martes, 16 de mayo de 2023

Cómo Neutralizar el Poder de la Gracia de Dios en Tu Vida


 ¿Sabías que puedes neutralizar el poder de la gracia en tu vida?

Aquí te explico cómo:

En Gálatas 2 del 14 al 21 vemos como es que sucede esto:

Pero cuando vi que no andaban rectamente en cuanto a la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo obligas a los gentiles a judaizar? Nosotros, judíos por naturaleza, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es declarado justo por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, también nosotros creímos en Cristo Jesús, para que fuéramos declarados justos por la fe de Cristo, y no por las obras de la Ley; porque por las obras de la Ley ninguna carne será declarada justa.
Y si buscando ser declarados justos en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? ¡En ninguna manera!
Porque si edifico otra vez las mismas cosas que destruí, yo mismo me demuestro trasgresor.
Porque yo, por medio de la Ley, a la Ley he muerto, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a Sí mismo por mí.
21 No rechazo la gracia de Dios, porque si por la Ley fuera la justicia, entonces en vano murió Cristo.

Empecemos viendo el verso 21, donde dice: "No rechazo la gracia de Dios.”

El diccionario Strong define la palabra rechazo de la siguiente manera:

Adsetéo; poner a un lado, separar, (por implicación) desestimar, neutralizar o violar, desechar, invalidar.

De ahí nos encontramos que una de las palabras que se usa es neutralizar; el neutralizar es anular el efecto de algo sobre otra cosa.

Por ejemplo, la tapa de una gaseosa impide que el contenido de esta se salga de la botella y caiga al suelo; hay un efecto de neutralización.

Vemos entonces que la gracia puede ser neutralizada de nuestras vidas.

Podemos llegar a anular el efecto de la gracia sobre nuestras vidas.

Veamos lo que dice Wuest acerca de esta palabra “rechazo”. 

Rechazo viene de ateteo que significa “el alejarse de algo que hemos tirado, presentado o establecido, actuar en dirección a algo como si estuviera anulado, frustrar la eficacia de cualquier cosa para anularla, o  para inutilizarla." Todos estos significados pueden aplicarse al acto de añadir las obras de la ley a la fe como el método de la justificación del pecador. Uno puede predicar que Cristo murió por nuestros pecados, pero si añade obras a la fe como el medio para aceptar la salvación que Cristo proveyó para los pecadores perdidos en la cruz, ha anulado la eficacia de la gracia, porque el significado fundamental de la gracia es que se da gratuitamente, sin dinero ni precio. No hay salvación para el pecador que depende en lo más mínimo de sus buenas obras como un medio para recibir la aceptación de Dios.

De esto es lo que trata Efesios 2:8-9: “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no es de vosotros, es el don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”

La gracia de Dios puede ser neutralizada en nuestras vidas cuando cambiamos el método de recibirla, si tratamos de recibirla por las obras queda anulada ya que se recibe por medio de la fe.

Esto es lo que Pablo le estaba diciendo a Pedro en los versos 15 y 16: “Nosotros, judíos por naturaleza, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es declarado justo por las obras de la Ley, sino por la fe de Jesucristo, también nosotros creímos en Cristo Jesús, para que fuéramos declarados justos por la fe de Cristo, y no por las obras de la Ley; porque por las obras de la Ley ninguna carne será declarada justa.”

Entonces vemos que la persona no es declarada justa por el camino de las obras de la ley, es decir, todo intento que haga por tratar de ser declarado justo por Dios, sino que está haciendo lo contrario se está alejando de la gracia de Dios y anulando su poder sobre su vida.

Gálatas 2:20 es más que claro: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a Sí mismo por mí.”

No neutralicemos el efecto de la gracia de Dios en nuestras vidas tratando de justificarnos por medio de nuestras propias acciones; es por medio de la fe en la obra terminada de Cristo en la cruz que podemos recibir el efecto de la gracia de Dios en nuestras vidas.

Así que no trates de justificarte por medio del cumplimiento de las obras de la ley, no trates de cumplir con los 10 mandamientos para alcanzar el cielo, depende solamente de la gracia de Dios que se obtiene por medio de la obra terminada de Cristo en la cruz.

