miércoles, 3 de junio de 2015

Quinta Tradición - La Enfermedad es la Disciplina de Dios

Quinta Tradición
La Enfermedad es la Disciplina de Dios


Esta es una excusa que es más una forma de traer condenación a la persona enferma; y también de decirles: "Tu enfermedad viene de Dios, sopórtala."

Es verdad que la Biblia dice: “Porque el Señor al que ama disciplina...” (Hebreos 12:6). Sin embargo no dice: “El Señor enferma al que ama.”

Veamos otros pasajes en el Nuevo Testamento que nos habla de disciplina.

Efesios 6:4  
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. 

Hebreos 12:5-8
Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.


Hebreos 12:11  
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 

Si vemos los pasajes nos damos cuenta que el contexto de la disciplina es la que utiliza un padre para instruir a su hijo. No hay referencia a la enfermedad en este texto. La palabra disciplina no significa enfermedad o dolencia en el texto original griego.




Al leer el diccionario de palabras griegas de Vine aprendemos que la palabra disciplina significa entrenar a un niño, educar o enseñar. Así como los bebés necesitan ser enseñados y corregidos para poder crecer como niños saludables y adultos, así también los bebés cristianos necesitan ser enseñados y corregidos para crecer y llegar a ser cristianos espiritualmente saludables. Esta palabra en el griego original significa que necesitan ser disciplinados y gobernados.

Muchos de los problemas de hoy se originan en la falta de disciplina y entrenamiento religioso en el hogar. Los niños deben ser disciplinados, corregidos y entrenados en amor.

¿Como nos disciplina el Señor?

2 Timoteo 3:16-17
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

El propósito de Dios para la disciplina es nuestra instrucción y la instrucción la recibimos cuando oímos Su Palabra y deja que esta obre en nosotros.

Hebreos 4:12-13
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Es la Palabra de Dios la que produce el cambio en nuestras vidas, la que nos muestra cuando fallamos y la que trae disciplina a nuestras vidas.

Dios nos entrena y disciplina con mano amorosa, “porque el Señor al que ama disciplina.”

Ningún padre disciplina a su hijo provocándole daño, tampoco pensemos que Dios lo hace, la enfermedad no es una disciplina de Dios; no le echemos la culpa a Dios de algo que no ha hecho.