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martes, 28 de enero de 2020

Nuestras Realidades Espirituales en Cristo - Clase 7


Clase 7
Las Bendiciones de la Promesa

Gálatas 3:6-14
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. 
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Las bendiciones del pacto de Abraham son para los creyentes por medio de la fe en Jesucristo. 

Gálatas 3:15-18

15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.
16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.
17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

El pacto fue hecho por la fe y no por la ley; es decir, la herencia del pacto viene para aquellos que somos de la fe.

El pacto con Abraham vino 430 años antes de la ley.

Gálatas 3:19-29
19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.
20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 
21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;
27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

La ley no fue dada para justificarnos, pues nadie puede cumplirla debido a que exige un cumplimiento total. La ley era como un ayo (paidagogos) que nos lleva a Cristo.

Paidagogos significa “Un guía, un guardián o entrenador de niños; literalmente un líder de niños, un tutor. El paidagogos no era un  instructor de niños, pues, su propósito no era la impartición de conocimiento sino el entrenamiento y la disciplina, así que ejercía una supervisión general sobre el niño, y era responsable de su bienestar moral y físico.”

La ley no es lo que nos justifica sino la promesa que se recibe por medio de la fe en Cristo.

Por ese motivo es que las bendiciones de Abraham las recibimos por medio de la fe en Jesucristo. 

Hebreos 8:6

6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas

Ahora estamos en un mejor pacto porque recibimos la promesa por medio de la fe y no por medio de las obras de la ley; es decir, no es por medio de nuestras acciones que recibimos la promesa, sino por las acciones de otro, es decir de Jesucristo. 

Romanos 4:1-16

1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.
3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.

Abraham mismo recibió las promesas por medio de la fe y no por  medio de las obras

4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

No podemos esperar justificarnos ante Dios por medio de las obras para alcanzar justicia, porque en ese caso recibiríamos la justicia como un salario por nuestras obras, mas es por fe, para que sea por gracia de Dios.
 
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.
8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

Aquí vemos que David también habló de una justificación gratuita, no por las obras que se hagan sino por el favor de Dios.

 9 ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.

¿Para quién es esta bendición? ¿Para los de la ley, o para los de la fe?

10 ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.
11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;

Vemos que Abraham recibió la circuncisión, que es la señal del pacto, como consecuencia de la fe que tuvo cuando era incircunciso.

12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

Y vemos que Abraham no solo es padre de los judíos, que son os que se circuncidan según la carne, sino también padre de los que seguimos sus pisadas de fe, es decir de aquellos que hemos creído en el Señor Jesucristo.

13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

La promesa que recibió Abraham de ser heredero del mundo no vino por medio de la ley sino por medio de la fe.

14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

Si la ley nos diese la promesa, tendríamos que ganarla por medio de nuestras buenas acciones y la fe de nada valdría.

16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

 

La promesa es por medio de la fe para que pueda ser firme para los que somos de la fe de Abraham; y por ser hijos de Abraham podemos decir: “Las bendiciones de Abraham son mías.”

Bendiciones de Abraham 
1. Abraham Recibió la promesa de Heredar el Mundo

Romanos 4:13
13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

Abraham recibió la promesa de heredar el mundo.

2. No Tuvo Enfermedad

Génesis 25:7-8
7 Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.
8 Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo.

No hay ningún registro de que Abraham tuviese alguna enfermedad, es mas, el vivió hasta los 175 años, en buena vejez (sin enfermedad) y lleno de días.

3. Dejó la Familia del Diablo para entrar a la Familia de Dios
Génesis 12:1-3
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Dios lo sacó de una tierra de idolatría a ser el pueblo de Dios.

Génesis 17:7
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

A través del pacto Dios se convierte en el Dios de Abraham y el de su descendencia.

4. Nunca le Faltó Dinero
Génesis 13:2
2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.

Abraham era riquísimo en todo lo que tenía.
Génesis 14:21-23
21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.
22 Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra,
23 que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram.

Abraham tenía  la oportunidad de quedarse con todos los bienes que recuperó, pero él decidió poner su confianza en el Dios que lo enriquecía y rechazó lo que le ofrecieron.

Génesis 25:10,34,35,53
10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.
35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
53 Y sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.

