domingo, 27 de marzo de 2022

"Estudios Avanzados de la Biblia" de E. W. Kenyon (Clase 3)


Capítulo 3
ACTUANDO LA PALABRA

EL CREER demanda acción, crea acción. El Asentimiento Mental admira, admite, pero no actúa. Actuar en la Palabra es dejar que Cristo actúe a través de ustedes. Actuar en la Palabra, entonces, le da a Dios una oportunidad. Dar a la Palabra su lugar es darle a Cristo Su posición de Señorío. El problema de creer se hace simple cuando sabemos que está actuando en lo que Dios ha hablado. "Todos, pues, los que oyen estas palabras mías y las hacen, se asemejarán a un hombre sabio, que edificó su casa sobre la roca, y descendió la lluvia, y vinieron los ríos, y los vientos soplaron y derribaron esa casa y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca" (Versión Estándar Americana).

"Todo aquel que oyere estas enseñanzas y actúe sobre ellas, se parecerá a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca" (Weymouth). (La "roca" es "hacer la Palabra". El que no hace la Palabra nunca se basa en una base sólida). "Y todo aquel que oyere estas palabras y no las haga, será comparado al hombre necio que edificó su casa Sobre la arena”. El oyente debe convertirse en un hacedor o bien toda la estructura que construye será destruida. Jesús lo ilustra. Nos hizo saber lo que realmente significa actuar en la Palabra.

El hombre sabio es el hacedor de la Palabra. El otro oye, pero no actúa sobre ella. Es un oidor del Conocimiento de los Sentidos. Es un asentidor mental. Él puede ser un esperanzador vago e indefinido, pero no es un hacedor. Él responde a la razón en lugar de la Palabra. Su vida espiritual está construida sobre la arena. Si tiene fe en cualquier cosa, es en el hombre, en lo que el hombre ha hecho... Ciencia, obras, organización, etc. Se puede saber si un hombre está construyendo sobre la arena o sobre la roca, notando si está practicando o no, si está actuando en la Palabra.

En Santiago 1:22-25 dice: "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo,  y se va,  y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace."

El auto-engañado

El que piensa que el conocimiento es todo lo que es necesario fallará. Es el hacedor de la Palabra, el hombre que la practica, la vive, camina en ella, que la edifica en su propia vida, a quien Dios honra. Hay un grave peligro de engañarnos a nosotros mismos. Conocemos la Palabra. Podemos estar familiarizados con el griego o el hebreo original. Podemos conocer la historia de la Palabra, pero todo eso es energía desperdiciada si no vivimos la Palabra, la practicamos. Cuando estás en un lugar difícil y necesitas dinero, te vuelves decididamente al Señor, porque sabes que "Mi Dios suplirá todas tus necesidades". Haz tomado tu lugar. Actúas como un verdadero creyente. En lugar de recurrir a los elementos mendigos del mundo, te vuelves al Padre.

O si un ser querido está enfermo, en vez de asustarte, recuerdas la Palabra: "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido (por esas enfermedades)".

Lo sabemos ahora. Actuamos en esa Palabra. No tememos; no estamos perturbados, porque sabemos que la Palabra dice que por Sus llagas fuimos curados. O si alguna calamidad ha llegado, algún rumor, el adversario ha movido cosas en nuestra contra, sabemos que la Palabra nos dice en Isaías 54:17: "Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová." Ves, puedes confiar en Él. Te apoyas en Él. Tus expectativas están en Él. No te vuelves en mendicante buscando la ayuda del Conocimiento de los Sentidos.

Hacemos la Palabra, vivimos la Palabra, actuamos la Palabra, confiamos implícitamente en la Palabra, y sabemos que Dios y Su trono están de vuelta de cada palabra. Eso nos da una tranquilidad y quietud. Juan 15:9 dice: "Permaneced en mi amor." Recuerda que Él te ama y que naciste de ese nuevo tipo de amor. Recuerdas 1 Juan 4:8: "Dios es amor". Y recuerdas que eres un participante de Su naturaleza (2 Pedro 1:4). Y así, con una tranquila confianza, vives el amor, practicas el amor. Eres un hacedor de amor. No eres un oyente solamente. No sólo eres un admirador del amor, sino un hacedor real. Vives en el reino del amor. Hablas amor, caminas en amor, vives la vida de amor. Como dice Juan 13:34-35: "Un nuevo mandamiento os doy que os améis unos a otros, como yo os he amado."

Te enfrentas a eso directamente y definitivamente lo decides en tu propia vida, que vas a amar a los hombres "a pesar de". Eso significa que vas a practicarlo. Es posible que los hombres no te entiendan. Ellos pueden pensar eres imprudente. Pero vives esta vida de amor. Estás tomando el lugar de Jesús, actuando como Jesús actuaría. Eres alguien que ama como Jesús amó, y no te estás engañando ahora; porque en Juan 8:12, Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo, el que sigue (o practica lo que yo enseño)... tendrá la luz de la vida."

Vas a probar al mundo que tienes la luz. Los que andan en la razón humana andan en tinieblas, y no saben adónde van. Se han engañado a sí mismos. Las grandes enseñanzas son meras doctrinas para ellos, una parte de su credo. Ellos asentirán que es verdad, pero disienten cuando usted les pide practicarlo.

El que ama como Jesús amó no engañará a nadie más. Son oidores de la Palabra, simples habladores que son buenos entendedores, pero no hacedores.

En Juan 15:5-8 dice: "Yo soy la vid, ustedes son las ramas, el que permanece en mí y yo en él, éste da mucho fruto" (Juan 15: 5-8). ¿Qué tipo de fruto es? Es fruto de amor; es fruto la fe; es fruto de oración. Es el mismo tipo de fruto que Jesús llevó. Estará haciendo lo que Jesús hizo.

"Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho". El hacedor permanece en Cristo, y sus palabras están viviendo en él en la medida en que las vive, las hace, las practica.

Todas sus decisiones son hechas por la Palabra. Él está viviendo en el reino del Cristo vivo. Observe este versículo octavo: "En esto es glorificado mi Padre,  en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos". ¿Qué tipo de fruto es? Es el fruto que viene de hacer la Palabra. El oyente puede mostrar muchas flores de promesas, pero es el hacedor que entrega el fruto maduro. La Palabra vive en él; Él vive en la Palabra. Él es la rama fructífera - un verdadero hacedor. La oración es una realidad. No está hablando en el espacio. Él está en la Sala del Trono en presencia del Padre. Aquí el Nombre de Jesús siempre es honrado. Él recibe aquello que pide.

¿Notaste, "Si permaneces en mí y mis palabras permaneces en ti"? Esa es la verdadera acción de la Palabra, no sólo una doctrina, sino Dios hablando y Dios viviendo en Su propia Palabra en nosotros.

El Verdadero Hacedor

Santiago 2:20 (Moffatt): "La fe sin obras es estéril". Son meras palabras hermosas vacías, hermosas, pero nunca se cristalizan ni se hacen reales. Weymouth dice: "Sin acciones correspondientes". A menos que seas un hacedor de la Palabra, no eres un creyente de la Palabra. No tienes nada más que un Asentimiento Mental sin acción, una mera profesión vacía de religión de palabras. Jesús los llamaría un fundamento de arena, sólo una casa de arena hecha por manos ociosas en la orilla del mar para ser destruida por la siguiente marea entrante. Que peligro es una religión de palabras si no hay acción correspondiente. Si uno no es un hacedor de la Palabra, es un tonto edificador sobre la arena de los sentidos.

En 1 Juan 3:17-18 dice: "Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad".

