lunes, 8 de diciembre de 2014

La Gracia que nos Afirma

La Gracia Para Estar Firmes


La gracia para estar firme es el poder activo de Dios que se basa en Su carácter para mantenernos firmes en Él.

La gracia no termina cuando nacemos de nuevo; es una obra continua en nosotros desde ese momento.

Es como una madre, cuando se cumplen los 9 meses y nace el niño no termina su trabajo; sino que empiezan nuevos roles y responsabilidades posteriores al nacimiento del niño.

La gracia tiene una función continua en nuestras vidas hasta que Él vuelva.

La gracia es para ayudar a que los santos vivan una vida victoriosa. Por eso es que Pablo siempre hablaba de la gracia en sus saludos.

Debemos cedernos a ella para que efectúe cambios en nuestra vida, tal como nos cedimos y cooperamos con la gracia salvadora para nacer de nuevo. Dios no nos fuerza a caminar en victoria, tal como no lo hizo para salvarnos; nosotros debemos responder.

Hechos 4:33
33  Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús,  y abundante gracia era sobre todos ellos.

Hechos 11:23
23  Este,  cuando llegó,  y vio la gracia de Dios,  se regocijó,  y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.

Vemos como la gracia operó en la iglesia primitiva; no solo tenían abundante gracia, sino que la gracia de Dios estaba en sus vidas.

Hechos 20:32
32  Y ahora,  hermanos,  os encomiendo a Dios,  y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Antes de dejar Éfeso, Pablo encomendó a los dirigentes de la iglesia a Dios y a la Palabra de Su Gracia, la cual tenía poder para sobreedificarlos y darles su herencia.

Romanos 5:2
2  por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Romanos 5:2 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
2 Cristo mismo ha sido quien nos ha instalado, mediante la fe, en esta situación de gracia en que vivimos y nos hace poner nuestra honra en la esperanza de participar en la gloria de Dios.

Por la fe es que tenemos acceso a la gracia para estar firmes.

Romanos 5:17
17  Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte,  mucho más reinarán en vida por uno solo,  Jesucristo,  los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Romanos 5:17 (Versión Amplificada)
17 Porque debido a la transgresión (falta, ofensa) de un hombre la muerte reino por aquel, con mucho más seguridad aquellos que reciben la superabundante gracia (favor inmerecido) [de Dios] y el regalo gratuito de la justicia [que nos puso en situación correcta delante de Dios] reinarán como reyes en la vida a través de un solo Hombre, Jesucristo (el Mesías, el Ungido).

La gracia de Dios y el don de la justicia nos capacitan para reinar como reyes en esta vida por medio de Jesucristo.

Efesios 4:29
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,  sino la que sea buena para la necesaria edificación,  a fin de dar gracia a los oyentes.

Efesios 4:29 (Biblia Textual)
29 Ninguna palabra dañina salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, que comunique gracia a los que están oyendo.

Efesios 4:29 (La Biblia de la Américas)
29 No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.

Nuestras palabras siempre deben edificar a los que nos escuchan y ministrarles gracia. La gracia es algo que siempre se origina en Dios, pero nosotros podemos ser canales y ministrarla a otros.

Debemos dejar que nuestras palabras se conviertan en recipientes de gracia.

Colosenses 4:6
6 Sea vuestra palabra siempre con gracia,  sazonada con sal,  para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Colosenses 4:6 (Nueva Biblia de los Hispanos)
6  Que su conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona.

Colosenses 4:6 (Biblia Castilian)
6 Que vuestra palabra esté siempre llena de gracia y sazonada con sal. Así podréis responder sin dificultad a las cuestiones que se os planteen.

Nuestras conversaciones siempre deben estar llenas de gracia, para así poder responder siempre sin dificultades ante toda situación en que nos encontremos.

2 Timoteo 2:1
1  Tú,  pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

Aquí vemos una frase interesante: “Esfuérzate en la gracia.”

El Nuevo Testamento de Arcas y Fernández lo traduce así: “Tú, hijo mío, procura que la gracia de Cristo Jesús te fortalezca.”

La palabra “esfuérzate” es “endunamoo” que significa “ser fortalecido o hacerse fuerte internamente”.

La Biblia Amplificada resume la idea:

2 Timoteo 2:1 (Biblia Amplificada)
1 Por eso tú, hijo mío, se fuerte (fortaleciéndote interiormente) en la gracia (la bendición espiritual) que está [y solo se halla] en Cristo Jesús.

Pablo le está diciendo a Timoteo que su responsabilidad era fortalecerse interiormente con la gracia que hay en Cristo Jesús. No ser fuerte en si mismo, sino fuerte en la gracia.

Hebreos 4:14-16
14 Por tanto,  teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza,  pero sin pecado.
16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La gracia que viene para el oportuno socorro en nuestro momento de debilidad procede del trono de la gracia.

