simbolizaba su presencia real en el recinto sagrado. En el Día de Expiación, el sumo sacerdote rociaba sobre el propiciatorio la sangre del holocausto por los pecados, quizás como símbolo de la aceptación del sacrificio por Dios. De ahí que el kapporet era el punto neurálgico donde  Israel, mediante su sumo sacerdote, podía entrar en la presencia de Dios. Es más, el propio templo se distinguía de los corredores y otras estructuras adjuntas a través del nombre «lugar del trono de gracia» (kapporet) (1 Crónicas 28:11).

Levíticos 16:2-7, 32-34
2  Y Jehová dijo a Moisés:  Di a Aarón tu hermano,  que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo,  delante del propiciatorio que está sobre el arca,  para que no muera;  porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.
3  Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación,  y un carnero para holocausto.
4  Se vestirá la túnica santa de lino,  y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino,  y se ceñirá el cinto de lino,  y con la mitra de lino se cubrirá.  Son las santas vestiduras;  con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.
5  Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación,  y un carnero para holocausto.
6  Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo,  y hará la reconciliación por sí y por su casa.
7  Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová,  a la puerta del tabernáculo de reunión.
32  Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre;  y se vestirá las vestiduras de lino,  las vestiduras sagradas.
33  Y hará la expiación por el santuario santo,  y el tabernáculo de reunión;  también hará expiación por el altar,  por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación.
34  Y esto tendréis como estatuto perpetuo,  para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel.  Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó.

En el Antiguo Testamento el Sumo Sacerdote obtenía cada año expiación temporal, es decir, sus pecados eran cubiertos como resultado de su obediencia en ofrecer el sacrificio. Es decir, el Sumo Sacerdote solo podía entrar una vez al año al trono de misericordia para obtener la expiación de los pecados de Israel por un año.

La misericordia es no recibir lo que nos merecemos; y no era una solución permanente.

En el Nuevo Testamento tenemos el trono de la gracia; y no una sola vez al año sino todo el tiempo que lo deseemos. Podemos recibir en todo momento la gracia para mantenernos firmes.

La gracia, a diferencia de la misericordia es recibir lo que no nos merecemos; y nosotros en este Nuevo Pacto, podemos entrar en todo momento y recibir la misericordia y la gracia en tiempos de necesidad.

En fin, estamos sentados juntamente con Cristo en ese trono de la gracia.

Efesios 2:6
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Efesios 2:6 (Biblia Amplificada)
6 Y nos resucitó juntamente con Él y nos hizo sentarnos juntos [dándonos un mismo asiento con Él] en los lugares celestiales en Cristo Jesús (el Mesías, el Ungido).

No tenemos que estar esperando misericordia cada vez que estamos en problemas; solo debemos ir al trono de gracia, donde estamos sentados juntamente con Cristo, de manera continua, y cuando el tiempo de necesidad ocurra, estaremos edificados y tendremos gracia para mantenernos firmes.

Debemos ser consistentes y no movernos por el temor; en el trono de gracia encontramos misericordia por los errores pasados y gracia para estar firmes en los ataques futuros.

Hebreos 13:9
9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.

Wuest dice que cuando el autor de Hebreos escribió: “porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia,  no con viandas”; lo que estaba haciendo era apuntar el hecho de que las comidas (el sistema de rituales ceremoniales), enfatiza lo externo; mientras que el Nuevo Testamento enfatiza la purificación del corazón y la conciencia.

Por eso es que debemos afirmar nuestro corazón con la gracia, no en nuestros propios esfuerzos sino en ese favor que Dios a dispuesto para nosotros sin que nosotros tengamos que hacer algo a cambio.

1 Pedro 5:10-12
10 Mas el Dios de toda gracia,  que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo,  después que hayáis padecido un poco de tiempo,  él mismo os perfeccione,  afirme, fortalezca y establezca.
11 A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.
12 Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente,  amonestándoos,  y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios,  en la cual estáis.