¿Cómo funciona el amor de Dios en un hombre que sólo ama con palabras, palabras vacías, palabras ociosas? Él estudia la Palabra, sabe todo sobre la Palabra. Escucha, lo sabe, pero no lo hace. Actuemos amor; amemos. Somos producto del amor, hijos e hijas del amor. El amor nos trajo a la existencia, pero debemos dejar que el amor haga su obra perfecta en nosotros. Debemos dejar el amor desatado en nosotros. El amor lleva la luz. Entonces deja que el amor te guíe. Sigue a la luz del amor. (1 Juan 1:5-6).

En 1 Juan 3:19-23 dice: "Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado".

Este es un corazón anhelante. Cuando puedes decir: "Dios, sabes que estoy caminando en la luz del amor, estoy haciendo Tu Palabra"; Entonces persuadirás a tu corazón. Al entrar en Su presencia para la intercesión, su corazón no es temeroso; tu corazón no te condena. Tu corazón está en perfecta comunión con esta Palabra viva y tiene osadía en Su presencia, consciente de que eres bienvenido. Tú haces tu petición en el Nombre de Jesús, y sabes que el Padre te oye y que tienes la petición de tu corazón.

Eres un hacedor de la Palabra. La Palabra está viviendo en tus labios. Es como si el Maestro las hablara a Sí Mismo. Ese hombre recibe lo que ora. Hacemos las cosas que le agradan. En otras palabras, estamos tomando el lugar de Jesús. Somos peregrinos al igual que Jesús. (Juan 8:29.) Este es un hacedor de la Palabra que recibe las cosas de Dios. Las palabras ociosas pueden entretener a los hombres, pero no llegan a Dios. Efesios 3:20 dice: "Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,  según el poder que actúa en nosotros”. Observa la palabra hacer. Somos hacedores de la Palabra. Pero dice: "¿Cómo puedo hacerlo? No tengo la capacidad de vivir esta vida."

Bueno, Él dijo que Él es capaz de hacer mucho más abundantemente de lo que pides o entiendes, y será de acuerdo a la capacidad de Dios que está haciendo el trabajo en ti. Mateo 28:20 dice: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Él está contigo en la Palabra viva. Él está contigo en la presencia del poderoso Espíritu que vive en ti. No nos ha dejado solos, y no nos dejará solos. Su habilidad es nuestra habilidad; Su fuerza es nuestra fuerza. Cuando comenzamos a hacer la Palabra, Él comienza a actuar en nosotros y a través de nosotros. Cómo nos emociona cuando nos damos cuenta de que 1 Juan 4: 4 es absolutamente cierto: "Vosotros sois de Dios, hijos míos, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo".

No eres de este mundo, así como Jesús no es del mundo. Estás aquí, pero usted está energizado por Él. Lo tienes como tu sabiduría. 1 Corintios 1:30 es absolutamente cierto en su caso. Dios lo ha hecho sabio para ti. Él es tu Redención también. Una redención de tu debilidad y fracaso y falta de habilidad e ignorancia. Eres redimido del temor de eso. Colosenses 1: 9 nos dice que tenemos conocimiento exacto, conocimiento completo, conocimiento perfecto. Ese conocimiento está en la Palabra, cuando es iluminada por el Espíritu. El Poderoso que está en nosotros está sacando de la Palabra todo lo que necesitas y trayéndolo a ti mientras la estudias. Tu caminar será ahora el fruto de esa Palabra. Que emocionante es estar actuando juntos con Él. (2 Corintios 6:1.) No estás actuando solo. Romanos 8:31 dice: "Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Continúa en la Lección 4)

NOTA PARA LOS ESTUDIANTES:

Como estamos limitados en el espacio, muchas de las referencias de las Escrituras no están escritas. Sin embargo, les pedimos que busquen estas Escrituras y las estudien cuidadosamente.


PREGUNTAS

1. Describa la diferencia entre el Asentimiento Mental y la Fe.
2. ¿Qué ilustración usa Jesús para enseñar que para que la estructura de un hombre se mantenga, debe convertirse en un "hacedor" de la Palabra?
3. ¿Qué significa engañarnos?
4. ¿Por qué es necesario que actuemos en la Palabra?
5. ¿Cuáles son los frutos de actuar en la Palabra?
6. Mostrar la relación entre caminar en comunión y una vida de oración exitosa.
7. ¿Cómo actuar en la Palabra nos trae la habilidad del Padre?
8. ¿Cómo podemos actuar en Romanos 8:31?
9. ¿Cómo podemos caminar en el amor? Explique.

lunes, 21 de marzo de 2022

"Estudios Avanzados de la Biblia" de E. W. Kenyon (Clase 2)


Capítulo 2
LA PALABRA PREVALECIENTE

LA PALABRA toma el lugar del Cristo invisible. La meditación de la Palabra es una visita a Él. La Palabra se convierte en parte de uno por medio de la meditación. La Palabra que vive en nosotros entra en nuestra sangre. En Hechos 19:20: "Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor."

Un avivamiento en Éfeso estaba sacudiendo a la nación. No era la predicación de Pablo; no era su lógica o filosofía; era la Palabra de Dios. En Hechos 12:24 vemos: "Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba". Creció en las mentes de la gente. Ganó la supremacía sobre ellos.

La fe hace prevalecer la palabra

La fe viene cuando la Palabra prevalece sobre los procesos de pensamiento. En Mateo 8: 23-27, vemos la Palabra que prevalece en los labios de Jesús sobre las leyes de la naturaleza. Ustedes recuerdan que Él dijo: "¡Vosotros de poca fe! Entonces se levantó y reprendió los vientos y el mar, y hubo una gran calma, y los hombres se maravillaron diciendo: ¿Qué clase de hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?" La Palabra prevaleció en Mateo 8:5-12. La Palabra en los labios de Jesús prevaleció sobre la enfermedad en el siervo del Centurión. En Mateo 14:13-21, la Palabra en los labios de Jesús gobernó la ley de la oferta y la demanda. Cinco panes y dos peces se multiplicaron de modo que cinco mil personas fueron alimentados y doce cestas de fragmentos fueron dejados.

En Juan 1:1-3 dice: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho".

Jesús y la Palabra son Uno

Dios honra el lenguaje humano llamando a Jesús la Palabra. Todo el Universo fue creado por palabras. Un Espíritu habló en Génesis 1:14-19: "Que sean para luces en el firmamento del cielo para dar luz sobre la tierra". La Palabra de Dios, un Espíritu, crea cosas materiales, probando que el espíritu es mayor que lo material. Juan 1:14, "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros". Mira, tenemos la palabra hablada en los labios de Jesús; entonces tenemos el Verbo hecho carne viviendo en medio de nosotros; Entonces tenemos la Palabra hablada en los labios de los Apóstoles antes de la Revelación Paulina.

En 1 Tesalonicenses 2:13 dice: "Por tanto, también damos continuamente gracias a Dios, porque cuando oísteis de mí la Palabra hablada, no la recibisteis como palabra de hombre, sino como en verdad, la Palabra de Dios, eficaz en vosotros que creéis" (Moffat).

Mientras Pablo estaba en Tesalónica era la Palabra hablada, pero sus epístolas son la Palabra escrita, la Palabra dadora de vida. Como dice en Salmos 107:20: "Envió su palabra, y los sanó".

Y esa Palabra se manifestó en la carne, como la Palabra hablada a través de los labios de Jesús, como la Palabra hablada a través de los Apóstoles, y finalmente fue puesta en papel en el lenguaje de los hombres para que tengamos un registro permanente de esta Palabra viva.

La Palabra prevalece sobre los sentidos

Romanos 4:17-19 nos da una imagen gráfica de la Palabra que prevalece sobre el miedo y la esperanza y el conocimiento del sentido en la mente de Abraham. La Palabra de Dios fue hablada por medio de un ángel a este hombre, y le declaró: “Te he puesto por padre de muchas gentes; delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”. Y observa cuidadosamente la siguiente oración: "El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes". La esperanza y la fe estaban en combate. La fe ganó y convirtió la esperanza en realidad.

Recuerda Hebreos 11: 1: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera".