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domingo, 14 de mayo de 2023

La alegre confesión


Hoy les voy a compartir una enseñanza que cambió mi vida a la que llamo, "la alegre confesión",

Aquí les explico.

Lo primero es establecer la Palabra de Dios en nuestros corazones,

En Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” 

La gente de fe siempre está temerosa de lo que habla, no pueden decir ni una broma, porque piensan que eso sucederá.
 
Pero lo cierto es que no todo lo que decimos sucederá, Jesús dijo que las cosas que creemos en el corazón esas son las cosas que sucederán. 

Por ejemplo, las personas dicen “me muero de risa,” y vemos que no se mueren ahí mismo. 

En realidad, hasta hoy no he conocido a nadie que se haya muerto de risa. 

Son las cosas que creemos en el corazón y hablamos las que sucederán. 

Por ese motivo es muy importante ver cuáles son las cosas que guardamos dentro de él. 

En Proverbios 4:20-23 dice: “Hijo mío,  está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.  Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” 

Para poder creer correctamente y así poder hablar las cosas que sucederán en nuestras vidas debemos establecer la Palabra de Dios en nuestros corazones. 

Las cosas buenas o malas no sucederán simplemente porque las hablamos, sino por creer en nuestro corazón las cosas que hablamos. 

Es por eso que la Palabra de Dios debe ser lo primero que coloquemos en nuestra vida. 

Al colocar la Palabra de Dios en nuestro corazón producirá la alegre confesión que nos dará las cosas que queremos recibir.  

Estaba escuchando enseñanzas de Kenneth Hagin, cuando de pronto escuché una frase que cambió mi modo de ver las cosas; él decía: “Toda oración de petición termina con la alegre confesión: ‘Es mío lo tengo ahora.’” 

Esta frase está conectada con Marcos 11 23 24 que dice en la Nueva Versión Internacional: “Les aseguro que si alguno le dice a este monte: 'Quítate de ahí y tírate al mar', creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá,  lo obtendrá.  Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” 

Fue como si una luz se encendiese en medio de la oscuridad. 

Así que empecé a repetir esta frase, aún sin darme cuenta del poder que había en ella. 

Decía una y otra vez: “Toda oración de petición termina con la alegre confesión: ‘Es mío lo tengo ahora.’” 

Las personas se reían de mí ya que la frase les parecía medio rara, pero yo seguía adelante con ella. 

Meses después, escuchando al evangelista David Horton, finalmente pude entender. 

El decía que todo ministro itinerante debía creer que su agenda estaba llena porque toda oración de petición termina con la alegre confesión: “¡Es mío, lo tengo ahora!” 

Él citó los versos de Marcos 11 y además dio un verso que era un viejo conocido mío, Primera de Juan 5:14 15, que dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 

Eso me dio la aplicación práctica que necesitaba; en esos meses estaba pasando por una sequía de invitaciones para predicar en iglesias, así que decidí poner en práctica lo que había aprendido. 

Ese viernes oré: “Padre te pido que llenes mi agenda y creo que es mío ahora, porque toda oración de petición termina con la alegre confesión: ‘¡Es mío, lo tengo ahora!’” 
Y confesaba: “Mi agenda está llena porque toda oración de petición termina con la alegre confesión: ‘¡Es mío, lo tengo ahora!’” 

El día lunes me llamaron para pedirme que empiece a dar un estudio bíblico en la escuela ministerial de una iglesia; el martes me llamaron para otro estudio en otra iglesia y me pidieron que comparta el domingo también. 

Me pase los siguientes 4 meses enseñando y predicando casi todos los días en diversas iglesias y escuelas bíblicas. 

Ahora, el punto que quiero aclarar es que no estoy hablando del “método”. Lo que trato de mostrar es la importancia de la confesión correcta en nuestras vidas para poder recibir las cosas que queremos de Dios. 

Si Dios ha dicho algo en Su Palabra es así, sin importar que lo creamos o no. 

En Primera de Juan 5:14 dice que si pedimos conforme a Su voluntad, Él nos oye. No hay duda de ello. 