Debemos dejar que Dios nos perfeccione,  afirme,  fortalezca y establezca, en esa gracia en la cual estamos.

La gracia es suficiente para nosotros.

2 Corintios 12:7-12
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor,  que lo quite de mí.
9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia;  porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto,  de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades,  para que repose sobre mí el poder de Cristo.
10 Por lo cual,  por amor a Cristo me gozo en las debilidades,  en afrentas,  en necesidades,  en persecuciones,  en angustias;  porque cuando soy débil,  entonces soy fuerte.
11 Me he hecho un necio al gloriarme;  vosotros me obligasteis a ello,  pues yo debía ser alabado por vosotros;  porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles,  aunque nada soy.
12 Con todo,  las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia,  por señales,  prodigios y milagros.

Aquí vemos el más dramático ejemplo de la gracia de Dios en operación.

Al ver el pasaje podemos pensar que el tema principal es el aguijón de Pablo, pero de lo que nos habla es de la gracia de Dios.

Mucha gente piensa que el aguijón de Pablo era una enfermedad; pero la Biblia muestra que era otra cosa; dice que era un mensajero de Satanás.

Al leer este pasaje debemos enfocarnos en la gracia y no en el aguijón de Pablo.

2 Corintios 11:23-30
23 ¿Son ministros de Cristo?  (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más;  en peligros de muerte muchas veces.
24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.
25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;
26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
27 en trabajo y fatiga,  en muchos desvelos,  en hambre y sed,  en muchos ayunos,  en frío y en desnudez;
28 y además de otras cosas,  lo que sobre mí se agolpa cada día,  la preocupación por todas las iglesias.
29 ¿Quién enferma,  y yo no enfermo?  ¿A quién se le hace tropezar,  y yo no me indigno?
30 Si es necesario gloriarse,  me gloriaré en lo que es de mi debilidad.

Vemos claramente que cosa era la debilidad o el aguijón de Pablo; las persecuciones que se levantaban por causa de la predicación del evangelio a los gentiles. No solo los judíos y los romanos se levantaban en contra la predicación a los gentiles sino las fuerzas mismas de la naturaleza. Y en el verso 30 Pablo dice que esa era su debilidad.

Veamos de nuevo 1 Corintios 12:9: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia;  porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

Dios le dice a Pablo que Su poder se perfecciona en la debilidad, y Pablo dice que su debilidad eran las persecuciones que había recibido; entonces, es evidente que el aguijón de la carne de Pablo no era una enfermedad.

Lo que es evidente, por las “debilidades” que menciona Pablo, era que el propósito del envío de este mensajero de Satanás era impedir que Pablo continuase con su ministerio; el método utilizado era levantar a la gente en contra de Pablo para impedir que siga causando tan gran efecto en el reino de Satanás.

Cuando Pablo le pide a Dios que le quite el aguijón, Dios no le dijo que no, le dijo “mi gracia es suficiente para ti.” Es decir, la gracia de Dios era Su habilidad soltada hacia Pablo en contra de este ataque contra Pablo.

La gracia es la fuerza de Dios para enfrentar nuestras inhabilidades; puede que no cambie las situaciones externas siempre; pero Él quiere que nosotros cambiemos interiormente, recibiendo Su gracia para vencer. Su gracia es suficiente para nosotros.

1 Pedro 5:5-6
5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo

No debemos tener problemas con el concepto de ser exaltados; no es un asunto de orgullo sino de posición. Estamos exaltados en Cristo, no por nosotros mismos.

Dios nos da el poder para ser exaltados sobre las cosas que nos afectan.

Dios resiste al soberbio y da gracia al humilde; debemos humillarnos para que Él nos exalte a su tiempo debido.

Hay una Conexión entre la gracia y el ser exaltado (en el buen sentido de la palabra). Así como Dios le dio a Pablo gracia; Él está interesado en que seamos exaltados por su gracia cuando somos humildes.

