jueves, 24 de marzo de 2016

LA CRUCIFIXIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO

LA CRUCIFIXIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO

(Dr. C. Truman Davis)


Hace algunos años me interese en los aspectos físicos de la pasión o sufrimiento de Jesucristo cuando leí un relato de la crucifixión en el libro de Jim Bishop "El día en que murió Cristo".

De pronto comprendí que había tomado la crucifixión mas o menos por sentado todos estos años -que me había endurecido al horror, al familiarizarme muy livianamente con los tétricos detalles.

Finalmente se me ocurrió que como medico, ni siquiera sabia en verdad la causa inmediata de la muerte de Cristo.

Los escritores del evangelio no son de mucha ayuda en este sentido.

Como la crucifixión y los azotes eran tan comunes en los tiempos en que ellos vivían, sin duda consideraban que una descripción detallada era innecesaria.

Por ese motivo solo tenemos las breves palabras de los evangelistas.

"Pilatos...entrego a Jesús después de azotarle, para que fuese crucificado." (Marcos 15:15)

A pesar del silencio del relato del evangelio sobre los detalles de la crucifixión de Cristo, muchos han examinado este tema en el pasado.

En mi estudio personal del hecho desde el punto de vista medico, estoy en deuda especialmente con el Dr. Pierre Barbet, cirujano francés que hizo investigaciones históricas y experimentales y escribió extensamente sobre el tema.

El intento de examinar el infinito sufrimiento físico y espiritual del Hijo de Dios encarnado al efectuar la redención por los pecados del hombre caído, esta mas allá del alcance de este articulo.

Sin embargo, los aspectos fisiológicos y anatómicos de la pasión del Señor se pueden examinar con cierto detalle.

¿Que fue lo que el cuerpo de Jesús de Nazaret en verdad soporto durante esas horas de tortura ?


EL MÉTODO DE LA CRUCIFIXIÓN

Aparentemente el primer uso que se conoce de la crucifixión fue entre los persas. Alejandro y sus generales introdujeron la practica al mundo mediterráneo, a Egipto y a Cartago. Los romanos evidentemente aprendieron la técnica de los cartaginenses y, como ocurrió con casi todo lo que los romanos hicieron, rápidamente desarrollaron un alto grado de eficiencia y habilidad en ejecutarlo.

En la literatura antigua se describen varias innovaciones y modificaciones. Solo unas pocas tienen alguna importancia aquí. La porción vertical de la cruz, o "stipes", podía tener el travesaño o "patíbulo" colocado dos o tres pies debajo de la parte superior . Esta es la que consideramos hoy como el formato típico de la cruz, llamada cruz latina.

La forma común usada en tiempos de Jesús era la cruz "tau", con forma de "T". En esta cruz el patíbulo se ubicaba en una ranura en lo alto del madero vertical. Hay excelente evidencia arqueológica de que fue en este tipo de cruz que crucificaron a Jesús.

El madero vertical generalmente permanecía enterrado en el lugar de ejecución. El condenado era obligado a cargar el patíbulo, que aparentemente pesaba 50 Kg., desde la prisión hasta el lugar de ejecución. Sin tener ninguna prueba histórica o bíblica, sin embargo, los pintores del medioevo y del renacimiento nos han dado una imagen de Cristo cargando toda la cruz. Muchos pintores y escultores de crucifijos también cometen el error de mostrar los clavos atravesándole las palmas de las manos.

Los relatos históricos de los romanos y el trabajo experimental han demostrado que los clavos eran clavados entre los pequeños huesos de las muñecas. Los clavos a través de la palma de la mano cortarían y se safarian entre los dedos, al sostener el peso de un cuerpo humano. Esta mala interpretación pudo haber venido de un error de comprensión en las palabras de Jesús a Tomas: "Mira mis manos".

Los anatomistas antiguos y modernos, sin embargo, siempre han considerado que la muñeca es parte de la mano.