Es como que alguien te deposita dinero en el banco; ya es tuyo, lo utilices o no, ya te pertenece. 

Mucha gente tiene problema con “Su voluntad”; piensan que Dios quiere bendecir a unos y a otros no. Pero de eso no trata este verso; Su voluntad es sencillamente Su Palabra; lo que ya está escrito en ella. 

Dios ya estableció en Su Palabra que Su voluntad es nuestro bienestar; nuestra prosperidad, nuestra salud. 

En Marcos 1 de 40 al 42; cuando el leproso se acercó a Jesús, le dijo: “Si quieres puedes sanarme.” Sabía que Jesús tenía el poder pero no sabía cuál era Su voluntad. 

Mucha gente se acerca a Dios sabiendo que puede pero sin saber si es que quiere. Y por eso nunca reciben. 

Pero vemos que Jesús estableció su voluntad diciendo: “Quiero, se limpio.” 

La voluntad de Dios ya está establecida para ti, en Efesios 1 3 dice que Dios ya te bendijo en Cristo, ya lo hizo, no la hará. 

Sigue diciendo Primera de Juan: “Si sabemos que Él nos oye, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 

Si sabes que Dios ya te escuchó, sabes que ya tienes, sabes que ya es tuyo; no algo en el futuro sino que ya te pertenece a ti hoy. 

Entonces, cuando entres a la oración entra con la voluntad de Dios en la mano. 

Encuentra la promesa en la Palabra de Dios y créela. 

Luego  ya que has encontrado la voluntad de Dios, pídele lo que quieras creyendo que ya es tuyo. 

Y termina con la alegre confesión: “Es mío, lo tengo ahora.”  

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sábado, 13 de mayo de 2023

Tres Madres Asombrosas en la Biblia


Tres Madres Asombrosas en la Biblia

Estando tan cerca del día de la madre, que hablar de tres madres asombrosas en la Biblia, tres mujeres que fueron un gran ejemplo para los que las conocieron, y para nosotros.

La primera es la virgen María, la joven judía, descendiente del Rey David, que Dios eligió para introducir al Salvador al mundo.

Podemos encontrar su historia en los capítulos 1 y 2 de Mateo y Lucas.

Dios la eligió para que llevara en su vientre a Jesús el Salvador del mundo.  Ella aceptó concebir a pesar de no estar casada, arriesgando su boda con José. 

También le tocó huir de su país para salvar la vida de su hijo, porque Herodes quería matarlo.

Fue una madre que sufrió mucho por ver cómo crucificaron a Jesús, pero tuvo el gozo de verlo resucitado. 

Y finalmente la vemos en Hechos 1:14, y 2 del 1 al 4 en el Aposento Alto en Pentecostés, recibiendo el Bautismo con el Espíritu Santo con sus hijos, con los apóstoles y el grupo de 120 personas que estaban reunidas ahí orando.

Fue un ejemplo de humidad, confianza, valentía y fe para nosotros,

Sinceramente no me gustaría vivir lo que ella vivió.

Ella es una de las piezas más importantes en el plan de salvación.

Nuestra segunda madre es Sara, la esposa de Abraham, la cual recibió el primer milagro de sanidad en la Biblia, pues a los 90 años, siendo estéril, concibió a su hijo Isaac.

Ella era una mujer de fe, podemos en Hebreos 11:11 12 donde dice: “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar”.

Debemos tener esa fe que tuvo Sara, que creyó que era fiel Él que había prometido, y Dios que responde a nuestra fe, trajo a Isaac al mundo, del que muchas generaciones después nacería Jesús.

 Nuestra última madre fue Eunice, vemos su historia en Primera de Timoteo 1:5 que dice: “Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también”.

Fue la madre del joven Timoteo, un pastor que fue instruido por el apóstol Pablo. 

La Biblia no da muchos detalles de ella, sólo que fue una mujer de fe que le enseñó a su hijo, desde muy pequeño, los caminos de Dios, junto con Loida, la madre de Eunice.