La esperanza está siempre en el futuro; es un sueño, nunca es real. 

La fe alcanza y agarra la esperanza y la lleva al reino del presente.

Romanos 4:19, "Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara". Ese hombre había esperado un hijo. Ahora la fe transformó la esperanza en realidad.

"Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios (hablada por medio de un ángel), no vaciló por incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido".

Y así la fe de Abraham le fue contada como Justicia. Esta justicia le dio al hombre una posición con Dios, la posición de un amigo con Dios.

La Palabra en nuestros labios

Hechos 6:7 nos dice que la Palabra de Dios aumentó mientras predicaban y practicaban lo que habían oído de los labios del Maestro. La Palabra comenzó a desarrollarse y crecer hasta convertirse en una poderosa fuerza en los corazones de hombres y mujeres. Era la Palabra predominante.

En mi ministerio, la Palabra ha sido una fuerza viva y creciente. La Palabra es eterna. Como Dios, es siempre joven, es siempre nuevo. Como dice en Mateo 24:35: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." Es una parte de Dios. . . Es lo que Dios ES.

En Juan 14: 9, Felipe le dijo a Jesús: "Muéstranos al Padre, y nos basta".

Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”

Jesús y el Padre eran uno, Jesús y el Verbo, el Logos, son Uno. En Juan 12:49-50, Jesús dijo: "Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho." Puedes ver la falta de temor de Jesús ante la enfermedad y los demonios. 

Él estaba usando las Palabras del Padre y Él sabía que no podían fallar. Vemos esto en 1 Timoteo 4:2: "Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”; Jesús predicó la Palabra y sanó a los enfermos, rompió el poder de los demonios sobre los hombres. Los Apóstoles predicaron la Palabra, y los enfermos fueron sanados, los muertos resucitaron, y las multitudes fueron recreadas. Predicar la Palabra significa predicar a Cristo, porque Cristo es la Palabra, predicar el Evangelio significa predicar la Palabra, la Buena Nueva.
 
La Palabra nos Hace Amar 

Hasta que la Palabra prevalezca, Juan 13:34-35 jamás se conocerá en el mundo. "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." El amor era el poder prevaleciente, ese algo invisible que gobernaba la iglesia primitiva En 1 Juan 4:7-8 dice: "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

El amor aquí es prueba del Nuevo Nacimiento, sólo los que aman tienen la evidencia de que han pasado de muerte a vida, porque aman a los hermanos, el que no ama permanece en la muerte. Él nunca ha recibido la Vida Eterna, la naturaleza de Dios. Sólo cuando la Palabra prevalece en el corazón realmente conocemos la realidad de estas cosas Divinas. La Palabra nos hace amar.

En 1 Juan 2: 10-11 dice: "El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo". La Palabra de amor que prevalece en el corazón saca a un hombre del reino de la debilidad y el fracaso, donde sus palabras causarán ofensa, y sus acciones llevarán a otros a hacer el mal. 

La Palabra nos Hace Conquistar 

Si él odia a su hermano, está viviendo en tinieblas. La Palabra no ha prevalecido en su vida. Está caminando como un hombre común. En 1 Corintios 3:3 dice: "Porque aún sois carnales (gobernados por los sentidos); pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" ¿Cuántos creyentes, al no prevalecer la Palabra, viven como hombres comunes? Las enfermedades y las dolencias prevalecen sobre ellos porque no caminan en la luz de la Palabra. En Juan 8:12, Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". 

Mientras la enfermedad prevalezca sobre ti, andarás en tinieblas. Asientes mentalmente a la Palabra, pero no actúas sobre ella. Mientras sigas en la pobreza, y tu testimonio es de tus necesidades y de tu carencia, la Palabra no ha prevalecido en tu vida. 

Filipenses 4:19 no tiene lugar en la vida que no esté dominada por la Palabra: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús". Cuando la Palabra prevalece, tienes abundancia para ti y para los demás. 

Filipenses 4:13 todavía no ha ganado el dominio en la vida sin fruto: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". 

Una confesión vacilante y temerosa está presente cuando la Palabra no ha prevalecido sobre tus facultades de razonamiento, y cuando Cristo y la Palabra no se han convertido en una realidad. En Romanos 10:8 Vemos: "Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos”. Mi corazón nunca reconoció el secreto de la fe hasta que vi esta verdad: que la Palabra debe prevalecer sobre mi mente. 

Cuando la Palabra se volvió tan real para mí como la palabra de un amigo o de un banquero, entonces la fe dejó de ser un problema. 

Ya no pensaba en la fe ni en la necesidad de ella. Mira, Jesús nunca indicó una necesidad de fe. ¿Por qué? Porque Él tenía las Palabras del Padre. 

¿Lo dijo Dios? ¡Sí! ¡ENTONCES ES! El Salmo 27:1 dice: "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

¿Dijo Él que es la fortaleza de mi vida? Entonces ÉL ES. Tengo toda la fuerza que necesito para cualquier emergencia o cualquier necesidad. ¿Me falta sabiduría? (La mayoría de nosotros lo hacemos). Bien, 1 Corintios 1:30 dice que Dios hizo que Jesús fuera sabiduría para nosotros. Esto significa que tendremos la habilidad de usar el conocimiento que nos es dado en la Palabra, que ya no debemos andar en tinieblas, porque tenemos la luz de la vida. 

Colosenses 1:13-14 se ha hecho realidad: “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre". Liberado de la debilidad, de la ceguera espiritual, liberado del viejo estado mental de incapacidad, ahora podemos hacer todas las cosas en Él porque Él ha se ha convertido en nuestra habilidad. 2 Corintios 3:5-6 ha llegado a ser nuestro: "No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto". La Palabra finalmente prevalece. Somos lo que Él dice que somos. Podemos hacer lo que Él dice que podemos hacer. Él es lo que Él dice que es, y ninguna Palabra de Él es vacía de capacidad para hacer el bien en nosotros. 

Preguntas

1. Dar ejemplos de la Palabra prevaleciente en los cuatro Evangelios. 
2. ¿Qué hace prevalecer la Palabra? 
3. Dar tres formas en las que la Palabra existe. 
4. ¿Qué dice Pablo acerca de la esperanza en Romanos 4: 17-19? 
5. ¿Qué significa tener la Palabra en nuestros labios? 
6. ¿Podemos andar en el amor si la Palabra no prevalece? Dé pruebas bíblicas. 
7. ¿Cómo caminamos en la luz? 
8. ¿Qué significa andar en tinieblas? 
9. ¿Cuál es la relación entre la Palabra y un caminar victorioso?

domingo, 20 de marzo de 2022

"Estudios Avanzados de la Biblia" de E. W. Kenyon (Clase 1)


Capítulo 1
LA INTEGRIDAD DE LA PALABRA

LA PALABRA es Dios que hablando contigo. "Así dice Jehová" se repite más de dos mil veces desde Éxodo hasta Deuteronomio. Dios y Su Palabra son uno. La Palabra siempre es ahora. Jesús es la Palabra. Jesús es la Palabra Viviente.

Hebreos 4:12, "El Logos de Dios es una cosa viva, activa y más cortante que cualquier espada con doble filo que penetre hasta la misma división del alma y el espíritu, la articulación y la médula escrutinio de los mismos pensamientos y concepciones del corazón" (Moffat).

Y ahora, observen cuidadosamente el siguiente versículo: "Y ninguna cosa creada se le oculta, todas las cosas están abiertas, expuestas ante los ojos de Aquel con quien tenemos que dar cuenta". La Palabra se llama Logos. Jesús es el Logos, y el Logos es algo vivo, no en el libro, no en la página escrita, sino en los labios del creyente. No hay nada creado que esté escondido de Él, esta Palabra viva. La Palabra nos examina, nos encuentra. Este párrafo debe ser estudiado cuidadosamente.

