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martes, 6 de marzo de 2018

¿Cuál fue el propósito de la ley?

¿Cuál fue el propósito de la ley?

Gálatas 5:19-26 (Biblia Expandida de Fe)
19 Entonces, ¿con qué propósito se promulgó la Ley? La Ley fue añadida [posteriormente] a la promesa debido a las transgresiones y pecados, para demostrarnos que, ante los ojos de Dios, todos somos culpables de haberla quebrantado. Pero la ley solo tenía una vigencia temporal: sólo podía estar en vigor hasta la llegada de aquella descendencia (simiente, heredero) prometida a Abraham. Y fue a los ángeles a quienes Dios encomendó que promulgaran la Ley y la pusieran en manos de Moisés, a fin de que él fuese el mediador (un intermediario entre Dios y los hombres) para su transmisión al pueblo de Israel.
20 Pero no existe mediador (intermediario) cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo [, es decir, en la promesa no era necesario un mediador, pues Dios fue la única parte al dar la promesa a Abraham; mientras que la Ley necesitó de Moisés como mediador pues fue un contrato entre dos partes, Dios y el pueblo de Israel, y para tener validez necesitaba el acuerdo de ambos].
21 ¿Eso quiere decir que la Ley se opone [y es contraria] a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de vivificarnos (impartirnos la misma clase de vida que Dios tiene), ciertamente la justicia (el ser declarados y hechos justos) provendría de la Ley.
22 Pero la Escritura encerró todas las cosas bajo el pecado, para que la promesa (la herencia, las bendiciones) fuese dada (otorgada, concedida) a los creyentes por la fe en Jesucristo (el Ungido).
23 Antes de que llegara la fe, estábamos prisioneros bajo la custodia de la Ley, encerrados en espera de la fe que debía ser revelada (serle quitado el velo, ser develada, ser descubierta, ser dada a conocer).
24 Dicho de otro modo: la Ley mosaica fue nuestro tutor (pedagogo, guía, ayo) para conducirnos a Cristo, que vino a hacernos justos delante de Dios por medio de la fe.
25 Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor (pedagogo, guía, ayo),
26 porque ahora, por la fe en Cristo Jesús (el Ungido), todos nosotros somos hechos hijos de Dios.

Pablo hace la pregunta: ¿Cuál fue el propósito de la promulgación de la ley?

Dios no hace las cosas sin un propósito definido y la ley que fue dada posteriormente a la promesa tuvo su razón de ser.

En el verso 19 responde: "La Ley fue añadida [posteriormente] a la promesa debido a las transgresiones y pecados, para demostrarnos que, ante los ojos de Dios, todos somos culpables de haberla quebrantado."

Esto me recuerda lo que dice Romanos:

Romanos 3:19-20
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

La ley lo que hace es mostrarnos que ningún hombre puede ser justificado ante Dios por causa del pecado, ya que todos somos culpables de haberla quebrantado.

Por eso es ilógico tratar de intentar alcanzar la salvación por medio de ella porque ese no es su propósito.

Otra cosa que nos dice Pablo es que la vigencia de la ley es temporal, tuvo un inicio y tuvo un final; ya que "sólo podía estar en vigor hasta la llegada de aquella descendencia (simiente, heredero) prometida a Abraham."

Con la llegada de Cristo, el heredero, ya la ley cumplió su ciclo.

En tercer lugar que la ley tuvo necesidad de un mediador entre Dios y el pueblo de Israel, el cual fue Moises, mientras que la promesa no tuvo ningún mediador, ya que Dios mismo se la dio a Abraham.

Esto es explicado claramente por Pablo cuando dice: "En la promesa no era necesario un mediador, pues Dios fue la única parte al dar la promesa a Abraham; mientras que la Ley necesitó de Moisés como mediador pues fue un contrato entre dos partes, Dios y el pueblo de Israel, y para tener validez necesitaba el acuerdo de ambos."

Lo cuarto que nos dice es que la ley no es contraria a la promesa, pero la ley no tiene el poder para vivificarnos porque si lo tuviera seríamos justificados por ella.

