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jueves, 21 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 4

Nuestra Comisión como Embajadores de Cristo


1 Corintios 9:16-17
16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.

Una comisión es el orden y facultad que se la da a una persona para que ejecute algo o trate un negocio; es un encargo que se le da a alguien, es un encargo que se ha confiado, una tarea que se ha encomendado.

Los embajadores de las naciones son comisionados para tratar con asuntos relativos de las naciones que pertenecen, sean en anuncios de guerra o de paz, de negocios o promoción siempre tienen un encargo que hacer en la nación a la cual han sido enviados.

Nosotros como embajadores de Cristo también hemos sido enviados con el encargo de llevar las buenas nuevas del evangelio a todas las personas de todas naciones del mundo

Lucas 24:44-49
44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros:  que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;
46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

Dios nos encomendó una Gran Comisión a todos los creyentes, es decir nos dio una misión aquí en la tierra.

En esta Gran Comisión nosotros somos testigos de la muerte y resurrección de Jesús a todas las naciones.

Tenemos un testimonio que llevar al mundo, un mensaje que predicar al mundo y es que Cristo murió y resucito trayendo salvación a todos los hombres.

Marcos 16:15-16
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

La primera tarea de todo creyente que es ir y predicar el Evangelio a todas las personas.

En 1 Timoteo 2:4 podemos ver cuál es el deseo es el deseo de Dios acerca de la gente que vive en el mundo: “Él cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Ese es el deseo máximo de Dios, Dios quiere la salvación de la gente, que la mayor cantidad de personas vengan al conocimiento de Cristo.

Desde hace más de 30 años que he conocido a Jesús he visto un cartel por todos lados: “Cristo viene pronto, prepárate.”

Pero Cristo aún no regresa, ¿por qué?

En 2 Pedro 3:9 nos da la clave: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

El corazón de Dios está por la gente, su deseo más profundo es la salvación de todos los hombres, es por eso que nos ha encomendado esta Gran Comisión, ir a todo el mundo, hasta las partes más distantes de la tierra predicando el glorioso evangelio del Señor Jesucristo.

1 Corintios 2:1-2
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

Aquí Pablo nos muestra que es necesario que les prediquemos acerca de Jesucristo crucificado, es decir, la obra completa y terminada de Cristo en la cruz que trajo la redención a todos los hombres.

Cuando Jesús dijo “Consumado es,” en Juan 19:30, “la redención es cumplida; ‘El ha acabado la transgresión, y hecho reconciliación por la iniquidad, e introducido la justicia eterna, y sellado la visión y profecía, y ungido un lugar santísimo’. El ha inaugurado el reino de Dios y dado nacimiento a un mundo nuevo” (Jamieson, Fausset, Brown).

La obra completa, consumada y terminada de Cristo ya está disponible a todos los hombres; por ese motivo tenemos un nuevo mensaje: Jesucristo y su obre terminada por nosotros.

En 2 Corintios 5:17-21 Pablo nos habla más claramente de este nuevo mensaje:
 
2 Corintios 5:17-21
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Ahora que estamos en Cristo, tenemos un nuevo mensaje para el mundo, el mensaje de la reconciliación, este mensaje es bien sencillo, Dios ya no tiene nada contra el hombre; ya no le toma en cuenta sus pecados; Jesús ya se hizo pecado por nosotros para que podamos ser justos delante de Él.

Nuestros pecados ya no son impedimento para acercarnos a Dios; debido a que por medio de la obra terminada de Cristo en la cruz, ahora podemos acercarnos libremente a la presencia de Dios.

Nuestra salvación ya no depende de Dios debido a que ya nos proveyó el medio para recibir la vida eterna por la muerte de Cristo en la cruz, donde Él canceló el precio de nuestra redención, ahora la salvación depende del hombre mismo, si acepta o rechaza la oferta que Dios le hace: “¿Aceptarás el regalo gratuito que Te di por medio del sacrificio de Jesús en la cruz?”


En esto consiste la Gran Comisión, en llevar el mensaje de la reconciliación a todos los hombres, dándoles la oportunidad que reciban libre y gratuitamente la salvación que Dios ya proveyó para ellos por medio de la obra terminada de Cristo.


Vea cambien:

Evangelizando con Resultados - 3


Evangelizando con Resultados - 1

viernes, 15 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 3


Hay varias características que tiene un embajador de Cristo, citemos algunas de ellas.

(1) Los embajadores son escogidos y Dios nos escogió en Cristo para ser sus representantes.

En 1 Tesalonicenses 2:4 vemos que Dios nos ha confiado el Evangelio para que lo prediquemos: “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio,  así hablamos;  no como para agradar a los hombres,  sino a Dios,  que prueba nuestros corazones.”

La Versión Arcas y Fernández lo pone de este modo: “Dios nos ha juzgado dignos de confiarnos su mensaje de salvación.”

Dios nos ha juzgado como dignos de confianza y nos ha encomendado Su Evangelio y nos hizo Sus representantes, dándonos una misión en la tierra, lleva el mensaje de la reconciliación al mundo.

(2) A los embajadores se les protege.

Un embajador debe ser ciudadano de la nación que representa, y nosotros como cristianos somos ciudadanos del cielo.

Filipenses 3.20
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

La nación suple a sus embajadores de todo lo necesario y está lista para protegerlos. De la misma manera, siendo ciudadanos del cielo, Cristo suple todas nuestras necesidades y nos protege en todo momento.

