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miércoles, 5 de febrero de 2020

Entendiendo la Unción - Clase 3 - Los Oficios Ministeriales de Cristo el Ungido

Clase 3
Los Oficios Ministeriales de Cristo el Ungido


El hecho de que Jesús tuviese el Espíritu Santo en toda su plenitud hizo que el operase en los 5 oficios del ministerio quíntuple.

En Hebreos 3:1 podemos verlo operando en su ministerio de apóstol:

Hebreos 3:1
1  Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.

El significado más simple de un apóstol es: “uno que es enviado.”

Un apóstol es alguien que ha sido comisionado para hacer algo, para lo cual ha sido acreditado con credenciales.

En el oficio del apóstol se encuentran los otros 4 oficios ministeriales; el profeta, el evangelista, el pastor y el maestro; así que veamos primero su función como apóstol y luego los otros 4 oficios del ministerio quíntuple en la vida de Jesús.

Jesús fue enviado por Dios a la tierra con un propósito:

Juan 17:3
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero,  y a Jesucristo,  a quien has enviado.

Lucas 4:43
43  Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios;  porque para esto he sido enviado.

El vino para predicar el evangelio, que fue la razón para la cual fue ungido; pero tenía una misión mayor que era el morir por nosotros.

Juan 3:16
16  Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Jesús fue enviado con una misión específica al mundo. Así que cuando estuvo en la tierra Jesús cumplió su función como apóstol.

Otro oficio que el cumplió en la tierra es el de profeta.

Jesús mismo se llamó profeta durante su ministerio terrenal

Mateo 13:57
57  Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra,  sino en su propia tierra y en su casa.

Marcos 6:4
4  Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra,  y entre sus parientes,  y en su casa.

La gente de Israel también se dio cuenta y declaró que Jesús era un profeta:

Lucas 7:16
16  Y todos tuvieron miedo,  y glorificaban a Dios,  diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros;  y: Dios ha visitado a su pueblo.

Las señales que Jesús hacía eran demostración para la gente que Jesús era el profeta que Moisés había profetizado.

Juan 6:14
14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Juan 7:40
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

Moisés había profetizado en el Antiguo Testamento acerca del profeta que se iba ha levantar

Deuteronomio 18:15-19
15  Profeta de en medio de ti,  de tus hermanos,  como yo,  te levantará Jehová tu Dios;  a él oiréis;
16  conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea,  diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios,  ni vea yo más este gran fuego,  para que no muera.
17  Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18  Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos,  como tú;  y pondré mis palabras en su boca,  y él les hablará todo lo que yo le mandare.
19  Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre,  yo le pediré cuenta.

Jesús era ese profeta que ellos estaban esperando.

Un profeta tiene marcas específicas: en su ministerio se ven consistentemente 2 de los 3 dones de revelación, más el don de profecía, y la unción para enseñar o profetizar; además que también lo dones de poder se ven en este ministerio.

Jesús tuvo estas marcas dentro de su ministerio.

Por ejemplo, en Juan 4 podemos ver como uso la palabra de conocimiento para mostrar el estado marital de la mujer samaritana:

Juan 4:16-19
16  Jesús le dijo: Ve,  llama a tu marido,  y ven acá.
17  Respondió la mujer y dijo: No tengo marido.  Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
18  porque cinco maridos has tenido,  y el que ahora tienes no es tu marido;  esto has dicho con verdad.
19  Le dijo la mujer: Señor,  me parece que tú eres profeta.

La palabra de conocimiento, es la manifestación dada por el Espíritu Santo de una porción del conocimiento de Dios acerca de conocimientos pasados o presentes.

Eso fue lo que hizo con la mujer, lo dijo lo que le había pasado en su vida y su situación actual.

En Juan 7 podemos ver la manifestación de la palabra de sabiduría junto con el de profecía:

Juan 7:37-40
37  En el último y gran día de la fiesta,  Jesús se puso en pie y alzó la voz,  diciendo: Si alguno tiene sed,  venga a mí y beba.
38  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39  Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;  pues aún no había venido el Espíritu Santo,  porque Jesús no había sido aún glorificado.
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

La palabra de Dios es una porción acerca de la sabiduría de Dios concerniente ha hechos futuros, por lo general es condicional; y la profecía es un mensaje dado por el Espíritu Santo en lenguaje conocido por la persona que lo emite y los que los escuchan; la profecía es para edificar, exhortar y consolar.

En este pasaje Jesús estaba hablando de un tiempo en el futuro en que ríos de agua viva correrían del interior de los personas, Esto venía con una condición, los que creyesen tendrían esta experiencia en sus vidas.