Es en ese contexto que Dios encerró todo bajo pecado, de modo que nuestra justicia no viniese de la ley, que nos traía el conocimiento del pecado, sino de la fe en Jesucristo.

Lo quinto que nos dice es que antes de la llegada de la fe en Jesucristo eramos prisioneros de la ley: "Antes de que llegara la fe, estábamos prisioneros bajo la custodia de la Ley, encerrados en espera de la fe que debía ser revelada (serle quitado el velo, ser develada, ser descubierta, ser dada a conocer)."

Esperábamos por la fe que sería revelada, por la obra completa de Cristo en la cruz.

Y luego termina diciendo que la ley fue nuestro tutor que nos guió hacia Cristo: "La Ley mosaica fue nuestro tutor (pedagogo, guía, ayo) para conducirnos a Cristo, que vino a hacernos justos delante de Dios por medio de la fe."

La ley no tenía como propósito justificar al hombre delante de Dios, la ley fue el tutor que nos condujo a Cristo.

Como cuando un niño es llevado por su tutor al colegio; llegado al colegio no necesita del tutor.

Los versos 25 y 26 concluyen: "Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor (pedagogo, guía, ayo), porque ahora, por la fe en Cristo Jesús (el Ungido), todos nosotros somos hechos hijos de Dios."

Es decir, ya no estamos bajo la ley, que fue nuestro tutor, ya que Jesucristo terminó Su obra por nosotros en la cruz, ahora solo debemos tener fe en Én para llegar a ser hijos de Dios.

domingo, 4 de marzo de 2018

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés

La Superioridad de la Promesa a Abraham sobre la Ley de Moisés


Gálatas 3:15-18 (Biblia Expandida de Fe)
15 Hermanos, voy a ponerles un ejemplo de la vida cotidiana (una práctica humana común y corriente), cuando dos personas hacen un pacto (un contrato, un acuerdo), y lo ratifican (respaldan) con su firma, no puede luego ser invalidado ni modificado (nadie puede anularlo ni agregarle nada).
16 Ahora bien, las promesas (los pactos, los acuerdos) se le hicieron a Abraham y a su descendencia (su simiente, su heredero). La Escritura no dice: “y a los descendientes", como si hablara de muchos, sino: "y a tu descendencia (tu simiente, tu heredero)", dando a entender que es uno solo, que es Cristo (el Ungido).
17 Lo que les quiero decir es esto: la Ley que fue promulgada [y llegó] cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento (pacto, contrato) formalmente establecido [y ratificado] por Dios, dejando así sin efecto (anulando, aboliendo) la promesa.
18 Porque si la herencia dependiera de la Ley [como los judaizantes quieren que ustedes crean], ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios se la concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Aquí Pablo nos muestra la superioridad de la promesa respecto a la ley de Moisés.

Lo primero que Pablo hace es tomar el ejemplo de lo que es un pacto ratificado. Dice que cuando dos personas hacen un acuerdo o contrato y lo ratifican no lo pueden anular ni quitar nada.

Luego nos dice que el pacto tuvo dos partes (o participantes), Abraham y su simiente, la cual es Cristo.

Los judaizantes venían diciendo que ellos eran esa simiente por ser los descendientes de Abraham, y para alcanzar la salvación ellos debían adoptar la circuncisión y cumplir la ley para estar en pacto con Dios y recibir la salvación.

Pero aquí vemos que la simiente no era un pueblo sino una persona, Cristo.

Luego les dice algo que los golpeó, la ley, que fue promulgada 430 años después del pacto, no anula la promesa hecha a Abraham y su simiente.

Luego les dice, que si el recibir la herencia dependiera de la ley de Moisés, ya no vendría de la promesa.

Y termina diciendo que Dios concedió gratuitamente la herencia por medio de la promesa que le hizo a Abraham.

