lunes, 23 de noviembre de 2020

Kenneth E. Hagin - Develando el Misterio de los Dones Espirituales - Lección 12


Lección  12
 
El Don de Lenguas
 
Textos Bíblicos: Marcos 16:15-18
 
Verdad Central: Los diversos géneros de lenguas son una declaración sobrenatural dada por el Espíritu Santo en lenguajes nunca aprendidos por el que habla, ni comprendidos por la mente del que habla, ni necesariamente siempre entendidos por el oyente.
 
Nuestro estudio nos trae ahora al don de lenguas, o "diversos géneros de lenguas."  La Escritura dice, ". . . a otro, diversos géneros de lenguas. . ."  (1 Corintios 12:10).  La palabra "diversos' está en letra cursiva en la Versión King James en inglés, lo que significa que ésta fue una palabra añadida por los traductores. En realidad, el versículo dice, "a otro, géneros de lenguas. . . “Más tarde en este mismo capítulo, Pablo dijo que Dios había puesto en la Iglesia "los que tienen don de lenguas" (v.28).  Por tanto, sería aceptable el decir "diversos géneros de lenguas," o diferentes clases de lenguas.
 
Los diversos géneros de lenguas son una declaración sobrenatural por el Espíritu Santo en lenguajes nunca aprendidos por el que habla, ni entendidos por la mente del que habla, ni necesariamente entendidos por el oyente.  El hablar en lenguas no tiene nada que ver con habilidad lingüística; no tiene nada que ver con la mente o el intelecto del hombre. ¡Es un milagro vocal!
 
El don de lenguas es el más prominente de los tres dones vocales - o como a veces son llamados, dones de expresión o inspiración - el don de profecía, diversos géneros de lenguas, y la interpretación de lenguas.  Sin embargo, esto no significa necesariamente que el don de lenguas sea el mejor.  Pero sí que es el más prominente por varias razones.
 
 
¿Por qué Se Les Da a Las Lenguas Prominencia En Algunos Círculos?
 
Una pregunta que a es menudo preguntada por algunos de nuestros amigos de otras denominaciones es, " ¿Por qué ustedes los del Evangelio Completo le dan tanta importancia a las Lenguas?"  La respuesta es que no lo hacemos.  Hay varias razones por las que parece que sí lo hacemos.
 
1.  A menudo se nos pregunta acerca de las lenguas y nos vemos obligados a hablar al respecto.
 
2.  El hablar en lenguas es siempre manifestado cuando la gente es bautizada con el Espíritu Santo.
 
3.  La declaración en lenguas en asamblea pública es el menor de los dones, y es por tanto el mas ampliamente distribuido y mas frecuentemente usado de los dones.
 
4  Los dones de lenguas e interpretación de lenguas son distintivos de esta dispensación.  Vemos todos los otros dones del Espíritu - la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, el discernimiento de espíritus, la fe especial, el hacer milagros, dones de sanidades, y profecía - en operación en el Antiguo Testamento.  En el ministerio de Jesús vemos todos los dones del Espíritu en operación excepto las lenguas e interpretación.  Los dones de hablar en lenguas e interpretación de lenguas son característicos de la dispensación en la que vivimos.  Por tanto, están en mayor uso.
 
5.  Pablo les dio prominencia a las lenguas.  La razón por la que lo hizo, es que entonces, como ahora, el hablar en lenguas estaba ampliamente malinterpretado.
 
 
Las Lenguas -  Una Señal Sobrenatural
 
Jesús dijo en Marcos 16:17, "Y estas señales seguirán a los que creen. . .  hablarán nuevas lenguas. . ." Un predicador, tratando de encontrar una explicación dijo: "Esto sólo significa que una persona que está acostumbrada a maldecir y a decir mentiras y chistes vulgares ya no lo hace más; habla con una nueva lengua." Este argumento, sin embargo, es bastante pobre, porque al leer el pasaje entero vemos que ¡cada una de las señales mencionadas aquí por Jesús es una señal sobrenatural!
 
MARCOS 16:15-18
15  Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado.
17  Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18  tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
 
Ninguna persona que piensa dudaría que si cuatro de estas señales son sobrenaturales, de seguro que la quinta también lo sería. Por tanto, una razón por la que hablamos en lenguas es porque Jesús dijo que ésta es una señal que seguiría a los creyentes. Es la evidencia bíblica; esto es, la evidencia inicial del bautismo del Espíritu Santo.
 
Un predicador expresó su opinión contraria diciendo, "Juan el Bautista estaba lleno del Espíritu Santo y él no habló en lenguas.  Los profetas del Antiguo Testamento tenían el Espíritu Santo, pero nunca hablaron en lenguas."
 
Yo le contesté, "Sí, pero nosotros no estamos viviendo bajo el Antiguo Pacto."
 
Lo que sucedió entonces es un ejemplo para nosotros ahora. Deseamos al Espíritu Santo operando en nuestras vidas, de acuerdo con la dispensación en la que vivimos.  Por tanto, tenemos que empezar con los Hechos de los Apóstoles.  No podemos volver al Antiguo Testamento, porque no estamos viviendo allí.
 
Juan el Bautista era un profeta bajo el Antiguo Pacto.  Jesús mismo dijo con respecto a Juan, ". . . Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el mas pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él" (Mateo 11:11)
 
En esta dispensación, tenemos un mejor pacto establecido sobre mejores promesas (Hebreos 8:6), y particularmente en el área del Espíritu Santo.
 
 
La Lenguas - Un Don Devocional
 
Necesitamos poner el énfasis sobre las lenguas donde el énfasis pertenece. Las lenguas son primeramente un don devocional.
 
Cuando Pablo escribió a la iglesia en Corinto, "Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros" (1 Corintios 14:18), les estaba dando el propósito de las lenguas y explicando lo que el hablar en lenguas haría por ellos.  Las lenguas son primeramente un don devocional para ser usado en nuestra vida de oración en la alabanza y adoración de Dios.
 
Pablo estaba enseñando que sólo unos pocos creyentes serían usados en lo que nosotros llamaríamos el ministerio público de las lenguas, ya que él dijo en Primera de Corintios 12:30, "¿hablan todos en lenguas?"  Algunos sacan esto fuera de contexto y dicen, "El hablar en lenguas no es para todos.  Uno puede ser lleno del Espíritu sin hablar en lenguas. "Sin embargo, debemos recordar que Pablo está hablando acerca del don de lenguas ministerial, ya que empezó diciendo, "Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas" (1 Corintios 12:28)
 
Luego Pablo preguntó,  "¿Son todos apóstoles? (No, todos no lo son.) ¿son todos profetas? (No lo son)  ¿todos maestros?  ¿hacen todos milagros?  ¿Tienen todos dones de sanidad?  (No, no todos.) ¿hablan todos en lenguas?"  La respuesta obvia es no.  Pero Pablo está hablando aquí de un ministerio público.
 