Además fue un mensaje dado en lenguaje conocido por Jesús y por las personas que lo oían.

Pero también vemos como los dones de poder se manifestaron en su ministerio. Los dones de poder son: El don de fe, el don de operación de milagros y los dones de sanidades.

Juan 6:10-14
10  Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente.  Y había mucha hierba en aquel lugar;  y se recostaron como en número de cinco mil varones.
11  Y tomó Jesús aquellos panes,  y habiendo dado gracias,  los repartió entre los discípulos,  y los discípulos entre los que estaban recostados;  asimismo de los peces,  cuanto querían.
12  Y cuando se hubieron saciado,  dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron,  para que no se pierda nada.
13  Recogieron,  pues,  y llenaron doce cestas de pedazos,  que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.
14  Aquellos hombres entonces,  viendo la señal que Jesús había hecho,  dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Para la multiplicación de alimentos se necesitaros dos dones de poder: el don de fe y el don de operación de milagros.

El don de fe es una manifestación de fe especial que da el Espíritu Santo para recibir un milagro de Dios, es un don pasivo; mientras que el de operación de milagros es un don activo, es un don que hace algo, provoca una acción que rompe el curso natural de las leyes de la naturaleza.

Es interesante que la gente al ver estos dones en manifestación se dio cuenta de que Jesús era un profeta.

Como un dato adicional, Jesús también utilizo el tercer don de revelación, el discernimiento de espíritu en su ministerio. Este don no solo es ver demonios, sino ver espíritus en general.

Por ejemplo, en la transfiguración conversó con Moisés y Elías:

Mateo 17:1-5
1  Seis días después,  Jesús tomó a Pedro,  a Jacobo y a Juan su hermano,  y los llevó aparte a un monte alto;
2  y se transfiguró delante de ellos,  y resplandeció su rostro como el sol,  y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
3  Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías,  hablando con él.
4  Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor,  bueno es para nosotros que estemos aquí;  si quieres,  hagamos aquí tres enramadas: una para ti,  otra para Moisés,  y otra para Elías.
17:5  Mientras él aún hablaba,  una nube de luz los cubrió;  y he aquí una voz desde la nube,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia;  a él oíd.

Aquí está Jesús conversando con Moisés y Elías, y además se escuchó la voz de Dios.

En otras ocasiones vio demonios y también ángeles:

Marcos 1:12-13
12  Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
13  Y estuvo allí en el desierto cuarenta días,  y era tentado por Satanás,  y estaba con las fieras;  y los ángeles le servían.

Entonces vemos que en Jesús se manifestó el don de discernimiento de espíritus.

Podemos concluir que Jesús tuvo el oficio y la unción de profeta en su ministerio terrenal.

Otra faceta que tuvo Jesús en su ministerio terrenal fue la de evangelista.

La definición de evangelista es: “Una persona que anuncia el Evangelio; un mensajero de buenas nuevas.”

Jesús fue ungido para anunciar el evangelio.

Lucas 4:17-21
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Jesús fue ungido para predicarles el evangelio a los pobres.

La palabra predicar significa sencillamente anunciar, a diferencia de la palabra enseñar que significa explicar.

Es como cuando hacen una película, después de hacerla empieza la publicidad para que la gente vaya a verla, ese anuncio es la predicación.

Cuando una persona ve la película y sabe de lo que trata porque la vio, es como la enseñanza.

La prédica anuncia y la enseñanza explica.

Jesús se pasó parte de su ministerio predicando.

Marcos 1:14-15
14  Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
15  diciendo: El tiempo se ha cumplido,  y el reino de Dios se ha acercado;  arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Mateo 4:17
17  Desde entonces comenzó Jesús a predicar,  y a decir: Arrepentíos,  porque el reino de los cielos se ha acercado.

Jesús empezó su ministerio predicando el evangelio del reino de Dios.

Una parte primordial del ministerio del evangelista son los dones de poder y las sanidades y milagros.

El evangelista Raymond T. Richie decía: “Los milagros son la campana que Dios usa para atraer a la gente!

Las noticias del Ungido y su Unción fueron las “buenas noticias” o “evangelio” de la Iglesia Primitiva.

Cuando le a pidieron Pedro que predique por primera vez el mensaje del evangelio a los gentiles, lo primero que les dijo fue: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,  y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,  porque Dios estaba con él.”

