martes, 23 de diciembre de 2014

La Gracia y las Obras

La Gracia y las Obras


En las Epístolas a los Gálatas y de Santiago encontramos una aparente contradicción:

Gálatas 2:16
16  Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,  sino por la fe de Jesucristo,  nosotros también hemos creído en Jesucristo,  para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley,  por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

Santiago 2:24
24  Vosotros veis,  pues,  que el hombre es justificado por las obras,  y no solamente por la fe.

¿Pablo y Santiago se están contradiciendo? Porque Lutero pensaba erróneamente que Santiago no debería estar en la Biblia; como dijimos nos encontramos ante una aparente contradicción.

Pablo está hablando de “las obras de la ley”; mientras que si vemos bien el contexto Santiago está hablando de las obras de la fe; dos cosas diferentes.

Santiago 2:14-26
14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz,  calentaos y saciaos,  pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo,  ¿de qué aprovecha?
17 Así también la fe,  si no tiene obras,  es muerta en sí misma.
18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe,  y yo tengo obras.  Muéstrame tu fe sin tus obras,  y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19 Tú crees que Dios es uno;  bien haces.  También los demonios creen,  y tiemblan.
20 ¿Mas quieres saber,  hombre vano,  que la fe sin obras es muerta?
21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras,  y que la fe se perfeccionó por las obras?
23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios,  y le fue contado por justicia,  y fue llamado amigo de Dios.
24 Vosotros veis,  pues,  que el hombre es justificado por las obras,  y no solamente por la fe.
25 Asimismo también Rahab la ramera,  ¿no fue justificada por obras,  cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto,  así también la fe sin obras está muerta.

Santiago no solo está enseñando que la fe efectiva es la actúa; sino que también le habla a aquellas personas que solo consienten mentalmente pero en las que no hay evidencia de fruto en sus vidas.

Pablo le está hablando a otro tipo de gente completamente diferente. Eran personas que había sido seducidas por los judaizantes y se habían atado a las reglas y obras de la ley. Ahora querían usar las obras como el medio de su salvación en lugar de la fe en Jesucristo.

Las obras deben seguir a la salvación, no la salvación a las obras.

Santiago trata con las obras como resultado de la salvación; y Pablo trata con el peligro de intentar obtener la salvación como resultado de las obras.

Pablo nos lo pone más claramente en Efesios.

Efesios 2:8-10
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios;
9 no por obras,  para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

La salvación es por gracia, por medio de la fe; pero Dios preparó de antemano obras para que anduviésemos en ellas.

En el Nuevo Testamento encontramos diferentes clases de obras.

Hebreos 6:1
1 Por tanto,  dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo,  vamos adelante a la perfección;  no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas,  de la fe en Dios.

Hay ciertas clases de obras de las que debemos arrepentirnos, como las obras muertas (las obras con las cuales tratábamos de justificarnos ante Dios) y las obra malas (pecados).

La gente trata de justificarse por medio de la ley en lugar de aceptar el regalo de salvación que Dios da por medio de Cristo.

Hebreos 10:24
24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.

En Hebreos 6 vemos que hay un tipo de obras del que debemos arrepentirnos y otro tipo de obras que debemos estimularnos ha hacerlas.

No hablamos de obras que causan la salvación; hablamos de obras que se producen como resultado de la salvación.

Tito 2:11-12
11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
12 enseñándonos que,  renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos,  vivamos en este siglo sobria,  justa y piadosamente.

Una vez que hemos nacido de nuevo la gracia nos enseña a renunciar al pecado y a los deseos mundanos para vivir en este mundo de una manera sobria, justa y piadosa.

Tito 3:3-8
3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos,  rebeldes,  extraviados,  esclavos de concupiscencias y deleites diversos,  viviendo en malicia y envidia,  aborrecibles,  y aborreciéndonos unos a otros.
4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador,  y su amor para con los hombres,
5 nos salvó,  no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,  sino por su misericordia,  por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que justificados por su gracia,  viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
8 Palabra fiel es esta,  y en estas cosas quiero que insistas con firmeza,  para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras.  Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Dios nos justificó por su gracia y nos sacó del mundo de pecado en cual vivíamos, ahora que somos nuevas criaturas debemos ocuparnos de hacer buenas obra.

Las obras buenas no son requisitos para nuestra salvación, la cual es por gracia; son el resultado de haber nacido de nuevo.