GETSEMANI

De los diversos aspectos del sufrimiento inicial, el que es de particular interés fisiológico es el sudor de sangre. Es interesante notar que el medico -San Lucas- es el único evangelista que menciona este acontecimiento. Dice: "Y estando en agonía, oraba mas intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caian hasta la tierra." (22:44)

Aunque es muy raro, el fenómeno de la hematidrosis o sudor de sangre, esta bien documentado.

Bajo una gran tensión emocional los frágiles capilares de las glándulas sudoríparas se rompen mezclándose así el sudor con la sangre. Este proceso de por si podría haber producido marcada debilidad y posiblemente una conmoción.

Aunque la traición y arresto de Jesús son porciones importantes de la historia de la pasión, el próximo suceso en la narración, que es significativo desde una perspectiva medica es su juicio ante el sanedrín y Caifas, el Sumo Sacerdote. aquí se le infligió el primer trauma físico: un soldado le propino una bofetada por permanecer en silencio cuando Caifas lo interrogaba.

Ddespués, los guardias del palacio le colocaron una venda en los ojos y burlonamente lo provocaron con palabras groseras a que los identificara al pasar cada uno delante de el, lo escupieron y le dieron golpes en el rostro.


ANTE PILATO

Temprano por la mañana, magullado y amoratado, deshidratado y exhausto por una noche en vela, llevaron a Jesús de un lado al otro de Jerusalén, al pretorio, que estaba en el fuerte Antonia -el asiento del gobierno del Procurador de Judea- Poncio Pilato.

Estamos familiarizados con la decisión de Pilato de tratar de pasarle la responsabilidad a Herodes Antipas, el Tetrarca de Judea. Aparentemente Jesús no sufrió ningún maltrato físico a manos de Herodes y fue devuelto a Pilato, quien, en respuesta al clamor de la plebe, da la orden de que Barrabas fuera soltado y condeno a Jesús a ser azotado y crucificado.

Los judíos tenían una antigua ley que prohibía mas de 40 azotes. Los fariseos, que siempre se aseguraban que la ley fuese estrictamente observada, insistían en que se administraran solo 39 azotes; en la eventualidad de un error en recuento, se aseguraban permanecer dentro de la ley.

El prisionero era despojado de sus ropas y sus manos atadas a un poste por encima de la cabeza. El legionario romano se adelantaba con el "flagelo" en su mano. Este era un látigo corto con varias lonjas de cuero con dos bolitas de plomo cerca del final cada una. El pesado látigo se descargo con toda la fuerza una y otra vez sobre los hombros, espalda y piernas de Jesús.

Al principio las lonjas con peso adicional solo le cortaban la piel.

Luego, al continuar los golpes, cortaban mas profundamente dentro del tejido subcutáneo, produciendo primero una herida sangrante de los capilares y venas de la piel y finalmente la sangre brotaba abundantemente de arterias de las capas musculares más profundas.

Las bolitas de plomo primero le produjeron grandes y profundos hematomas o marcas que cos los siguientes azotes se abrieron.

Finalmente la piel de la espalda colgaba en largas lonjas y toda el área era una masa irreconocible de tejido desgarrado que sangraba.

Cuando el centurión que estaba a cargo determinaba que el prisionero estaba casi muerto, detenía los azotes.


BURLA

El desfalleciente Jesús fue luego desatado y dejado caer como un fardo en el empedrado mojado con su propia sangre. Los soldados vieron a este judío provinciano que pretendía ser rey como un hazmerreír.

Le arrojaron un manto sobre los hombros y le pusieron una vara en la mano por cetro. Aun necesitaban una corona para hacer su parodia completa.

Utilizaron ramitas flexibles llenas de largas espinas y las trenzaron formando una tosca corona. La colocaron a presión en su cuero cabelludo y nuevamente sangro abundantemente, cuando las púas perforaron el propio tejido vascular.

Después de burlarse de Él y abofetearle, los soldados le arrebataros la vara de la mano y le golpearon en la cabeza incrustando las púas mas profundamente en su cuero cabelludo.

Finalmente se cansaron de su diversión sadistica y le quitaron con violencia el manto de la espalda.

