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viernes, 25 de noviembre de 2016

Como Ayudar a Otros Para que Reciban el Bautismo con el Espíritu 4

Quinto Paso
Debemos Ayudarle a Vencer sus Temores

Hay creyentes que tienen temor de recibir algo del diablo, o algún tipo de imitación o falsificación.

Cuando recibí el Bautismo con el Espíritu Santo estaba en un grupo que tenían serias dudas acerca de esta experiencia.

Varios me decían: “¿Cómo sabes que es de Dios? ¿Cómo sabes que tus lenguas no son diabólicas?” Ellos temían recibir algo falso.

Pero no hay motivo para temer Dios da siempre lo verdadero.

LUCAS 11:11-13 (RV60)
11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Aquí Jesús compara a Dios con un padre natural; ¿Qué padre si su hijo le pide un pan, le da una piedra? ¿Si le pide un pescado le da una serpiente? ¿Si le pide un huevo le dará un escorpión? Ninguno.

Así como un padre natural, humano, con naturaleza muerta les da buenas cosas a sus hijos cuando se las piden, del mismo modo el Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.

Notemos los términos serpiente y escorpión que se usa en este pasaje. Las serpientes y los escorpiones son tipos del diablo y los demonios.

LUCAS 10:19 (RV60)
19  He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones,  y sobre toda fuerza del enemigo,  y nada os dañará.

Si le pedimos el Espíritu Santo no recibiremos una serpiente o un escorpión, no nos va a dar, algo diabólico o una falsificación, nos va a dar exactamente lo que le pedimos el Bautismo con el Espíritu Santo.

Eso es lo que vamos a recibir.

Si le hemos compartido claramente lo que la Palabra de Dios dice al respecto, la fe crecerá en su corazón y estará listo para recibir el Bautismo con el Espíritu y hablar en otras lenguas.


Sexto Paso
Que Reciba por Fe el Espíritu Santo y Hable en Lenguas

En este momento la persona ya está lista para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo, este momento es crucial y debemos tener mucho cuidado.

Como ya sabe que va a hablar en lenguas debemos decirle, que cuando empiecen a orar inmediatamente después de ser ministrados no hablen en su idioma natal o un idioma que conozcan.

Me pasó una vez ministrando en masa que le dije a la gente que no ore en castellano ni en español sino en otro idioma diferente, ordene que la gente reciba el Espíritu Santo, y la mayoría empezó a orar en lenguas; me acerqué a una hermana y oí que oraba en quechua, le pregunte si ella conocía antes es idioma y me dijo que si, pero como yo les dije que no oren en castellano ni en español ella pensó que podía orar en quechua; le explique nuevamente y ella al momento empezó a orar en lenguas.

Es bueno explicarle a la gente, para que puedan recibir.

Luego decirles que al momento de ser ministrados ellos digan en su interior: “yo recibo por fe el Espíritu Santo ahora”.

En ese momento que abran sus labios por fe y empiecen a orar en la nueva lengua que el Espíritu Santo les da.

En Juan 7:37-39, Jesús dijo que debíamos venir y beber. "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba.  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado."

Jesús dijo  que recibir el Espíritu Santo es como beber agua; ¡No puedes tomar agua con la boca cerrada!

La gente que viene y abre la boca es la que generalmente recibe.

Jesús dijo, "Ven y bebe."  Si actúas por fe en Su, El la honrará, y tu serás bautizado con el Espíritu Santo.


Séptimo Paso
Nunca Presione a la Persona que ha Venido a Recibir

Esto es más un consejo para las personas que están ministrando.

Yo pasé por la Renovación Carismática y vi muchas de estas cosas; cuando alguien venía para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo venían varios hermanos bien intencionados que le imponían las manos, lo agarraban del cuello, lo empujaban, lo aplastaban, le levantaban las manos y mil cosas más, si alguien recibía algo de Dios, era un milagro; pero la mayoría de las veces no recibían y el comentario era “no estaba preparado”.

Otra cosa que hacían era gritarle a la persona que venía: “fluye, fluye”, “habla fuerte”, “grita”, “llora”, “sube”, “baja”, “agárrate”, “suéltate”, no se decidían, o subir o bajar, o agarrarse o soltarse, la persona que quería recibir terminaba más confundida y no pasaba nada.

Lo mejor es que solo una persona se acerque y le imponga las manos, y ayude a la persona a recibir.

Una buena práctica es orar en lenguas mientras se ministra a la persona, al oír a otro orar en lenguas su fe se motivará y le será más fácil recibir.