Su gracia es más grande que el poder de Satanás.

Podemos ser exaltados y mantenernos humildes porque sabemos que es la gracia de Dios la que nos colocó en esa posición.

Pablo se mantuvo victorioso en medio de los problemas de la vida; muchas personas piensan que tenía “mala suerte", pero era Satanás estaba ocupado tratando de hundirlo.

No importa la dificultad, no importa el problema, no importa el ataque; la gracia de Dios es suficiente para pararnos, mantenernos firmes, resistir el ataque y levantarnos con la victoria.

miércoles, 2 de junio de 2021

¿Qué es la Gracia?

¿Qué es la Gracia?



En este tiempo Dios ha estado restaurando una verdad que se había estado perdiendo, el conocimiento de la gracia de Dios.

Es por la gracia de Dios que nuestra fe puede obrar. La gracia es el favor inmerecido de Dios por nosotros; no hay forma de medir las riquezas de la gracia de Dios a nuestro favor.

La palabra gracia es sin lugar a dudas la palabra más significativa que hay en la Biblia.

La gracia es una proclamación; es el anuncio triunfante de que Dios ha actuado y está actuando a nuestro favor. La gracia nos dice que Dios está por nosotros, a pesar que estábamos en contra de Él.

Definiciones

1. En el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento la gracia significa ser misericordioso, considerado; favorecer.

A lo largo del Antiguo Testamento podemos ver cómo es que la gracia obró en Israel; el favor de Dios se percibe sobre todo en su liberación del pueblo de Dios de sus enemigos y de los males que les rodean.

Strong define gracia (kjanan) como “doblar o inclinarse en bondad hacia un inferior; favorecer, conceder; implorar (mover a favor mediante petición); amigablemente, apiadarse, compadecerse, compasión, dar, favor, gemir, hacer merced, misericordia, mostrar, orar, pedir, piedad, rogar, suplicar.”

La gracia, en el Antiguo Testamento, tiene que ver con el favor inmerecido de Dios (como la de un superior a un inferior donde no hay obligación de mostrar tal favor).

2. En el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, la gracia se muestra como el favor divino hacia nosotros; es la disposición amistosa de la que procede el acto bondadoso y la buena voluntad en general; pero especialmente con referencia al favor o a la gracia divina.

Esteban en su mensaje en el templo, en Hechos 7:9-10, nos muestra a José como un ejemplo de la gracia de Dios a favor de una persona: “Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él, y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.”

La gracia de Dios hizo que José pasé de ser un esclavo a convertirse en el gobernador de Egipto; si vamos a Génesis vemos como José fue vendido, hecho esclavo, encarcelado pero a pesar de eso la gracia de Dios siempre estuvo con él bendiciéndolo y prosperando en todo lugar hasta llegar a la posición más alta que una persona podía tener debajo del faraón, ser el gobernador de todo el imperio.

Un aspecto importante de la gracia es su libre disposición y universalidad, su carácter espontáneo, como en el caso de la gracia redentora de Dios, y el placer que Él dispone para el que la recibe; así, se pone en contraste con deuda.

Pablo nos habla esto muy claramente en Romanos 4 cuando nos habla del ejemplo de cómo es que Abraham le fue contada su fe como justicia para recibir la promesa:

Romanos 4:1-5
1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.
3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

No fue por medio de las obras que Abraham recibió las promesas, no le costó nada, era un regalo que Dios le había dado y sencillamente lo recibió por la fe.

En su gracia Dios ya nos dio todas las cosas, sin que tengamos que hacer nada a cambio. La gracia es un regalo sin cola; no hay nada de nuestra parte que debamos hacer para recibirla, solo tomarla por medio de la fe.

Strong define la gracia (charis) como: “la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida”

Es la palabra que expresa la diferencia vital entre los intentos humanos de ganar el favor de Dios y la manera real en que se establece y desarrolla la relación con Dios.