El manto ya se había adherido a los coágulos de sangre y suero de las heridas y al ser quitado como cuando un vendaje quirúrgico se quita al descuido, le causo un dolor insoportable y las heridas comenzaron a sangrar otra vez.


GÓLGOTA

El pesado patíbulo de la cruz fue atado sobre sus hombros.

La procesión del condenado Cristo, dos malhechores y el piquete de ejecución de soldados romanos encabezados por un centurión comenzó su lenta marcha por la ruta que hoy conocemos como "La Vía Dolorosa".

A pesar de los esfuerzos de Jesús para caminar erguido, el peso del madero junto con el espasmo producido por la perdida de sangre era demasiado.

Tropezó y cayo clavándosele el tosco madero en la piel lacerada y músculos del hombro. Trato de levantarse pero los músculos humanos habían sido llevados mas allá de su tolerancia.

El centurión, ansioso de proseguir con la crucifixión, eligió a un fornido africano del norte que miraba -Simón de Cirene- para llevar la cruz.

Jesús lo seguia sangrando aun y transpirando el frió y pegajoso sudor del espasmo.

La marcha de unos 600 metros desde el Fuerte Antonia al Gólgota fue finalmente completada y el prisionero volvió a ser desnudado excepto por el taparrabo que se les permitía a los judíos.

Comenzó la crucifixión: se le ofreció a Jesús vino mezclado con mirra, una suave mezcla analgésica para aliviar el dolor. Rehusó la bebida.

A Simón se le ordeno dejar el patíbulo en el suelo y derribaron a Jesús de espaldas con sus hombros contra la viga.

El legionario le palpo la hendidura por delate de la muñeca y perforo con un pesado clavo cuadrado de hierro forjado la muñeca clavándolo en la madera.

Se paso rápidamente al otro lado y repitió la operación, cuidando de no extender demasiado el brazo permitiéndole cierta flexión y movimiento.

El patíbulo era luego alzado y calzado al tope del madero vertical y el "titulo" donde se leía "Jesús de Nazaret, Rey de los judíos", fue clavado en su lugar.

El pie izquierdo era presionado hacia atrás contra el derecho.

Con ambos pies extendidos con los pies hacia abajo, se clavaba un clavo a través de ambos arcos dejando las rodillas flexionadas moderadamente.

La victima estaba ahora crucificada.


EN LA CRUZ

Cuando Jesús lentamente se deslizo hacia abajo hasta colgar, con el mayor peso depositado en los clavos de las muñecas, un dolor ardiente agudísimo se disparo a lo largo de los dedos y hacia arriba por los brazos hasta explotar en el cerebro.

Los clavos de las muñecas presionaban los nervios medios que son fibras nerviosas troncales que atraviesan el centro de la muñeca y de la mano.

Al empujarse hacia arriba para evitar este tormento por estiramiento, colocaba todo su peso sobre el clavo que atravesaba los pies.

Nuevamente se producía una agonía de dolor ardiente al desgarrar el clavo los nervios entre los huesos metatarcicos de los pies.

A este punto se producía otro fenómeno: al fatigarsele los brazos grandes oleadas de calambres le pasaban por los músculos engarrotandolos en profundo dolor punzante que no cedia.

Con estos calambres se producía la incapacidad de impulsarse hacia arriba.

Al colgar de los brazos los músculos pectorales, grandes músculos del pecho, se paralizaban y los músculos intercostales, pequeños músculos entre las costillas, no podían actuar.

Se podía inhalar aire a los pulmones pero no se podía exhalar. Jesús luchaba por elevarse para tener al menos un pequeño respiro.

Finalmente el nivel de dióxido de carbono de los pulmones y del torrente sanguíneo aumentaba y los calambres se atenuaban parcialmente.

En forma espasmódica Jesús podía elevarse hacia arriba para exhalar e inhalar oxigeno vivificante.

Fue sin duda en estas ocasiones que pronuncio las siete breves oraciones que fueron registradas.