Recordemos que como todas las cosas de Dios el Bautismo con el Espíritu se recibe por fe; si el recibió la Palabra y la creyó, no debemos presionarlo, solamente ayudarlo.

martes, 8 de noviembre de 2016

El Bautismo con el Espíritu Santo - Doctrina de Bautismos

El Bautismo con el Espíritu Santo 2

Doctrina de Bautismos




Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

- Hebreos 6:1-3

Hace unos días un creyente me escribió en facebook cuando coloque la primera enseñanza de esta serie; me dijo: "Es falso que exista un bautismo con el Espíritu porque solo hay un bautismo."

El problema que hay con esta opinión es que podemos ver que en este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.

Voy a tocar este punto porque muchos creyentes dicen: “Yo ya recibí todo el Espíritu Santo que se necesita cuando recibí a Jesús.” Lo cual solo es cierto en parte, y sabemos que toda verdad a medias es una mentira.

En esta parte veremos los diversos tipos de bautismo que vemos en Nuevo Testamento; y en especial los que se refieren al creyente. En la Biblia nos habla de varios tipos de bautismos: el bautismo para arrepentimiento de Juan, el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.

En todo bautismo hay tres elementos: El bautizador, la persona bautizada y el elemento en que se es bautizado

El Bautismo para Arrepentimiento de Juan el Bautista

Este bautismo, fue un bautismo de arrepentimiento como preparación de la venida del Mesías. Era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados era especialmente para los judíos, como preparación para la venida de su Mesías; del cual Juan fue precursor.

Mateo 3:1,5,6
1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.
5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia alrededor del Jordán,
6 y eran bautizados por en el Jordán, confesando sus pecados.


En este bautismo se ven tres elementos, los cuales se usan en cada uno de los diferentes tipos de bautismo. En primer lugar se halla el bautizador. En este caso el bautizador es Juan. En segundo lugar esta el elemento en el que se bautiza. Este elemento es el agua; ya que Juan bautizaba a la gente en el río Jordán. En tercer lugar se encuentra el bautizado. Los bautizados eran las personas que venían al Jordán para arrepentirse de sus pecados y prepararse para la venida del Mesías.

El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente. También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.

El Bautismo con el Espíritu Santo

El bautismo con el Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.

Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.


Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo. ¿Quiénes son los bautizados? En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

También podemos ver en Hechos 8:14-17; 9:17; 10:44-46 y 19:1-7, que el bautismo con el Espíritu Santo es para los creyentes.

Hace unos años estaba con mi esposa en el hospital, pues debían tomarle una ecografía para saber el estado de su embarazo. Mientras esperaba salí a conversar con un hermano que tenía un puesto de golosinas en las afueras del hospital, Mientras conversábamos, le mostré estas escrituras. Le pregunté si creía que iba ha recibir el Espíritu Santo y me dijo que si; así que le impuse las manos y empezó a hablar en lenguas. Había recibido el Espíritu Santo.
De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.
Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.


El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo

En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo. Es interesante notar que este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.

Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.

Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios. El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.

Por este motivo en Marcos 16:15-16 dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.”

Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.

Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.

En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.


Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.

Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982. A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes. Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios. Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.

Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Tuvimos ocasión de predicarle el Evangelio y ella recibió a Jesús. Luego de eso todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.

No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.

Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación. Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo de Cristo. Esto es el nacer del Espíritu de Juan 3.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Doctrina de Bautismos

El Bautismo con el Espiritu Santo 2

Doctrina de Bautismos




Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

- Hebreos 6:1-3

Hace unos días un creyente me escribió en facebook cuando coloque la primera enseñanza de esta serie; me dijo: "Es falso que exista un bautismo con el Espíritu porque solo hay un bautismo."
El problema que hay con esta opinión es que podemos ver que en este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.
Voy a tocar este punto porque muchos creyentes dicen: “Yo ya recibí todo el Espíritu Santo que se necesita cuando recibí a Jesús.” Lo cual solo es cierto en parte, y sabemos que toda verdad a medias es una mentira.
En esta parte veremos los diversos tipos de bautismo que vemos en Nuevo Testamento; y en especial los que se refieren al creyente. En la Biblia nos habla de varios tipos de bautismos: el bautismo para arrepentimiento de Juan, el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.
En todo bautismo hay tres elementos: El bautizador, la persona bautizada y el elemento en que se es bautizado

El Bautismo para Arrepentimiento de Juan el Bautista

Este bautismo, fue un bautismo de arrepentimiento como preparación de la venida del Mesías. Era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados era especialmente para los judíos, como preparación para la venida de su Mesías; del cual Juan fue precursor.

