viernes, 15 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 3


Génesis 17:1-8
1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Aquí vemos como el pacto es establecido por Dios con Abraham.

Ya hemos comentado antes que el que establece el pacto con el hombre es Dios.

Dios le dice a Abraham anda delante de mi y se perfecto y pondré mi pacto entre mi y ti.

A veces la gente se confunde cuando hablamos de ser perfectos; Abraham era una persona imperfecta desde la perspectiva humana; una vez le entregó su esposa a un rey por temor, tuvo un hijo con Agar y posiblemente otras cosa que no menciona la Biblia; pero vemos dos cosa en él, caminó con Dios y le creyó.

Varias veces vemos una frase que se repite en la Biblia: "Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia." La clave es el creerle a Dios.

No es tanto lo que hagamos por nuestro propio esfuerzo, es creerle a Dios en todo lo que nos diga.

Dios le dice a Abraham: "Si caminas conmigo y me crees pondré mi pacto entre mi y ti y te engrandeceré de gran manera."

El plan de Dios es engrandecer a los que caminan con Él y le creen. El creyente es heredero de este pacto, el cual está a disposición de él en todo tiempo, solo debe creerle a Dios.

Abraham evidentemente le creyó a Dios cuando postró su rostro y Dios le empezó a decir las bendiciones de Su pacto.

Le dice primero: "Mi pacto está contigo." Dios es el que propone el pacto; Él es el iniciador y la garantía del pacto.

Y le dice: "Te haré padre de muchedumbre de gentes."

Abraham tenía 99 años, y aún no tenía el hijo prometido, pero Dios le hace una promesa impactante, te haré padre de una muchedumbre de gente.

Lo siguiente que hace es cambiarle el nombre; ya no sería más Abram que significa "padre"; ahora sería Abraham, que significa "padre de naciones."

El nuevo nombre trae un cambio en la perspectiva de su vida; ya no solo sería padre de un hijo sino que sería un padre de naciones; y hoy es conocido como el padre de los creyentes en Jesucristo, el padre de los judíos y el padre de los árabes.

Le dice: "De ti saldrán naciones y reyes." Él sería el inicio de muchas naciones y de gente muy importante.

Y le dice que no solo establecería su pacto con él, sino también con su descendencia durante todas sus generaciones. Esa bendición nos alcanza a nosotros que somos creyentes en Cristo, ya que hemos entrado al pacto por la fe en Él.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Hoy día somos bendecidos con el creyente Abraham.

Así como Dios estableció el pacto con Abraham, también lo establece con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Finalmente Dios le da una tierra de promisión y bendición donde habitar. 

Hebreos 12:18-24
18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,
19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,
20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;
21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Nosotros también hemos entrado a una tierra de bendición, a la Jerusalén Celestial, a la familia de Dios, a Jesucristo mismo, vivimos en el lugar de bendición.

Así como Dios estableció un pacto con Abraham, lo estableció también con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El pacto también está establecido con nosotros porque somos linaje de Abraham y herederos según la promesa porque somos de Cristo.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 2


Génesis 15:1-6
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?
3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.
4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Dios le acaba de decir a Abraham que Él era su protector y que su galardón sería de sobremanera grande; pero Abraham tenía en su mente otra cosa, él pensaba en su descendencia.

Dios le dice claramente que él tendría un hijo propio por heredero; le da una imagen del cielo y le dice que cuente las estrellas que así de grande sería su descendencia.

De niño intente más de una vez contar las estrellas, lo cual me fue imposible hacer ya que eran demasiadas; así sería la descendencia de Abraham.

¿Qué hizo Abraham ante esto? Le creyó a Dios.

¿Cuál fue el resultado? Le fue contado por justicia.

La promesa de Dios siempre se recibe por fe, Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

Sigamos leyendo:

Génesis 15:7-21
7 Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.
8 Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?
9 Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.
10 Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.
11 Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.
12 Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.
13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.
14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.
18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;
19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,
20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,
21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

Dios le promete una tierra que sería para él y su descendencia; y Abraham le pregunta: "¿Como sabré que esto es cierto?"

Entonces Dios establece un pacto con Abraham.

Notemos que Dios fue el que estableció el pacto, no Abraham. El hombre nunca establece los pactos con Dios, es Dios quien lo hace.

Por eso es una perdida de tiempo el estar haciendo pactos con Dios. En la Biblia jamás un hombre inició un pacto, siempre fue Dios. Dios no va a cambiar sus formas para satisfacer las necesidades o caprichos de los hombres.

Dios establece los pactos y el hombre entra por ellos tal como lo hizo Abraham, creyéndole a Dios.