Dios engrandeció a Abraham de tal manera que cuando mandó buscar esposa para su hijo pudo mandar a su siervo con 10 camellos llenos de regalos escogidos, alhajas de plata y oro y vestidos.

Nunca le faltó ningún bien a Abraham.

5. Dios se Convirtió en el Protector de Abraham

Génesis 12:3
3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Génesis 15:11
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

A través del pacto, Dios se convierte en el protector de Abraham.

6. Dios Hizo un Pacto Perpetuo con Abraham

Génesis 17:7
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

Dios estableció un pacto perpetuo con Abraham.

Salmo 89:34
34 No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

Dios nunca olvidará el pacto que hizo con Abraham.

7. Las Bendiciones de Abraham son para su descendencia

Génesis 13:15-16
15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.

Génesis 15:5-6
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Abraham tuvo dos descendencias: la descendencia que es como el polvo de la que es el pueblo de Israel y la descendencia que es como las estrellas del cielo que son los creyentes.

Génesis 17:7-8
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Las bendiciones de Abraham son tanto para el pueblo de Israel como para nosotros los creyentes, los cuales somos los hijos de Abraham por medio de la fe. Por eso podemos decir: “Las bendiciones de Abraham son mías”.



jueves, 17 de octubre de 2019

Así que te han dicho que eres un tibio


Hoy quiero tratar un tema que ha traído mucha condenación a los hermanos en Cristo, y es el asunto de la tibieza espiritual.

Apocalipsis 3:14-21
4 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Para entender el contexto de esta carta hablemos un poco de la ciudad. Laodicea era un emporio comercial situado en Turquía. 

Fue una próspera ciudad comercial, ubicada en la intersección de dos importantes rutas, y famosa por sus textiles de lana y algodón. Era un centro clave en el comercio y el mundo bancario. Vendía una muy conocida pomada para los ojos y también prendas de vestir de alta calidad hechas de excelente lana negra. También contaba con un acueducto que les proveía de agua tibia.

Era también una ciudad muy orgullosa, por ejemplo, cuando un terremoto la destruyó en el año 60 DC, rehúso la ayuda del imperio romano y la reconstruyeron sus habitantes.

Tenía una comunidad judía muy grande, debido a que​ Antíoco III el Grande trasladó allí alrededor de dos mil familias judías de Babilonia.

Con esto en mente vayamos a nuestro tema. Aquí Jesús, utiliza una figura basada en el conocido acueducto de la ciudad que proveía agua tibia, y los reprende por su tibieza.

La tibieza es una mezcla de algo frío con algo caliente. Es una mezcla. La tibieza no tiene que ver la conducta sino el mezclar las cosas.

Jesús se refirió a esto en dos parábolas que explican bien este asunto de las mezclas.

Marcos 2:21-22
21 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura.
22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Aquí estaba haciendo una referencia al Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto.

No puedes reparar lo que está roto con algo nuevo, el Antiguo Pacto, que nadie podía cumplirlo, no puede arreglarse mezclándolo con el nuevo. En el caso del vestido viejo se hará peor la rotura.

En el caso del vino se ve esto más claro, no se puede colocar el vino nuevo del Nuevo Pacto, en los odres viejos del Antiguo, la mezcla de vino nuevo con odres hara que se rompan.

El creyente no debe mezclar la ley con la gracia, pues hará que esta se vuelva inefectiva en nuestras vidas.

La tibieza espiritual no es un asunto de cumplir una serie de "reglas cristianas" sino de mezclar la ley con la gracia, tratar de justificarnos por lo que hacemos, en ves de justificarnos por medio de Cristo.

Sigamos analizando nuestro pasaje de Apocalipsis.

Luego apelando a su orgullo que no necesitaban de nadie, sino que todo lo podían hacer por si mismos, les dice que que en realidad no tienen nada.

Esto podemos verlo más claramente en la parábola del fariseo y el publicano:

Lucas 18:9-14
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Los fariseos eran personas muy morales, de una conducta intachable, cumplidores de la ley al 100%. Hoy día diríamos uno hermanos ejemplares.

Pero el problema es que se consideraban justos por lo que hacían, se consideraban superiores a lo demás, a los ellos llamaban pecadores, y lo peor pensaban que eso le agradaba a Dios.

Pablo escribe de esto en Gálatas 5:4 cuando dice: "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído."