Es un ejemplo de una madre cristiana, cuya fe no fingida, pasa a su hijo, es un hecho que lo educó excelentemente, pues el mismo apóstol Pablo lo reconoce.

Habiendo visto estas tres madres ejemplares, solo me queda desearles un feliz día de las madres a todas ustedes.

Pasen un día superbendecido, en compañía de sus hijos que las aman.


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miércoles, 10 de mayo de 2023

Como vivir una vida libre de preocupaciones


¿Te gustaría conocer el secreto para vivir una vida libre de las preocupaciones? 

Aquí te lo explico.

Cuando era joven, estaba hablando por teléfono y alguien me dijo, estás sabias palabras que cambiaron mi vida. 

Si decides seguir a Dios y vivir una vida de adoración a él, entonces no te preocuparas por lo que hay en la mesa en la hora de la comida o si la ropa en tu armario de está de moda. 

Hay mucho más en tu vida que la comida que pones en tu estómago, más en tu apariencia exterior que la ropa que cuelgas en tu cuerpo, observa a los pájaros libres y sin restricciones no atados a una descripción de trabajo descuidados en el cuidado de Dios. Y tú vales mucho más para él que los pájaros.

Alguien ha crecido 1 cm más por preocuparse frente al espejo. Crees que la moda hace tanta diferencia después de todo el tiempo y dinero desperdiciado en ella, en lugar de mirar la moda sal al campo y mira las flores silvestres, nunca se arregla.

Lo compran ropa, pero has visto algún diseño o color como ellos. 
Los 10 hombres y mujeres mejor vestidas del país se ven descuidados en comparación con ellas, si Dios presta tanta atención a la apariencia de las flores silvestres, la mayoría de las cuales nunca se ven, no crees que él también te prestará atención a ti. 
Se enorgullecerá de ti y a lo mejor por ti.

Lo que intento hacer aquí es que te relajes que no estés tan preocupado por conseguir cosas para que puedas responder a lo que Dios te da. 

Las personas que no conocen a Dios y la forma en que trabaja se preocupan por estas cosas, pero tú conoces a Dios y como trabaja sumerge tu vida en la realidad de Dios.

En la iniciativa de Dios, en las provisiones de Dios, no te preocupes por perderte algo.

Encontrarás que todas tus preocupaciones humanas cotidianas serán satisfechas. Presta toda tu atención a lo que Dios está haciendo ahora mismo y no te preocupes por lo que pueda o no suceder mañana. 

Dios te ayudará a lidiar con cualquier cosa difícil que surja cuando llegue el momento. Recuerda que lo importante es mantener tu fe en Dios y confiar en que el proveerá para ti.

No te preocupes por las cosas materiales, sino enfócate en tu relación con Dios y en hacer su voluntad. Siempre habrá desafíos y dificultades en la vida, pero Dios está contigo y te ayudará a superarlos.

Así que mantén tu mente y tu corazón enfocados en Dios y en su amor por ti. 

Ya han pasado 43 años y aún resuenan en mi oído esas palabras que cambiaron mi vida. 

Al final me dijeron que Jesús les había dicho y que se encontraban en la Biblia en Mateo 6 del 25 al 34. Tú puedes vivir hoy libre de preocupaciones, solo entrégale tu corazón a Jesús y él te dará la vida eterna. 

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martes, 9 de mayo de 2023

La fe NO ES de Dios , la fe VIENE POR OIR la Palabra de Dios



¿Sabías que La Fe NO Viene de Dios, SINO POR OÍR la Palabra de Dios?

Aquí te lo explico

Vamos a ver un tema que la mayoría de cristianos está muy confundido, ellos creen que la fe es de Dios, y que Él se la da al hombre, pero lo que dice la Biblia al respecto, al leerla nos sorprenderemos.

En Romanos 10 del 8 al 17 leemos: Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique? ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 

Este pasaje nos muestra como es que se efectúa la fe para salvación, no es muestra la necesidad que una persona oiga el mensaje de Jesús para poder ser salvo.

Una falacia que se escucha es que Dios da la fe, pero en realidad Dios no la da, Él nos da la Palabra, y la fe viene cuando la oímos y la creemos.