Esta figura viene del Antiguo Testamento, donde el pueblo de Israel tenía un propiciatorio, también conocido como el trono de misericordia.

Éxodo 25:17-22
17 Y harás un propiciatorio de oro fino,  cuya longitud será de dos codos   y medio,  y su anchura de codo y medio.
18 Harás también dos querubines de oro;  labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio.
19 Harás,  pues,  un querubín en un extremo,  y un querubín en el otro extremo;  de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.
20 Y los querubines extenderán por encima las alas,  cubriendo con sus alas el propiciatorio;  sus rostros el uno enfrente del otro,  mirando al propiciatorio los rostros de los querubines.
21 Y pondrás el propiciatorio encima del arca,  y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.

Vine define la palabra propiciatorio de esta manera:

kapporet (H3727) «propiciatorio; trono de gracia». Esta forma sustantiva de kapar se ha traducido en castellano principalmente como «propiciatorio» (RV en sus diferentes revisiones; LBA) y en la mayoría de las versiones católicas (bbc, bnc, sbh, BJ, nbe), aunque también como «lugar del Perdón» (BLA) y «Lugar Santísimo» (lvp). En las versiones en inglés se usa «trono de gracia», «cubierta», «tapa». Se refiere a una plancha o cubierta de oro que reposaba encima del arca del testimonio. De pie y frente a frente sobre la tapa del arca (propiciatorio) había dos querubines. La plancha de oro representaba el trono de Dios y simbolizaba su presencia real en el recinto sagrado. En el Día de Expiación, el sumo sacerdote rociaba sobre el propiciatorio la sangre del holocausto por los pecados, quizás como símbolo de la aceptación del sacrificio por Dios. De ahí que el kapporet era el punto neurálgico donde  Israel, mediante su sumo sacerdote, podía entrar en la presencia de Dios. Es más, el propio templo se distinguía de los corredores y otras estructuras adjuntas a través del nombre «lugar del trono de gracia» (kapporet) (1 Crónicas 28:11).

Levíticos 16:2-7, 32-34
2  Y Jehová dijo a Moisés:  Di a Aarón tu hermano,  que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo,  delante del propiciatorio que está sobre el arca,  para que no muera;  porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.
3  Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación,  y un carnero para holocausto.
4  Se vestirá la túnica santa de lino,  y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino,  y se ceñirá el cinto de lino,  y con la mitra de lino se cubrirá.  Son las santas vestiduras;  con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.
5  Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación,  y un carnero para holocausto.
6  Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo,  y hará la reconciliación por sí y por su casa.
7  Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová,  a la puerta del tabernáculo de reunión.
32  Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre;  y se vestirá las vestiduras de lino,  las vestiduras sagradas.
33  Y hará la expiación por el santuario santo,  y el tabernáculo de reunión;  también hará expiación por el altar,  por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación.
34  Y esto tendréis como estatuto perpetuo,  para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel.  Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó.

En el Antiguo Testamento el Sumo Sacerdote obtenía cada año expiación temporal, es decir, sus pecados eran cubiertos como resultado de su obediencia en ofrecer el sacrificio. Es decir, el Sumo Sacerdote solo podía entrar una vez al año al trono de misericordia para obtener la expiación de los pecados de Israel por un año.

La misericordia es no recibir lo que nos merecemos; y no era una solución permanente.

En el Nuevo Testamento tenemos el trono de la gracia; y no una sola vez al año sino todo el tiempo que lo deseemos. Podemos recibir en todo momento la gracia para mantenernos firmes.

La gracia, a diferencia de la misericordia es recibir lo que no nos merecemos; y nosotros en este Nuevo Pacto, podemos entrar en todo momento y recibir la misericordia y la gracia en tiempos de necesidad.

En fin, estamos sentados juntamente con Cristo en ese trono de la gracia.

Efesios 2:6
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Efesios 2:6 (Biblia Amplificada)
6 Y nos resucitó juntamente con Él y nos hizo sentarnos juntos [dándonos un mismo asiento con Él] en los lugares celestiales en Cristo Jesús (el Mesías, el Ungido).

No tenemos que estar esperando misericordia cada vez que estamos en problemas; solo debemos ir al trono de gracia, donde estamos sentados juntamente con Cristo, de manera continua, y cuando el tiempo de necesidad ocurra, estaremos edificados y tendremos gracia para mantenernos firmes.

Debemos ser consistentes y no movernos por el temor; en el trono de gracia encontramos misericordia por los errores pasados y gracia para estar firmes en los ataques futuros.

Hebreos 13:9
9 No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.

Wuest dice que cuando el autor de Hebreos escribió: “porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia,  no con viandas”; lo que estaba haciendo era apuntar el hecho de que las comidas (el sistema de rituales ceremoniales), enfatiza lo externo; mientras que el Nuevo Testamento enfatiza la purificación del corazón y la conciencia.