Que nos dice esto hoy a los creyentes, que nuestra herencia, la redención y todas las bendiciones que tenemos en Cristo, no provienen del cumplimiento de la ley de Moisés sino de la promesa que Dios le hizo a Abraham, y la recibimos por medio de la fe en Jesucristo. 

domingo, 17 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 4



Génesis 17:9-14
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.
14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

Dios le da a Abraham una señal del Pacto que era la circuncisión, todo participante del Pacto debía llevar esta señal física en su cuerpo.

Bajo el Nuevo Pacto la circuncisión es diferente, ya no es física sino espiritual.

Romanos 2:28-29
28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Aquí nos habla de una circuncisión, la circuncisión del corazón. Pero, ¿cuándo se produce?

Colosenses 2:11-14
11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal,  en la circuncisión de Cristo; 
12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 

14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. 

El día que pasamos de muerte a vida, es decir, en el nuevo nacimiento. El día que Cristo entró en nuestros corazones nuestro corazón fue circuncidado.

Ezequiel 11:19-20
19 Y les daré un corazón,  y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 

20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. 

Ezequiel 36:25-27
25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 
26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

El día que nacimos de nuevo, fue quitado el de piedra que teníamos y recibimos un corazón de carne, es decir, pasamos de muerte a vida.

Por causa de la obra de Cristo nosotros entramos en el Pacto de Abraham por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Para entrar en el pacto ya no necesitamos ser circuncidados en la carne, sencillamente por el hecho de haber creído en Jesucristo llegamos a ser no solo participantes del pacto sino también herederos según la promesa.

viernes, 15 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 3


Génesis 17:1-8
1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Aquí vemos como el pacto es establecido por Dios con Abraham.

Ya hemos comentado antes que el que establece el pacto con el hombre es Dios.

Dios le dice a Abraham anda delante de mi y se perfecto y pondré mi pacto entre mi y ti.

A veces la gente se confunde cuando hablamos de ser perfectos; Abraham era una persona imperfecta desde la perspectiva humana; una vez le entregó su esposa a un rey por temor, tuvo un hijo con Agar y posiblemente otras cosa que no menciona la Biblia; pero vemos dos cosa en él, caminó con Dios y le creyó.

Varias veces vemos una frase que se repite en la Biblia: "Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia." La clave es el creerle a Dios.

No es tanto lo que hagamos por nuestro propio esfuerzo, es creerle a Dios en todo lo que nos diga.

Dios le dice a Abraham: "Si caminas conmigo y me crees pondré mi pacto entre mi y ti y te engrandeceré de gran manera."

El plan de Dios es engrandecer a los que caminan con Él y le creen. El creyente es heredero de este pacto, el cual está a disposición de él en todo tiempo, solo debe creerle a Dios.

Abraham evidentemente le creyó a Dios cuando postró su rostro y Dios le empezó a decir las bendiciones de Su pacto.

Le dice primero: "Mi pacto está contigo." Dios es el que propone el pacto; Él es el iniciador y la garantía del pacto.

Y le dice: "Te haré padre de muchedumbre de gentes."

Abraham tenía 99 años, y aún no tenía el hijo prometido, pero Dios le hace una promesa impactante, te haré padre de una muchedumbre de gente.

Lo siguiente que hace es cambiarle el nombre; ya no sería más Abram que significa "padre"; ahora sería Abraham, que significa "padre de naciones."

El nuevo nombre trae un cambio en la perspectiva de su vida; ya no solo sería padre de un hijo sino que sería un padre de naciones; y hoy es conocido como el padre de los creyentes en Jesucristo, el padre de los judíos y el padre de los árabes.

Le dice: "De ti saldrán naciones y reyes." Él sería el inicio de muchas naciones y de gente muy importante.

Y le dice que no solo establecería su pacto con él, sino también con su descendencia durante todas sus generaciones. Esa bendición nos alcanza a nosotros que somos creyentes en Cristo, ya que hemos entrado al pacto por la fe en Él.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Hoy día somos bendecidos con el creyente Abraham.

Así como Dios estableció el pacto con Abraham, también lo establece con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Finalmente Dios le da una tierra de promisión y bendición donde habitar. 