Cómo en todas las cosas de Dios, en la fe trabajan Dios y el hombre, Dios da la Palabra y el hombre la cree y actúa en ella.

Es como vemos en este pasaje, la palabra de fe que predicamos, la persona debe CREER (que Dios resucitó a Jesús de los muertos, y ACTUAR (confesando a Jesús como Señor).

El asunto es que no puede creer si no tiene conocimiento que la salvación esta disponible para ellos por la obra de Jesús por ellos en la cruz.

Por eso es necesario que oigan la Palabra de Dios respecto a su salvación para que ellos puedan recibir a Jesús como Señor de sus vidas.

Entonces la fe no llegó como un regalo de Dios, sino por creer y actuar en lo que oyen que Dios hizo por ellos. 

Por eso, día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la salvación a nuestras vidas.

Eso es lo  que vemos en Efesios 2 8 9: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. 

La salvación es un regalo de Dios que se recibe por medio de la fe.

Mucha gente se confunde donde dice: "y esto no de vosotros, pues es don de Dios", y dicen que la fe viene de Dios. El problema es que no están leyendo bien la Biblia.

La Biblia Amplificada lo muestra mejor este verso: "Porque es por gracia gratuita (el favor inmerecido de Dios) que sois salvos (librados del juicio y hechos partícipes de la salvación de Cristo) a través de [vuestra] fe. Y esta [salvación] no es de vosotros [de vuestra propia obra, no vino a través de vuestro propio esfuerzo], sino que es el regalo de Dios".

Vemos que es la salvación y no la fe la que es de Dios, no es Dios el que necesita salvarse sino nosotros, y por eso Dios en su gracia nos regala la salvación, la cual recibimos por medio de la fe.

Acerca de este verso Barnes nos dice: "Y esto no de vosotros - Es decir, la salvación no procede de vosotros mismos. La palabra traducida como "esto" - τοῦτο touto - está en género neutro, y la palabra "fe" - πίστις pistis - está en femenino. La palabra "esto", por lo tanto, no se refiere particularmente a la fe, como siendo el don de Dios, sino a "la salvación por gracia" de la que había estado hablando".
 
Este argumento que la fe es de Dios, en este verso, no es un argumento válido, lo que es de Dios es salvación que viene de la gracia de Dios. Dios y el hombre trabajando juntos, Dios dando la salvación por gracia, y el hombre recibiéndola por medio de la fe.

Otro argumento que dan para decir que Dios da la fe para salvación es la famosa "medida de fe".

Mucha gente por no usar la Biblia en contexto ni usar la gramática correctamente, dice qie Dios le da a todos la misma medida de fe para ser salvos.

Romanos 12 del 3 al 8 dice: Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros,  siendo muchos,  somos un cuerpo en Cristo,  y todos miembros los unos de los otros. De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza; el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría. 

Al ver todo el pasaje vemos que esta hablando de los dones de función o servicio, para cumplir su función de servicio dentro de la iglesia local, para lo cual les da una "medida de fe" para cumplir con su servicio.

Así como en la parábola de los talentos (Mateo 25 del 14 al 30), Dios le da a cada creyente "un talento" o función de servicio para realizar un trabajo en particular, para cumplir su función Dios le da a cada creyente una capacidad o "medida de fe" para poder realizarlo.

Por ejemplo en el verso 6 dice: "teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe".

Para poder cumplir la función del don de gracia que se le ha dado, Dios le da una "medida de fe" a cada creyente para realizarlo.

Por eso si es de profecía Dios le da una medida de fe para realizarlo diferente al de exhortación, y como en la parábola de los talentos, conforme a su capacidad.

Ed Dúfresne nos dice en su libro "únciones y Mantos": 

"Cada uno tiene la medida de fe; yo creo eso. Pero también creo, después de un estudio más profundo de este pasaje, que Dios se está refiriendo aquí a la medida de fe para el ministerio. 
Creo que cuando Dios te equipa para el ministerio, te da la medida de fe necesaria para creer por lo que necesitas para que el trabajo sea hecho".
 