La Palabra es nuestro contacto con Dios

La Palabra es nuestro contacto con Dios el Padre. Es su contacto con nosotros. Juan 16: 7-10 (La Biblia de las Américas) dice: "Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio".

Somos convencidos por la Palabra

Esta convicción no puede provenir de otra fuente que la Palabra. Es una triple convicción. 

Primero, convence de nuestra unión con Satanás: "De juicio, porque el príncipe de este mundo es juzgado", que el hombre natural es juzgado en Satanás, es un hijo de Satanás.

Juan 8:44, 45 con 1 Juan 3:10. Observe cuidadosamente estas Escrituras. 

Segundo, Él convence de Justicia, mostrando que aunque somos hijos del Diablo. La justicia está disponible y nos pertenece. 

Tercero, Él convence del pecado porque no creemos en Él. Sólo hay un pecado por el cual el pecador será juzgado; el rechazo de Jesucristo.

Somos Recreados por la Palabra

Santiago 1:18 dice "El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas". Lea Juan 3: 3-8. En 1 Pedro 1:23 dice;, "Habiendo sido engendrados de nuevo, no de semilla corruptible, sino de incorruptible, a través de la Palabra de Dios, que vive" (American Version Standar).

La Palabra nos imparte Vida Eterna. Si no fuera por la Palabra, no sabríamos que hubo una Redención o una Substitución o una Nueva Creación.

En 2 Corintios 5:17, 18 dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación."

Nuestras mentes son renovadas por la palabra

Romanos 12:2 dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos (Transfigurados) por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

En Colosenses 3:10 dice: “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno".

La mente se renueva estudiando la Palabra y actuando sobre ella. Uno puede estudiar la Palabra por años, pero si no actúa, vive, no es un hacedor, la mente no se renueva.

Santiago nos da el secreto en Santiago 1:22: "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos".

Muchos estudiantes de la Biblia se engañan a sí mismos porque no están actuando, viviendo, haciendo la Palabra.

Estamos habitados por la Palabra

Colosenses 3:16 dice: "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros..."

¿Qué quiere decir con dejar que la Palabra more en nosotros ricamente? Esta es una de las frases más llamativas de esta epístola.

En Juan 15:7 dice: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho".

La Palabra aquí es morar en nosotros, produciendo frutos de oración. 

Lea atentamente el siguiente versículo: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos".

Es fruto de oración. Es la Palabra que produce fruto de su propia clase en la vida del creyente.

No es sólo el compromiso de la Palabra para memorizarla, algo que es valioso, sino dejar que la Palabra se convierta en una parte integral de nuestros seres. Vive en nosotros.

En Efesios 3:17 dice: "Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor".

Cristo y la Palabra son uno. Es la Palabra que mora en ustedes lo que equivale a que Cristo esté personalmente en ustedes. Dejar que la Palabra tenga derecho de paso en su vida es permitir que Cristo tenga derecho de paso. La Palabra que te domina es el Señorío de Cristo en ti.

Estamos Edificados con la Palabra

Hechos 20:32: "Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados".

Él nos encomienda a la Palabra de Su gracia. Esta Palabra construye la naturaleza de Cristo y la naturaleza de amor del Padre en el individuo. En otras palabras, Dios se está construyéndose a Sí mismo en nosotros, haciéndose a Sí mismo parte de nosotros cuando la Palabra nos domina, gobierna y satisface nuestra naturaleza espiritual. No se puede construir uno espiritualmente con filosofías o teorías sobre la Palabra, o en la historia de la palabra. Sólo somos hechos espirituales por vivir en la Palabra y por la Palabra que vive en nosotros. Somos Sanados por la Palabra, el Salmo 107:20 dice, "Él envió Su Palabra y los sanó". Cuán pocos de nosotros hemos comprendido que la Palabra es la que nos sana. Hablamos de la fe en la Palabra, no hay nada malo en eso, pero es cuando Isaías 53: 4 se convierte en una realidad en nuestro espíritu: "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores (rendición marginal); y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido", que opera en nuestros cuerpos físicos. Él fue golpeado y herido de nuestras enfermedades y pecados. Y entonces la Palabra declara en el versículo quinto: "Por sus llagas fuimos curados." Lo leemos y meditamos sobre él, y sabemos que es verdad. Jeremías 1: 12 (La Biblia de las Américas) dice: "Yo velo sobre mi palabra para cumplirla". Sabemos que el Padre vela por su Palabra y que hará que esa Palabra sea buena en nosotros. Él dijo: "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores". Entonces no necesitamos llevarlas. Ellas no pueden ser parte de nosotros porque Él puso nuestras enfermedades y pecados en Jesús: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21). La justicia de Dios no puede estar enferma entonces y no puede ser gobernada por el pecado. Satanás no tiene dominio sobre la justicia de Dios a menos que se la demos. Es la Palabra que nos ha hecho saber esto. Es la Palabra que nos ha salvado, nos ha recreado, y es la Palabra que nos sana ahora. Es la Palabra que nos hace amos sobre Satanás. Marcos 16:17: "En mi nombre echarán fuera demonios." Es la Palabra que nos ha enseñado el valor del Nombre, la autoridad del Nombre, y nuestro derecho legal al uso del Nombre. Así que es la Palabra en realidad la que nos ha sanado.

Conocemos al Padre a través de la Palabra.

En Juan 16:27-28: "Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios." Y Juan 17:23 dice: "Para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." En Juan 14:23 dice: "El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Estas tres escrituras demuestran, sin sombra de duda, que el Padre ama a Sus hijos, a estas personas que son la Nueva Creación, tanto como Él amó a Jesús, y que es una alegría para Él hacer Su hogar con ellos. ¿Qué significaría tener al Padre y a Jesús viviendo en su casa? Aseguraría la renta, los impuestos y todas las cuentas, porque el Padre pagaría sus cuentas y le permitiría cumplir con todas sus obligaciones. Cuan íntimo desea llegar a ser con nosotros. (Mateo 6: 31-33.)

La fe viene a través de la Palabra

Romanos 10:8 dice: "Esta es la Palabra de fe que predicamos".

En Hebreos 12:2 dice: "Mirando a Jesús el Autor y Perfeccionador de nuestra fe". Solía ​​preguntarme cómo podíamos mirar a Jesús. Entonces, cuando descubrí que la Palabra y Jesús eran uno, yo sabía que al mirar a la Palabra y actuar sobre ella, traía a Jesús inmediatamente a la escena. Y cuando supe cómo la fe es perfeccionada por nuestra actuación en la Palabra, dejando la Palabra suelta en nosotros, para vivir en nosotros, dominarnos, gobernarnos, yo había encontrado el secreto. Marcos 16:18 dice: "Pondrán las manos sobre los enfermos y se recuperarán". Esto no significa nada hasta que actuemos sobre ello. "En Mi Nombre echarán fuera demonios." La escritura no significa nada hasta que actuamos sobre ella. Juan 15:16, "Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Él lo hará." Esta Escritura es inútil, muerta, hasta que actuemos en ella. Es actuar sobre la Palabra que edifica la fe en el creyente. Tú puedes tener todas las promesas; Puedes tener el poderoso Espíritu que mora en ti; Pero si no actúas en la Palabra, Dios es impotente en ti. Actuar en la Palabra hace a Jesús vitalmente real para el creyente. (2 Corintios 5:7).

La Palabra en nuestros labios

Romanos 10:9-10 dice: "Porque si confesares con tu boca a Jesús como Señor", y "con la boca se confiesa para salvación". Es la Palabra en mis labios lo que cuenta. La Palabra se convierte en algo vivo en los labios del creyente; trae al hombre no salvo bajo convicción; Le da fe para actuar en la Palabra; Hace que el creyente "confíe en el Señor con todo su corazón" (Proverbios 3: 5). Tu palabra se convierte en la Palabra de Dios, y tus labios se convierten en embajador de Dios. La Palabra de Dios en tu boca, fresca del amor en tu corazón, arde en el corazón del oyente.