Mateo 3:1,5,6
1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.
5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia alrededor del Jordán,
6 y eran bautizados por en el Jordán, confesando sus pecados.


En este bautismo se ven tres elementos, los cuales se usan en cada uno de los diferentes tipos de bautismo. En primer lugar se halla el bautizador. En este caso el bautizador es Juan. En segundo lugar esta el elemento en el que se bautiza. Este elemento es el agua; ya que Juan bautizaba a la gente en el río Jordán. En tercer lugar se encuentra el bautizado. Los bautizados eran las personas que venían al Jordán para arrepentirse de sus pecados y prepararse para la venida del Mesías.

El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente. También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.

El Bautismo con el Espíritu Santo

El bautismo con el Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”
En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.

Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.


Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo. ¿Quiénes son los bautizados? En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”
También podemos ver en Hechos 8:14-17; 9:17; 10:44-46 y 19:1-7, que el bautismo con el Espíritu Santo es para los creyentes.
Hace unos años estaba con mi esposa en el hospital, pues debían tomarle una ecografía para saber el estado de su embarazo. Mientras esperaba salí a conversar con un hermano que tenía un puesto de golosinas en las afueras del hospital, Mientras conversábamos, le mostré estas escrituras. Le pregunté si creía que iba ha recibir el Espíritu Santo y me dijo que si; así que le impuse las manos y empezó a hablar en lenguas. Había recibido el Espíritu Santo.
De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.
Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo


En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo. Es interesante notar que este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.
Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.
Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios. El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.
Por este motivo en Marcos 16:15-16 dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.”
Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.
Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.
En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.


Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.
Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982. A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes. Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios. Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.
Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Tuvimos ocasión de predicarle el Evangelio y ella recibió a Jesús. Luego de eso todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.
No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.
Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación. Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo de Cristo. Esto es el nacer del Espíritu de Juan 3.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Se están perdiendo las lenguas?


Esta es una pregunta que me hago en tiempos recientes: ¿Se están perdiendo las lenguas?

Al participar en diversos foros cristianos por Internet y en grupos de facebook, me he encontrado con que muchos creyentes pentecostales se están alejando de lo que creían los padres de este movimiento y ya no aceptan el hablar en lenguas como la evidencia del bautismo con el Espíritu Santo

Hace unos años tuve una discusión con un pastor que me dijo que era un pentecostal conservador. ¿Y por qué decía que era un pentecostal conservador?


Porque no creía que todos los bautizados con el Espíritu Santo deberían hablar en lenguas,  sino solo algunos.

Yo le respondí: "Tú no eres un pentecostal conservador. Un conservador es el que mantiene el status quo, y en el movimiento pentecostal el status quo es que los creyentes reciban el bautismo con el Espíritu Santo y que hablen en lenguas. ¿Que hubiera dicho Seymour de su posición? El creyente pentecostal que usted define como conservador, en realidad es un rebelde, un renegado, un disidente o un progresista del movimiento pentecostal"

VER: Algo se está perdiendo

Por esos días la encuestadora cristiana PEW hizo una encuesta en 10 países entre los que se encontraban algunos de mayoría pentecostal y se llevó con la sorpresa que cerca del 40% de los pentecostales (49%) y carismáticos (32%) no hablaban en lenguas.

John Green, asociado en jefe del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, y científico político de la Universidad de Akron, en Ohio; dijo “Pienso que la creencia pentecostal clásica de que hablar en lenguas era la evidencia verdadera del segundo bautismo del Espíritu Santo, por lo menos en la práctica, no es aceptada extensamente alrededor del mundo”.

Está encuesta fue hecha en el 2006 y para la fecha (2015) he visto que el énfasis en la enseñanza del bautismo en el Espíritu y el hablar en lenguas ha bajado considerablemente.

Me recuerdo haber leído un libro de David Wilkerson hace muchísimos años lamado "La Visión"; en este libro el decía que en los siguientes años la gente del movimiento carismático dejaría el énfasis que tiene hacia las lenguas.

Eso es lo que estoy viendo en este tiempo, lo cual es muy triste, ya que son la evidencia del bautismo con el Espíritu Santo, y Jesús dijo que el bautismo con el Espíritu Santo es el poder de Dios para ser testigos.

Es por ese motivo que a partir de este artículo estaré colocando enseánzas acerca del bautismo del Espíritu Santo y el hablar en lenguas.