viernes, 29 de noviembre de 2013

Como Servir a Dios En Tu Iglesia Local 10 - La Creación Del Ministerio De Ayudas

La Creación Del Ministerio De Ayudas


Éxodo 18:13–26
13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. 
14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 
15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 
16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. 
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. 
18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 
19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 
20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 
21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 
22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 
23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 
25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 
26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.

Aquí vemos la creación del ministerio de ayudas.

En el verso 13 vemos a Moisés aconsejando él solo a los israelitas, que se calcula eran entre dos y seis millones de personas.

Moisés estaba pastoreando la iglesia más grande del mundo, y lo hacía solo. Día y noche se la pasaba aconsejando a la gente.

Para darnos cuenta de su trabajo, si Moisés usara un minuto para aconsejar a cada persona durante las 24 horas del día, hubiera necesitado tres años y diez meses para hacerlo.

En los versos 14 al 18 Jetro, el suegro de Moisés, se dio cuenta de la situación y le dijo: “Si continuas así vas a volverte loco o morir en el intento.”

Jetro le dijo a Moisés: “No podrás hacerlo solo.”

En los versos 19 al 23 Jetro aconsejo a Moisés y le dijo: “Tienes que organizarte.”

Un pastor debe aprender a usar los recursos humanos que tiene.

Un ministro no puede hacer el trabajo solo, si no tiene ayuda terminara agotándose. Todo ministro necesite gente que lo apoye.

En el verso 23 Jetro le dijo: “Si haces esto y Dios te lo dice.”

Jetro le estaba diciendo: “Yo te estoy dando un plan pero tú tienes que buscar a Dios para que te diga si debes implementarlo y como hacerlo.”

Siempre debemos buscar la dirección de Dios, y por más que necesitemos apoyo debemos preguntarle que plan debemos seguir.

En el Salmo 127:1 dice que si Jehová no edifica la casa, en vano se afanan los que la edifican. Dios debe ser el que edifique nuestra casa y no nosotros.

En los versos 24 al 26 vemos que Dios aprobó el plan de Jetro y Moisés lo realizó, con lo cual alivio su trabajo.

En el verso 21 vemos los requisitos mínimos de un ministro de ayudas:

1. VARON DE VIRTUD: Es decir una persona capaz; no debemos presionar para estar en un lugar para el cual no estamos capacitados, mas bien debemos prepararnos.

2. TEMEROSO DE DIOS: Debe de caminar en comunión con Dios. Deber ser alguien que ore, lea la Biblia, se congregue y camine en la Palabra.

3. VARON DE VERDAD: Debe tener un buen testimonio.

4. QUE ABORREZCA LA AVARICIA: Su motivación debe ser siempre la correcta. No buscar un cargo para beneficio y gloria personal sino para servir y hacer la voluntad de Dios.

Éxodo 17:8–13
8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 
9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 
10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 
11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 
12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 

Aquí vemos el ejemplo más claro que hay en el Antiguo Testamento. Moisés tenía que hacer el trabajo que Dios le dio; pero no podía hacerlo solo. Cada vez que el bajaba los brazos el pueblo de Israel era derrotado.

Tuvieron que venir dos ministros de ayudas Aarón y Hur para que el pudiera apoyar sus brazos; y al sentir alivio, pudo terminar con la obra. Ese día la batalla fue ganada por tres hombres: un ministro y dos ministros de ayudas.