Hebreos 12:18-24
18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,
19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,
20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;
21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Nosotros también hemos entrado a una tierra de bendición, a la Jerusalén Celestial, a la familia de Dios, a Jesucristo mismo, vivimos en el lugar de bendición.

Así como Dios estableció un pacto con Abraham, lo estableció también con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El pacto también está establecido con nosotros porque somos linaje de Abraham y herederos según la promesa porque somos de Cristo.


viernes, 1 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 1

Para entender el pacto que tenemos con Dios en Cristo, veamos las bendiciones de la promesa que le hizo a Abraham.


Gálatas 3:6-14
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero ,
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La Biblia nos enseña claramente que los que los que somos de Cristo alcanzamos la bendición de Abraham por medio de la fe en Él.

En Gálatas 3:29 dice: "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa."

Ya que somos herederos debemos conocer cual fue la promesa que Dios le hizo a Abraham para así conocer lo que nos pertenece.

Génesis 12:1-3, 7
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.

La promesa que Dios le hizo a Abraham no solo era para que el reciba bendición sino también para ser de bendición a otros.

Génesis 13:14-17
14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.
17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Dentro de la promesa le dio un lugar físico donde habitaría por siempre su descendencia.

Génesis 14:18-20
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Aquí vemos a Melquisedec, que es un tipo de Cristo, reconociendo la bendición de Dios sobre Abraham, y dándole su bendición.

Vemos que parte de esa bendición es que Dios entregaría a sus enemigos en sus manos.

Génesis 15:1
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Abraham acaba de vencer a estos reyes y Dios le dice: "No temas, Yo Soy tu escudo". Le está diciendo: "Yo Soy tu protector divino" 

Si Dios ya nos dio la victoria no debemos tener temor de un contraataque del enemigo, Dios sigue siendo el mismo, somos más que vencedores en Cristo.

Una cosa más le dice: "Tu galardón será de sobremanera grande."

Esta palabra galardón viene del hebreo sakar que significa: "Un pago monetario o de bienes materiales."

Dentro de la bendición de Abraham se encontraba la prosperidad económica, la cual podemos ver durante la vida de Abraham a lo largo de la Biblia.


Continuará






miércoles, 31 de julio de 2013

Lo Qué es la Fe 12 - La Fórmula Para la Fe - Tercera Parte

La Fórmula Para la Fe 
Tercera Parte


Paso 3
No Consideres las Circunstancias Adversas

2 Corintios 4:17-18
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18  no mirando nosotros las cosas que se ven,  sino las que no se ven;  pues las cosas que se ven son temporales,  pero las que no se ven son eternas.

No debemos asustarnos ni sentirnos derrotados cuando vemos una circunstancia adversa; la tribulación que pasamos es momentánea, leve y fugaz. Aunque sea real para nosotros, no pongamos nuestros ojos en las cosas naturales, sino en las espirituales; pongamos los ojos en las promesas de la Palabra de Dios las cuales nos conceden la victoria.

Abraham no consideró las circunstancias adversas, no consideró su cuerpo ni su edad, solo consideró la promesa que Dios le había hecho y finalmente consiguió el deseo de su corazón, su hijo Isaac.

Veamos lo que pasó con Pedro en el mar cuando enfrentó las circunstancias adversas..

Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

Aquí está Pedro en medio de la tormenta, ve una silueta que camina en medio del mar y piensa con los otros discípulos que es un fantasma, y todos empiezan a gritar asustados, porque había una vieja superstición entre la gente de mar que si veían un fantasma caminando en medio del mar significaba la muerte de todos los ocupantes de la barca.
Pero Jesús les grita no teman, soy yo, y Pedro le dice: “Señor, si eres tu manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” Y Jesús le dice: “Ven”.
Al oír la palabra de Jesús, Pedro se tira al mar y empieza a caminar sobre el mar, cada paso que da está mas cerca de Jesús, poco a poco se va acercando a él, mientras sus ojos están fijos en Jesús; pero de pronto se da cuenta que esta caminando en el mar, empieza a ver las olas, el viento, la tormenta y empieza a hundirse; ha sacado sus ojos de Jesús y lo a puesto en las circunstancias.
Entonces grita: “Jesús, sálvame”; y Jesús solamente extiende sus brazos y lo recata.