Hechos 8:5-8
5  Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo.
6  Y la gente,  unánime,  escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe,  oyendo y viendo las señales que hacía.
7  Porque de muchos que tenían espíritus inmundos,  salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8  así que había gran gozo en aquella ciudad.

Cuando Felipe predicaba en Samaria acerca de Cristo (el Ungido y Su Unción); ellos escucharon y recibieron las buenas noticias acerca de que el Ungido y Su Unción habían venido a destruir los yugos de sus espaldas.

Desde el momento que lo recibieron, Dios lo confirmó, tal como lo había hecho en el ministerio de Jesús.

La unción es la presencia de Dios a través del Espíritu Santo. Como vimos en Lucas 4:18 y Hechos 10:38 la unción sobre Jesús venía del Espíritu Santo.

1 Juan 2:20, 26-27
20  Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.
26  Os he escrito esto sobre los que os engañan.
27  Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros,  y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe;  así como la unción misma os enseña todas las cosas,  y es verdadera,  y no es mentira,  según ella os ha enseñado,  permaneced en él.

La unción que hemos recibido de Jesús viene del Espíritu Santo. La unción es el poder y Espíritu de Dios para servirle en esta tierra. Jesús ha provisto la misma presencia de Dios del Espíritu Santo para cumplir nuestros ministerios terrenales que la que el tuvo en su ministerio terrenal.

La palabra “Cristo” no solo es otro nombre para Jesús; sino una referencia al Ungido y la Unción que estaba en Él y sobre Él. Igualmente, la palabra “cristianos” significa más que simples seguidores de Jesús.; significa “los ungidos”. La misma Unción destruidora de yugos que estaba sobre Jesús está disponible para nosotros.

Veamos nuevamente 1 Juan 2:27: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros,  y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe;  así como la unción misma os enseña todas las cosas,  y es verdadera,  y no es mentira,  según ella os ha enseñado,  permaneced en él.”

Esas últimas dos palabras también pueden traducirse “en ella”. Dicho de otro modo, la frase puede ser también una exhortación para que los creyentes permanezcan en el Ungido, Jesús, o que permanezcan en la unción. Ambas interpretaciones son correctas porque no puedes separar al Ungido de la unción Si tú estás en el Ungido, entonces tu estás en la unción.

Cada vez que encontramos un verso que usa la palabra Cristo en el Nuevo Testamento; debemos traducirlo como “el Ungido y Su Unción.”

Luego meditemos en la nueva revelación que trae este significado a cada porción de la Escritura.

Empecemos con los versos que dicen “en Cristo” o “por Cristo” y leámoslos así: “En el Ungido y Su Unción”, o “a través del Ungido y de su Unción.” Eso cambiara nuestras vidas.

Si estamos “en Cristo”, hay una unción para todo lo que hemos sido llamados ha hacer, sin importar que tan pequeño o grande sea el trabajo.

Otro aspecto de la unción sobre Jesús es la unción que tuvo como pastor cuando estuvo en su ministerio terrenal.

En Juan 10 él se llama a sí mismo como el buen pastor:

Juan 10:10-15
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.
11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas.
12  Mas el asalariado,  y que no es el pastor,  de quien no son propias las ovejas,  ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,  y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13  Así que el asalariado huye,  porque es asalariado,  y no le importan las ovejas.
14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen,
15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas.

Lo vemos a lo largo de su ministerio, el hecho del  cuidado y protección que tuvo por los suyos, y el cumplimiento de dar su vida por sus ovejas.

En 1 Pedro 5:4 dice: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores,  vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”

Esta frase, “Príncipe de los Pastores”, nos habla del rango de Jesús como el Pastor Principal o supremo.

Vine traduce la palabra usada de esta manera: Arquipoimen (ἀρχιποίμην) jefe de pastores (arque, jefe, príncipe; poimen, pastor). Se dice solo de Cristo (1 Pedro 5:4): «el príncipe de los pastores». Los griegos actuales lo utilizan para designar a jefes tribales.

Las diversas versiones de la Biblia lo traducen como: Pastor Supremo (Nueva Versión Internacional, Arcas y Fernández), Jefe de los Pastores (Biblia del Pueblo de Dios, Latinoamericana), Pastor Principal (Dios Habla Hoy, Versión Moderna, Kadosh), Arquipastor (Junemann) y Mayoral (Jerusalén, EUNSA).

Estas palabras nos dan una mayor idea de su rango entre los pastores como el Pastor Principal de la Iglesia.

En Hebreos 13:20 vemos a Jesús en función de su relación con los creyentes:

Hebreos 13:20
20  Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo,  el gran pastor de las ovejas,  por la sangre del pacto eterno.