El libro de Gálatas es un claro ejemplo de esto, donde vemos como Pablo se enfrentó abiertamente con los judaizantes que decían que las personas no podían ser salvas si no se circuncidaban y guardaban toda la ley de Moisés.

El día de hoy vemos como muchos creyentes tratan de establecer su relación con Dios por medio de sus propios esfuerzos convirtiendo el cristianismo en una religión de obras en lugar de una relación con Dios por medio de Su gracia.

Podemos definir la gracia como el favor o bondad mostrado sin importar el valor o el mérito del que lo recibe, y a pesar de lo que merece.

martes, 1 de junio de 2021

Como Ser Dirigido por el Espíritu Santo - 10

 Cómo Entrenar al Espíritu Humano

Lámpara de Jehová es espíritu del hombre . . .                          - Proverbios  20:27

El Señor nos ilumina y guía a través de nuestros espíritus. Por eso necesitamos volvernos más conscientes de nuestro espíritu.  Debemos estar más conscientes de la realidad de que somos seres espirituales y no sólo seres mentales o físicos.  Necesitamos entrenar a nuestro espíritu de manera que se convierta en una guía cada vez más segura.
Algo que nos detiene a los creyentes es que somos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más consciente de la mente (conscientes del alma) que del espíritu.  Hemos desarrollado el cuerpo y el alma, pero casi no hemos tocado el espíritu del hombre.
Tu espíritu puede ser educado del mismo modo que tu mente.  Tu espíritu puede ser fortalecido y entrenado del modo que tu cuerpo. 
He aquí cuatro reglas que te ayudarán a entrenar y desarrollar tu espíritu:
1.  Meditar en la Palabra.
2.  Poner en práctica la Palabra.
3.  Dar a la Palabra el primer lugar.
4.  Obedecer a la voz de su espíritu inmediatamente.

1.  MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS.
JOSUE 1:8
8  Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
Parafraseando esta verdad en el lenguaje del Nuevo Testamento, podríamos decir: "Nunca se apartará de tu boca la Palabra de Dios; particularmente el Nuevo Testamento, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien".
Si alguna vez desea lograr algo grande, desea lograr algo en la vida; tome tiempo para meditar en la Palabra de Dios.  Empiece con 10 ó 15 minutos diariamente como mínimo - luego incremente el tiempo.
No se apartará de tu boca la Palabra de Dios.  Habla la Palabra.  Sino que meditarás en ella.  Piensa en la Palabra. 
La palabra hebrea traducida como meditarás incluye la idea de murmurar.  Murmura la Palabra.  Háblesela.
Una versión de Josué 1:8 dice en la última frase:  ". . . serás capaz de actuar sabiamente en los asuntos de la vida".  Uno no puede tener éxito si no sabe actuar con sabiduría en los asuntos de la vida.
¿De qué manera se puede saber cómo actuar con sabiduría en los asuntos de la vida?.  Se puede saber por meditar en la Palabra de Dios y caminar en la luz de esa Palabra.

2. PONER EN PRACTICA LA PALABRA .
Poner en práctica la palabra quiere decir ser un hacedor de la Palabra.
SANTIAGO 1:22
22  Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores . . .
Empieza a ser un hacedor de la Palabra haciendo lo que la Palabra te dice que hagas en todas las circunstancias.
Algunos creen que ser hacedores de la Palabra quiere decir guardar los Diez Mandamientos.  Eso no es lo que Santiago 1:22 quiere decir.  Después de todo, bajo el Nuevo Pacto tenemos sólo un mandamiento; el mandamiento del amor.  Jesús dijo: "un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34).
Un hacedor de la Palabra hará eso.  Si uno ama a una persona, no le robará.  No dirá mentiras de él.  El Nuevo Testamento dice que el amor es el cumplimiento de la ley.  Si uno camina en amor no quebrantará ninguna ley dada para refrenar el pecado.
Debemos hacer lo que Dios dice en Su Palabra