Continuará

viernes, 1 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 1

Para entender el pacto que tenemos con Dios en Cristo, veamos las bendiciones de la promesa que le hizo a Abraham.


Gálatas 3:6-14
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero ,
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La Biblia nos enseña claramente que los que los que somos de Cristo alcanzamos la bendición de Abraham por medio de la fe en Él.

En Gálatas 3:29 dice: "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa."

Ya que somos herederos debemos conocer cual fue la promesa que Dios le hizo a Abraham para así conocer lo que nos pertenece.

Génesis 12:1-3, 7
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.

La promesa que Dios le hizo a Abraham no solo era para que el reciba bendición sino también para ser de bendición a otros.

Génesis 13:14-17
14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.
17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Dentro de la promesa le dio un lugar físico donde habitaría por siempre su descendencia.

Génesis 14:18-20
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Aquí vemos a Melquisedec, que es un tipo de Cristo, reconociendo la bendición de Dios sobre Abraham, y dándole su bendición.

Vemos que parte de esa bendición es que Dios entregaría a sus enemigos en sus manos.

Génesis 15:1
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Abraham acaba de vencer a estos reyes y Dios le dice: "No temas, Yo Soy tu escudo". Le está diciendo: "Yo Soy tu protector divino" 

Si Dios ya nos dio la victoria no debemos tener temor de un contraataque del enemigo, Dios sigue siendo el mismo, somos más que vencedores en Cristo.

Una cosa más le dice: "Tu galardón será de sobremanera grande."

Esta palabra galardón viene del hebreo sakar que significa: "Un pago monetario o de bienes materiales."

Dentro de la bendición de Abraham se encontraba la prosperidad económica, la cual podemos ver durante la vida de Abraham a lo largo de la Biblia.


Continuará






lunes, 27 de abril de 2015

Guerras de Comida (Romanos 14:1-3 - Biblia Expandida de Fe)


Romanos 14:1-3
1 Acepten y reciban comprensiva y benevolentemente al que es débil en la fe, pero no para criticarlo ni discutir con él ni tampoco para juzgar sus opiniones.
2 La fe de algunos les permite creer y tener por lícito que se puede comer toda clase de alimentos; otros, en cambio, siendo débiles, están limitados porque no tienen la fe bastante formada, y sólo comen alimentos vegetales (verduras, legumbres, hortalizas y frutos del campo).
3 Quien come de todo, no por eso debe menospreciar ni ridiculizar a quien se abstiene de comer ciertas cosas; y quien se niega a comer ciertas cosas, no tiene por qué censurar, criticar ni condenar al que come de todo. ¿No han sido ambos igualmente aceptados y recibidos por Dios (como hijos)?

En la iglesia siempre habrán diferencias, en cuanto o a lo que comemos, en cuanto a lo que creemos, ¿cuál debe ser nuestra actitud?

Dejar de lado las discusiones y aprender a vivir en armonía y tolerancia el uno con el otro.

Tengamos en cuenta que hemos sido aceptados y recibidos por Dios como hijos, es decir, somos hermanos en Cristo. 


martes, 24 de marzo de 2015

Retrocediendo a la Esclavitud de la Ley


Gálatas 4:8-12 (Biblia Expandida de Fe)
8 Ciertamente ustedes, los Gentiles (las personas que no son Judías), antes de conocer [y entender] a Dios estaban atados a la esclavitud de dioses que por naturaleza ni siquiera lo son [y menos aún existen].
9 Pero puesto que han llegado a conocer [y entender] a Dios; o, más exactamente, han sido conocidos (reconocidos) por Él, ¿cómo es que ahora retroceden y regresan atrás en sus pasos para caer nuevamente en las débiles, inútiles y rudimentarias leyes, normas y principios del mundo en que vivimos [, es decir, en principios religiosos vacíos y sin sentido], a los cuales quieren volver a someterse en la condición de esclavos?
10 ¡Ustedes siguen guardando meticulosa y religiosamente los días de fiesta, los meses, los tiempos y los años!
11 Mucho me temo que mi trabajo entre ustedes haya sido del todo inútil.
12 Les ruego, hermanos, háganse como yo (identifíquense conmigo), como yo también me he hecho como ustedes (me identifique con ustedes). Ningún agravio ni ofensa me han hecho.

Pablo realmente se siente indignado, no tanto por algo que hayan hecho contra él, sino por el retroceso que estaban mostrando los gálatas en su fe.

Ellos habían pasado de ser esclavos de sus religiones paganas, de los dioses que adoraban y llegado no solo a conocer a Dios, sino ser conocidos por Dios.

