domingo, 19 de mayo de 2013

La Autoridad del Creyente - Capítulo 2 - Recibiendo la Luz


Capítulo 2
Recibiendo la Luz

El Salmo 119:130 dice: “La exposición de tus palabras alumbra”.

Para entender la autoridad, como cualquier otro tema de la Biblia, necesitamos ser alumbrados con la Palabra de Dios.

Veamos este pasaje en otras versiones:

Biblia del Pueblo de Dios
La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante.

Nueva Versión Internacional
La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.

Biblia Amplificada
La entrada y apertura de tus palabras da luz; su apertura da entendimiento (discernimiento y comprensión) al simple.

Para poder entender la autoridad lo primero que debemos hacer es abrirnos y dar entrada a la explicación y exposición de la Palabra de Dios. No hablo de un simple oír de una manera superficial sino de un estudio dedicado de la Palabra de Dios.

Muchas veces la gente se para alrededor de los puestos de venta de periódicos para ver los titulares de los diferentes diarios, y aunque alguno le llame la atención, a menos que compre el diario, no va a saber la verdad de lo que ha pasado.

Es como cuando estudiaba ingeniería en la Universidad Católica del Perú, carrera que tenía fama de ser acabada por 1 de cada 20 ingresantes, y de la cual los estudiantes decíamos que las almas de lo los eliminados perseguían a los que se mantenían, de nada me servía escuchar la clase si no tomaba buenos apuntes y luego estudiaba la clase en la biblioteca o en mi casa.

Un compañero de la universidad se sentó en el patio exterior de la iglesia, se le veía apesadumbrada, el pastor se le acerco y le preguntó: “que te pasa”, mi amigo le contestó: “Ay pastor, es que tengo 500 problemas.”

El pastor se sorprendió al escuchar un número tan exacto de problemas, así que le preguntó: “¿Cómo es eso?”

“Es que son 100 problemas de calculo, 100 problemas de física, 100 problemas de química, 100 problemas de algebra y 100 problemas de geometría que tengo que estudiar para los exámenes de mañana.”

Eso es lo que tenemos que hacer con la Biblia, estudiarla de tal manera que Su la entrada en nuestro interior nos de la luz.

Jesús nos explicó esto claramente en la parábola del sembrador.

Mateo 13:23
Mas el que fue sembrado en buena tierra,  éste es el que oye y entiende la palabra,  y da fruto;  y produce a ciento,  a sesenta,  y a treinta por uno.

Marcos 4:20
Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben,  y dan fruto a treinta,  a sesenta,  y a ciento por uno.

Lucas 8:15
Mas la que cayó en buena tierra,  éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída,  y dan fruto con perseverancia.

En estos pasajes podemos ver toda la idea de cómo lograr que la Palabra produzca fruto en nosotros.

Debemos oírla, recibirla, entenderla y retenerla.

Veamos estas 4 palabras:

Oír (akouo): es un verbo primario que significa oír (en varios sentidos): entender, escuchar, hablar, llegar a oído de, obedecer, oír. Akouo no solo nos habla de oír sino también de comprender, de oír con atención.

Recibir (paradéjomai); significa literalmente aceptar cerca, de ahí: admitir o (por implicación) deleitarse en. Recibir o admitir con aprobación (para, al lado de; dejomai, recibir con una admisión presta y deliberada aquello que se ofrece)

Entender (suniemi): viene de sun (junto) y jiemi (poner), es decir poner juntos, de ahí significa: comprender (mentalmente); entender, entendido, juicioso. Se usa metafóricamente de percibir, comprender, uniendo (sun), por así decirlo, la percepción con lo que es percibido.

Retener (katéjo); significa literalmente sostener abajo (o sujetar), se aplica (literal  o figurativamente) de varias maneras: ocupar, poseer, retener, sujetar, tener, enfilar (hacia), mantener firme, apoderarse, detener. Se traduce también: sostener firmemente, mantener firmemente (kata, abajo, y eco, tener o sostener).

Al ver estas 4 palabras tenemos una mejor idea de lo que quiere decir este pasaje, no solo es ser un oidor olvidadizo, es ser alguien que toma la Palabra, la deposita y guarda en su corazón con el propósito de hacerla.

El capítulo 1 de Santiago amplía esta idea:

Santiago 1:21-25
21  Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22  Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23  Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24  Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25  Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

El término recibir del 21 es dejomai, que significa: percibir, recibir, tomar, aceptar. Vine lo traduce de esta manera: recibir mediante una recepción deliberada y bien dispuesta de aquello que es ofrecido.

Para llegar a tener una disposición deliberada y bien dispuesta es necesario tener un entendimiento claro de lo que se recibe.

El término para implantada es emfutos, que significa: injertado, implantado.

Vine lo traduce de esta manera:

Implantado o arraigado (de emfuo, implantar). Se usa en Santiago 1:21, de la Palabra de Dios, como «la palabra implantada»; esto es, una palabra cuya propiedad es la de arraigarse como una semilla en el corazón. La RV traduce «ingerida», lo que es incorrecto, por cuanto la palabra es sembrada y este es el sentido en que se presenta aquí.

