viernes, 20 de diciembre de 2013

La Gran Paradoja

LA GRAN PARADOJA

Foto: LA GRAN PARADOJA

En Romanos 9 nos encontramos con la Gran Paradoja, el pueblo de Israel iba tras una ley la cual Dios mismo les había dado y no pudieron ser justificados porque se apoyaron en sus propias obras; mientras que los gentiles que vivían sin una ley dada por Dios fueron justificados por medio de la fe.

Veamos este pasaje en la Biblia Expandida de Fe

27 También Isaías exclama con gran insistencia en favor de Israel: Si el número de los hijos de Israel fuere como la arena del mar, tan sólo el remanente (el grupo pequeño que quede) de ellos será salvo.
28 Porque pronta, perfectamente y en justicia el Señor cumplirá Su palabra y ejecutará Su sentencia sobre la tierra
29 Y el mismo Isaías lo anunció de antemano cuando profetizó: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiese dejado descendencia, habríamos llegado a ser como Sodoma y semejantes a Gomorra. 
30 ¿Qué concluiremos con esto?  Pues que las naciones gentiles, que no buscaban la justificación (no estaba haciendo nada para que Dios los aceptara y ni siquiera estaban buscando Su aprobación), han alcanzado la justificación (la aceptación y aprobación de Dios), la justificación que proviene como resultado de la fe
31 pero (la descendencia de) Israel, que iba buscando y persiguiendo la ley de justicia, no la alcanzó ni llegó a conseguir esa ley
32 ¿Quieren saber por qué? Pues porque, al prescindir de la fe y buscando apoyarse en el valor de las propias acciones, es decir, por no ir tras ella por fe sino justificándose por sus obras, terminaron tropezando contra aquella piedra de tropiezo.
33 como está escrito en las Escrituras: He aquí Yo pongo en Sión piedra de tropiezo, roca de escándalo y piedra de caída; y todo aquel que cree en Él, no será defraudado, confundido ni avergonzado.

Romanos 9:27-33

En Romanos 9 nos encontramos con la Gran Paradoja, el pueblo de Israel iba tras una ley la cual Dios mismo les había dado y no pudieron ser justificados porque se apoyaron en sus propias obras; mientras que los gentiles que vivían sin una ley dada por Dios fueron justificados por medio de la fe.

La Biblia The Message coloca así el versículo 31: "¿Cómo pudieron fallar? Porque en vez de confiar en Dios, ellos se hicieron cargo. Estaban absortos en lo que ellos mismos hacían. Estaban tan absortos en sus "proyectos de Dios" que no se dieron cuenta que Dios estaba justo en frente de ellos, como una enorme roca en medio de la carretera. Y así se tropezaron con él y se cayeron de bruces." 

La piedra de tropiezo con la que tropezaron fue la justificación por la fe en Jesucristo.

Veamos este Romanos 9:27-33 en la Biblia Expandida de Fe
27 También Isaías exclama con gran insistencia en favor de Israel: Si el número de los hijos de Israel fuere como la arena del mar, tan sólo el remanente (el grupo pequeño que quede) de ellos será salvo.
28 Porque pronta, perfectamente y en justicia el Señor cumplirá Su palabra y ejecutará Su sentencia sobre la tierra
29 Y el mismo Isaías lo anunció de antemano cuando profetizó: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiese dejado descendencia, habríamos llegado a ser como Sodoma y semejantes a Gomorra. 
30 ¿Qué concluiremos con esto? Pues que las naciones gentiles, que no buscaban la justificación (no estaba haciendo nada para que Dios los aceptara y ni siquiera estaban buscando Su aprobación), han alcanzado la justificación (la aceptación y aprobación de Dios), la justificación que proviene como resultado de la fe
31 pero (la descendencia de) Israel, que iba buscando y persiguiendo la ley de justicia, no la alcanzó ni llegó a conseguir esa ley
32 ¿Quieren saber por qué? Pues porque, al prescindir de la fe y buscando apoyarse en el valor de las propias acciones, es decir, por no ir tras ella por fe sino justificándose por sus obras, terminaron tropezando contra aquella piedra de tropiezo.
33 como está escrito en las Escrituras: He aquí Yo pongo en Sión piedra de tropiezo, roca de escándalo y piedra de caída; y todo aquel que cree en Él, no será defraudado, confundido ni avergonzado.