martes, 21 de enero de 2014

El Secreto Para Tener Pies Hermosos

El Secreto Para Tener Pies Hermosos


En estos tiempos que la gente está preocupada tanto por su apariencia la Biblia nos da el secreto para tener unos pies hermosos.

En la Carta a Romanos Pablo escribió:

Romanos 10:14-15 (Biblia expandida de Fe)
14 Pero aquí surge una serie de preguntas:¿cómo van a invocar a aquel en quien no creen ni tienen fe? ¿Y cómo van a creer y tener fe en alguien de quien no han oído (su mensaje)? ¿Y cómo van a oír su mensaje si no ha sido proclamado por alguien que se los predique?
15 ¿Y cómo predicarán el mensaje si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los que traen las buenas noticias!

En los versículos anteriores hemos visto que Dios ha provisto la salvación por medio de la obra de Jesucristo para todo aquel que crea en Él y lo confiese como Señor. 

En el versículo 13 dice: "Porque: Todo aquel que invoque el nombre del señor será salvo."

Pero esto nos deja con algunas interrogantes:

¿Cómo van a invocar a aquel en quien no creen ni tienen fe? 

¿Cómo van a creer y tener fe en alguien de quien no han oído (su mensaje)? 

¿Cómo van a oír su mensaje si no ha sido proclamado por alguien que se los predique?

¿Cómo predicarán el mensaje si no fueren enviados?

La primera pregunta es muy lógica, no podemos invocar a alguien en quien no hemos creído; la segunda también no podemos creer en alguien de quien no hemos oído y ni siquiera conocemos su mensaje. La tercera pregunta tiene la clave, no pueden conocer un mensaje si es que alguien no se los ha contado. Y la cuarta nos dice que para predicar debemos ser enviados.

Empecemos por la solución. En Juan 20:21 dice: "Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío." 

Jesús mismo es el que nos envía. A través de estas palabras dichas a los discípulos nos está hablando a todos los creyentes. 

En la gran comisión vemos esto:

Mateo 28:18-20
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos 16:15-16
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Jesús nos comisionó para llevar este Evangelio, las buenas noticias de salvación a todos los hombres. Él mismo es quien nos ha enviado.

La tercera pregunta se responde así, somos nosotros los que debemos predicarles el mensaje; ya se nos encomendó, ahora nos toca a nosotros hacer algo. 

En 1 Corintios 9:16 Pablo nos habla de la carga del Evangelio: "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!" 

Él tenía la dirección clara en su vida, debía llevar este mensaje a todos los hombres.

Pero cual era este mensaje:

1 Corintios 2:1-2
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

El mensaje de Pablo era Jesucristo y su obra en la cruz. Jesús cancelando el castigo por nuestro pecado al morir por nosotros.

Ese también es nuestro mensaje: Jesucristo.

En 2 Corintios podemos ver más claramente este encargo que Dios nos dio:

 
2 Corintios 5:18-20
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Dios mismo nos hizo embajadores en nombre de Cristo, tenemos un mensaje que llevar al mundo: "Dios ya hizo su parte al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, el precio ya se pagó, ahora nos toca a nosotros reconciliarnos con Dios."

Así es, la obra ya está completa, Jesús ya nos salvó, ahora nos toca recibir esa salvación.

Eso nos lleva a la primera pregunta, para que la gente crea tiene que oír el mensaje de la salvación. y esa es nuestra parte.

El mensaje del Evangelio es un mensaje de gran alegría, el uso que se le dio a esa palabra en la antiguedad nos los dice:

Esta palabra es de origen persa y aparece desde Homero con el significado de recompensa dada al mensajero que trae la buena noticia de una victoria militar o simplemente una buena noticia de carácter político o personal, que produce felicidad y alegría en los destinatarios.

En textos contemporáneos a los evangelios y en contexto religioso se indica también con esta palabra la aparición de un "hombre divino", cuya venida es acogida con alegría.

La predicación del Evangelio es lo que trae al hombre, cuando predicamos estamos trayendo gran alegría a todos los hombres; les estamos dando la oportunidad de recibir la vida eterna.

Así que hermosea tus pies saliendo y llevando este Evangelio de Jesucristo a todos los hombres.