No deberíamos preocuparnos demasiado acerca de ministrar en lenguas e interpretación. Deberíamos preocuparnos más que nada en el mantener las lenguas en el lugar que principalmente pertenecen - como un don devocional para asistirnos en la adoración de Dios.
 
Howard Carter dijo, "No debemos olvidar que el hablar en otras lenguas no es simplemente la evidencia inicial de la presencia moradora del Espíritu Santo, es una experiencia contínua para el resto de su vida, para asistirnos en la adoración a Dios.  Es un fluyente arroyo que nunca debería secarse, y que enriquecerá la vida espiritualmente."
 
Me parece a mí que Pablo estaba diciendo que nunca usaba las lenguas públicamente, ya que dijo, "Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros; pero en la iglesia. . ."  (1 Corintios 14:18,19).  Esto parece indicar que el hablar en lenguas de Pablo no lo hacía en la iglesia.  Pablo continuó, "Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida" (v. 19).
 
Las lenguas no son un don para enseñar o para predicar.  Este no es su propósito.  Si yo fuera hablar en lenguas en el púlpito durante una hora en vez de enseñar, esto no edificaría a la iglesia de ninguna manera.  Me edificaría a mí, pero no a los oyentes.  Por tanto, es más conveniente que yo enseñe en una lengua conocida en la iglesia.
 
Sin embargo, Pablo no estaba quitando importancia a las lenguas cuando dijo, ". . . prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida."  Estaba diciendo, en otras palabras, "Te beneficiarías mas de esas cinco palabras en un lenguaje conocido que de diez mil palabras que yo hablar en lenguas."
 
 
Las Lenguas en el Ministerio Público
 
Dios usa a algunos en la declaración pública en lenguas, pero eso es un don y no es para todos.  (Este es el error que los Corintios estaban cometiendo y uno que nosotros cometemos con frecuencia.)
 
Hablando acerca del ministerio público de las lenguas, Pablo dijo, "Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.  Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios" (1 Corintios 14:27-28).  En el griego las palabras "dos" y "tres" son pronombres personales y se refieren a personas.
 
Pablo estaba simplemente diciendo que no más de dos o tres personas deberían hablar en una reunión.  En el versículo siguiente él dijo, "Los profetas hablen dos y tres. . ."  Puede que hayan más profetas presentes que puedan hablar, pero en un servicio, sólo dos o tres de ellos deberían hablar.
 
Debemos tener mucho cuidado de andar suavemente delante del Señor.  Debemos mantenernos abiertos a EL mientras andamos calladamente, honorablemente, y reverentemente acerca de asuntos espirituales.  Y necesitamos invitar la operación del Espíritu de Dios entre nosotros.
 
Texto Para Memorizar:
"Y estas señales seguirán a los que creen. . .  hablarán nuevas lenguas"  (Marcos 16:17).
 

domingo, 22 de noviembre de 2020

Kenneth E. Hagin - Develando el Misterio de los Dones Espirituales - Lección 11

 
Lección  11
 
El Don de Profecía
 
Textos Bíblicos: 1 Corintios 14: 1-5; Hechos 21: 8-11; 1 Tesalonicenses 5: 19-21
 
Verdad Central: La profecía es una declaración sobrenatural en una lengua conocida.
 
La profecía es el más importante de los tres dones de inspiración o expresión.  La razón por la que es el más importante es porque se requieren los otros dos - diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas - para igualar a la profecía.
 
Pablo dijo, ". . . mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete. . ." (1 Corintios 14:5), [implicando] que el hablar en lenguas e interpretar es equivalente a la profecía. Por tanto, la profecía es en realidad el más importante de estos tres dones de inspiración o expresión.
 
La profecía es una declaración sobrenatural en una lengua conocida.  Los diversos géneros de lenguas es una declaración sobrenatural en una lengua desconocida.  La interpretación de lenguas es una demostración sobrenatural de aquello que ha sido dicho en lenguas.
 
La palabra hebrea que es traducida "profetizar" significa "fluir adelante, derramar."  Lleva consigo el pensamiento de "burbujear como una fuente, dejar caer, levantar, voltear, brincar."  La palabra griega que es traducida "profetizar" significa "hablar por otro."  Significa el hablar por Dios, o el ser Su portavoz.
 
 
El Don de Profecía Para Todos
 
1 CORINTIOS 14: 1-5
1  Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
2  Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
3  Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
4  El que habla en lengua extraña, a si mismo se edifica, pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
5  Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero mas que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
 
En este pasaje de la Escritura, Pablo nos dice que deseemos los dones espirituales, pero especialmente que profeticemos.  Esto no quiere decir que no hemos de desear los otros dones, sino que hemos de poner este don primero.  Al final de este capítulo, Pablo repite, "Así que hermanos, procurad profetizar."  Así, Pablo, escribiendo por la inspiración del Espíritu Santo, enfatizó la importancia de la profecía.
 
 
El Don de Profecía en el Ministerio del Profeta
 
El simple don de profecía no debería confundirse con el oficio del profeta.  "Pero el que profetiza habla a los hombres para EDIFICACION, EXHORTACION, Y CONSOLACION" (1 Corintios 14:3).  De este modo, podemos ver claramente que en el simple don de profecía no hay revelación.  En el oficio del profeta, sin embargo, a menudo encontramos revelación fluyendo incluso por profecía.
 
También es interesante el note la diferencia entre la profecía en el Antiguo y el Nuevo Testamentos.  En el Antiguo Testamento la profecía esencialmente es para predecir o pronosticar sucesos futuros, mientras que en el Nuevo Testamento se traslada fuertemente a relatar o expresar.  En el simple don de profecía no hay predicción alguna.
 
Note que Pablo le está diciendo a toda la Iglesia en Corinto que codiciasen profetizar y que desearan los dones espirituales -pero "más que profeticéis."  Sin embargo Pablo había acabado de decirles en el capítulo doce de Primera de Corintios que Dios había puesto a unos en la iglesia, ". . .  primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros. . ." (v. 28).
 