La primera mirando a los soldados romanos jugándose su manto de una sola pieza a los dados:

"Padre perdónalos porque no saben lo que hacen"

La segunda al malhechor penitente:

"Hoy estarás conmigo en el paraíso"

La tercera, mirando a Maria su madre dijo:

"Mujer, he ahí tu hijo"

Y luego, vuelto hacia el aterrorizado adolescente Juan, traspasado de dolor-el amado apóstol Juan- dijo:

"He ahí tu madre"

El cuarto clamor es el comienzo del Salmo 22:

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

Sufrió horas de dolor ilimitado, ciclos de calambre que producían desgarradoras torceduras, asfixia parcial intermitente y dolor ardiente al desgarrársele tejido de su espalda lacerada debido a su movimiento hacia arriba y hacia abajo contra el rugoso madero de la cruz.

Después empezó otra agonía: un dolor profundo como si se le hundiera el pecho, mientras el pericardio -la bolsa que rodea el corazón-, lentamente se llenaba de suero y comenzaba a comprimir el corazón.

La profecía del Salmo 22: 14 se estaba cumpliendo:

"Soy derramado como agua y todos mis huesos están descoyuntados; mi corazón es como cera; se derrite en medio de mis vísceras."


MUERTE

Todos estamos familiarizados con los detalles finales de la ejecución de Jesús. 

Para que no se profanase el sábado, los judíos solicitaron que se diera fin a los condenados y fueran sacados de las cruces. 

El método común de terminar una crucifixión era por "crurifragio" (cruris: piernas y fragere: romper) o sea la fractura de los huesos de las piernas. 

Esto le impedía a la victima empujarse hacia arriba y la tensión de los músculos del pecho no se podía aliviar: la asfixia sobrevenia con rapidez. 

Las piernas de los dos malhechores fueron fracturadas, pero cuando los soldados se acercaron a Jesús vieron que esto era innecesario.

Aparentemente para asegurarse doblemente de que estaba muerto, el legionario le clavo la lanza entre las costillas hacia arriba a través del pericardio llegando al corazón. 

Juan 19: 34 dice: "Inmediatamente brotaron sangre y agua". 

De modo que se produjo un escape del fluido acuoso de la bolsa que rodea el corazón y la sangre del interior del corazón. 

Esta es una evidencia post-mortem bastante concluyente de que Jesús murió, no de la muerte común de crucifixión -por asfixia- sino de falla cardiaca, debido al espasmo y compresión del corazón por el liquido acumulado en el pericardio.


RESURRECCIÓN

En estos hechos hemos dado un vistazo al colmo de la maldad que el hombre puede exhibir contra su prójimo y hacia Dios. 

Esta es una horrible visión y probablemente nos deje desanimados y deprimidos.

Pero la crucifixión no fue el fin de la historia. 

Cuan agradecidos podemos estar de que tenemos una continuidad -un vistazo a la infinita misericordia de Dios para con el hombre- el don de la redención, el milagro de la resurrección y la expectativa de la mañana de Pascua.

sábado, 19 de marzo de 2016

La Gracia y el Pecado

La Gracia y el Pecado


Hace años una pastor amigo mío decía que no se debía predicar de la justicia de Dios (justificación) porque era darle licencia para pecar a la gente, y usaba el ejemplo de una hermana que se aprovechaba de esa verdad para vivir una vida licenciosa.

Lo curioso es que después de 30 años se utiliza ese mismo argumento para hablar del pecado y la gracia de Dios.

Dicen: "El enseñar de la gracia de Dios es darle a la gente licencia para pecar."

El mismo argumento se lo dijeron a Pablo, cuanto más a nosotros el día de hoy.

En Romanos 3:8 dijo: "¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?"

Como dice mi Pastor Jim Andrews: "La enseñanza de la gracia de Dios muestra lo que hay en el corazón del hombre."

Pero la verdad es que los cristianos no necesitan una licencia para pecar, en mis casi 36 años de creyente he visto que los creyentes pecan sin necesidad de ella. Lo he visto en toda clase de iglesias y denominaciones.

Pablo nos dice respecto a la gracia y el pecado en Romanos:

Romanos 6:1-2
1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

La gracia de Dios siempre es abundante para nosotros pero eso no es una excusa para pecar; no podemos echarle la culpa a la gracia ni a ninguna otra doctrina bíblica de nuestras decisiones en la vida.