Entonces esta "medida de fe" viene más bien con el equipamiento que Dios te da para cumplir con la función que Dios te ha colocado en la iglesia.

No es una medida de fe para recibir la salvación, ni una medida de fe para empezar tu vida cristiana, sino es como "el talento" o capacidad que Dios te da para realizar tu función en la iglesia local.

Otro más confundidos dice que Dios nos da "el don de fe", y no se dan cuenta que están hablando de un don del Espíritu Santo.

En Primera de Corintios 12 del 7 al 11 dice: Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría;  a otro,  palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro,  fe por el mismo Espíritu;  y a otro,  dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro,  el hacer milagros;  a otro,  profecía;  a otro,  discernimiento de espíritus;  a otro,  diversos géneros de lenguas;  y a otro,  interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu,  repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 

Los dones del Espíritu son manifestaciones sobrenaturales y milagrosas que el Espíritu Santo da para beneficio de la iglesia. 

Notemos que no son de la persona sino del Espíritu Santo, y la persona es solo el canal a través del cual fluye el don para bendecirá otros.

Por eso, no podemos decir que debido a que hay un don de fe Dios le da fe al hombre.

En la Biblia King James Versión Romanos 10:17 se traduce: "Así que la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios".

Por eso si quieres tener fe eres tú el que tienes que ir a la Palabra de Dios y oírla.

Asi que no estes más tiempo esperando que Dios te de fe, toma tu Biblia y empieza a leerla, en especial los versículos que prometan lo que quieres recibir de Dios. Hazlo una y otra vez hasta que tengas la plena seguridad que lo que Dios te prometió ya es tuyo.

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viernes, 5 de mayo de 2023

El Poder de la Palabra y la Sanidad Divina

 

El Poder de la Palabra

Una frase conocida en el mundo de fe, si Dios lo dice, yo lo creo y eso lo establece, pero esa no es la realidad. Lo que es cierto es que, si Dios lo dice, es así.

La palabra de Dios es la fuente confiable de nuestra fe, Dios no nos engaña. Lo que él ha dicho es la verdad.

En Números 23:15 encontramos esta verdad, Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo y no hará. Hablo y no lo ejecutará.

Podemos tener seguridad plena de que si Dios ha dicho algo, eso es lo que sucederá.

Jesús repitió varias veces el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mateo 24:35, Marcos 13:31, Lucas 21:33.

Podemos confiar en la palabra de Dios, ya que Dios mismo lo está respaldando y es inmutable, siempre seguirá siendo la misma.

Es por eso que al tenerla cerca de nuestra boca y corazón, tenemos la seguridad de que producirá lo mismo que ella, dice.

Esto lo podemos ver en todas las áreas de la Biblia, lo que está escrito eso es lo que sucederá.

Por ejemplo, cuando hablamos de la sanidad divina, la Biblia nos enseña claramente que Dios, por medio de la obra terminada de Cristo en la Cruz, la proveyó para todos los hombres.

En Isaías 53:4-5 dice, ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros Dolores y nosotros le tuvimos por azotado por herido de Dios y abatido.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados.

Aquí Dios establece la sanidad 800 años antes del nacimiento de Jesús.

En Mateo 8:16-17 vemos como la sanidad siguió siendo establecida durante el Ministerio de Jesús y sanó a todos los enfermos para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías cuando dijo el mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.

Nuevamente vemos esta verdad 30 años después en primera de Pedro 224, donde dice quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el Madero para que nosotros estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia y por cuya herida fuisteis sanados.

Esto establece la verdad de que en la obra consumada de Cristo en la Cruz, Dios proveyó sanidad para todos nosotros.

Una cosa que hago continuamente en mis campañas de sanidad o cuando ministro personalmente es dirigir a las personas a la verdad que hay en estos versos de que Cristo ya proveyó sanidad para ellos.

Estaba predicando en una campaña en la ciudad de Arica, en Chile, y ese día el Espíritu Santo medio a hacer las cosas al revés. Me dijo que primero ministro de sanidad y luego predique la palabra.