Habían conocido la gracia de Dios que se manifestó en la obra de Cristo en la cruz, habían pasado de ser esclavos a hijos, pero ahora habían creído el mensaje de los judaizantes, y ahora estaban cayendo otra vez a reglas y normas a través de la ley.

Tal fue su retroceso que ahora estaban guardando las fiestas judías.

Me hace recordar a los mesiánicos actuales, que cambian la justificación por la fe por la justificación por las obras de la ley.

Pablo les hace un llamado pero hacerse como él, que había dejado las reglas y normas de la ley de Moisés para caminar en la libertad que la libertad que le trajo la fe en Jesucristo.

Nosotros tampoco retrocedamos a la esclavitud de las reglas y normas de la ley cuando ahora somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

viernes, 20 de marzo de 2015

De Esclavo a Hijo


Gálatas 4:1-7 (Biblia Expandida de Fe)
1 Voy a ser más explícito: el heredero, mientras es menor de edad (un niño), aunque sea propietario (dueño) de todos sus bienes, en nada se diferencia de un esclavo.
2 Y no entrará en posesión de ellos (todos sus bienes) mientras no llegue a la edad señalada por el padre [para el fin de su minoría de edad], sino que deberá estar sujeto a la autoridad de tutores (guardianes, mayordomos) y administradores (gobernador, supervisor de los bienes).
3 Así también nosotros, cuando éramos menores de edad (en la etapa de niñez), estábamos permanentemente sometidos a la esclavitud (servidumbre) de las leyes, las normas y los principios del mundo en que vivimos.
4 Pero cuando llego la plenitud (el cumplimiento) de los tiempos [, es decir, el día señalado por Dios],  Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido en sujeción a [las reglas y regulaciones de] la Ley,
5 para redimir (pagar el rescate y liberar) a los que estaban sujetos a la Ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos [y podamos ser colocados en nuestra posición de hijos adultos].
6 Y debido a que ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo dentro de nuestros corazones (espíritus), el cual clama [con intensidad]: "¡Abba! ¡Padre!" (Papá, Papito amado).
7 Así que ya no eres un esclavo (siervo) sino un hijo; y como eres un hijo, Dios te ha hecho también [Su] heredero por medio de Cristo (el Ungido).

En este pasaje Pablo nos va a mostrar la inferioridad de la ley respecto a la fe en Jesucristo dándonos el ejemplo de un heredero.

Dice cuando el heredero es niño, aunque es dueño de todo, no se diferencia en nada de un esclavo.

El termino niño aquí es nepios, que literalmente significa "un pequeño niño sin el poder del habla".

Según la costumbres romanas, que son a las que se refiere este pasaje, estaba bajo el cuidado de la servidumbre, es decir, tutores y administradores que velaban por él.

El niño no podía recibir su herencia hasta el tiempo señalado por su padre. Esto es, hasta que tuviera la edad en la que tuviere la capacidad de tomar decisiones por si mismo.

Luego nos dice que nosotros también pasamos por esta etapa cuando vivíamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo, es decir, bajo las normas y reglas de este mundo, y más específicamente cuando habla de Israel bajo la ley de Moisés.

Pero llegó el día señalado por el Padre, cuando Jesucristo vino al mundo y dio su vida por nosotros en la cruz.

Jesús mismo nació bajo la ley y la cumplió por nosotros de modo que nosotros fuéramos redimidos, recibamos la vida eterna y podamos tomar nuestra posición de hijos y herederos de Dios.

Aquí la palabra adopción es huiothesia, que significa: "Ser colocado en la posición de un hijo."

Dios nos colocó en la posición de hijos, no de un niño pequeño que no puede recibir su herencia sino un hijo maduro, plenamente capaz de recibir todo lo que Dios proveyó para él a través de la obra de Cristo en la cruz.

En Romanos 8 nos muestra esta misma verdad:

Romanos 8:15-17
15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Nuestra posición no es la de un esclavo que teníamos antes de estar en Cristo, sino que ahora somos hijos De Dios, pero no solo hijos sino también herederos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.

Es la obra de Cristo en la cruz la que nos traslado de la posición de esclavos en la que vivíamos para llevarnos a la posición actual que tenemos como hijos y herederos por medio de la fe en Jesucristo.

La ley de Moisés solo puede producir esclavos, pero la fe en Jesucristo produce hijos.






martes, 17 de marzo de 2015

En Cristo ya no hay judío ni gentil

Gálatas 3:27-29 (Biblia Expandida de Fe)
27 Porque todos los que fueron bautizados en Cristo (el Ungido), de Cristo (el Ungido) se han revestido (vestido).
28 Por consiguiente, al ser todos de Cristo (el Ungido) no cabe ya establecer diferencias entre unos y otros, sean judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres; porque todos somos un solo cuerpo en Cristo Jesús (el Ungido).