Alimentándonos con la Palabra

Mateo 4:4 dice: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."

En Jeremías 15:16 dice: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos".

El Salmo 78:24-25 dice: "E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; les envió comida hasta saciarles."

En Job 23:12 dice: "Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida”.


PREGUNTAS

1. ¿Qué está haciendo la Palabra de Dios?
2. Dar las tres convicciones dadas por la Palabra.
3. ¿Por qué es necesario escuchar la Palabra para ser salvos?
4. ¿Qué es una mente renovada?
5. Discute la diferencia entre memorizar la Palabra y tener la Palabra en su interior.
6. Cita la escritura que muestra que recibimos nuestra herencia a través de la Palabra.
7. Discute cómo la Palabra trae sanación.
8. Di lo que significa para ti actuar según las Escrituras que te dicen que Dios es tu Padre.
9. ¿Cómo se hace efectiva la Palabra en tus labios?
10. Dé las escrituras que demuestren la necesidad de alimentarse en la Palabra.

domingo, 27 de febrero de 2022

Estudios Básicos de la Biblia - E. W. Kenyon - Lección 37


Lección 37 
LA NECESIDAD DE UNA REVELACIÓN PARA EL HOMBRE 
 
En nuestra última lección estudiamos acerca del conocimiento que el hombre ha adquirido por medio de sus sentidos físicos. Vimos sus limitaciones y la necesidad de una revelación Divina. En realidad tenemos dos clases de conocimiento: el conocimiento del hombre natural y el conocimiento venido de Dios. Podemos ver ahora por qué esta revelación no es admitida por los doctos. No se le ha dado el lugar que le corresponde en los libros de texto de nuestros colegios, porque no pertenece a la esfera del conocimiento que el hombre ha adquirido por medio de sus contactos físicos con la materia. 

Aun en nuestros contactos del uno con el otro, limitados al conocimiento sensorial, no podemos conocer los pensamientos de otro hombre. Sin embargo, éste, por medio de palabras, nos lo da a conocer (1Co 2.10-13). De manera semejante, limitados al conocimiento sensorial, no podemos conocer a Dios que es espíritu; pero Él nos ha dado en palabras humanas un conocimiento de Sí Mismo. El Espíritu ha combinado verdades espirituales con palabras espirituales. 
 
I.  Autenticidad de la Revelación 
 
No obstante, el problema que se mencionó al principio no ha sido resuelto. Fue este: ¿Podemos actuar de acuerdo con la Biblia que nos habla de una redención completa en Cristo, así como actuamos de acuerdo con el conocimiento del mundo que nos rodea? ¿Podemos actuar de acuerdo con esta revelación como actuamos de acuerdo con el conocimiento sensorial? 

Muchos dicen: “Ustedes no pueden probar que la Biblia sea una revelación de Dios. Ustedes me piden que actúe de acuerdo con ella, que suponga, antes que nada, que es la verdad; pero yo no creo nada si no lo puedo probar”. No es una ciencia muy completa aquella que no cree nada que no pueda probar. No tenemos ningún conocimiento en ninguna esfera o dominio de la ciencia que no esté basado sobre hipótesis. 

La misma duda y la misma crítica que se aplica a esta revelación puede aplicarse al conocimiento del hombre natural. No podríamos probar que nuestro conocimiento es exacto. En la base misma de nuestro conocimiento del mundo exterior está la suposición de que nuestros sentidos y memoria no nos engañan. Aunque nunca podríamos probar la fidelidad de nuestros sentidos en captar la realidad, ni por un momento dudaríamos de ello. 

Como R. A. Armstrong ha dicho: “Hay precisamente análogas razones para dudar de si hay un mundo externo, si existen mesas o sillas, grandes ciudades y campos verdes, grandes corrientes de agua y montañas inmensas; estrellas, o luna o sol, que las que hay para dudar de la existencia de Dios; en ambos casos la duda es simplemente una duda sobre si nuestras facultades naturales son instrumentos fieles que nos dicen la verdad; o sobre si nuestras experiencias aparentes pueden ser dignas de confianza como reales y efectivas”. 

Aunque nunca podríamos probar que nuestros sentidos nos dan un cuadro verdadero de la realidad y que todas nuestras experiencias con el mundo exterior no son más que acciones y reacciones en nuestro sistema nervioso central, creemos en el mundo externo, porque el hacerlo da resultado. 

Como R. A. Armstrong dice de nuevo: “Estas creencias (se refiere a nuestra creencia en un mundo externo, a la veracidad de la memoria, etc.) se justifican por que dan resultado; porque nunca nos dejan en la confusión, porque nunca se quebrantan; a medida que los acontecimientos de la vida se suceden, mil en una hora y en infinita diversidad, estas creencias encajan en ellos sin contradicción alguna; mientras que si por un momento intentamos apartarnos de ellas, nos precipitamos en una total confusión. He aquí la más alta evidencia que poseemos”. 

Podemos aplicar la misma prueba a esta revelación que tenemos de Dios. ¿Da resultado? ¿Opera? ¿Podemos actuar sobre su veracidad como actuamos de acuerdo con el conocimiento que tenemos del mundo exterior? La Palabra nunca se quebranta. ¿Nunca nos quedamos confundidos cuando aceptamos como verdad lo que Él dice? ¿En todas las experiencias de la vida podemos actuar de acuerdo con lo que Dios dice que Él ha hecho por nosotros en Cristo? 

Si cuando actuamos apoyados en lo que Dios ha dicho, encontramos que la Omnipotencia aparece en escena para hacer válida Su Palabra, entonces quedamos justificados al asumir que ésta es una revelación Divina. Esta revelación declara que eso sería completamente imposible si no fuera una revelación de Dios. Que sería absurdo aun considerar su autenticidad. Su Palabra declara que si un hombre cree con su corazón que Dios levantó a Cristo de los muertos, y confiesa con su boca que le acepta como Señor, será salvo y se convertirá en una nueva creación (Ro 10.9-10). 

Hemos visto a miles de personas cuyas vidas han sido transformadas instantáneamente al actuar de acuerdo con esta Palabra. El poder del pecado ha sido quebrantado en ellos. Han sido liberados de hábitos que los habían mantenido en esclavitud años y años. Los viejos deseos han desaparecido, y las cosas que antes amaban ahora las aborrecen, y aquello que antes odiaban ahora lo aman. La Palabra declara que en el Nombre de Jesús pondremos las manos sobre los enfermos y éstos sanarán. Cuando Jesús dijo esto, arriesgó Su reputación, porque si Su Nombre fallaba en poseer autoridad, Su Divinidad sería repudiada. Hemos visto que esta declaración de la Escritura se ha cumplido en miles de vidas también. El poder de las enfermedades incurables ha sido quebrantado por una sencilla oración hecha con la autoridad del Nombre de Jesús. Todos los días, todas las semanas, se están realizando estos milagros. 

Hace apenas una semana recibimos testimonios de cánceres curados. Cánceres que por años se habían estado desarrollando han sido curados completamente en unos cuantos días. La única explicación es que nuestra Biblia es la revelación de Dios al hombre. 
 
II.  El Andar por Fe 
 
El hecho de que haya dos clases de conocimiento es una de las verdades básicas que sirven de fundamento al acto de “andar por fe”. Muchas veces ha parecido difícil el andar por fe. Nos hemos preguntado por qué Dios ha puesto la fe como requisito para todo aquello que recibimos. Muchas veces esto nos ha parecido fuera de lo natural. Tal cosa ha hecho que las bendiciones sean inalcanzables. Parece que las coloca más allá de nuestro alcance. 