El fariseo pensaba que obtenía el favor de Dios, que es Su gracia, por el cumplir la ley, pero en realidad estaba cayendo. Y eso es lo que hacen muchos creyentes hoy, piensan en justificarse con Dios añadiendo el cumplimiento de la ley a la obra de Cristo en la cruz. Están cayendo de la gracia.

Esto es lo que en realidad Cristo está diciendo cuando dice que serán vomitados de su boca, se están desligando de Cristo.

Notemos que no habla de una perdida de la salvación, los Gálatas que se circuncidaron no dejaron de ser salvos, sino que salieron de la bendición y el favor de Dios.

Por eso Cristo les recomienda que "compren algo", los creyentes de Laodicea eran como los fariseos, pensaban que por el cumplimiento de la ley y por sus obras estaban siendo justificados por Dios, pero no tenían nada, de la gracia habían caído.

Isaías 55:1-3
1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

Lo que tenemos que "comprar" es algo gratuito, que no nos cuesta nada. Dice vengan a las aguas, compren vino y leche; se han pasado la vida intentando cumplir la ley para justificarse ante Dios, pero eso no funciona. Trabajar para recibir la gracia de Dios no funciona, lo que dios tiene para nosotros es gratis.

Siguiendo con la parábola del fariseo y el publicano; mientras el fariseo estaba satisfecho consigo mismo y pensaba que lo que hacía lo justificaba con Dios, y no consiguió nada. El publicano se dio cuenta que no podía por si mismo, que sus obras no alcanzaban para justificarse ante Dios, y clamó la misericordia de Dios, y el que llegó con las manos vacías consiguió todo, se fue justificado.

Esto me recuerda Efesios 2:8-9.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

El fariseo se gloriaba de sus obras, de cumplir la ley, el publicano sabía que no tenía nada, su dependencia era total en Dios.

El famoso Apocalipsis 3:20 nos dice, y notemos que Jesús le hablaba a una iglesia, que Jesús esta a la puerta, él quiere entrar, el justificarse por la ley y mezclarlo con la fe en realidad les ha cerrado la puerta para que Cristo pueda obrar en sus vidas.

El ser tibio no es mezclar el mundo con la fe en Cristo; el tratar de justificarse por medio de la ley y Cristo.

Muchos cristianos son como los laodicenses, como el fariseo, dicen: "Yo soy rico ante Dios, mis acciones lo demuestran, soy un cumplidor de la ley, voy a la iglesia, hago muchas obras, me merezco las bendiciones de Dios." Sin saber que eso le desagrada a Dios, están poniendo el vino nuevo en odres viejos, se han vuelto tibios.

Pero otros están poniendo su dependencia en Cristo, no importan sus obras, no importan sus acciones, lo que los justifica ante Dios es la obra de Cristo.

La tibieza es la mezcla de Cristo más la ley, el estar caliente es la sola dependencia en Cristo.

No es lo que tú hagas, es lo que Cristo hizo.

martes, 2 de abril de 2019

Cómo tener un Apocalipsis Personal (Video Enseñanza de Ricardo Botto)


Estudiando Efesios 1 nos encontramos con muchas maravillosas que Dios hizo en nuestras vidas por estar en Cristo.

Pero al ir a Efesios 1:17-23 nos encontramos con que Pablo ora para que tengamos un apocalipsis en nuestras  vidas..

¿Que estoy escribiendo? Bueno, a los que estaban ilusionados con una visión apocalíptica como la que tuvo Juan en la isla de Patmos, los voy a desilusionar, pero al leer estos pasajes encontramos que es lo que Pablo quería que nosotros tuviéramos.

Efesios 1:15-23
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;
22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Aquí hay dos palabras que quiero que notemos en el verso 17; revelación y conocimiento.

La palabra revelación viene de la palabra griega apokaluptos, de donde viene apocalpsis, y significa sencillamente quitar el velo.

La palabra conocimiento es epignosis que significa tener un conocimiento pleno.

En los versos 18 al 23 vemos 3 cosas que Pablo quería que tengamos una revelación del conocimiento pleno:

1. Lo que somos en Cristo.

2. Lo que tenemos en Cristo

3. Lo que podemos hacer en Cristo.

Estas cosas las desarrollaremos en este video.