29 Y por pertenecer a Cristo (la descendencia y simiente de Abraham), ustedes también son descendientes de Abraham y herederos conforme a la promesa de Dios.

Los judaizantes habían llegado con su nuevo evangelio: "Jesucristo no es suficiente, si quieres ser salvo debes circuncidarte y guardar toda la ley de Moisés."

Ellos llegaron con sus credenciales de que eran hijos de Abraham por ser judíos y haber guardado todas estas cosas.

Pablo les ha explicado que no es así, la ley cumplió su cometido al ser un tutor que nos llevó a Cristo.

Y ahora nos va a decir cual es el requisito único para ser un verdadero hijo de Abraham y un heredero de la promesa de Dios.

Nos dice que debemos ser bautizados en Cristo Jesús. 

¿De qué bautismo nos habla? Porque el Nuevo Testamento nos habla de una serie de bautismos: El bautismo de Juan el Bautista, el bautismo en el cuerpo de Cristo, el bautismo en agua, el bautismo con el Espíritu Santo, el bautismo en fuego. Tenemos varios.

En todo bautismo intervienen tres elementos: El bautizador, el elemento en que se bautiza y la persona bautizada.

Por ejemplo el bautismo en agua:

Mateo 28:19
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Jesús le estaba diciendo a sus discípulos que debían ir y hacer discípulos a los que ellos debían bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Veamos el caso de Felipe y el eunuco etíope:

Hechos 8:26-39
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.
39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.

En este relato vemos lo que es el bautismo en agua; luego que Felipe le explicó el evangelio al eunuco; y el eunuco creyó, lo bautizó en agua.

Vemos aquí los tres elemento: Una persona que bautiza, Felipe; un elemento en el que se bautiza, el agua; y, una persona que ha creído el evangelio y es bautizada, el eunuco etíope.

En nuestro pasaje de Gálatas vemos:

Gálatas 3:27
27 Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Evidentemente vemos que habla de personas que no han sido bautizadas en el elemento del agua, sino en un elemento diferente, en Cristo.

Como dice; los que han sido bautizados en Cristo, de Cristo están revestidos.

Vayamos a 1 Corintios 12 para entender más de esto:

1 Corintios 12:12-13
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Cuando una persona nace de nuevo, el Espíritu Santo lo injerta dentro del Cuerpo de Cristo, la iglesia, y pasa a formar parte de ella.

Como creyentes en Cristo cada uno de nosotros fue revestido de Cristo y ha venido a formar parte de Su Cuerpo.

Por ese motivo no tenía ningún sentido la pretensión de los judaizantes de que el creyente tuviese que formar parte del pueblo judío para ser salvo.

Gálatas 3:28
28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Es en Cristo que somos uno, no importa cual sea nuestra raza, nuestra condición o nuestro sexo, lo que importa es a quien le hemos creído.

Cuando recién conocí al Señor había una canción que cantábamos que decía así: "No me importa de que pueblo vengas si detrás del calvario estás tú...."

No tenemos que volvernos judíos, ni adquirir sus costumbres para ser salvos; es en Cristo que somos uno.

Efesios 2:11-19
11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.
12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;
18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

Ya no hay dos pueblos, ahora por medio de la sangre de Cristo en la cruz somos un solo pueblo, somos la familia de Dios.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Por medio de Cristo, y al haber tenido fe en su obra por nosotros en la cruz es que nos convertimos en linaje de Abraham; como Pablo había dicho antes el verso 7: "Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham."

Esa fe nos hace no solo hijos sino también de la promesa que Dios le hizo a Abraham.

Nuestro único requisito es fe en la obra de Cristo en la cruz.



viernes, 6 de marzo de 2015

¿Cuál fue el propósito de la ley?