Aquí Jesús es llamado en relación a nosotros como el Gran Pastor de las ovejas.

Finalmente vemos a Jesús en su ministerio como maestro.

Si vemos el ministerio de Jesús nos encontraremos que la mayor parte del tiempo se la pasó enseñando; vemos esto en enseñanzas abiertas como el Sermón del Monte o en grupos más pequeños como en el caso de Marta y María o las instrucciones que les da a sus discípulos durante la última cena.

En Mateo 9:35 vemos como parte importante del ministerio de Jesús era la enseñanza: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Eran 3 cosas las que hacía Jesús principalmente en su ministerio itinerante: “Y recorrió Jesús toda Galilea,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23).

Jesús se la pasaba enseñando, predicando y sanando a los enfermos.

En Marcos 6:6 vemos parte de su ministerio de enseñanza era para combatir la incredulidad de la gente que le impedía recibir lo mejor que Dios tenía para ellos: “Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.  Y recorría las aldeas de alrededor,  enseñando.”

La compasión de Jesús era lo que lo motivaba a enseñarle muchas cosas a la gente, en Marcos 6:34 podemos verlo claramente: “Y salió Jesús y vio una gran multitud,  y tuvo compasión de ellos,  porque eran como ovejas que no tenían pastor;  y comenzó a enseñarles muchas cosas.”

El amor de Jesús era lo que le motivaba para que saliera la unción del maestro en Él para enseñarles y sacarlos de la ignorancia espiritual en que se encontraban.

Sus palabras eran tales que la gente se admiraba de su doctrina (enseñanza).

Marcos 1:27
27 Y todos se asombraron,  de tal manera que discutían entre sí,  diciendo: ¿Qué es esto?  ¿Qué nueva doctrina es esta,  que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos,  y le obedecen?

Cerca de 60 veces en los Evangelios la gente se refirió a Jesús como maestro, tanto sus discípulos, como sus amigos, seguidores  y enemigos.

Un ejemplo es su encuentro con Nicodemo, que era un fariseo culto y reconocido, que lo reconoce como maestro de Israel.

Juan 3:1-2
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo: Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.

Otro caso es el del joven rico, quien llama a Jesús maestro bueno (Marcos 10:17).

Jesús mismo dijo de si mismo que era maestro:

Mateo 23:8, 10
8  Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo,  y todos vosotros sois hermanos.

Juan 13:13 
13 Vosotros me llamáis Maestro,  y Señor;  y decís bien,  porque lo soy.10  Ni seáis llamados maestros;  porque uno es vuestro Maestro,  el Cristo.

Podemos ver cómo es que Jesús mientras anduvo en la tierra operó en los 5 oficios del ministerio quíntuple.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Jesucristo - Cuarta Parte


Vida y Ministerio Terrenal de Jesús

¿Qué pasó en los “años perdidos” de Jesús? Nada especial.

“Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él” (Lucas 2:39-40).

Aquí vemos que Jesús regresó a su ciudad natal, Nazaret de Galilea, en la parte norte de Israel, luego de cumplirse todo lo estipulado por la ley.

Si vamos mas allá en la Biblia veremos que Jesús no se movió de Galilea, excepto los tiempos que la Ley estipulaba que debía viajar a Jerusalén.

“Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa” (Marcos 6:1-4).

Jesús creció y vivió en Nazaret, tomando la profesión de su padre, siendo carpintero. La gente lo conocía y estaban sorprendidos porque no había demostrado nada sobrenatural hasta que cumplió 30 años.

“Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Lucas 3:21-22).

Ese día fue el cambio, es el momento del inicio de su ministerio.

En Hechos 10:38 vemos la confirmación de esto: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

En los evangelios apócrifos (escondidos, ocultos) y otros escritos y tradiciones orales, dicen que Jesús hizo una serie de milagros en su niñez, pero vemos que las sanidades y milagros vinieron después de su bautismo con el Espíritu Santo. Recordemos que Jesús era conocido como carpintero, no como milagrero.

Además en Juan 2:1-11 dice que su primera señal (o milagro) fue el convertir el agua en vino en las bodas de Caná, que es un acontecimiento posterior a su bautismo con el Espíritu.

Otra cosa que podemos ver es que Jesús no hizo las sanidades y milagros por ser el Hijo de Dios, sino que el esperó ser lleno del Espíritu Santo para recién empezar ha hacerlos. Es decir, el hizo las sanidades y milagros como cualquier creyente lleno del Espíritu Santo y el poder de Dios.