La gracia hace algo diferente en cuanto al pecado, todo lo contrario a una licencia:

Tito 2:11-14
11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

La gracia nos enseña a renunciar al pecado y vivir de manera correcta en este mundo.

Así que no le estemos echando la culpa a la gracia del pecado porque lo que en realidad hace es darnos solución para el pecado.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Fe y Gracia, Mano a Mano

Fe y Gracia, Mano a Mano


Romanos 4:13-16
13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

Es sorprendente como la gente separa la fe y la gracia como si fueran dos grandes enemigos.

La fe y la gracia no están divorciadas, es por fe para que sea por gracia.

Cuando hablamos de la salvación vemos como trabajan juntas.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Vemos aquí que tanto la gracia, como la salvación, como la fe, vienen de Dios.

La gracia es el amor de Dios sin límites hacia nosotros, es Su favor inmerecido.

La salvación viene de parte de Dios por la obra terminada de Jesucristo.


La fe viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

Entonces vemos que la gracia y la fe van de la mano para recibir la salvación que viene de Dios.

Y nuevamente en Romanos 4:16: "Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros."



Tomado de mi blog Gracia Extrema

martes, 15 de marzo de 2016

Una nueva forma de ver las cosas

Una nueva forma de ver las cosas


Romanos 4:1-5 (Biblia Expandida de Fe)
1 ¿Y desde el punto de vista humano qué diremos que halló Abraham, nuestro antepasado y padre según la carne?
2 Si él hubiera sido justificado (declarado inocente y hecho justo) por las obras tendría de qué enorgullecerse y jactarse, pero no delante de Dios.
3 Porque, ¿qué dice la Escritura?: Abraham le creyó a Dios y esto le fue atribuido, imputado y tomado en cuenta como justicia (fue declarado inocente y hecho justo).
4 Ahora bien, al que trabaja no se le paga el salario como un regalo, sino como una obligación que se le debe, es decir, no se le reconoce como gracia sino como deuda.
5 En cambio, al que no hace nada, sino que cree en aquel que justifica (declara inocente y hace justo) al impío, se le tiene en cuenta la fe para su justificación (ser declarado inocente y hecho justo).

En este pasaje encontramos una gran realidad en cuanto a la gracia de Dios y es que es gratis.


Pablo pregunta: "¿Que consiguió Abraham con la carne o esfuerzos humanos?"

La Biblia The Message (El Mensaje) lo pone así: "Entonces, ¿cómo encajamos lo que conocemos de Abraham, nuestro primer padre en la fe, en esta nueva forma de ver las cosas?"

El hombre esta acostumbrado a conseguir las cosas por sus propios esfuerzos; inclusive la salvación la intentan obtener por un sistema de obras a través de la ley o las buenas acciones.

Pero que nos muestra Abraham con esta "nueva forma de ver las cosas."

Si él se hubiera justificado ante Dios por su propio esfuerzo, hubiera conseguido la salvación por sus propios méritos y podría jactarse de haberlo logrado por si mismo.

En Efesios 2:9 dice: "No por obras para que nadie se gloríe."

En la parábola del fariseo y el publicano vemos:

Lucas 18:9-14
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

El fariseo pensaba que el cumplimiento de la ley y sus propios esfuerzos le darían los méritos necesarios para ser justificado; pero el que fue justificado fue el publicano que no se acercó en sus propios méritos sino en la justificación que solo Dios puede dar.

No depende de nosotros sino de Dios.

Que dice la Biblia: "Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia."

Luego nos da una analogía del trabajo; ninguno de los que trabajamos lo hacemos gratis, esperamos recibir el sueldo pactado con el empleador.

Si la salvación fuera por nuestras obras entonces lo que recibiríamos es un pago de Dios por nuestras buenas acciones; y si pudiéramos pagar por nuestra salvación, ¿por qué murió Cristo?

Ya no sería salvación por gracia sino salvación por deuda.