Cuando entendemos claramente que hay dos clases de conocimiento y aprendemos a distinguir entre ambos, el andar por fe se convierte para nosotros en el andar natural. Esto puede explicarse mejor si leemos Romanos 8. Los primeros ocho versículos de este capítulo son difíciles de comprender excepto bajo esta luz. Aquí tenemos el contraste entre dos maneras de andar: el andar por la carne (los sentidos) y el andar en el espíritu (por la fe). 

El versículo nueve nos revela que el término “carne” se aplica al hombre que no ha nacido de Nuevo, porque Pablo escribe: “Vosotros empero no estáis en la carne (lo físico), sino en el espíritu; si es así que el Espíritu de Dios habita en vosotros, mas si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él” (Ro 8.9 V. M.). 

Durante mucho tiempo no pude entender el uso que el Espíritu hace del término “carne”, mas ahora, a la luz de las dos clases de conocimiento, ya puedo entenderlo. Aquel que no ha nacido de nuevo vive exclusivamente en la esfera de los sentidos físicos. 

Ya vimos esto detalladamente en la última lección. Vimos que todo contacto que el hombre tiene con el mundo, se verifica por medio del sistema nervioso central. El hombre vive en lo físico; por la evidencia de los sentidos, cultiva las artes que agradan a los sentidos. Por razón de que el hombre vive en la esfera de lo físico, la civilización no le elevará por encima de ese nivel. Todo avance en la civilización ha sido acompañado de un descenso en la moral. Pero este ambiente no es el ambiente natural o normal para el hombre. 

Recordamos que el hombre fue creado a la imagen de Dios, un ser espiritual. Fue creado para andar con Dios, que es un Espíritu. El hombre pertenece al reino de la omnipotencia. Este es el reino de la fe. Este es el reino de Aquel “Que llamó a las cosas que no eran, como si lo fueran”. En ese reino las palabras tienen un poder extraño porque están llenas de la omnipotencia. 

Cuando el hombre murió espiritualmente se alejó de Dios, se volvió un extraño para Él. Dejó de vivir en el Espíritu. Se apartó de la Capacidad Divina. Entonces comenzó a andar en la carne, el reino de lo físico. En Romanos 8 hay una referencia a esta forma de andar. El hombre había caído de la esfera de la omnipotencia a la esfera de la capacidad humana. Las palabras perdieron su poder. El hombre dependió de su propia capacidad que en realidad era la habilidad de su cuerpo físico; dependió de sus fuerzas en su lucha por la existencia y en su combate con las fuerzas de la naturaleza todo lo que debía saber sobre el mundo en que vive dependía de sus cinco sentidos. Por ello podemos ver que el andar en la carne o en los sentidos, expresa el modo de andar del hombre espiritualmente muerto. Pero nosotros que hemos sido engendrados de nuevo hemos regresado a nuestro ambiente legítimo, a nuestra esfera normal. Al ser vivificados espiritualmente por medio del acto Divino que confiere a nuestro espíritu la vida Suya, podemos andar de nuevo en Su reino. Este es el reino del espíritu, la esfera de la omnipotencia, porque el espíritu del hombre es uno con Dios; y el imperio de la fe, donde las palabras llenas de omnipotencia llaman a las cosas que no son como si fueran, y son. 

Estas son las dos maneras de andar que hemos contrastado en Romanos 8. Notemos la comparación: “Por cuanto el ánimo carnal es enemistad contra Dios” (Ro 8.5-7 V.M.). Esta es la mente que vive sólo por la evidencia de los cinco sentidos, excluyendo lo espiritual y la vida de fe. Su fin es muerte (v.6) porque pertenece a un cuerpo condenado a muerte y no puede revelar a Dios al hombre para recibir Su vida. 

La mente del espíritu es la mente de aquel que ha recibido la vida de Dios y regresa a la esfera normal para el hombre. La mente del espíritu es la mente que vive por la Palabra más bien que por la evidencia de los sentidos físicos. 
 
III.  La Vida del Nuevo Hombre 
 
No queremos despreciar el conocimiento que recibimos por medio de nuestros cinco sentidos. Lo que sí, es que ya hemos entrado en contacto con Dios y no podemos depender más de la habilidad humana, porque ahora habita en nuestro cuerpo la habilidad de Dios. Pertenecemos a una nueva creación y hemos sido liberados de las leyes del pecado, de la debilidad, de la necesidad y de la enfermedad que pertenecen a la antigua creación. 

Dios ha efectuado la redención del hombre en Cristo quien lo liberta del dominio de Satanás. Y para que podamos conocer lo que Él nos dio gratuitamente, nos ha dado esta revelación: “Porque nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el espíritu que es de Dios; para que conozcamos las cosas que nos han sido dadas gratuitamente por Dios; las cuales cosas también hablamos, no con palabras que enseñan la sabiduría humana, sino que enseña el Espíritu Santo, explicando cosas espirituales con palabras espirituales” (1Co 2.12-13 V. M.).
 
El hombre que ha nacido de nuevo vive por esta Palabra. Cristo dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4.4). Por el término “pan” Cristo se refirió a lo físico. El hombre nuevo no está limitado a la evidencia sensorial o al reino de la debilidad y de la derrota. Él vive en unidad con Dios y por la autoridad de lo que Dios le ha revelado en Su Palabra. 

Esto constituye la vida de fe. La fe es actuar atrevidamente de acuerdo con lo que Dios ha dicho: 

Porque ninguna cosa es imposible para Dios” (Lc 1.37). Toda palabra que Dios ha hablado es parte de Sí Mismo. Está llena de Su Omnipotencia: “Así es mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para lo que la envié” (Is 55.11). Ninguna palabra que sale de Él fracasará o dejará de realizar aquello para lo cual Él la envió. No volverá a Él vacía. Ningún hombre podrá traer Su Palabra a Él diciendo: “Tu Palabra Falló. No pude actuar de acuerdo con ella”. 
 
IV.  La Mente Renovada 
 
Cuando un hombre ha nacido de nuevo, su principal necesidad es la renovación de Su mente. Es la renovación de Su mente la que lo capacita para ya no andar conforme a la vida vieja: “Y no os conforméis a este siglo, mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro 12.2). La renovación de la mente es necesaria a la forma de andar en la nueva creación: “Y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y que os revistáis del hombre nuevo, el cual según Dios ha sido creado en justicia y en santidad de verdad” (Ef 4.23-24, Tr. literal del griego). 

Antes de que un hombre pueda vivir en la plenitud de sus privilegios, su mente debe ser renovada. La mente renovada es la mente que ha aprendido a vivir por la Palabra de Dios. La mente de la vieja creación vive por la evidencia de los sentidos; la mente de la nueva, por la Palabra. 

Permítaseme ilustrarlo. Un cristiano que anda en compañerismo con Dios tiene una necesidad económica que satisfacer. No tiene el dinero que necesita. No ve ningún medio por el cual pueda obtenerlo. Si no fuera un hijo de Dios, no tendría esperanza; dependería de sus propias capacidades. Pero la Palabra dice: “Mi Dios pues suplirá toda necesidad vuestra”. La integridad de Dios está detrás de esa Palabra. 

Aunque la tierra y el cielo pasen, esa Palabra no puede fallar. Si la mente de este cristiano ha sido renovada, tendrá tanto gozo en lo que la Palabra de Dios dice como si ya estuviera en posesión del dinero que necesita, porque sabe que Dios hará válida Su Palabra. La Palabra de Dios significa tanto para él como la evidencia de los sentidos. 

En caso de enfermedad, un hijo de Dios es vencido por sus dolencias físicas, pero la Palabra de Dios declara que por Sus llagas somos nosotros curados. Esa afirmación le dará tanto gozo como los síntomas reales de la salud, porque la capacidad de Dios está respaldándola. 