Por eso es que Él dijo en Juan 14:12: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.”

Jesús es nuestro modelo, el ejemplo que debemos seguir.

Para entender el alcance del ministerio público o terrenal de Jesús, debemos darnos cuenta a quien fue enviado a ministrar. En Mateo 15:24 mientras hablaba con la mujer sirofenicia, Jesús dijo estas palabras: “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

El carácter universal de su ministerio vino con su muerte y resurrección, cuando el murió por los pecados de todos los hombres.

Por ese motivo, no es de sorprenderse la fuerte oposición de los judaizantes de la iglesia judía contra el mensaje de Pablo a lo largo del Libro de Hechos, acerca del carácter universal del ministerio, ya que ellos pensaron en primer momento que el evangelio era solo para los judíos (el caso de la conversión de Cornelio en Hechos 10 y 11), y luego la necesidad de circuncidarse y cumplir toda la Ley de Moisés para poder ser salvos (tema del Concilio de Jerusalén en Hechos 15 y la ocasión del libro de Gálatas).

Pero pasemos a lo que estamos viendo del ministerio público de Jesús.

En Mateo 9:35 vemos en que consistió el ministerio terrenal de Jesús: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Son tres cosas principales las que Jesús hizo:

1. Enseñar
2. Predicar
3. Sanar a los enfermos

Por ejemplo, los evangelios están llenos de las enseñanzas de Jesús, tenemos el Sermón del Monte (Mateo 5, 6 y 7); las parábolas (Marcos 4); o las enseñanzas que dio a sus discípulos en la última cena (Juan 13,14, 15 y 16), entre muchas otra más.

El enseñaba con tal autoridad que la gente podía ver la diferencia.

En Marcos 1:27 dice: “Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?”

En Mateo 7:28-29 dice: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Aun sus enemigos reconocían que su enseñanza era diferente a cualquier otra: “Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:45-46).

Otra cosa en cuanto a su enseñanza fue que su auditorio principal, a quien les enseñaba al detalle todas las cosas era a sus discípulos: “Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo” (Marcos 4:33-34).

Jesús no le enseñaba todo a la gente, solo lo que podían oír, es a sus discípulos a quienes les declaraba todo.

En cuanto a su predicación veamos lo que dice Lucas 4:16-21, cuando Jesús fue a Nazaret: “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Este pasaje, al inicio del ministerio de Jesús, nos dice que una parte primordial del ministerio terrenal de Jesús es la predicación de la Palabra de Dios.

Es interesante que Jesús cita esta profecía de Isaías 61:1-2, en la cual Él afirma que es el Mesías, cuando dice: “Hoy se cumple esta escritura delante de ustedes.”

Recordemos que Jesús empezó su ministerio predicando en la tierra de Zabulón y Neftalí tal como se había profetizado en Isaías 9:1-2: “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentios, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:12-17).

Jesús tuvo un ministerio de predicación.

Finalmente podemos ver que Jesús tuvo un ministerio de sanidades y milagros.

A lo largo de los evangelios podemos ver como la gente venia para oírle y recibir sanidad:

“Descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades” (Lucas 6:17).

En Mateo 8:16-17 dice: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”

Este ministerio de sanidades era una de las marcas del Mesías y este verso en particular es el cumplimiento de la profecía hecha en Isaías 53:4-5.

Podemos ver que Jesús tuvo un ministerio de sanidades.

Una cosa más para ver, en cuanto al ministerio público de Jesús, es que Él llamó discípulos en los cuales multiplicarse.

Desde el mismo llamado de Pedro y Andrés en Mateo 4:18-19, Jesús les estaba mostrando el carácter del ministerio al cual los estaba llamando, para alcanzar el mundo: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”

Vemos que en los tres años y medio de su ministerio público Jesús anduvo con sus discípulos por todos lados, enseñándoles en privado y dándoles ejemplo en público.

En Marcos 3:13-19 vemos el grupo principal de discípulos que llamó Jesús y el propósito te este llamado: “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.”

Aquí vemos el propósito del llamado de los doce:

1. Estar con Jesús
2. Enviarlos a predicar
3. Darles autoridad

Es interesante que el primer ministerio de los doce fuera estar con Jesús. Y es que para poder reproducirse en ellos, lo primero era instruirlos de una manera personal.

Lo segundo que hizo fue darles una misión, los envió a predicar.

Y lo tercero es darles la provisión, o los medios para cumplir con su misión, es decir. Les dio autoridad.

En el Libro de Hechos podemos ver lo bien que aprendieron su trabajo.