Luego Pablo preguntó, " ¿Son todos apóstoles?"  La respuesta es no.  "¿Son todos profetas?" No, no podría ser.  Si el profetizar te hiciera un profeta, entonces Pablo se estaría contradiciendo a sí mismo.  Sin embargo, el hecho de que hayas profetizado no te hace un profeta.  Significa que has ejercitado el simple don de profecía.
 
Por ejemplo, un hombre rico tiene dinero.  Todos nosotros tenemos por lo menos un poco de dinero, pero eso no nos hace ricos.  Del mismo modo, un profeta profetiza, pero uno que profetiza no es necesariamente un profeta.  Un profeta, por ejemplo, tiene más dones del Espíritu en operación que solo el don de profecía.  El tiene los dones de revelación operado junto con la profecía.
 
Pablo dijo en Primera de Corintios 14:29, "Los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen."  Luego en el versículo 30 dijo, "Si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, (esto es, otro profeta), calle el primero."  Aquí está hablando de revelación.  El profeta tiene estos otros dones de revelación operando a través de él.
 
Por lo tanto para estar en el oficio de profeta, una persona debe tener operando en su ministerio del don de profecía más por lo menos dos de los dones de revelación: sea la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, y/o el don de discernimiento de espíritus.
 
Por lo tanto, no debemos confundir el oficio del profeta con el simple don de profecía que todos los creyentes deben procurar. Todos pueden tener el don de profecía, porque Dios no nos hubiera dicho que procuráramos algo que no estuviera a nuestro alcance. Todos pueden profetizar, pero no podemos ser profetas.
 
En Hechos 21, vemos una ilustración de las escrituras del don de profecía.
 
HECHOS 21: 8-11
8  Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesárea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.
9  Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.
10 Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo,
11 quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.
 
          Note que las cuatro hijas de Felipe tenían este simple don de profecía.  Estas muchachas debieron profetizar en los servicios realizados en su casa; de otra manera, Pablo y su compañía no hubieran sabido que profetizaban.  Ellas hablaron a la compañía entera para edificación, exhortación y consolación. Evidentemente ellas no le profetizaron a Pablo.  Cuando el profeta Agabo llegó, sin embargo, él tuvo algo de mayor orden, lo cual trajo revelación.
 
          Por lo tanto, vemos que el profeta puede profetizar - pero el mensaje que él trae puede que no sea profecía.  Puede venir a través del don de profecía, al hablar lo que tenga del Señor, diciendo, "Así dice el Señor."  En Hechos 2: 10,11 fue uno de los dones de revelación - la palabra de sabiduría - en operación a través del don de profecía.
 
          Algunos piensan que el profetizar significa el predicar.  Toda declaración inspirada es profecía en una forma u otra, pero la profecía no es la predicación.  Algunas veces hay un elemento de profecía en la predicación cuando uno es ungido por el Espíritu y es inspirado a decir cosas que vienen del corazón y no de la cabeza; pero eso es solamente una fase de la operación del don de profecía.
 
          El predicar significa proclamar, anunciar, clamar o contar.  El propósito bíblico del don de profecía es diferente del propósito de la predicación. Jesús no dijo que los hombres se salvarían por la locura de la profecía, sino que por la locura de la predicación.  Los dones sobrenaturales son dados para atraer la atención de la gente, no para salvarles.  Incluso en el Día de Pentecostés cuando hablaron en otras lenguas, nadie fue salvo hasta que Pedro se levantó y les predicó.
 
 
El Abuso del Don
 
1 TESALONICENSES 5: 19-21
19 No apaguéis al Espíritu
20 No menospreciéis las profecías
21 Examinadlo todo; retened lo bueno.
 
          Otra área de confusión con respecto al don de profecía es causada por el mal uso de este don.  La iglesia en Tesalónica tenía tanto mal uso del don de profecía que casi lo menospreciaban. Por lo tanto, Pablo, escribiendo por el Espíritu de Dios, les tuvo que decir, "No menospreciéis las profecías."  Si la gente usara este don como enseña la Escritura, sería de gran bendición. Pero algunos oyen a un ministro que tiene el ministerio de profeta traer revelación y piensan que ellos también lo pueden hacer. Así que tratan de traer algo de predicción en vez de simplemente expresión, y se meten en problemas.
 
          Como vimos, el don de profecía es dado para edificar a la Iglesia.  "El que profetiza habla a los hombres para EDIFICACION, exhortación y consolación" (1 Corintios 14:3). ". . . el que profetiza EDIFICA a la iglesia" (1 Corintios 14:4).  Este don también es dado para exhortar a la iglesia.  La palabra "exhortar" aquí significa en el griego "un llamado a acercarse mas a Dios."  Luego nuestro texto dice que el don de profecía es dado para consolación. Mucho de lo que la gente llama profecía no consuela a nadie;  al contrario, los desconsuela.
 
 
La Profecía y la Vida de Oración
 
          El don de profecía, como las lenguas, tiene que ver con más que simplemente la expresión pública.  La profecía puede ser usada en tu vida de oración.
 
          Muchas veces mientras estás en oración, Dios te llena con el Espíritu y hablas en lenguas.  El hablar en lenguas es el comienza de estas cosas, pero Dios quiere que todo creyente lleno del Espíritu haga algo más que hablar en lenguas.  El quiere que seamos capaces de interpretar.  Y El quiere que profeticemos.
 
          Pablo no insinuó que solamente unos pocos creyentes hablarían en lenguas.  El animó a toda la Iglesia de Corinto a orar en lenguas y adorar a Dios.  Luego dijo, ". . .  el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla" (1 Corintios 14:13). Dios no nos diría que oráramos por algo que no pudiéramos obtener.  Y El también quiere que profeticemos, porque El claramente dijo, ". . .  procurad los dones espirituales, pero sobretodo que profeticéis" (1 Corintios 14:1). Luego dijo que procuráramos profetizar.
 
          A través de este don de profecía podemos hablar sobrenaturalmente no sólo a los hombres, sino también a Dios.  A través de la profecía podemos gozar de comunión con Dios en el Espíritu lo cual es algo mucho mejor que cualquier cosa que hayamos conocido hasta ahora.
 
Texto Para Memorizar:
"Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación"
(1 Corintios 14:3)

sábado, 21 de noviembre de 2020

Kenneth E. Hagin - Develando el Misterio de los Dones Espirituales - Lección 10


Lección 10
 
Los Dones de Sanidades
 
Textos Bíblicos: Hechos 10:38; 1 Corintios 12:28-30
 
Verdad Central: El propósito de los dones de sanidades es el liberar al enfermo y destruir las obras del diablo en el cuerpo humano.
 