En conclusión podemos decir que la mente renovada es la mente que vive totalmente por la Palabra. En este curso habéis aprendido lo que sois vosotros en Cristo; ahora. vivid por ello y la capacidad Divina será vuestra 
 
PREGUNTAS 
 
Discuta

a. La necesidad que tiene el hombre de una revelación. 

b. Cómo ha satisfecho Dios esa necesidad. 

c. La necesidad de que vivamos por la Palabra. 
 
 
 
 
 

martes, 22 de febrero de 2022

Estudios Básicos de la Biblia - E. W. Kenyon - Lección 36


Lección 36 
LAS DOS CLASES DE CONOCIMIENTO 
 
Llegamos al término de nuestro curso. Ha sido un estudio de la redención en Cristo. Nuestro estudio del Antiguo Testamento ha tratado de la consumación de esa redención, en la nueva creación en Cristo. Nuestro corazón se ha conmovido al estudiar los privilegios de la nueva creación y la autoridad con la cual fue investido el Nombre de Jesús y que legalmente nos pertenece. 

Ahora, al terminar el curso, encaramos el problema de practicar, en nuestra vida diaria, lo que hemos aprendido. El conocimiento que no se ejercita no tiene ningún valor. ¿Podemos vivir y actuar de acuerdo con el conocimiento de la redención y de la nueva creación que hemos adquirido en este curso, así como actuamos y vivimos de acuerdo con el conocimiento del mundo que nos rodea? La autenticidad de esta redención depende de la autenticidad de la Palabra. 

¿Por qué no se ha dado a la Biblia el lugar que le corresponde como la revelación de Dios al hombre? ¿Por qué el mundo erudito no la considera auténtica? Sencillamente, existen dos diferentes clases de conocimiento: el conocimiento del hombre natural y el conocimiento por revelación. 
 
I. El Conocimiento del Hombre Natural 
 
Examinemos el conocimiento que tiene el mundo, el conocimiento del hombre natural. Al examinarlo vienen a nuestra mente tres preguntas: ¿De dónde procede? ¿Cuáles son sus limitaciones? ¿Hasta qué punto es suficiente para resolver los problemas de la vida? 
 
II. ¿De Dónde Procede el Conocimiento del Hombre? 
 
La primera pregunta se refiere a la fuente del conocimiento del hombre. Dicha fuente es el cuerpo físico del hombre y el universo material que lo rodea. Todo lo que el hombre sabe acerca de la realidad, el inmenso caudal del conocimiento que llena nuestras bibliotecas y nuestros libros de texto, procede de los contactos del hombre con el mundo físico. Tales contactos se basan en las percepciones sensoriales del individuo. 

Nos explicaremos mejor. Todo contacto que tiene el hombre con el mundo lo tiene por medio de sus cinco sentidos. Los cinco sentidos son parte del sistema nervioso central y son los siguientes: la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. El hombre no sabe nada de la realidad excepto aquello que ha recibido por medio de sus cinco sentidos. Uno mismo podría imaginarse lo que un hombre sabría si careciera de sus cinco sentidos. 

La definición que sigue, tomada de un libro de fisiología atestigua este hecho: “Mas ningún punto de vista filosófico sobre el organismo humano, si tal punto de vista es amplio, puede fallar en designar al sistema nervioso central, la parte del “Lugar Santísimo”. Sin él, seríamos una masa de protoplasma que se multiplica pero que no siente, no ve, no oye, no se mueve. Todo en relación con el cuerpo sería vegetativo, exactamente como una planta. La planta no puede ni moverse ni sentir. Sus procesos de vida responden a los más primitivos cambios físicos y químicos en su medio ambiente inmediato. El sistema nervioso central nos proporciona cada contacto que poseemos con el resto del mundo”. 

De acuerdo con esta opinión vemos que el hombre no puede saber nada del mundo, del cielo, del pasto, del mar y de otros seres humanos, excepto por medio de sus cinco sentidos. Tomemos por ejemplo el caso de la señorita Keller. Ella posee solamente tres sentidos: el del tacto, el del gusto y el del olfato. Su sentido del tacto se ha desarrollado tanto que por medio de él, y bajo la dirección de aquellos que poseían los cinco sentidos, ha adquirido un vasto conocimiento del mundo y de la vida. Sin embargo, si fuera posible que una persona naciera sin uno sólo de los sentidos, tal persona nunca sería capaz de aprender nada. No podría darse cuenta del mundo exterior. Por ello vemos lo mucho que depende el entendimiento de la información sensorial que le proporcionan los cinco sentidos. 

Para ayudar a sus sentidos en la investigación de la realidad, el hombre ha fabricado el microscopio, el espectroscopio y el telescopio; no obstante, estos instrumentos solamente han ayudado a sus sentidos por lo que respecta al mundo físico. Por medio de ellos ha podido estudiar el Universo y las formas, de vida no visibles para su sentido de la vista. Por medio del microscopio y del ultramicroscopio ha podido estudiar las formas más pequeñas de vida. Ha obtenido conocimientos de las bacterias y de reinos que de otra manera nunca hubiera podido conocer. 

Con la ayuda del telescopio ha podido conocer el universo celeste. A la simple vista solamente se pueden ver de dos a cuatro mil estrellas, y con la placa fotográfica, millones. Con el espectroscopio ha llegado a conocer y a estudiar la composición de las estrellas. 

Hay muchas fuerzas físicas que no podemos percibir con nuestros sentidos, pero el hombre ha desarrollado instrumentos que son sensibles a estas fuerzas y que son capaces de registrarlas. Podríamos mencionar otros inventos que han ayudado al hombre en una adquisición del conocimiento del Universo en que vive. El hombre ha hecho grandes progresos; se ha familiarizado con las leyes y los procesos de las fuerzas de la naturaleza. Ha utilizado dichas fuerzas y se ha hecho obedecer de ellas; y de ese gran cúmulo de conocimientos adquiridos por sus cinco sentidos; de todos esos años de investigación y de estudio, ha edificado la gran civilización que tenemos hoy. No obstante, repetimos que la fuente de este conocimiento se basa en la percepción sensorial que el hombre tiene del Universo, y que sus cinco sentidos se limitan solo al campo físico. Estos solamente pueden conocer lo material, y cada contacto del hombre ha sido solamente con lo material. 
 
III.  Limitaciones del Conocimiento Humano 
 
Nuestra segunda pregunta es: ¿Cuáles son las limitaciones del conocimiento del hombre natural? Lo que antes dijimos las hace evidentes. Podemos ilustrar las limitaciones de nuestros sentidos para formarnos un verdadero cuadro de la realidad, por lo siguiente: un ciego que nunca ha poseído el sentido de la vista y que nunca haya estado en contacto con personas que sí lo poseen, podría pensar que por medio de sus cuatro sentidos tenía un cuadro verdadero del mundo que le rodea. Este ciego, sin embargo, nunca sabrá lo que es el color ni lo que es la luz porque no tuvo el sentido para percibirlos o para admitir cierta comprensión de esas cualidades de su mente. 

Una persona que nunca haya poseído el sentido del oído y que nunca haya estado en contacto con personas que lo tienen, pensaría que conoce el universo por los cuatro sentidos que posee. Nunca Podría imaginar que el universo está lleno de música.
 
Más aún, el hombre que disfruta de sus cinco sentidos no posee un verdadero cuadro de la realidad del Universo que le rodea. Ya sabemos que los cinco sentidos del hombre lo limitan solamente al conocimiento de la materia. Todo artefacto que inventa para ayudar a sus sentidos a captar una descripción real del universo, es de carácter físico y solamente le ayuda a adquirir el conocimiento de lo físico. 
 
IV.  La Razón del Ateísmo y del Materialismo 
 
Es por esto que existen el materialismo y el ateísmo. El hombre ha dicho que no hay nada en el universo sino materia y las propiedades de ésta. Ha dicho que el hombre no sobrevive a la existencia de su cuerpo porque no hay ninguna cualidad espiritual en el hombre que siga existiendo después de que el cuerpo se haya desintegrado. Podemos ver que tal actitud hacia la vida es muy natural, porque con los cinco sentidos que limitan por completo al hombre no puede conocer otra cosa que el mundo físico. 