Este es el mismo sentido que tiene en la parábola del sembrador, la Palabra es como una semilla que se arraiga y crece en el corazón del hombre.

Una cosa más que vemos, es que la palabra no debe oírse de una manera ligera y olvidadiza sino que debemos colocarla de tal manera en nuestro corazón que produzca un fruto en nosotros.

Para recibir la luz acerca de la autoridad del creyente debemos descubrir lo que la Biblia nos habla de ella.

Si queremos hallar la luz acerca de nuestra autoridad en la Biblia, el mejor lugar al que podemos ir es el libro de Efesios, donde el apóstol Pablo trata más claramente del tema.

Veamos la oración de Efesios 1 donde Pablo nos habla abiertamente de la autoridad del creyente y orémosla por nosotros hasta que se haga una realidad en nuestras vidas.

Empecemos por Efesios 1:15-23

Efesios 1:15-23
15  Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16  no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17  para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
18  alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19  y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
20  la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
21  sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;
22  y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
23  la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. 

En esta oración Pablo esta pidiendo principalmente 3 cosas:

1. Que reciban espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Dios.

2. Que entiendan lo que son en Cristo Jesús.

3. Que entiendan la autoridad que tienen en Cristo.

Veamos algunos estos tres puntos en la Biblia Expandida de Fe:

Efesios 1:17 (Biblia Expandida de Fe)
17 [Siempre oro para que] para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les conceda espíritu de sabiduría y de revelación (el entendimiento de los misterios y secretos) en la esfera de un [perfecto y completo] conocimiento de Él,

Lo primero que Pablo estaba orando era que Dios haga una obra en la vida de los creyentes efesios (y de todos los creyentes en general) para que tengan la sabiduría y la revelación de Dios como resultado de la obra del Espíritu Santo energizando y vigorizando su espíritu humano.

Es interesante el término griego para la palabra revelación, se usa apokalipsis, que significa desvelamiento (quitar el velo), revelación o manifestación. Es de decir, la comunicación del conocimiento de Dios al espíritu del hombre.

No nos confundamos, ni pensemos que Dios quiere que tengamos un Apocalipsis como el de Juan, viendo al anticristo, y las calamidades que ocurrirán durante el tiempo del fin; sencillamente quiere que de una vez se nos quite el velo y sepamos exacta y verdadera de lo que la Biblia dice.

Es como cuando vamos al museo para ver la presentación de una nueva escultura; por lo general está escondida detrás de un velo o sábana blanca que solo nos deja ver el contorno; al momento y hora indicada es quitado el velo y ya no solo vemos el contorno sino la escultura en todo su esplendor.

¿Qué cosa quiere Dios que conozcamos?

El término para conocimiento es epignosis que significa: reconocimiento, pleno discernimiento, reconocimiento.

Vine dice de este término griego que denota un conocimiento total, discernimiento, reconocimiento. Expresando un conocimiento más pleno, o un conocimiento pleno, una mayor participación por parte del conocedor en el objeto conocido, influenciándole más poderosamente.

La oración de Pablo es que tuvieran un apocalipsis del conocimiento pleno y total de Dios, no solo un conocimiento superficial, sino uno más poderoso y profundo.

Efesios 1:18 (Biblia Expandida de Fe)
18 para que sean iluminados los ojos de vuestros corazones (espíritus) para que sepan y entiendan la esperanza a la que Él los ha llamado, cuales son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos (los consagrados y separados para Él),

En segundo lugar Pablo quiere que sean iluminados los ojos de nuestros corazones para que sepamos lo que somos en Cristo.

Iluminar es el término griego fotizo que significa: resplandecer, dar luz, iluminar, alumbrar, aclarar, ser alumbrado; en este pasaje en particular, nos habla metafóricamente de la iluminación espiritual.

En la Reina Valera la palabra que se usa es “entendimiento”, dando a entender que serían iluminados los ojos de nuestra mente, pero en los manuscritos griegos más antiguos se utiliza el término cardias que significa corazón y nos habla del nuestro espíritu humano. Una cosa para notar es que algunos manuscritos griegos más modernos se utiliza dianoia que significa: entendimiento, mente, pensamiento. Por lo que la mayoría de los traductores modernos de la Biblia, teniendo a su disposición manuscritos más antiguos han preferido colocar corazón.

Es muy interesante esta parte del verso: “Para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.”

Me hace recordar a Colosenses 1:

Colosenses 1:26-27
26 El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria,

Había un misterio oculto y destinado para ser revelado a nosotros que es la esperanza a la cual fuimos llamados.

¿Cuál es la esperanza a la que fuimos llamados? Cristo en nosotros, la esperanza de gloria.

Dicho de otro modo, la esperanza que Dios quiere que sepamos es lo que nosotros somos en Cristo.