Ahora conozcamos como tener nuestro apocalipsis personal.


jueves, 3 de agosto de 2017

Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) - Parte 17

En esta lección Kenyon nos muestra que si personas que vivieron bajo el Antiguo Pacto que tenía una justicia limitada hicieron grandes logros y prodigios, cuanto más nosotros que vivimos bajo un mejor pacto de justicia ilimitada


LA JUSTICIA EN LOS PACTOS

Me emocioné cuando percibí qué grandes logros fueron hechos por hombres que tenían sólo una justicia limitada bajo el primer pacto.

Pensé en Abraham. Tan pronto como fue circuncidado e hizo el pacto, Dios le dio una justicia limitada.

Piense en su desafío de permanecer en la presencia de Dios y litigar por Sodoma y Gomorra con esa gran falta de miedo que no es igual en los días modernos con hombres que no conocen su justicia ilimitadas y sus derechos en Cristo.

Pensé en los poderosos actos de Moisés, que sólo tenía el lugar de siervo delante de Jehová, con todo él se atrevió a obedecer a Dios y realizó esas maravillosas victorias por esa nación esclava, Israel.

Pensé en Josué que se atrevió a obedecer a Jehová, y guió a esa nación a las orillas del Jordán cuando oye una inundación. Él se atrevió a decir a los sacerdotes: "Tomen el arca y bajen y hundan vuestros pies en el agua, y cuando lo hagan un camino será abierto para para que pasen con los calzados secos." Y con todo, este hombre Josué sólo tenía una justicia limitada; la justicia de un siervo.

Nosotros lo vemos parado ante los ejércitos y clamar al sol: "Detente ahí hasta que la nación se vengue de sus enemigos."

Aquel hombre dominó el universo, y con todo sólo tenía una justicia limitada.

Vemos Elías en la batalla de los dioses en el monte Carmelo clamando fuego del cielo, trayendo lluvia a una tierra arrasada por la sequía.

Él era un absoluto dominador de las leyes de la naturaleza. Y con todo, él era sólo un siervo con una posición de siervo y la justicia limitada de un siervo.

El espacio no nos permite hablar sobre Daniel y los tres jóvenes hebreos, o de los poderosos hombres de David en la guerra.

Sólo tenía justicia limitada, y aún así que prodigios hicieron.

Sus justicias fueron atribuidas a ellos bajo el fundamento del valor que Dios puso en la sangre de toros y carneros, bajo la santidad de su pacto con Abraham.

Ellos no eran hombres y mujeres recreados como nosotros. Sólo eran siervos bajo una ley que debían ser dejada de lado por otra que tomaría su lugar, que se basaría en un mejor sacrificio y una mejor sangre.

Nuestros corazones se emocionan cuando leemos de su obediencia al mandato de un ángel.

Ellos no andaban por fe como nosotros andamos. Ellos andaban por vista. Ellos vieron el ángel. Ellos oyeron su voz. Ellos vivieron en el reino de los sentidos.

domingo, 17 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 4



Génesis 17:9-14
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.
14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

Dios le da a Abraham una señal del Pacto que era la circuncisión, todo participante del Pacto debía llevar esta señal física en su cuerpo.

Bajo el Nuevo Pacto la circuncisión es diferente, ya no es física sino espiritual.

Romanos 2:28-29
28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Aquí nos habla de una circuncisión, la circuncisión del corazón. Pero, ¿cuándo se produce?

Colosenses 2:11-14
11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal,  en la circuncisión de Cristo; 
12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 

14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. 

El día que pasamos de muerte a vida, es decir, en el nuevo nacimiento. El día que Cristo entró en nuestros corazones nuestro corazón fue circuncidado.

Ezequiel 11:19-20
19 Y les daré un corazón,  y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 

20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. 

Ezequiel 36:25-27
25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 
26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

El día que nacimos de nuevo, fue quitado el de piedra que teníamos y recibimos un corazón de carne, es decir, pasamos de muerte a vida.

Por causa de la obra de Cristo nosotros entramos en el Pacto de Abraham por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Para entrar en el pacto ya no necesitamos ser circuncidados en la carne, sencillamente por el hecho de haber creído en Jesucristo llegamos a ser no solo participantes del pacto sino también herederos según la promesa.