Su bendición estaba tan solo a “un brazo” de conseguirse, él había estado considerando las palabras de Jesús, pero el considerar las circunstancias adversas lo sacó de su bendición.
Tantas veces estamos listos para recibir la bendición de Dios pero al considerar los problemas y las circunstancias nos salimos de la bendición.
Consideremos a Abraham el “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Abraham solo miraba la promesa que Dios le había hecho.
No consideremos las circunstancias que nos rodean sino la Palabra de Dios.


Paso 4
Alaba a Dios Por la Respuesta

Esto es lo que hizo Abraham, el se fortaleció en fe dando gloria a Dios.
Eso es lo que debemos hacer nosotros; si hemos encontrado la promesa, hemos creído que hemos recibido, y no estamos considerando las circunstancias adversas, ahora nos toca alabar a Dios por la respuesta.
1 Tesalonicenses 5:18
18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 

Debemos dar gracias en todo, no por todo; no le damos las gracias a Dios por los problemas, sino porque él es fiel en darnos las cosas que el ha prometido.

Filipenses 4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 

Filipenses 4:6 (Biblia Amplificada de Fe)
6 No se angustien, ni preocupen, ni estén ansiosos por nada, sino más bien presenten sus peticiones a Dios en cualquier circunstancia [que tengan], mediante la oración y la súplica, acompañadas de acción de gracias.

Mantengamos firmes dando gracias a Dios sabiendo que Dios ha recibido las peticiones que le hemos hecho y que ya nos concedió lo que le hemos pedido.
Si funcionó con Abraham también funcionará contigo. 



lunes, 29 de julio de 2013

Lo Qué es la Fe 11 - La Fórmula Para la Fe - Segunda Parte

Paso 2
Cree la Palabra


Ya encontraste la promesa, así que ahora debes de creerla. 

Marcos 11:24
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Marcos 11:24 (Biblia del Pueblo de Dios)
24 Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.

Marcos 11:24 (Nueva Biblia de los Hispanos)
24 Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas.

De nada te sirve encontrar la promesa si es que no crees que ya es tuya. Dios ya te la concedió, si tu has creído que las cosas que le has pedido a Dios ya son tuyas, no hay duda van a llegar a ti.

Hebreos 11:6
6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Debes acercarte a Dios sabiendo que hay un Dios que esta a tu favor, que Él recompensa a los que le buscan.

Marcos 9:14-27
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. 
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. 
16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? 
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. 
19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 
20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 
21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 
25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 
26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 
27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

Aquí vemos a un hombre en necesidad, tiene un hijo endemoniado y enfermo; ha ido donde los discípulos de Jesús para ver si podían hacer algo pero no lograron nada.
Entonces viene Jesús y el hombre le dice: “Mi hijo está endemoniado, y tus discípulos no han podido hacer nada pero SI TU PUEDES HACER ALGO ven y ayúdanos.”
Jesús se molestó y le dijo: “¿Cómo que si puedo hacer algo? ¡Todo es posible para el que cree!"
Este hombre pensaba: “Los discípulos de Jesús no han podido, quizás Jesús pueda”. Jesús le respondió: “La sanidad de tu hijo no me corresponde a mi sino a ti, tu me estás tratando de echar la responsabilidad, pero la pelota está en tu cancha, TU ERES el que debes creer.”
Estas palabras sacudieron al hombre quien le dijo: “Creo Jesús, ayúdame a estar firme.” 
En ese momento el hombre se puso dé acuerdo con Jesús y le abrió las puertas para que pudiese sanar a su hijo.
Si hemos encontrado la promesa, nos corresponde creer que ya es nuestra.






sábado, 27 de julio de 2013

Lo Que es la Fe 10 - La Fórmula Para la Fe - Primera Parte

La Fórmula Para la Fe 
Primera Parte
(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido
- Romanos 4:17-21

En este pasaje podemos ver los cuatro pasos que siguió Abraham para conseguir el hijo que deseaba. Si seguimos estos pasos también conseguiremos las cosas que deseamos recibir de Dios.

