martes, 15 de diciembre de 2015

Profecías en el Antiguo Testamento Acerca de la Muerte y Resurrección de Jesús

Profecías en el Antiguo Testamento Acerca de la Muerte y Resurrección de Jesús


Antes de entrar en la muerte y resurrección de Jesús veamos las profecías del Antiguo Testamento que apuntaban hacia ellas.

Jesucristo mismo dijo que las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías se referían a Él: “Cada día estaba con vosotros en el templo enseñando, y no me prendisteis; pero esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras” (Marcos 14:49).

Un pasaje impactante de la Escritura se encuentra en Isaías 53:

Isaías 53:1-12
1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto;  y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino;  mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado él,  y afligido,  no abrió su boca;  como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.  Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días,  y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
11 Verá el fruto de la aflicción de su alma,  y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

En Este pasaje vemos a un Mesías sufriente, entrando al mundo con una misión; redimir al hombre del pecado.

Aquí vemos como el Mesías iba a llevar el pecado de la humanidad, dando su vida para poder justificarnos.

Veamos lo que dice el Antiguo Testamento de los eventos que precedieron a la muerte de Jesús.

En el Salmo 41:9 vemos que sería traicionado por un amigo: “Aun el hombre de mi paz,  en quien yo confiaba,  el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.

Esto se cumplió en Mateo 10:4 cuando habla de Judas, uno de los doce discípulos, que fue quien lo traicionó: “...y Judas Iscariote, el que también le entregó.”

Pero la Biblia no solo nos habla de esto sino también del precio de la traición. Lo que pasaría con ese dinero y cual sería su uso final.

Zacarías 11:12-13
12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.
13 Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro.

Esta profecía es muy especifica; nos dice el costo de la traición (30 monedas de plata), el material de las monedas (plata y no oro), nos dice que serían arrojadas (no entregadas), el lugar donde serían arrojadas (en la casa del Señor) y el uso del dinero (para comprar el campo del alfarero).

Veamos el cumplimiento de esta profecía:

En Mateo 26:14-15 vemos que fue vendido por 30 monedas de plata: “Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y dijo: ¿Qué estáis dispuestos a darme para que yo os lo entregue? Y ellos le pesaron treinta piezas de plata.”

Los sacerdotes le pesaron  a Judas 30 monedas de plata como salario por traicionar a Jesús, tal como estaba predicho en la Biblia.

En Mateo 27:5-7 vemos como es que Judas después de haber traicionado a Jesús tuvo remordimientos de conciencia y arrojó el dinero de la traición en el templo, dinero que fue utilizado para comprar el campo del alfarero: “Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó. Y los principales sacerdotes tomaron las piezas de plata, y dijeron: No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, puesto que es precio de sangre. Y después de celebrar consejo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los forasteros.”

Podemos ver como las profecías se cumplieron al detalle en Jesús.

Otra profecía significativa es el abandono de Jesús por parte de sus discípulos.

En Zacarías 13:7 dice: “...Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas, y volveré mi mano contra los pequeños.” Esta profecía se cumplió en Marcos 14:27,50 donde dice: “Y Jesús les dijo: Todos vosotros os apartaréis, porque escrito está: ‘HERIRE AL PASTOR, Y LAS OVEJAS SE DISPERSARAN’.... Y abandonándole, huyeron todos.” 

Entrando a las profecías acerca de su juicio encontramos las siguientes:

En el Salmo 35:11 vemos que el Mesías sería acusado por falsos testigos: “Se levantan testigos malvados; de lo que no sé me preguntan.” Esto se cumplió en Mateo 26:59-61 cuando se presentaron falsos testigos para tratar de incriminar a Jesús: “Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.”

En Isaías 53:7 dice que el Mesías no hablaría delante de sus acusadores: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” Esto se cumplió en Mateo 27:12-14 cuando Jesús no habló palabras para defenderse delante de la gente que lo acusaba falsamente durante su juicio: “Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.”

Otras de las profecías muestran que el Mesías sería herido y magullado.

En Isaías 53:5 dice: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados.” Esto fue cumplido en Mateo 27:26 donde dice: “Entonces les soltó a Barrabás;  y habiendo azotado a Jesús,  le entregó para ser crucificado.”

Vamos viendo como se fueron cumpliendo una a una las profecías acerca del Mesías en la vida de Jesús.

Otra de las profecías trata con los insultos que recibiría el Mesías.

En el Salmo 22:7-8 podemos ver literalmente los insultos y burlas que hicieron de Jesús: “Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: se encomendó a Jehová; líbrele él; sálvele, puesto que en él se complacía.” Esto se cumplió en Mateo 27:39-43: “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios,  desciende de la cruz. De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.”

Otra profecía dice que sus pies y sus manos serían perforados:
      

El Salmo 22:16 dice: “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.” 

Estas profecías cumplidas muestran sin lugar a dudas que Jesús es quien dijo ser.