3. DAR A LA PALABRA EL PRIMER LUGAR.
El entrenamiento, el desarrollo y la educación de nuestro espíritu se logra por dar a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestra vida.
PROVERBIOS 4:20-22
20  Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 
21  No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón;
22  Porque son vida a los que las hayan, y medicina a todo su cuerpo.
Dios dice en este pasaje:  ". . . está atento a mis palabras, [présteles atención, considérelas en primer lugar], inclina tu oído a mis razones [escuche lo que tengo que decir];  No se aparten de tus ojos, [siempre mira a la Palabra de Dios]; guárdalas, [mis Palabras] en . . . tu corazón".
Hay gran ganancia por hacer esto.  ¿Por qué nos dice Dios que pongamos su Palabra en primer lugar, que escuchemos lo que Él tiene que decir, que nos mantengamos mirando su Palabra y guardemos su Palabra en nuestro corazón?.  Porque ". . . ellas [Sus Palabras] son VIDA a los que la hayan, y MEDICINA a todo su cuerpo". 
Debemos entrenarnos en preguntarnos a nosotros mismos, con relación a cualquier área:  "¿Qué es lo que la Palabra de Dios dice al respecto?".  Debemos preguntarnos, qué es lo que Dios dice respecto a cualquier cosa que acontezca en nuestra vida - y luego poner a la Palabra en primer lugar.
A veces la familia y los amigos intentarán presionarle para que hagas ciertas cosas; pero debes pensar en lo que la Palabra de Dios dice.  Ponga la Palabra de Dios en primer lugar en toda área de la vida.
               
4.  OBEDECER A LA VOZ DE TU ESPÍRITU INMEDIATAMENTE.
El espíritu humano tiene una voz que llamamos conciencia . A veces la llamamos intuición, una voz interior o guía. El mundo la llama presentimiento.  Pero, lo que es, es la voz de su espíritu hablándole. El espíritu de todo hombre, salvo o no, tiene una voz.
El espíritu humano, es el hombre espiritual, el hombre interno y oculto.  Él está oculto a los sentidos físicos.  No se le puede ver con los ojos físicos, ni tocar con las manos físicas.  Es el hombre que se ha convertido en una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17).  Cuando un hombre nace de nuevo, su espíritu se convierte en un nuevo espíritu.
Dios profetizó por medio de Ezequiel y de Jeremías que llegaría el tiempo en que sacaría del hombre el corazón de piedra y le daría uno nuevo.  Dijo que pondría Su propio Espíritu dentro de nosotros.  Bajo el Nuevo Pacto, este nuevo nacimiento está disponible.
El nuevo nacimiento es el renacimiento del espíritu humano.  Como dice en Segunda de Corintios 5:17, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; todo lo que era viejo en su espíritu, la vieja naturaleza, ha sido quitado y todas las cosas han sido hechas nuevas.
"Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre . . ."  (Pr. 20:27).  Su espíritu recién nacido tiene la vida y la naturaleza de Dios.  El Espíritu Santo mora en su espíritu.  ". . . mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4).  El Espíritu Santo mora en tu espíritu.  Dios tiene que comunicarse con usted a través de su espíritu porque es allí donde Él se encuentra.  Tu espíritu recibe su información a través de Él.
Aprende a obedecer a la voz de su espíritu.
Por supuesto, no lo logrará rápidamente si no estás acostumbrado a hacerlo.  El espíritu puede ser edificado y fortalecido del mismo modo que lo hacemos con el cuerpo y el alma.  Del mismo modo que no empezaste el primer grado de la escuela en una semana y te graduaste de último año en la siguiente, tampoco tu espíritu será educado y entrenado de la noche a la mañana.

Pero si sigues estos cuatro puntos y los pones en práctica, después de un tiempo podrás conocer la voluntad de Dios el Padre, incluso en los más mínimos detalles de tu vida.  Recibirá dirección y tendrás inmediatamente un sí o un no.  Sabrás en tu espíritu lo que debes hacer en los asuntos de la vida.