Les dije a las personas estos 3 versos y luego me acerqué a una mujer que estaba sentada en primera fila. Ella tenía una muleta, así que le dije que se Levante y se ponga a caminar sin la muleta. Ella se levantó y empezó a caminar por todo el local completamente sana.

Luego de eso llamé a la gente para recibir sanidad y pasaron cerca de 100 personas.

Les dije ustedes ya han oído lo que la Biblia dice acerca de la sanidad divina, así que pónganse una mano en el lugar donde está la enfermedad y yo sencillamente ordenaré que las enfermedades se vayan en el nombre de Jesús.

Y luego ustedes hagan lo que no podían hacer.

Así que de la manera más tranquila ordene enfermedades váyanse en el nombre de Jesús.

Luego empecé a ver a la gente y vi a una hermana cargando a un bebé que estaba llorando, así que me acerqué a ella para preguntarle qué le pasaba y ella me dijo que le había crecido medio corazón a su bebé.

¿Le pregunté cómo podía saber? Eso sí, no había máquinas de rayos X ni para hacer ecografías.

Ella me dijo, es que usted no me entiende y yo le pedí que me explicara.

Ella siguió diciendo que su bebé había nacido con medio corazón muerto y ahora sentía que latía y que no podía respirar bien, pero que ahora estaba respirando normalmente.

Es extraña la reacción de las personas cuando son sanadas, unas personas ríen, mientras que otras lloran.

Después de hablar con esta mujer, había otra que se estaba riendo, así que me acerqué para preguntarle qué le pasaba y ella me contó que le faltaba un riñón y se le había formado.

Fui persona por persona y casi el 100% de ellos habían sido sanados instantáneamente.

Después de eso hice el llamado y cerca de 30 personas recibieron a Jesús y luego de eso pude compartir la enseñanza.

Las cosas que están escritas en la Biblia son realidades inmutables. Por eso Pedro dijo que tenemos la palabra profética más segura. Segunda de Pedro 1:19.

Por eso es que tenemos la plena confianza que las cosas que están escritas en ella sucederán.

Así que ahora anda la palabra de Dios y proclama en fe los versículos que hablan de lo que Jesús ya hizo por ti, que él tomó tus enfermedades, sufrió tus Dolores, llevo tus dolencias y por sus llagas fuiste sanado.

Confiesa, soy sano por las llagas de Jesús, recibo mi sanidad ahora en el nombre de Jesús.

Y ahora da un paso de fe y haz lo que no podías hacer.

Las acciones de fe traen cambios a nuestra vida.

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martes, 2 de mayo de 2023

Cómo llevar tu fe al siguiente nivel


Cómo llevar tu fe al siguiente nivel

Aquí te lo explico.

Para llevar tu fe al siguiente nivel, lo primeres que debes hacer es entender lo que es El Logos y el Rema de la palabra de Dios para aplicarlo en tu vida.

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Es interesante notar la palabra griega que se usa para palabra. Hay dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para palabra:

1. Logos: Nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Rema: Nos habla de una materia especifica, de un tema de la Palabra de Dios.


La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En este pasaje bíblico, se utiliza la palabra Rema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema específico de la Palabra de Dios.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1 del 7 al 9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe para recibir de Dios necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para recibir lo que necesitamos.

Otra cosa que debemos entender es que a la hora de estudiar la Palabra de Dios siempre debemos tener un norte.

Mucha gente lee la Biblia como si leyera un el biblihoróscopo; toma la Biblia y le dice al Señor: “que tienes hoy para mí,” la abren y lo que les sale, es lo que piensan les está diciendo Dios.

Un hermano que usaba ese método, abrió su Biblia donde dice: “Judas fue y se ahorcó”; cuando lo leyó, pensó: “seguro que Dios se equivocó, leeré de nuevo para estar seguro.”

Volvió a abrir la Biblia y encontró: “Anda tu y has lo mismo.” Al leer dijo: “Necesito una confirmación.”

La tercera vez abrió la Biblia y encontró: “Apresúrate, no te detengas;” y fue y se ahorcó.