El versículo 5 dice: "En cambio, al que no hace nada, sino que cree en aquel que justifica (declara inocente y hace justo) al impío, se le tiene en cuenta la fe para su justificación (ser declarado inocente y hecho justo)."

En esta nueva forma de ver las cosas que nos muestra Abraham, no tenemos que hacer nada para ser justificado; no tenemos que cumplir la ley ni seguir un sistema de obras para ser justificados, lo único que tenemos que hacer es lo que hizo Abraham, sencillamente creerle a Dios.

Nuestras acciones no nos dan mérito ante Dios, lo que nos da mérito es la fe en la obra completa de Cristo Jesús. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Estoy Desnudo

Estoy Desnudo


Filipenses 3:3-7
3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte

Pablo tenia muchas cosas de que gloriarse, no solo su raza, su religión, su familia, su caminar intachable, cosas que aparentemente podían justificarlo ante Dios.

Pablo vivía en un sistema de obras por medio de las cuales intentaba agradar a Dios, pero como vemos eso lo tomó por basura a fin de conocer a Jesucristo.

Pablo tuvo que desnudarse de su propia justicia (que era por medio de sus obras) y vestirse de la justicia que viene por la fe de Jesucristo.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Nosotros tampoco podemos acercarnos a Dios por medio de nuestras acciones, no somos salvos por medio de nuestras obras, sino por la gracia de Dios.

Debemos dejar de lado el sistema de obras en el que hemos vivido toda nuestra vida para alcanzar el cielo.

He escuchado gente que me dice: "Estoy trabajando para mi salvación"; siempre les pregunto: "Y, ¿cuándo te jubilas?"

Ellos piensan que por medio de sus obras y buenas acciones lograran la salvación deseada, pero no lo consiguen, pues no es un asunto de obras sino de fe en Jesucristo.

Debemos entender que no somos nosotros sino Dios por medio de la obra de Cristo en la cruz 

La salvación no depende de las cosas que haga el hombre, por muy buenas que sean, depende de la gracia de Dios que se manifestó por medio de la obra de Cristo en la cruz.

Así que desnudémonos de todas nuestras buenas obras y todo intento de agradar a Dios por medio de nuestras acciones y dependamos sencillamente de Dios, viniendo a Él por medio de la fe en Jesucristo.

sábado, 12 de marzo de 2016

Cristianos Bipolares

Cristianos Bipolares


Gálatas 3:1-5
1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?
2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?
3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?
4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.
5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Una de las cosas más interesante en este tiempo es encontrarme con los "cristianos bipolares"; por un lado creen que la salvación viene de Jesucristo pero por otro lado piensan que deben guardar la ley para mantenerse salvos.

Es decir su mente tiene dos polos, un polo es la fe en la obra de Cristo en la cruz y la otra se encuentra la ley de Moisés.

Pablo se encontró con este mismo problema en las iglesias de Galacia; él les había predicado claramente la obra de Cristo en la cruz pero ellos se habían ido tras la enseñanza de los judaizantes quienes enseñaban que para ser salvos había que circuncidarse y guardar toda la ley de Moisés.

En los grupos de facebook me encuentro con estas personas; creen que Cristo les salvó, pero piensan que no es suficiente, que es necesario guardar la ley para justificarse.

El día de hoy el énfasis no es tanto en la circuncisión sino en el decálogo o los diez mandamientos.

Pregunté en un grupo de facebook: ¿En qué lugar de la Biblia dice que los gentiles deben guardar los 10 mandamientos? Y ninguno pudo responder, escribieron muchas cosas o versículos fuera de contexto pero ninguno pudo responder. ¿Por qué? Porque en la Biblia no existe tal cosa como que los gentiles deben de guardar los 10 mandamientos.

¿Para quien fueron dados los 10 mandamientos?

Para responder esta pregunta debemos ir a Deuteronomio 5:

Deuteronomio 5:1-3
1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.

Moisés está en la última etapa de su vida, recordando lo que pasó hace 40 años cuando Israel salió de Egipto.