Gálatas 5:19-26 (Biblia Expandida de Fe)
19 Entonces, ¿con qué propósito se promulgó la Ley? La Ley fue añadida [posteriormente] a la promesa debido a las transgresiones y pecados, para demostrarnos que, ante los ojos de Dios, todos somos culpables de haberla quebrantado. Pero la ley solo tenía una vigencia temporal: sólo podía estar en vigor hasta la llegada de aquella descendencia (simiente, heredero) prometida a Abraham. Y fue a los ángeles a quienes Dios encomendó que promulgaran la Ley y la pusieran en manos de Moisés, a fin de que él fuese el mediador (un intermediario entre Dios y los hombres) para su transmisión al pueblo de Israel.
20 Pero no existe mediador (intermediario) cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo [, es decir, en la promesa no era necesario un mediador, pues Dios fue la única parte al dar la promesa a Abraham; mientras que la Ley necesitó de Moisés como mediador pues fue un contrato entre dos partes, Dios y el pueblo de Israel, y para tener validez necesitaba el acuerdo de ambos].
21 ¿Eso quiere decir que la Ley se opone [y es contraria] a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de vivificarnos (impartirnos la misma clase de vida que Dios tiene), ciertamente la justicia (el ser declarados y hechos justos) provendría de la Ley.
22 Pero la Escritura encerró todas las cosas bajo el pecado, para que la promesa (la herencia, las bendiciones) fuese dada (otorgada, concedida) a los creyentes por la fe en Jesucristo (el Ungido).
23 Antes de que llegara la fe, estábamos prisioneros bajo la custodia de la Ley, encerrados en espera de la fe que debía ser revelada (serle quitado el velo, ser develada, ser descubierta, ser dada a conocer).
24 Dicho de otro modo: la Ley mosaica fue nuestro tutor (pedagogo, guía, ayo) para conducirnos a Cristo, que vino a hacernos justos delante de Dios por medio de la fe.
25 Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor (pedagogo, guía, ayo),
26 porque ahora, por la fe en Cristo Jesús (el Ungido), todos nosotros somos hechos hijos de Dios.

Pablo hace la pregunta: ¿Cuál fue el propósito de la promulgación de la ley?

Dios no hace las cosas sin un propósito definido y la ley que fue dada posteriormente a la promesa tuvo su razón de ser.

En el verso 19 responde: "La Ley fue añadida [posteriormente] a la promesa debido a las transgresiones y pecados, para demostrarnos que, ante los ojos de Dios, todos somos culpables de haberla quebrantado."

Esto me recuerda lo que dice Romanos:

Romanos 3:19-20
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

La ley lo que hace es mostrarnos que ningún hombre puede ser justificado ante Dios por causa del pecado, ya que todos somos culpables de haberla quebrantado.

Por eso es ilógico tratar de intentar alcanzar la salvación por medio de ella porque ese no es su propósito.

Otra cosa que nos dice Pablo es que la vigencia de la ley es temporal, tuvo un inicio y tuvo un final; ya que "sólo podía estar en vigor hasta la llegada de aquella descendencia (simiente, heredero) prometida a Abraham."

Con la llegada de Cristo, el heredero, ya la ley cumplió su ciclo.

En tercer lugar que la ley tuvo necesidad de un mediador entre Dios y el pueblo de Israel, el cual fue Moises, mientras que la promesa no tuvo ningún mediador, ya que Dios mismo se la dio a Abraham.

Esto es explicado claramente por Pablo cuando dice: "En la promesa no era necesario un mediador, pues Dios fue la única parte al dar la promesa a Abraham; mientras que la Ley necesitó de Moisés como mediador pues fue un contrato entre dos partes, Dios y el pueblo de Israel, y para tener validez necesitaba el acuerdo de ambos."

Lo cuarto que nos dice es que la ley no es contraria a la promesa, pero la ley no tiene el poder para vivificarnos porque si lo tuviera seríamos justificados por ella.

Es en ese contexto que Dios encerró todo bajo pecado, de modo que nuestra justicia no viniese de la ley, que nos traía el conocimiento del pecado, sino de la fe en Jesucristo.

Lo quinto que nos dice es que antes de la llegada de la fe en Jesucristo eramos prisioneros de la ley: "Antes de que llegara la fe, estábamos prisioneros bajo la custodia de la Ley, encerrados en espera de la fe que debía ser revelada (serle quitado el velo, ser develada, ser descubierta, ser dada a conocer)."

Esperábamos por la fe que sería revelada, por la obra completa de Cristo en la cruz.

Y luego termina diciendo que la ley fue nuestro tutor que nos guió hacia Cristo: "La Ley mosaica fue nuestro tutor (pedagogo, guía, ayo) para conducirnos a Cristo, que vino a hacernos justos delante de Dios por medio de la fe."

La ley no tenía como propósito justificar al hombre delante de Dios, la ley fue el tutor que nos condujo a Cristo.

Como cuando un niño es llevado por su tutor al colegio; llegado al colegio no necesita del tutor.

Los versos 25 y 26 concluyen: "Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor (pedagogo, guía, ayo), porque ahora, por la fe en Cristo Jesús (el Ungido), todos nosotros somos hechos hijos de Dios."

Es decir, ya no estamos bajo la ley, que fue nuestro tutor, ya que Jesucristo terminó Su obra por nosotros en la cruz, ahora solo debemos tener fe en Én para llegar a ser hijos de Dios.