Aunque esta historia es una broma, muchos cristianos hacen eso, pero Esa no es la manera de leer la Biblia, ni es la manera de buscar dirección de Dios. En Romanos 8:14 vemos la forma como Dios guía a sus hijos: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

La forma en que Dios guía a sus hijos es a través de Su Espíritu.

Volviendo a nuestro tema; debemos de ser específicos a la hora que queremos desarrollar la fe en nuestras vidas. En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare eso también segara.”

En la parábola del sembrador, en Marcos 4:14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” Nosotros somos los que sembramos la Palabra en nuestros corazones; y cada semilla produce una cosecha en nuestras vidas.

Si tú siembras semillas de salvación, eso es lo que tu recibirás en tu vida. Si siembras semillas de prosperidad, recibirás fe para prosperar. Si siembras semillas de sanidad, tendrás fe para ser sano.

Aunque en Romanos 10 estamos hablando de la salvación, esto puede aplicarse a cualquier área de la Biblia.

Veamos cómo es con la Fe Para recibir Sanidad divina.

Así es el proceso de la fe en la sanidad divina.

En Hechos 14:7-10 encontramos esta historia: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en el sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó, y anduvo.”

En este pasaje vemos a los tres elementos en el proceso de la fe:

1. El que da el mensaje es el apóstol Pablo
2. El mensaje es el evangelio
3. El oyente es el cojo de Listra

Hemos visto que la fe viene cuando un oye la Palabra de Dios; aquí vemos que Pablo estaba predicando el evangelio.

¿Qué es el evangelio? Evangelio significa buenas noticias. En Lucas 4:18 19 el evangelio es descrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

En Hechos 10:38 vemos quienes son los oprimidos: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Cuando Pedro predico a Cornelio y los suyos, les dijo que los oprimidos que Jesús vino a liberar eran las personas enfermas. Y además que el opresor es el diablo.

Por eso, cuando Pablo le predico el evangelio al cojo de Listra, le estaba diciendo que Jesús había venido a librarlo de su enfermedad, y eso produjo la fe en el para recibir su sanidad.

El cojo hizo tres cosas para poder recibir su milagro:

1. Oyó el evangelio.
2. Tuvo fe para ser sanado.
3. Actuó en la palabra de Pablo.

Este milagro que recibió el cojo también lo podemos recibir nosotros. Si tu sigues estos tres pasos también recibirás el milagro que necesitas para tu vida.

Tu ya tienes la fe, así que como este cojo de Listra debes ponerla en operación.

Y la pones en operación con tus palabras o con tus acciones.

Tú ya tienes la fe en tu corazón, ahora es el momento de hacer algo con lo que tienes, toma una acción de fe.

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lunes, 1 de mayo de 2023

Como hacer crecer tu fe hasta que llegue a la Estratósfera

 

¿Sabías que tu fe puede crecer hasta la estratósfera?

Aquí te lo explico:

En Romanos 12:3 vemos que al nacer de nuevo Dios coloca nuestra fe en la plataforma de despegue: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno".

Dios repartió a todo creyente la medida de fe el día que nació de nuevo.

En Efesios 2:8 9 leemos: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".

Dios le dio a cada creyente la fe, si alguien nace de nuevo en ese momento la fe viene a su corazón.

En Romanos 10 del 8 al 17 dice: “Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

El día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

En Segunda de Tesalonicenses 3:22 vemos que la fe es solo para los de la fe de Jesús: “Para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe”.

Es evidente que no todas las personas tienen la fe sino solo aquellos que han recibido a Jesús.

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para hacerla despegar.

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

1. El que da el mensaje
2. El mensaje
3. El oyente

En el capítulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio.

En los versos del 1 al 6 del capítulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

Lo segundo que vemos, es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16 15 16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En Hechos 11 del 11 al  17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tú y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

1. El que da el mensaje fue Pedro.
2. El mensaje fue la predicación del evangelio.
3. El oyente fue Cornelio y su casa.

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.

Del mismo modo vemos que la fe crece en cualquier area de necesidad que tengas. 

Solo debes debes ir a la Palabra de Dios y encontrar las promesas que te prometan la solución a tu problema.

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