Les dice que Dios hizo un pacto con exclusivamente con ellos en Horeb. Un pacto que ni siquiera había hecho con sus padres (Abraham, Isaac y Jacob); sino como dice Moisés: "Con todos los que estamos vivos hoy."

Les está diciendo que este pacto era algo nuevo, algo que no existió antes, y les empieza a enunciar el pacto.

Entre los versos 4 y 21 vemos que ese pacto es lo que llamamos el decálogo o los diez mandamientos.

Veamos el verso 22: "Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí."

Estas leyes, que fueron escritas por el dedo de Dios en dos tablas de piedra fueron exclusivas para el pueblo de Israel.

Veamos lo que dice Pablo en Romanos:

Romanos 5:12-14
12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.
14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

Entonces vemos que hasta Moisés no hubo ley; la ley empezó con él, así que la ley tuvo un inicio; aunque también tuvo un fin.

Romanos 10:1-4
1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.
3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;
4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

Pablo está diciendo aquí que el pueblo de Israel aunque tenían celo de Dios no lo hacían correctamente, porque no tomaban en cuenta la justicia de Dios sino que procuraban establecer la suya propia mediante el cumplimiento de la ley, sin darse que el fin de la ley es Cristo.

Eso es lo que hacen muchos que se dicen cristianos hoy y que quieren justificarse ante Dios mediante el cumplimiento de la ley, están estableciendo su propia justicia por no entender que la ley llegó a su fin con Cristo.

Gálatas 3:19-26
19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.
20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.
21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

Vemos que la ley tuvo un propósito, fue añadida a causa de las transgresiones; pero también tuvo una terminación, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa.

La ley no está en contra de las promesas de Dios, pero la ley no puede dar vida, la ley lo encerró todo bajo pecado para que recibamos la promesa por la fe en Jesucristo.

Antes que llegase la fe estábamos confinados bajo la ley, es decir la ley fue como un ayo que nos llevó a Cristo.

Pero ahora que llego la fe (en Cristo) ya no tenemos la necesidad de un ayo, es decir, ya no tenemos necesidad de la ley.

Pero estos creyentes bipolares no entienden esto; la sangre de Cristo no fue suficiente, para ellos la cruz no fue suficiente, necesitan de la ley como un valor agregado.

El problema es que al hacer esto se ponen ellos mismo bajo maldición pues nadie es capaz de cumplir con la ley.

Gálatas 3:10-12
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Ellos mismo entran en la maldición de la ley porque esta exige que uno haga todo lo que está escrito en ella, sin fallar. y nadie puede. Sin darse cuenta de lo sencillo que es la solución.

Gálatas 3:13-14
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La solución es Cristo, Él ya nos redimió de la maldición de la ley, ya no tenemos que estar luchando para cumplir la ley para estar bien con Dios.

Esa maldición de la que nunca podíamos salir por nuestra imperfección en cumplir cabalmente toda la ley ha sido rota por la cruz de Cristo.

Deja yaesa bipolaridad y centra tu mente y todo tu ser en una sola persona Jesucristo.



Tomado de mi blog Gracia Extrema

viernes, 11 de marzo de 2016

Gracia Extrema

Gracia Extrema

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Durante años me la pase peleando contra la enseñanza de la gracia, no podía entender el hecho de que no tenía que hacer nada sino solamente creer.

Habiendo sido criado bajo el mensaje de fe, yo creía que mi fe, mi confesión, mis acciones correspondientes eran lo que me traería la respuesta de Dios.

Y si, funcionaba en cierta medida, pero me di cuenta de que estaba dependiendo de mi mismo más que de la obra terminada de Cristo Jesús en la cruz del calvario.



Ya no dependía tanto de lo que yo hiciese sino de la obra de Cristo, fue un gran cambio en mi modo de pensar.

La gracia de Dios me había dejado totalmente desnudo, tuve que despojarme de todas mis obras, que en si no eran malas pero eran basadas en mi propio esfuerzo, y empezar a depender totalmente de Cristo.

Esto es lo que hace la gracia extrema, ya no depender de ti sino de la obra de Cristo Jesús por ti.



Tomado de mi blog Gracia Extrema