miércoles, 15 de enero de 2014

El Núcleo de Nuestra Predicación

El Núcleo de Nuestra Predicación 

Pero, ¿Qué afirman entonces las Escrituras? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que anunciamos (por ser el núcleo mismo de nuestra predicación):
Porque, si confiesas con tu boca (reconociendo abierta y públicamente) que Jesús es Señor y crees en tu corazón (con plena confianza) que Dios le resucitó (levantándole) de entre los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para ser justificado (es decir, declarado inocente y hecho justo), pero con la boca se confiesa (declarando su fe con sus palabras) para ser salvo.
- Romanos 10:8-10

El núcleo es componente principal o esencial de algo, al que se suman o acoplan otros elementos para conformar una totalidad o un conjunto.

En el versículo 8, Pablo está por decirnos que cosa es lo más importante de su mensaje, la palabra de fe que él predicaba.

Ya en los capítulos anteriores nos ha mostrado que el hombre tiene dos maneras de alcanzar la justificación, hacerlo por medio del cumplimiento de la ley de Moisés (aplicándolo a nosotros por nuestras buenas acciones) o por medio de la fe en la obra de Jesús.

En Romanos 3:19-26 vemos que Dios aparte de la ley ha manifestado la justificación por medio de la fe en Jesucristo, por medio de esa preciosa obra en la que Él derramó su sangre por nosotros en la cruz.

En Juan 19:30 vemos las palabras finales de Jesús, veamos en la versión The Message (El Mensaje): "Después de tomar el vino, Jesús dijo: 'Está hecho... completo.' Y doblando su cabeza entregó su espíritu."

La obra de Jesús está hecha, está completa. El precio ya fue pagado, a los ojos de Dios ya no hay nada más que hacer, hemos sido redimidos.

1 Pedro 1:18-19 (Biblia Textual)
18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, que vuestros padres os legaron, no con cosas corruptibles, como la plata o el oro; 
19 sino con la sangre preciosa del Mesías, como de un cordero sin mancha y sin defecto.

La palabra redención nos habla de libertad de la esclavitud; más concretamente de un mercado de esclavos. 

Los esclavos eran comprados por monedas de plata y oro; pero Jesús nos compró por algo más precioso, por su sangre. Pero no lo hizo para esclavizarnos nuevamente sino para hacer totalmente libres por siempre. Libres de la potestad del diablos, libres del pecado, libres de la muerte espiritual. 

Sin embargo, como pasó en la historia, muchos esclavos libres decidieron seguir siendo esclavizados bajo el yugo de sus ex-dueños. Solo tenñian que salir, la puerta ya estaba abierta.

En 2 Corintios 5:19-20 Pablo nos dice esto: "Esto es, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros: ¡Rogamos en nombre de Cristo, reconciliaos con Dios!" 

Por un lado, la salvación ya esta hecha, pero por el otro, las personas deben recibirla; y este es el núcleo del mensaje de fe que predicamos: "Si con tu boca confiesas a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo."

Dos cosas tienes que hacer, creer y confesar.

¿Qué tienes que creer? Que Jesús no solo murió por ti sino que Dios lo resucitó de los muertos y que Él vive hoy.

Nuestro Dios no está muerto: ¡Vivo está!

Como fue escrito por los primeros cristianos en la tumba de Jesús: "Él no está aquí; ¡ha resucitado!"

Ya has creído que Jesús está vivo y que completó la obra de tu salvación, ahora te toca declarar algo: confesar que Jesús es el Señor.

John MacArthur dice algo muy interesante acerca de la palabra confesión: "Esta palabra griega significa básicamente el decir la misma cosa, o estar de acuerdo con alguien. La persona que confiesa a Jesús como Señor (Romanos 10:9) está de acuerdo con la declaración del Padre que Jesús es Señor y Salvador."  

Al confesar a Jesús como Señor te estás poniendo de acuerdo con Dios en que Jesús es tu Señor y Salvador.

Con tu corazón habías creído para ser justificado pero con tu boca estás confesando para recibir tu salvación.

Este creer y confesar son las dos caras de una misma manera, es el núcleo de esta palabra de fe que predicamos, es como recibimos la salvación que Jesús obtuvo por nosotros.

Si no has recibido hoy esta salvación, solo has dos cosas, cree que Jesús ha sido resucitado por Dios luego de habar pagado el precio por tu salvación, y luego declara públicamente que Él es tu Señor y Salvador.