Efesios 1: 19-21 (Biblia Expandida de Fe)
19 y [para que puedan conocer y entender] cuál es la extraordinaria, ilimitada y superabundante grandeza (magnitud) de Su poder inherente para con nosotros los que creemos, según la energía operativa (actividad propia) de Su poderosa fuerza,
20  que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales,
21  muy por encima de todo principado y autoridad y  poder y dominio, y de cualquier otro nombre [por encima de cualquier título que pueda ser conferido] que se invoque,  no sólo en este mundo presente sino también en el venidero.

Lo tercero que Pablo quería era que conociéramos es cual es la autoridad que tenemos.

Y, ¿Cuál es esa autoridad que tenemos?

La llamaremos el poder de la resurrección, es decir, el poder que Dios utilizó para levantar a Jesús de los muertos; un poder que está muy por encima de todo principado y autoridad y  poder y dominio, y de cualquier otro nombre otro nombre que se nombre.

Para describir ese poder Pablo utilizo 4 palabras griegas, ya que una sola no fue suficiente.

Veamos el significado de estas palabras:

PODER

Dunamis; fuerza; específicamente. Poder milagroso (por lo general un milagro en sí mismo): eficacia, fuerza, impetuosidad, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad. (Strong’s).

Vine lo traduce así: Poder, capacidad inherente. Se usa de obras de origen y carácter sobrenatural, que no podrían ser producidas por agentes y medios naturales.

También dice esto: (a) poder, capacidad, física o moral, residente en una persona o cosa; (b) poder en acción, tal como, por ejemplo, cuando se pone en acción para ejecutar milagros. Aparece 118 veces en el NT. En ocasiones se usa del milagro o señal mismos, poniéndose el efecto en lugar de la causa.

Entonces dunamis no solo nos habla del poder sobrenatural en si mismo; sino de la capacidad inherente, o del poder mismo en acción para producir un milagro.

OPERACIÓN

Energeia: eficiencia (energía): actividad (propia), obra, operación, poder. (Strong’s).

Esta palabra, cuyo significado español es energía, nos habla de la energía puesta en operación

PODER (segunda citación)

Kratos, vigor (grande): imperio, poder, poderosamente, potencia, proeza. (Strong’s).

Vine lo traduce así: fuerza, fortaleza, poder, y más especialmente poder manifiesto o manifestado. Se deriva de la raíz kra (perfeccionar, completar).

FUERZA

Isjus; fuerzas, a la fuerza, poder, potencia, potente, fuerza. (Strong’s).

Vine lo traduce: Denota poder, fuerza: (a) inherente y en acción en su utilización por parte de Dios (Eph_1:19  «el poder, kratos, de su fortaleza»; en RV: «la potencia de su fortaleza», esto es, el poder sobre las cosas externas ejercido mediante la fuerza.

Wuest dice lo siguiente:

Pablo usa estas cuatro palabras, que tienen un significado general de “poder”; el primer uso de “poder” es dunamis, “la habilidad natural, general e inherente”; “operación” es energeia “poder ejercido, poder operativo”; el segundo uso de “poder” es kratos, “fuerza manifestada”; “fuerza” es isjus, “fuerza, dotación de poder.” Poniéndolos juntos tenemos: “Y cual la supereminente grandeza de Su poder inherente para nosotros los que creemos como medida de la energía operativa de la fuerza manifestada de Su poder.

Este fue el poder que Dios uso para levantar a Jesús de los muertos; y que está muy por encima de todo principado y autoridad y  poder y dominio, y de cualquier otro nombre (por encima de cualquier título que pueda ser conferido) que se invoque,  no sólo en este mundo presente sino también en el venidero.

Es decir, no existe ningún poder mayor en los cielos, ni en la tierra ni debajo de la tierra, es el máximo poder que existe.

Efesios 1:22-23 (Biblia Expandida de Fe)
22 Y Dios sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo constituyó sobre todas las cosas como cabeza universal y suprema de la iglesia [no como una organización, sino como un cuerpo invisible de creyentes],
23 la cual es Su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos [para que en ese cuerpo viva la medida total de aquel que completa todas las cosas, y que en cualquier lugar llena todas las cosas consigo mismo].

En este pasaje vemos que esa autoridad, Dios se la concedió a la iglesia, es decir a cada uno de los creyentes.

Para que esta verdad se vuelva luz en nuestra vida debemos estudiarla una y otra vez; y una buena manera de hacerlo es orándola cada día por nosotros, personalizándola.

Puedes orarla así:

Padre de gloria y Dios de nuestro Señor Jesucristo,
Te pido que me des espíritu de sabiduría y de revelación en tú pleno conocimiento.
Alumbrando los ojos de mi espíritu para que sepa quien soy en Cristo,
Y para que pueda conocer la autoridad que me has dado,
Que es la supereminente grandeza de Tu poder inherente para conmigo que creo como medida de la energía operativa de la fuerza manifestada de Tu poder.

Haz cada día esta oración y deja que la revelación de la Palabra te ilumine y te haga comprender completamente la autoridad que Dios te dio.