Paso 1
Halla la Promesa en la Palabra de Dios

Lo primero que debes hacer es saber lo que Dios te ofrece. Es como ir a un restaurante; tú no pides un plato hasta que ves el menú. La pregunta es, ¿qué nos ofrece Dios?

2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Dios nos ofrece todo; todo lo que pertenece a esta vida natural y todo lo que pertenece a la vida espiritual. Él ya nos dio todo.

El verso 3 en la Biblia al Día dice así: “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda”.

“Vivir como Dios manda”, es una frase que nos habla de vivir con plenitud y abundancia, disfrutando de todas las cosas que nos provee Dios.

Es lo que escribió Pablo en Primera de Timoteo 6:17 cuando dijo: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”.

No debemos poner nuestra esperanza en el dinero ni en las cosas materiales que son inciertas; o como dice la versión de Arcas y Fernández: "Que no pongan su esperanza en algo tan inseguro como el dinero."

La Biblia en Lenguaje Sencillo lo pone así: "Adviérteles a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni confíen en sus riquezas, porque es muy fácil perder todo lo que se tiene."

En tiempos recientes hemos visto que tan fácil es perder todo lo que se tiene. Hace tan pocos años vimos lo que pasó en Estados Unidos cuando entró en crisis luego de un gran tiempo de bonanza, y como decenas de miles de familias perdieron sus casas y tuvieron que irse a vivir en carpas.

El dinero es incierto e inseguro, hoy lo tienes y mañana puedes perderlo, por eso nuestra confianza debe estar en otro lado, en el Dios vivo, en nuestro Padre, Quién nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

1 Corintios 2:9-12
9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

Hace años cuando estaba en la universidad tenía un amigo al que le estuve predicando por seis meses sin ningún resultado. Finalmente tomé la decisión de no predicarle mas, pues me parecía que perdía el tiempo.

A las tres semanas me encontré con él, y estaba repartiendo volantes para una campaña; le pregunté que le había pasado y me contó que se había convertido el domingo; y mientras conversamos el me mostró 1 Corintios 2:9 y me dijo: “Ricardo, imagínate cuando estemos en el cielo, veremos cosas que ojo no vio ni oído oyó.” 

Muchos creyentes hacen lo mismo cuando leen este pasaje, piensan en todas las cosas que tendremos en el Cielo y dicen: “Oh, que hermoso será cuando estemos en Cielo, allá tendré un palacio mas hermoso que el sol; mientras que aquí en la tierra estaremos sufriéndola con tristeza, dolor, pobreza y enfermedad como buenos peregrinos.”

No se dan cuenta que tan solo un versículo mas adelante dice que Dios nos reveló estas cosas que “ojo no vio, ni oído oyó” aquí en la tierra. Esas hermosas promesas son nuestras ahora, no tenemos que esperar a estar en el Cielo para disfrutarlas.

El verso 12 dice que Dios nos dio el Espíritu para que sepamos cuales son estas promesas que Dios nos ha concedido.

Juan 14:26
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

El Espíritu Santo nos enseña todas las cosas y nos hace recordar las cosas que Jesús nos dijo. ¿Cómo lo hace? A través de la Palabra de Dios.
Juan 1:1,14
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 

La palabra que se usa como verbo en estos pasajes es la palabra griega logos que significa palabra. Jesucristo es la Palabra Viva de Dios.

Cada vez que tomamos la Palabra de Dios para estudiar le estamos dando al Espíritu Santo materia prima para que nos muestre las cosas que Dios nos ha concedido.

Por lo tanto, si quieres saber las cosas que Dios te ha concedido debes ir a su Palabra.

En la Biblia hay más de 32 mil promesas y todas te pertenecen; solamente anda y busca la promesa que te promete lo que quieres recibir de Dios.