Los dones de sanidades son dados por Dios para la sanidad sobrenatural de dolencias sin medios naturales de ningún origen.  Cada uno de los nueve dones del Espíritu es sobrenatural. Puede que tengamos alguna dificultad, debido a nuestro conocimiento limitado, en definir alguno de los otros dones, pero debería haber poca dificultad en definir los dones de sanidades.  Casi todos entienden acerca de sanidad. Naturalmente Jesús puso la sanidad en prominencia por Su propio ministerio. El también dio autoridad a Sus discípulos para sanar a los enfermos (Mateo 10:8).
 
Queremos enfatizar el carácter sobrenatural de todos los dones del Espíritu, incluyendo los dones de sanidades.  Estos dones no tienen nada que ver con la ciencia médica o con el aprendizaje humano.
 
Lucas, el médico amado, estuvo con Pablo en muchos de sus viajes misioneros.  Lucas escribió los Hechos de los Apóstoles así como el Evangelio que lleva su nombre.  El estuvo con Pablo cuando naufragaron en la Isla de Malta (Hechos 28).  Sin embargo nada es mencionado acerca de que Lucas ministrara a las gentes con su conocimiento médico.  De hecho, Lucas escribe que el padre del hombre principal de la isla estaba enfermo, y Pablo puso las manos sobre él, y fue sanado - por el poder sobrenatural. Entonces las personas trajeron a los enfermos que había en la isla para que Pablo les ministrara, y fueron sanados.
 
Naturalmente creemos en la ciencia médica, y damos gracias a Dios por lo que puede hacer.  Desde luego que no nos oponemos a los doctores.
 
Pero algunos confunden la ciencia médica con los dones de sanidades. He escuchado a algunos decir que los dones de sanidades eran los médicos y el conocimiento médico que Dios les ha dado.
 
Si la ciencia médica fuese el método de sanidad de Dios, entonces los médicos no deberían cobrar.  Sus servicios deberían de ser gratis.  Sin embargo, este no es el caso, como lo saben todos los que han tenido alguna experiencia.
 
Además si la ciencia médica fuera el método de Dios para sanar, estaría libre de errores. Los doctores no cometerían errores.
 
Damos gracias a Dios por la ciencia médica y por lo que los buenos doctores y los hospitales pueden lograr.  No nos atreveríamos a hablar para desacreditarlos a ellos ni a los grandes descubrimientos hechos por la tecnología médica moderna. También damos gracias a Dios por los muchos doctores cristianos que se interesan sinceramente por sus pacientes y hábilmente los ministran.  Pero la sanidad sobrenatural no viene por diagnósticos o por recetar un tratamiento; viene por el imponer las manos, el ungir con aceite, o a veces sólo por el hablar la Palabra.  Yo creo en la sanidad natural y gracias a Dios por ello.  Pero también creo en la sanidad sobrenatural.
 
 
El Ministerio de Sanidad de Jesús
 
HECHOS 10:38
38 Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
 
Jesús ministraba no como el Hijo de Dios, sino como un profeta ungido por el Espíritu Santo. Jesús era tan Hijo de Dios cuando tenía 24 años de edad como cuando tenía 30 años de edad. Sin embargo a la edad de 25, no había sanado a nadie, y ni siquiera un milagro de sanidad había sido hecho bajo su ministerio. El era tan Hijo de Dios a los 29 como a los 30; sin embargo durante el vigésimo noveno año, nadie fue sanado, ni había hecho ningún milagro de sanidad.
 
Cuando Jesús tenía 30 años - incluso el día antes de ser bautizado por Juan en el Río Jordán y de que el Espíritu Santo descendiera sobre El para ungirle para ministrar - Jesús era tan Hijo de Dios entonces como lo fue más tarde.  Sin embargo hasta que eso sucedió, no había sanado a nadie.  No hubo ninguna manifestación de poder operando en Su vida.
 
Fue solamente después de que el Espíritu Santo descendiera sobre Jesús en forma de paloma para ungirle para ministrar que estas cosas comenzaron a suceder.  De hecho, Jesús mismo nunca reclamó el hacer las obras.  El dijo, ". . .  el Padre que mora en mí, él hace las obras. . ." (Juan 14:10).
 
Jesús se puso en pie y leyó en la sinagoga del pueblo donde se había criado, "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido. . ." (Lucas 4:18).  Años después, Pedro, predicando a Cornelio y a su casa, dijo, "Cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. . ." (Hechos 10:38).
 
Aunque Jesús siempre fue el Hijo de Dios, nunca sanó a nadie hasta después de ser ungido con el Espíritu Santo y poder.
 
Esto debería probar indudablemente que EL no sanaba por algún poder que le era inherente como el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad, sino que sanaba a los enfermos tal y como cualquier creyente debería ministrar a los enfermos hoy en día -por la unción del Espíritu a través de la manifestación de los dones de sanidades.
 
 
El Espíritu Sin Medida en el Ministerio de Jesús
 
La Biblia nos dice que Cristo tenía el Espíritu sin medida. ". . .  el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida" (Juan 3:34).  Por tanto, vemos manifestaciones de ciertas cosas en Su ministerio que no vemos en nadie más porque EL tenía el Espíritu sin medida; ningún otro individuo lo tiene.  Sin embargo, me parece que este texto infiere que el Cuerpo de Cristo entero - colectivamente - tiene la misma medida del Espíritu que Jesús tenía.  Como consecuencia, un individuo no tendrá la misma medida de éxito en ministrar incluso en los dones de sanidades que Jesús tenía, ya que EL tenía el Espíritu sin medida.  Y teniendo el Espíritu sin medida, Jesús tenía la manifestación de todos estos dones de sanidades.
 
1 CORINTIOS 12:28-30
28  Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 
29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?
30  ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? interpretan todos?
 
Note que en el versículo veintiocho, las dos palabras "dones" y "sanidades" están en plural.  Note, también, que este es el único de los dones del Espíritu que está en plural.  Todos los demás se refieren a un solo don.
 
¿Por qué son "dones de sanidades" y no el "don de sanidad"?  No lo sé en realidad, pero tengo una opinión.  No creo que ninguno de nosotros lo pueda saber con toda certidumbre, ya que las Escrituras no lo dicen específicamente, pero yo creo que hay dones de sanidades porque hay diferentes clases de dolencias - y un don no podría sanar todas las clases.
 
