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sábado, 27 de junio de 2015

La Gracia de Dios y la Sanidad Divina



Tenemos sanidad incluida en la gracia de Dios.

En Efesios 2:8-9 dice que somos salvos por gracia por medio de la fe, y esto no es de nosotros porque es un don de Dios.

La palabra griega que se utiliza para "SALVOS" es SOZO, que no solo significa salvación eterna sino que tiene varios significados, entre los cuales se incluye la sanidad.

En la obra completa de Cristo en la cruz se incluye la sanidad.

Isaías 53:4-5
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Mateo 8:16-17
16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

1 Pedro 2:24
24 Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Nuestra sanidad divina no depende de lo que hagamos, nuestras oraciones o confesiones o pactos u ofrendes. Depende de una persona, JESUCRISTO y su obra en la cruz.

El precio de nuestra sanidad ya fue pagado, el don (o regalo) de nuestra sanidad ya nos fue dado por Dios.

Solo recibimos este don de Su gracia por medio de la fe.

Por sus llagas ya fuimos sanados.

viernes, 26 de diciembre de 2014

La Fe es la Respuesta a la Gracia de Dios

La Fe es la Respuesta a la Gracia de Dios


El libro de Romanos nos habla de la justificación, y bajo ese contexto general debemos leerlo. 

Los 2 primeros capítulos y la mitad del tercero muestran la incapacidad del hombre de alcanzar a Dios debido a que todos son pecadores. 

Luego, en uno de mis pasajes favoritos, Romanos 3:19-26, vemos que la justificación fue provista para TODO AQUEL QUE CREE, no para unos cuantos elegidos. Y como dice el verso 25, Dios lo puso como propiciación por medio de la fe en su sangre. 

Vemos entonces que hay una parte de Dios, enviar a Jesús a morir expiatoriamente por los hombres; y del hombre, el creer en la obra consumada de Jesucristo. 

En Romanos 4 vemos el caso de Abraham, Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia. 

Luego dice: Es por fe para que sea por gracia. 

La fe es la respuesta del hombre a la gracia de Dios. 

Pasemos a Efesios 2;8-9 brevemente. 

Por gracia somos salvos (la parte de Dios) 

Por medio de la fe (la parte del hombre) 

Y esto no es de vosotros pues es don de Dios (la salvación por gracia NO la fe) 

No por obras (las obras en contraposición a la gracia) 

De ahí vemos que la parte de Dios que la parte de Dios es la gracia y la parte del hombre del hombre es la fe. 

Lo que viene de Dios NO es la fe SINO la gracia. Fíjense que dice ES (singular) no SON (plural) don de de Dios. 

La fe es la respuesta a la gracia de Dios

martes, 16 de diciembre de 2014

Algunas Definiciones de la Gracia de Dios

Algunas Definiciones de la Gracia de Dios


Veamos ahora algunas definiciones de la Gracia:

1. Favor Inmerecido

Esto nos habla de un favor que no hemos ganado.

El problema con esta definición es que lagente se concentra en lo “inmerecido” por lo que se sienten tan indignos que fallan en recibir el favor. No lo merecemos pero es nuestro.


2. Las riquezas de Dios a nuestro favor a la cuenta de Cristo

Debemos contrastar la misericordia de la gracia.

La misericordia es no recibir lo que merecemos; la gracia es recibir lo que no merecemos.

La medida de la gracia es la diferencia entrelo que merecemos (el infierno) y lo que obtenemos (el cielo).

La gracia es Dios haciendo por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos.

La gracia es la suma total de todo lo que Dios hizo por nosotros en Cristo y que es administrado para nosotros por Su Espíritu.

La gracia es el poder de Dios actuando a favor nuestro basado en Su carácter.


3. El amor de Dios sin límites hacia nosotros

El amor de Dios no tiene límites ni condiciones y a través de Su gracia fluye libremente hacia nosotros sin que tengamos que hacer algo a cambio.

En 1 Juan 4:19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Su amor no depende de lo que hayamos hecho, ni siquiera que lo hayamos amado primero, ya que el dio la iniciativa, Él dio el primer paso para acercarse a nosotros.

En Juan 3:16 lo vemos clarísimo cuando dice:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”¿Qué padre dio jamás una prueba de tan grande exceso de amor a un hijo suyo, como las que dio Dios a los hombres al entregar a Jesús por nosotros?

Es por medio de la gracia que Dios puede derramar ese amor sin límites por nosotros. Como dice en Romanos 8:

Romanos8:32-39
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió; más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación,  o angustia,  o persecución,  o hambre, o desnudez,  o peligro,  o espada?
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

En ese gran amor nos proveyó todas las cosas para nosotros de manera incondicional sin que tengamos que ganarlo porque Cristo ya las ganó por nosotros.

Podemos estar seguros y confiados de que el amor de Dios está siempre disponible para nosotros sin importar lo que hagamos o que dejemos de hacer ya que nada nos podrá separar de ese gran amor de Dios.