Hebreos 13:5-6
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

(3) A los embajadores se les considera responsables.

Los embajadores representan a sus países y dicen lo que se les instruye. Saben que un día rendirán cuenta de su trabajo.

(4) A los embajadores se les llama de regreso si se declara guerra.

Dios todavía no ha declarado guerra a este perverso mundo, pero un día lo hará.

1 Tesalonicenses 1:10
10 Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Hay un día venidero de la ira en que Dios juzgará a los malos, pero los cristianos serán llevados a su hogar antes de que llegue ese día.

1 Tesalonicenses 5:1–11
1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones,  no tenéis necesidad,  hermanos,  de que yo os escriba.
2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
3 que cuando digan: Paz y seguridad,  entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina,  como los dolores a la mujer encinta,  y no escaparán.
4 Mas vosotros,  hermanos,  no estáis en tinieblas,  para que aquel día os sorprenda como ladrón.
5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día;  no somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Por tanto,  no durmamos como los demás,  sino velemos y seamos sobrios.
7 Pues los que duermen,  de noche duermen,  y los que se embriagan,  de noche se embriagan.
8 Pero nosotros,  que somos del día,  seamos sobrios,  habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor,  y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira,  sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos,  o que durmamos,  vivamos juntamente con él.
11 Por lo cual,  animaos unos a otros,  y edificaos unos a otros,  así como lo hacéis.

Nosotros, los creyentes, los embajadores de Dios, no atravesaremos la tribulación.

Nuestro mensaje como iglesia es de reconciliación: Dios reconcilió al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y ha provisto la salvación para todos los que crean en su Hijo. Nuestro mensaje no es de reforma social sino de regeneración espiritual. Representamos a Cristo al invitar al perdido a que le reciba.

Todos los creyentes somos embajadores, sea que aceptemos la comisión o no. Como Cristo dijo en Juan 20:21: “Como el Padre me envió, así también yo os envío;” así que tomemos nuestro lugar y anunciemos el Evangelio.


Vea cambien:

Evangelizando con Resultados - 1


martes, 12 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 2

Evangelizando con Resultados - 2

2 Corintios 5:17-21 
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Tú y yo como creyentes hemos sido llamados a un ministerio, el ministerio de la reconciliación. 

La palabra ministerio es un servicio o tarea encomendada, a los creyentes se nos encomendó el mensaje de la reconciliación.

Este mensaje es bien sencillo, Dios reconcilió consigo mismo al mundo por medio de la obra de Cristo en la cruz; es decir, Dios ya no tiene nada contra el hombre, ahora el hombre tiene plena libertad para entrar a la presencia de Dios.

Hebreos 10:19
19  Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.

Ya no hay nada que impida al hombre entrar en la misma presencia Dios, solo debe entrar con confianza al mismo lugar donde Dios habita, a su misma presencia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Franklin Delano Roosevelt era presidente de los Estados Unidos.

Cierto día, en que había una gran cantidad de personas que estaban en su oficina tratando de entrevistarse  con él, un niño de cuatro años pasó corriendo y se metió en su despacho. El presidente cerró la puerta y se quedó media hora con el niño. 

La gente en la oficina empezó a protestar, pues algunos habían estado esperando  durante varias horas.

Al oírlos, la secretaria del presidente les dijo que no se quejasen tanto, pues el niño que había pasado era el nieto del presidente.

Nosotros como hijos de Dios tenemos plena libertad ahora para entrar a la presencia de Dios, y todo esto gracias a la obra completa de Cristo en la cruz, la cual permitió que estuviésemos reconciliados con Dios.

Como dice Romanos 5:8, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Es esa obra de amor de Dios en la que el hombre recibió su reconciliación con Dios, Dios ya no tiene nada contra el hombre, sus pecados ya fueron lavados por la sangre de Cristo; Dios ya no se los toma en cuenta más.

Lo más triste es que mucha gente está yéndose al infierno teniendo sus pecados ya perdonados, es por eso que Dios nos dio este maravilloso mensaje de la reconciliación, para que el mundo pueda saber que ya es libre del pecado y que pueden venir libremente a Dios por la obra completa de Cristo en la cruz.

En 2 Corintios 5:20 podemos ver la labor que hoy tenemos como ministros de la reconciliación: “Así pues, somos embajadores en nombre de Cristo, que es como si Dios os hablase por medio de nosotros. Por tanto, en el nombre de Cristo os rogamos que aceptéis la oferta de reconciliaros con Dios”(Versión Castillian).

Cuando recién me convertí conocí un joven muy alegre a quien llamábamos Polito, un día el me dio su tarjeta en la que decía: “Álvaro Pérez – Embajador”.

Le dije: “Wow, ¿Cómo una persona tan joven puede ser embajador”; el me respondió: “En 2 Corintios 5:20 dice que somos embajadores de Cristo.”

Eso se me quedo grabado desde ese momento, soy un embajador de Cristo.

Un embajador es un ministro público que goza de varias preeminencias, en especial el hecho de que se le considera como representante de la persona misma del jefe del estado que lo envía y acredita cerca del de otra potencia extranjera.

En Romanos 10:14-15 dice: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”

Nuestro mensaje como embajadores de Cristo es el evangelio; que Jesús ya pagó el precio de nuestra paz en la cruz; Dios ya no estaba en guerra contra los pecadores; los pecadores ahora pueden creer y ser salvos.