He notado en mi propio ministerio, así como en los ministerios de otros, que cuando estos dones están en operación, hay un mayor grado de éxito en algunas áreas de sanidad que en otras áreas.  Y otros ministros me dicen que hay ciertas clases de dolencias que raramente son sanadas en sus ministerios, sin embargo ciertas otras dolencias son casi siempre sanadas.  "¿Por qué?"  No lo sé. Quizás con el transcurso del tiempo sabremos más acerca de esto, ya que estamos aquí para estudiar y aprender.
 
En el ministerio de Jesús, toda clase de enfermedad y todo tipo de dolencia era sanada.  Todos los dones de sanidades estaban en manifestación, ya que Jesús tenía el Espíritu "sin medida"
 
 
Dos Manifestaciones de Sanidades Diferentes
 
Hay una marcada diferencia entre la manifestación de los dones de sanidades y el simple recibir la sanidad por nuestra propia fe en la Palabra de Dios.  Dios me ha enseñado a través de los años la diferencia entre las dos.
 
Cuando recibí la sanidad en mi cuerpo, nadie me impuso las manos. Ni siquiera sabía si había alguna iglesia que creyera en la sanidad divina.  Pero como un muchacho Bautista en el lecho de enfermedad, leí la Biblia de mi abuela Metodista y fui sanado -no sólo porque creí en la sanidad divina necesariamente; pero fui sanado porque actué y me mantuve firme en Marcos 11:24, ". . . lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá."
 
Así que oré y empecé a decir, "Creo que recibo sanidad para mi corazón deformado.  Creo que recibo sanidad para mi cuerpo paralizado.  Creo que recibo sanidad desde la punta de mi cabeza hasta la planta de mis pies."  Entonces el poder sanador de Dios se manifestó en mi cuerpo.
 
Mi sanidad vino directamente de Dios.  Los dones de sanidades se manifiestan en ti a través de otra persona.  Toda la sanidad es hecha por Dios desde luego, pero la diferencia está en el canal que EL usa para llevar a cabo tu sanidad.
 
Alguien ha dicho que cuando alguien recibe sanidad, son los dones de sanidades en operación.  Todo es un don, en un sentido de la palabra, ya que todo lo que recibimos de Dios es un don, hablando genéricamente.  Pero no tendría que necesariamente ser sanidad como resultado de la manifestación de estos dones.
 
Mira otra vez en Primera de Corintios 12:28: "Y a unos puso Dios en la iglesia. . . ."  Aquí no se está refiriendo a los dones espirituales; Se está refiriendo a hombres equipados con dones espirituales: “A unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles. . . ““Apóstoles" no es un don espiritual individual que alguien pueda recibir de Dios.  Es un don ministerial para la iglesia. ". . . luego profetas. . . "
 
Este también es un ministerio, no para bendecir al individuo, pero un ministerio dado a la Iglesia. ". . . lo tercero maestros. . ." El don de enseñanza no es algo que te es dado para bendecirte a ti.  Es algo que te es dado para capacitarte a bendecir a otros. Este, también, es un ministerio.
 
Pablo continuó hablando acerca de hacer milagros.  Estaba diciendo que hay algunos en el ministerio que son equipados con el hacer milagros y ". . . después los que sanan. . . "
 
Luego Pablo hace la pregunta, "¿Son todos apóstoles? (¿Tienen todos el ministerio de apóstol? Claro que no.)  ¿Son todos profetas? (¿Tienen todos el ministerio de profeta? No.)  ¿Todos maestros?" No, no todos tienen el ministerio de maestro. Todos podemos enseñar de acuerdo con nuestro nivel de conocimiento, pero hay personas que Dios ha puesto en la Iglesia que son equipados por el Espíritu Santo con el don de enseñanza.
 
Luego Pablo preguntó, "¿Hacen todos milagros? ¿tienen todos dones de sanidad? ¿interpretan todos?"  Claramente, la respuesta es no, ya que el Espíritu reparte "a cada uno en particular como él quiere" (1 Corintios 12:11)
 
Gracias a Dios por Su Palabra, y por el privilegio de creer y actuar sobre Su Palabra.  Gracias a Dios por la manifestación sobrenatural de todos estos dones de acuerdo con Su voluntad.
 
Texto Para Memorizar:
"Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él."  (Hechos 10:38).
 
 

viernes, 20 de noviembre de 2020

Kenneth E. Hagin - Develando el Misterio de los Dones Espirituales - Lección 9

 

Lección 9
 
El Don de Hacer Milagros
 
Textos Bíblicos: 2  Reyes 2: 9-14; 1 Reyes 17: 12-16;  Hechos 5: 1-5
 
Verdad Central: Un milagro es una intervención sobrenatural en el curso ordinario de la naturaleza; una suspensión temporal del orden acostumbrado a través del Espíritu de Dios.
 
En nuestro estudio sobre los dones del Espíritu llegamos ahora al don de hacer milagros. Primero que nada, definamos "el hacer milagros." Como con muchas palabras en el lenguaje español, cuando usamos la palabra "milagro" significa una cosa hablando en general, pero usada específicamente significa algo diferente.
 
A veces la palabra "milagro" es usada en sentido figurativo, como metáfora.  Hablamos de "telas milagrosas," de "medicinas milagrosas," y de "detergentes milagrosos."
 
En la naturaleza vemos un amanecer maravilloso y decimos, "Es un milagro."  Podemos mirar a un hermoso jardín de rosas brillando con gloriosos colores, el perfume de las flores ascendiendo a los cielos, y decir que eso es un "milagro" de la naturaleza. Ninguna de esas cosas es un milagro específicamente hablando, pero hablando en general lo son.  En el suntuoso amanecer, el sol está haciendo exactamente lo que debería hacer de acuerdo a las leyes de la naturaleza.  La rosa está haciendo exactamente aquello para lo que fue creada de acuerdo con las leyes de la naturaleza.
 
Cada uno de los dones del Espíritu es milagroso.  Son sobrenaturales.  En el uso general de la palabra "milagro," todos los dones del Espíritu son milagros.   Pero específicamente hablando, no lo son.  El hacer milagros, entonces, es un hecho específico, como por ejemplo cuando Eliseo dividió el río al golpearlo con su manto.
 
Después de que Elías ascendió a los cielos en el carro en un torbellino, Eliseo recibió su manto y golpeó el Río Jordán con él.  El dividir las aguas por el toque de su manto fue realmente un milagro - una intervención en el curso ordinario de la naturaleza.
 
2 REYES 2:9-14
9  Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti.  Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
10 El le dijo: Cosa difícil has pedido.  Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.
11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
12 Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!  Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes,
13 Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.
14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?  Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.
 