Por eso es que debemos afirmar nuestro corazón con la gracia, no en nuestros propios esfuerzos sino en ese favor que Dios a dispuesto para nosotros sin que nosotros tengamos que hacer algo a cambio.

1 Pedro 5:10-12
10 Mas el Dios de toda gracia,  que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo,  después que hayáis padecido un poco de tiempo,  él mismo os perfeccione,  afirme, fortalezca y establezca.
11 A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.
12 Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente,  amonestándoos,  y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios,  en la cual estáis.

Debemos dejar que Dios nos perfeccione,  afirme,  fortalezca y establezca, en esa gracia en la cual estamos.

La gracia es suficiente para nosotros.

2 Corintios 12:7-12
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor,  que lo quite de mí.
9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia;  porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto,  de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades,  para que repose sobre mí el poder de Cristo.
10 Por lo cual,  por amor a Cristo me gozo en las debilidades,  en afrentas,  en necesidades,  en persecuciones,  en angustias;  porque cuando soy débil,  entonces soy fuerte.
11 Me he hecho un necio al gloriarme;  vosotros me obligasteis a ello,  pues yo debía ser alabado por vosotros;  porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles,  aunque nada soy.
12 Con todo,  las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia,  por señales,  prodigios y milagros.

Aquí vemos el más dramático ejemplo de la gracia de Dios en operación.

Al ver el pasaje podemos pensar que el tema principal es el aguijón de Pablo, pero de lo que nos habla es de la gracia de Dios.

Mucha gente piensa que el aguijón de Pablo era una enfermedad; pero la Biblia muestra que era otra cosa; dice que era un mensajero de Satanás.

Al leer este pasaje debemos enfocarnos en la gracia y no en el aguijón de Pablo.

2 Corintios 11:23-30
23 ¿Son ministros de Cristo?  (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más;  en peligros de muerte muchas veces.
24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.
25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;
26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
27 en trabajo y fatiga,  en muchos desvelos,  en hambre y sed,  en muchos ayunos,  en frío y en desnudez;
28 y además de otras cosas,  lo que sobre mí se agolpa cada día,  la preocupación por todas las iglesias.
29 ¿Quién enferma,  y yo no enfermo?  ¿A quién se le hace tropezar,  y yo no me indigno?
30 Si es necesario gloriarse,  me gloriaré en lo que es de mi debilidad.

Vemos claramente que cosa era la debilidad o el aguijón de Pablo; las persecuciones que se levantaban por causa de la predicación del evangelio a los gentiles. No solo los judíos y los romanos se levantaban en contra la predicación a los gentiles sino las fuerzas mismas de la naturaleza. Y en el verso 30 Pablo dice que esa era su debilidad.

Veamos de nuevo 1 Corintios 12:9: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia;  porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

Dios le dice a Pablo que Su poder se perfecciona en la debilidad, y Pablo dice que su debilidad eran las persecuciones que había recibido; entonces, es evidente que el aguijón de la carne de Pablo no era una enfermedad.

Lo que es evidente, por las “debilidades” que menciona Pablo, era que el propósito del envío de este mensajero de Satanás era impedir que Pablo continuase con su ministerio; el método utilizado era levantar a la gente en contra de Pablo para impedir que siga causando tan gran efecto en el reino de Satanás.

Cuando Pablo le pide a Dios que le quite el aguijón, Dios no le dijo que no, le dijo “mi gracia es suficiente para ti.” Es decir, la gracia de Dios era Su habilidad soltada hacia Pablo en contra de este ataque contra Pablo.

La gracia es la fuerza de Dios para enfrentar nuestras inhabilidades; puede que no cambie las situaciones externas siempre; pero Él quiere que nosotros cambiemos interiormente, recibiendo Su gracia para vencer. Su gracia es suficiente para nosotros.

1 Pedro 5:5-6
5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo

No debemos tener problemas con el concepto de ser exaltados; no es un asunto de orgullo sino de posición. Estamos exaltados en Cristo, no por nosotros mismos.

Dios nos da el poder para ser exaltados sobre las cosas que nos afectan.

Dios resiste al soberbio y da gracia al humilde; debemos humillarnos para que Él nos exalte a su tiempo debido.

Hay una Conexión entre la gracia y el ser exaltado (en el buen sentido de la palabra). Así como Dios le dio a Pablo gracia; Él está interesado en que seamos exaltados por su gracia cuando somos humildes.

Su gracia es más grande que el poder de Satanás.

Podemos ser exaltados y mantenernos humildes porque sabemos que es la gracia de Dios la que nos colocó en esa posición.

Pablo se mantuvo victorioso en medio de los problemas de la vida; muchas personas piensan que tenía “mala suerte", pero era Satanás estaba ocupado tratando de hundirlo.

No importa la dificultad, no importa el problema, no importa el ataque; la gracia de Dios es suficiente para pararnos, mantenernos firmes, resistir el ataque y levantarnos con la victoria.