Esta actitud sería tan lógica como lo sería para un ciego el negarse a creer que existe el color. El hombre, limitado a sus cinco sentidos, no admite que exista lo espiritual. 

Así como a un pez confinado dentro del agua le podría parecer que no existe nada fuera del agua, así al hombre limitado por sus cinco sentidos le podría parecer que en este universo no existe nada, sino la materia. 

Dos de nuestras preguntas están contestadas. La fuente de conocimiento en el ser humano se encuentra en el sistema nervioso central de su cuerpo físico, y sus límites son el universo físico y la materia. 
 
V. Pensamiento Racional y Percepción Sensorial 
 
No deseamos dejar una impresión equivocada al hablar de la fuente del conocimiento del hombre. El pensamiento no brota de la percepción sensorial. El hombre tiene capacidades para pensar, para razonar, para reflexionar y para memorizar que no se basan en la percepción sensorial. No obstante, las potencias mentales del hombre y sus facultades de razonamiento cuentan únicamente con los materiales sensoriales para sacar conclusiones. 

Los animales tienen percepción sensorial, pero no tienen pensamiento racional. El pensamiento racional no surge de la percepción sensorial. Sin embargo, nuestra afirmación es verdadera: el hombre no puede conocer nada, excepto que el conocimiento le llegue a la mente por alguno de sus cinco sentidos. 

Llegamos ahora a nuestra tercera pregunta: ¿Hasta qué punto el conocimiento que el hombre ha adquirido por medio de sus cinco sentidos satisface el anhelo que siente por conocer la realidad? ¿Hasta qué punto este conocimiento es suficiente para responder al problema más vital que el hombre encara? 

Como dijo Voltaire: “El hombre ha sido capaz de medir la distancia de las estrellas, pero no ha podido conocerse a sí mismo”. La mayor parte de los problemas que al hombre conciernen han quedado sin respuesta. No ha podido encontrar la razón de su propia existencia, y hasta que el hombre no la conozca, no puede conocer el propósito o el significado de la vida. 
 
VI.  El Ansia de Dios en el Hombre 
 
Cuando el hombre estudia la creación por medio de sus cinco sentidos, ve señales de proyecto y de inteligencia que lo obligan a creer en un Creador inteligente; y sin embargo, no puede encontrarle. Esta búsqueda de Dios ha sido el más grande problema de su vida. Langdon Davies escribe que el hambre más grande y la sed más grande del hombre son el hambre y la sed de Dios. Cree Davies que el motivo que hay detrás de toda investigación científica ha sido el ansia que el hombre tiene de Dios. El hombre ha explorado la Creación; ha deseado adquirir un conocimiento técnico de la naturaleza en un esfuerzo para encontrar al Creador. 

Cotton ha escrito un libro intitulado: “¿Ha Descubierto la Ciencia a Dios?“ Este libro es una colección de opiniones de hombres de ciencia modernos que muchos de ellos en la actualidad han llegado a ser conscientes de Dios. Dice Cotton que la investigación científica ha sido una búsqueda de la realidad, aunque en puridad de verdad ha sido una búsqueda de Dios. 

La primera tendencia científica fue dar una explicación mecánica del universo, dejando a Dios fuera; pero a medida que la ciencia ha avanzado entiende mejor las maravillas de la Creación, y comprende que el gran diseño mecánico del universo debe tener un Diseñador. El autor pensó que tal vez con el tiempo la ciencia pudiera descubrir a Dios, pero la ciencia nunca podrá descubrirlo porque Dios es espíritu, y Él no puede ser encontrado o descubierto por el sentido de la vista, del oído o del tacto, a pesar de la ayuda que al hombre le proporcione el telescopio, el microscopio o el espectroscopio. 

Cotton dice que el más grande beneficio que la ciencia podría dar al género humano sería el encontrar a Dios, y descubrir que el hombre sobrevive a la muerte. Sin embargo, la ciencia nunca podrá lograrlo. El hombre nunca podrá localizar con sus instrumentos físicos el espíritu en el hombre, o establecer contacto con él cuando éste haya abandonado el cuerpo. Vemos, pues, que aunque la ciencia nos haya dado nuestra civilización; y nos haya proporcionado un vasto conocimiento del universo celeste; y un conocimiento de la tierra y de nuestro cuerpo físico juntamente con el cuidado que debemos tener de él, ha dejado sin resolución los dos problemas más vitales que todo ser humano encara. Estos son demasiado para el conocimiento del hombre natural. Lo más lejos que la ciencia nos puede llevar es al reconocimiento de un Creador inteligente, y entonces surge el problema de conocerle. ¿Es razonable que Dios creara al hombre cuya necesidad primordial y más grande era conocerle, y que luego lo abandonara entre las tinieblas de su cuerpo físico dejándolo completamente incapacitado para conocerlo? 

En las primeras lecciones de este curso descubrimos el porqué el hombre se encuentra alejado de Dios; por su traición. El hombre, con su cuerpo físico y sus cinco sentidos nunca puede entrar en contacto con Dios, y Dios no intenta que el hombre le conozca de esa manera. El hombre verdadero es el espíritu creado a la imagen de Dios con la capacidad de conocerle y de tener compañerismo con Él. El hombre, tal como salió de las manos de Dios en la creación, le conocía. Cristo nos reveló que los que adoran a Dios, le adoran en espíritu. 

El cuerpo físico le fue dado al hombre sólo como una morada para el espíritu en este Universo físico. Dicho cuerpo lo capacita para vivir en la tierra y para establecer contacto con el mundo físico y solamente con éste. Era por medio de su espíritu que iría a conocer a Dios y a tener compañerismo con Él. Los sentidos de la vista, del oído, del tacto, del gusto o del olfato, tenían como fin dar a conocer al hombre el mundo físico que era su hogar. No le fueron dados con el propósito de que le revelaran a Dios. 

Cuando el hombre murió espiritualmente como resultado de su traición, se convirtió en un extraño para Dios y quedó incapacitado totalmente para conocerle. Desde entonces, el hombre espiritualmente muerto, se quedó únicamente con los sentidos del cuerpo físico, y con ellos ha conocido las maravillas del universo al cual pertenece dicho cuerpo, pero no ha conocido al Creador. Por ello nos damos cuenta de que si el hombre ha de conocer a Dios, debe recibir un nuevo conocimiento, un conocimiento que no puede llegar por la percepción sensorial; un conocimiento que el hombre no puede adquirir por su estudio del Universo físico. 

El Creador ha comprendido la necesidad del hombre y le ha dado una revelación de Sí Mismo. Esa revelación le fue dada al través de sus sentidos a fin de que el hombre espiritualmente muerto pudiera conocer dicha revelación y por medio de ella obtener un conocimiento de su Creador. Esta revelación es la Biblia. 

En nuestra próxima lección estudiaremos la revelación que Dios ha dado al hombre. 
 
PREGUNTAS 
 
1. ¿Por qué debemos aprender a actuar de acuerdo con lo que hemos aprendido? 
2. ¿Cuál es la fuente del conocimiento del hombre natural? 
3. ¿Por qué es que todos los inventos del hombre no pueden elevarlo por encima del mundo material? 
4. Discuta las limitaciones del conocimiento sensorial en el hombre. 
5. ¿Por qué han surgido el materialismo y el ateísmo? 
6. ¿Por qué el conocimiento sensorial no es suficiente para resolver los problemas de la vida? 
7. ¿Cuál es el ansia más grande del hombre? 
8. ¿Por qué la ciencia nunca podrá descubrir a Dios? 
9. ¿Cuál es aquella condición del hombre natural que le impide conocer a Dios? 
10. ¿Cuál es la única manera en que se puede satisfacer esa necesidad?