En el campo de la sanidad, los milagros son recibidos a menudo, pero no son el resultado del hacer milagros;  son milagros de sanidad.  Todo lo que Dios hace es milagroso en cierto sentido, pero no es un milagro como en el caso de volver agua en vino sólo por decir una palabra - eso es el hacer milagros.
 
El agua convertida en vino por el proceso de la naturaleza es un milagro natural.  Pero agua convertida en vino por decir una palabra, como Jesús hizo en Juan 2:1-11, es el resultado del don espiritual del hacer milagros.
 
Un milagro, por tanto, es una intervención sobrenatural en el curso ordinario de la naturaleza, una suspensión temporal del orden acostumbrado, una interrupción del sistema de la naturaleza como la conocemos nosotros, operado por la fuerza del Espíritu de Dios.
 
 
El Hacer Milagros en el Antiguo Testamento
 
El hacer milagros fue más prominente en el Antiguo Testamento. Aunque la gente fue sanada y los dones de sanidades estaban en operación en el Antiguo Testamento, los dones de sanidades fueron más predominantes en el Nuevo Testamento.
 
El hacer milagros fue usado para la liberación milagrosa del pueblo de Dios del cautiverio de Egipto.  Vemos este don usado cuando Dios convenció a Faraón que dejara ir a Israel.  Un gran número de milagros fueron hechos entonces.
 
Cuando Aarón echó su vara el suelo y se volvió en serpiente (Ex.7:10), eso fue el hacer un milagro.  Cuando el polvo se volvió en insectos (Ex.8:19), y las otras plagas que siguieron, fueron el don de hacer milagros en operación.
 
Al salir de Egipto, los israelitas se enfrentaron al Mar Rojo con el Faraón y sus ejércitos acercándose a ellos, listos para hacer les sus esclavos nuevamente.  Había montañas a un lado, el desierto al otro lado, el mar enfrente de ellos, y el enemigo por detrás de ellos - su situación parecía desesperada.  Pero Moisés miró al Señor, y el Señor le dijo que extendiera su vara.  Moisés obedeció, y el mar se dividió.  Aquello fue el hacer un milagro -una intervención divina en el curso ordinario de la naturaleza.
 
Realmente, dos dones del Espíritu Santo estuvieron en operación en esa ocasión. El hacer milagros dividió la mar, ¡pero fue el don de fe el que lo mantuvo dividido!  Esto fue un milagro contínuo.  La gente caminó sobre tierra seca hasta el otro lado. Cuando el enemigo trató de hacer lo mismo, las aguas se juntaron y los egipcios se ahogaron.
 
Otro uso en las escrituras del hacer milagros fue el proveer para aquellos en necesidad.
 
1 REYES 17:12-16
12  Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija, y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
13  Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
14  Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así;  La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
15  Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
16  Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
 
También el hacer milagros estaba en el ministerio de Eliseo cuando la vasija de aceite de una viuda continuó fluyendo hasta que hubo llenado todas las vasijas que tenía.  Ella entonces fue y pidió otras vasijas de sus vecinos y las llenó también con aceite. (Ver Segunda de Reyes 4:1-7.)
 
 
El Hacer Milagros en el Nuevo Testamento
 
Vemos el hacer milagros en manifestación cuando Jesús tomó la merienda de un pequeño muchacho, dio de comer a cinco mil con ella - y luego recogió doce canastas de la comida que había sobrado después de que todos hubieran comido (Juan 6:5-15)
 
El hacer milagros también fue usado para ejecutar juicio divino en el Nuevo Testamento.
 
HECHOS 5:1-5
1  Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,
2  y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.
3  Y dijo Pedro: Ananías,  ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?
4  ¿Reteniéndola,  no se te quedaba a ti? y vendida,  ¿no estaba en tu poder?  ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
5  Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró.  Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.
 
Los cristianos en la iglesia primitiva tenían todo en común: Vendían todas sus posesiones y traían el dinero a los apóstoles. Dios no les dijo que lo hicieran.  Evidentemente tuvieron la dirección del Espíritu para hacer esto, y demostró ser un paso sabio, porque en pocos años la ciudad fue ocupada por los romanos y de todas formas hubieran perdido todo lo que poseían.
 
Cuando Ananías y Safira vendieron su heredad, sustrajeron parte del dinero que habían recibido.  Hubiera estado perfectamente bien el haber dicho, "Esta es la mitad del dinero" (Dios no les obligó a darlo todo). Pero ellos mintieron al respecto.
 
Pedro supo, a través del don de la palabra de conocimiento cuánto había sustraído Ananías.  El dijo, "¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintiese al Espíritu Santo?"  Entonces Ananías cayó muerto - un resultado del juicio divino a través del hacer milagros.  Cuando Safira vino más tarde, sin saber que su marido estaba muerto, repitió la mentira, y ella también cayó muerta. El hacer milagros fue usado otra vez para ejecutar la disciplina divina.
 
El hacer milagros también fue usado para confirmar la Palabra que fue predicada.  Cuando Pablo estaba predicando en Chipre, Elimas, el mago se le resistió.  Pablo, a través del poder de Dios en la operación del don de hacer milagros, le dejó ciego por algún tiempo, y esto fue una señal para otros (Hechos 13:4-12).
 
          Este don también fue usado para liberar a la gente de un peligro inevitable.  El don de fe conducirá a una persona a través del peligro sin que la persona sufra ningún daño, pero el hacer milagros es diferente: Realmente cambiará las circunstancias que causan el peligro.
 
Por ejemplo, cuando Pablo naufragó, la tormenta no cesó hasta que lo hizo por si misma (Hechos 27).  Pablo no se puso en pie y dijo, "¡Tormenta, cesa ahora mismo!"
 
Pero ya que Dios le había hablado, él tuvo una fe sobrenatural para creer por la protección divina.  Esto era el don de fe en operación, y él recibió seguridad para todos, aunque la nave fue perdida.
 
Sin embargo, cuando Jesús se puso en pie en aquella barca durante una tormenta en el Mar de Galilea y dijo, "Calla, enmudece" (Marcos 4:39), aquello obró un milagro.  Eso cambió la circunstancia que causó el peligro.
 
La diferencia entre el don de fe y el hacer milagros es que el don de fe RECIBE un milagro y el hacer milagros OBRA un milagro.
 
