viernes, 20 de diciembre de 2019

Biblia Expandida - Efesios 1


Epístola a los Efesios 

La Epístola a los Efesios es una carta dirigida a la iglesia, en la cual Pablo le muestra a la Iglesia lo que es en Cristo, su posición, su autoridad, sus beneficios y su caminar.

En este primer capítulo Pablo les recuerda cual es el propósito de la iglesia, y que es lo que ha hecho particular en cada creyente, además de mostrar cual es su propósito divino.

En los versos del 15 al 23 nos muestra la primera de las dos oraciones que hace Pablo por los creyentes en esta Epístola, en la cual ora para que tengamos una revelación de la obra que Cristo hizo en y por nosotros. Lo que somos en Cristo, lo que tenemos en Cristo y lo que podemos hacer en Cristo.



Capítulo 1

1 Pablo, apóstol (mensajero, agente, enviado especial) de Jesucristo (el Ungido), por la voluntad divina (el plan, propósito y elección de Dios) a los santos (consagrados y separados)  que residen en Efeso y a los fieles, leales y firmes (creyentes) en Cristo (El Ungido) Jesús.
2 Gracia (el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) y paz (bienestar) de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 
3 Bendito (alabado y adorado) sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (el Ungido) Quien nos bendijo con toda  (y cada) bendición espiritual (dada por el Espíritu Santo) en los lugares celestiales en Cristo.
4 Dios [en Su amor] nos eligió [nos tomó para ser de Su propiedad] en Cristo (el Ungido) desde antes de la fundación del mundo, para que seamos santos (consagrados y separados para Él) y sin mancha (libres de todo pecado) delante de Él,
5 en amor, eligiéndonos de antemano (predestinándonos) para ser adoptados como Sus hijos por medio de Cristo (el Ungido); según la buena intención y propósito de Su voluntad.
6 Para alabanza de la gloria de su gracia (el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) que gratuitamente nos ha impartido y con la cual nos otorgó el honor especial de ser aceptos en el Amado.
7 En quien tenemos redención (liberación, salvación y rescate) a través de su sangre, la remisión (perdón y libertad) de nuestros pecados (faltas y transgresiones), según las [abundantes] riquezas de su gracia (el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros).
8 Que Él derramó sobreabundantemente sobre nosotros con toda clase de sabiduría e inteligencia (prudencia, y entendimiento práctico y espiritual).
9 Haciéndonos conocer el misterio (secreto) de Su voluntad (de Su plan y propósito). De acuerdo a Su buen propósito que de antemano se había propuesto y que estableció en Cristo (el Ungido),
10 para realizarlo en la [dispensación de la] plenitud de los tiempos y clímax de las edades, de reunir, dirigir y consumar todas las cosas en Cristo (el Ungido), las que están en los cielos y las que están en la tierra.
11 En Él también hemos sido constituidos herederos y tenemos parte en la herencia de Cristo, porque Dios, en Su propósito soberano (según el designio  de Su voluntad), nos predestinó (eligió y destino de antemano) para ser suyos,
12 a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en poner nuestra esperanza en Cristo (el Ungido), seamos [y sirvamos] para alabanza de su gloria.
13 En Él también ustedes, habiendo escuchado la Palabra de la verdad, el Evangelio (la Buena Nueva) de su salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa,
14 este sello es las arras (el enganche, el pago anticipado) de nuestra herencia hasta la redención completa de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria.
15 Por ese motivo yo, habiéndome informado de vuestra fe en el Señor Jesús  y del amor que demuestran por todos los santos (el pueblo de Dios),
16 no ceso de dar gracias por ustedes, recordándolos (teniéndolos siempre presentes) y haciendo mención de ustedes en mis oraciones.
17 [Siempre oro para que] para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les conceda espíritu de sabiduría y de revelación (el entendimiento de los misterios y secretos) en la esfera de un [perfecto y completo] conocimiento de Él,
18 para que sean iluminados los ojos de vuestros corazones (espíritus) para que sepan y entiendan la esperanza a la que Él los ha llamado, cuales son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos (los consagrados y separados para Él),
19 y [para que puedan conocer y entender] cuál es la extraordinaria, ilimitada y superabundante grandeza (magnitud) de Su poder inherente para con nosotros los que creemos, según la energía operativa (actividad propia) de Su poderosa fuerza,
20  que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales,
21  muy por encima de todo principado y autoridad y  poder y dominio, y de cualquier otro nombre [por encima de cualquier título que pueda ser conferido] que se invoque,  no sólo en este mundo presente sino también en el venidero.
22 Y Dios sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo constituyó sobre todas las cosas como cabeza universal y suprema de la iglesia [no como una organización, sino como un cuerpo invisible de creyentes],
23 la cual es Su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos [para que en ese cuerpo viva la medida total de aquel que completa todas las cosas, y que en cualquier lugar llena todas las cosas consigo mismo].


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