El hacer milagros es usado para demostrar el poder de Dios y Su magnificencia.  En la Analytical Concordance to the Bible (Concordancia Analítica de la Biblia) de Young, la palabra griega usada para "milagros" es "poderes."  En otras palabras, el hacer milagros es llamado "el obrar poderes."  La palabra griega, de acuerdo con la concordancia griega, significa, "explosiones de omnipotencia."  Significa, impúlsenles y asombrosas maravillas o prodigios.  En otras palabras, el griego podría leer, "el obrar de impulsarte y asombrosas maravillas y prodigios, o la demostración de explosiones de omnipotencia."
 
En su libro, Questions and Answers on Spiritual Gifts (Preguntas y Respuestas sobre los Dones Espirituales), Howard Carter dijo, ". . . el hacer milagros es una manifestación del Espíritu muy importante.  Es el gran poder de Dios fluyendo a través de una persona."
 
Podríamos decir que el individuo participa del mismo poder de Dios que fue manifestado cuando Dios creó el mundo, porque ciertamente EL obró un milagro cuando habló la tierra en existencia.
 
Cuando el Señor permite que un individuo, a través del poder del Espíritu, hable la palabra y el río se divida - el mismo Dios que creó esas aguas deja que un poco de esa omnipotencia, sea manifestada en esa persona como el Espíritu desee.
 
Este hacer milagros es en verdad un don poderoso, glorificando al "Dios de todo poder" como dijo Howard Carter, así estimulando la fe de su pueblo, como asombrando y confundiendo la incredulidad del mundo.
 
Texto Para Memorizar:
"Porque a éste es dado por el Espíritu. . .  el hacer milagros. . . “(1 Corintios 12:8,10).
 
 
 
 

jueves, 19 de noviembre de 2020

Kenneth E. Hagin - Develando el Misterio de los Dones Espirituales - Lección 8

 
Lección 8
 
El Don de Fe  (Parte 2)
 
Textos Bíblicos: Daniel 6:16,17,19-23; 1 Reyes 17:2-6; Gálatas 3:5
 
Verdad Central: El don de fe es una dotación sobrenatural por el Espíritu Santo por el cual  aquello que es expresado o deseado por el hombre, o dicho por Dios, llegará  definitivamente a suceder.
 
 
El don de fe es distinto al don de hacer milagros, aunque ambos dones producen milagros.  El don de hacer milagros es activo, mientras que el don de fe es pasivo.  No hace nada; recibe pasivamente.  En otras palabras, la diferencia entre el don de hacer milagros y el don de fe es que uno hace, y el otro recibe.
 

El don de fe es una dotación sobrenatural por el Espíritu por la cual aquello que es expresado o deseado por el hombre, o dicho por Dios, llegará definitivamente a suceder.  La emisión humana o divina o milagro, seguridad, maldición o bendición, creación o destrucción, eliminación o alteración, llegarán a suceder al fin, cuando han sido proclamados por este don de fe.
 

El hacer milagros es mas una acción, y el don de fe es mas un proceso.  El don de hacer milagros obra un milagro, mientras que el don de fe recibe un milagro.  Esto es porque el hacer milagros emplea la fe que activamente obra un milagro, pero el don de fe emplea fe que pasivamente espera un milagro como un continuo y sostenido milagro.  También, cuando el don de fe está en operación, el milagro por el que se cree puede que no se manifieste inmediatamente.  Puede que se manifieste después de un largo período de tiempo.
 
 
El Don de Fe Para Bendiciones Sobrenaturales
 
El don de fe fue usado por los patriarcas de la antigüedad para dar bendiciones sobrenaturales o el cumplimiento de declaraciones humanas.  Cuando estos patriarcas estaban a punto de morirse, imponían las manos sobre sus hijos y ordenaban bendiciones sobre ellos.  A menudo estas bendiciones no llegaban a suceder hasta muchos años después.  Vemos estos en las vidas de Abraham, Isaac y José.  Estos patriarcas creyeron que sus declaraciones llegarían a suceder a la hora señalada en el futuro.  Esto era el don de fe en operación. 
 
 
El Don de Fe Para la Protección Personal
 
DANIEL 6: 16,17,19-23
16  Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.
17  Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el anillo de sus príncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase.
19  El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones.
20  Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel, con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, ¿el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves,  te ha podido librar de los leones?
21  Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre.
22  Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo.
23  Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.
 
Daniel recibió un milagro mientras estaba en el foso de los leones.  En aquellos tiempos, y a través de la historia, muchos otros habían sido echados a los leones, y fueron muertos  ¿Por qué no dañaron a Daniel esos leones?
 
La Biblia dice que Daniel "creyó en su Dios."  No hay duda de que Dios le dio a Daniel una fe especial - una manifestación especial - para recibir liberación.  Daniel no hizo nada: El simplemente se acostó y se durmió.  Note que la fe de Daniel era pasiva y no activa, pero él recibió un milagro.  Esto era el don de fe en operación.
 
De la misma manera, Jesús ejercitó el don de fe delante de gran peligro.  Durante una tormenta rugiente Jesús durmió en una almohada en la parte trasera de la barca.  Esto era el don de fe en operación el cual pasivamente espera un milagro.
 
Alguien podría argumentar, "Sí, pero ese era Jesús.  EL era el Hijo de Dios."
 
El Espíritu Santo vino sobre Jesús y le ungió cuando fue bautizado por Juan en el Río Jordán.  Jesús era tan Hijo de Dios antes de que el Espíritu Santo descendiera sobre EL como después. Sin embargo la Biblia nos dice que EL nunca había hecho ningún milagro antes de Su bautismo (Juan 2:11).  Después, Jesús ministró como cualquier hombre ungido por el Espíritu Santo ministraría.
 
Si Jesús hubiese hecho milagros por un poder INHERENTE dentro de Sí mismo [como] el Hijo de Dios, ¡entonces EL no nos podría haber dicho que nosotros haríamos las obras que EL hizo!  Mas Jesús claramente dijo, "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también“ (Juan 14:12). Sin embargo, si Jesús hizo estas obras como un hombre ungido por el Espíritu Santo, ¡entonces ciertamente los creyentes pueden hacer lo mismo  bajo la inspiración y la unción del Espíritu Santo!
 
Mientras la tormenta soplaba sobre la mar, Jesús dormía.  A EL no le molestaba la tormenta.  Mientras leones hambrientos andaban alrededor de Daniel, él se acostó y durmió enfrente de aquel peligro.  A través de la Biblia, vemos casos donde el don de fe obró para individuos enfrentados a grandes peligros.  Ellos poseían una tranquilidad que era sobrenatural; y por esa fe sobrenatural recibieron un milagro.
 
El Don de Fe Para el Sustento Sobrenatural
 
1 REYES 17: 2-6
2  Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
3  Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
4  Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
5  Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
6  Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
 
Aquí vemos una ocasión donde el don de fe fue usado para el sustento sobrenatural en tiempo de hambruna.  La fe de Elías tenía que haber sido dada sobrenaturalmente por Dios, ya que era mas allá del razonamiento humano el esperar que cuervos alimentaran a un hombre.  Sin embargo, los cuervos trajeron alimentos a Elías por la mañana y por la tarde.  Y por esa fe sobrenatural, Elías recibió pasivamente un milagro.
 
 
El Don de Fe Para la Resurrección  de los Muertos
 
Como hemos mencionado anteriormente, los dones del Espíritu a menudo operan unidos.  En el caso de la resurrección de los muertos, tres dones operan juntamente - el don de fe, el hacer milagros, y los dones de sanidades.  Esta es una razón por la cual no vemos a mucha gente resucitar de los muertos.  Algunos cristianos pueden tener uno o más de esos dones en operación en sus vidas, pero no muchos los tienen todos en operación.
 
Primero que nada, en la resurrección de los muertos se necesita una fe sobrenatural - el don de fe - para llamar de vuelta al espíritu de la persona cuando ha salido del cuerpo.  Se requiere el hacer milagros para resucitar a la persona, y los dones de sanidades; de otro modo, si la persona no es sanada, se moriría inmediatamente otra vez.  Por lo tanto, los tres dones de poder se encuentran en manifestación cuando alguien es resucitado de los muertos.
 
De acuerdo con Albert Hibbert, unas catorce personas fueron resucitadas de los muertos durante el ministerio de Smith Wigglesworth.
 
El primer caso ocurrió mientras Wigglesworth aun estaba trabajando como plomero.  (El ya había recibido el bautismo del Espíritu Santo entonces, pero aun no había entrado en el ministerio activo.)
 
Una noche fue llamado a la casa de una joven mujer que se estaba muriendo de tuberculosis. Wigglesworth empezó a orar por ella a la 1 en punto.  A las 3:30 de la madrugada se murió.
 
"Fue una ocasión en la que yo no iba a recibir un 'no,' y Dios dijo 'si,'" recordó Wigglesworth. La cara de Jesús apareció en la ventana de la habitación donde Wigglesworth estaba orando.  El color volvió a la cara de la muchacha.  Ella se dio la vuelta, se durmió, y más tarde se despertó totalmente curada.
 
Otro caso tuvo que ver con un vecino que se había muerto justamente antes de que Wigglesworth llegara a la casa de este hombre.  La señora Wigglesworth ya estaba allí.  Al empezar Wigglesworth a orar por el hombre muerto, la señora Wigglesworth sacudió a su marido, suplicando, "¡No, Papá!  ¿No ves que está muerto?"  Pero Wigglesworth continuó orando.
 
"Llegué tan lejos como pude con mi propia fe. . ." dijo Wigglesworth, "y luego Dios se agarró de mí. Oh, fue de tal manera que se agarró de mí que podía creer por cualquier cosa. La fe del Señor Jesús se asió de mí y una paz sólida vino a mi corazón." ¡El hombre volvió a vivir!
 
Un tercer caso que Wigglesworth contó, fue el de una mujer que se murió inmediatamente después de que Wigglesworth y otro hombre oraran por ella. "Podrías pensar que lo que hice fue absurdo," dijo Wigglesworth, "pero me acerqué a la cama y la saqué de ella. La cargué al otro lado de la habitación, la puse en pie en contra de la pared y la sostuve".
 
Wigglesworth ordenó al cadáver, "¡En el Nombre de Jesús, reprendo esta muerte!"  El cuerpo de la mujer empezó a temblar. "¡En el Nombre de Jesús, te mando que andes!" dijo él y la mujer anduvo. ¡Ella fue restaurada a la vida!
 
Esto está por encima de la fe ordinaria de cualquiera.  Con la fe ordinaria podríamos sacar a una persona muerta de la cama como Wigglesworth hizo, y decirle al cadáver que camine.  Pero con la fe ordinaria no creo que el cadáver fuera a caminar.  Se requiere una manifestación sobrenatural del poder de Dios para recibir un milagro como este.
 
Muchas veces si tomamos un paso de fe - fe ordinaria - la fe que todo creyente tiene, cuando llegamos al final de nuestra propia fe, esta fe sobrenatural tomará posesión.  La razón por la que esto no le ha sucedido a mucha gente es porque no han usado la fe que ya tienen.
 
 
El Don de Fe Para Echar Fuera a Espíritus Inmundos
 
El don de fe puede ser usado en ocasiones, para echar fuera espíritus inmundos de aquellos cuyos cuerpos han sido corrompidos por ellos.  Aquí también, más de un don debe estar en operación. El don de discernimiento de espíritus y/o la palabra de conocimientos serán manifestados además del don de fe.  Si uno no discierne o "ve" al espíritu, a menudo el espíritu es revelado a través de la palabra de conocimiento.  Pero el don de fe aún debe ser ejercitado para echar fuera el espíritu inmundo.  Desde luego, sabemos por Marcos 16:17 que la fe general también es eficaz para echar fuera espíritus inmundos.
 
 
El Don de Fe Para Ministrar el Espíritu Santo
 
GALATAS 3:5
5  ¿Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros,  lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?
 
Este don de fe se pone en acción al imponer las manos para que la gente sea llena del Espíritu Santo.
 
Cualquier creyente puede imponer las manos sobre la gente en fe general, y apropiarse de las promesas de Dios y creer en Dios. Pero hay una diferencia entre el creer en Dios con la fe general y apropiarse de Sus promesas, y aquella manifestación sobrenatural que es transmitida de un individuo a otro a través del don de fe especial.
 
Ahora bien, es posible, en la fe general, el imponer las manos en una persona para sanidad o para cualquier otra bendición; y aunque nada se manifieste visiblemente si es recibida, es con todo una demostración del poder de Dios.
 
Sin embargo, si una persona impone las manos sobre otra y se ministra a través de ellos sanidad, o la llenura del Espíritu Santo por una manifestación sobrenatural, entonces eso es el don de fe especial en operación.
 
Así que Dios obra de ambos modos.  Por nuestra fe general apropiándose de las promesas de Dios y recibiendo Su poder así; y, por otra parte, por una manifestación sobrenatural de Dios ministrada de una persona a otra - lo cual es el don de fe en operación.
 
Texto Para Memorizar:
"Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría;. . . a otro, fe por el mismo espíritu. . ."  (1 Corintios 12:8,9).