martes, 14 de julio de 2009

Reconociendo a Nuestro Enemigo - Parte 4

Efesios 6:11 nos da la clave: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Reina Valera 1960).

Para poder estar firmes contra todas las asechanzas del diablo.

Pero hemos visto antes que el diablo perdió todo su poder y autoridad.

Si, eso es cierto, pero no perdió su poder para engañar; veamos esta palabra “asechanzas” para poder entender la naturaleza de nuestra batalla espiritual.

La palabra “asechanzas” es el término griego “methodeia” que Vine traduce de la siguiente manera: “denota astucia, engaño (meta, después, odos, camino), artimaña, asechanza, y se traduce «artimañas» del error en Efesios 4:14 (RV: «artificios»), lit.: «con vistas la astucia (singular) del engaño»; en 6.11: «las asechanzas (plural) del diablo»”

Wuest traduce esta palabra así: “’Asechanzas’ es methodeia, ‘artes, astucia, engaño, artesanía, truco’. La palabra proviene de la forma verbal methodeuō ‘el método o plan establecido para un seguimiento o investigación, el seguir astutamente, marco de dispositivos, engañar." La palabra "estratagema’ se traduciría adecuadamente.”

Los estafadores por lo general preparan un plan de seguimiento para poder abordar a sus víctimas; hacen la investigación para poder encontrar los puntos débiles a la persona que quieren estafar.

Las asechanzas son las estratagemas o engaños que utiliza el diablo para sacarnos de nuestra posición de autoridad y poder vencernos; el sabe que no puede vencernos a menos que nosotros le cedamos nuestra autoridad.

En Mateo 4:1-11 podemos ver los intentos del diablo para sacar a Jesús de su misión:

Mateo 4:1-11 (Reina Valera 1960)
1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,
6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.
7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,
9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.


Aquí podemos ver la astucia del diablo, vio la debilidad de Jesús, que tenía hambre y por ahí empezó.

Satanás sabía bien que Jesús era el Hijo de Dios, sin embargo, desafía a Jesús a que lo compruebe. Si Jesús hubiera convertido las piedras en pan en respuesta al reto de Satanás, le hubiera dado reconocimiento a la autoridad del diablo.

Jesús utilizó la Palabra para responder a esta estratagema.

En la segunda tentación vemos a Satanás con la Biblia bajo el brazo y un pasaje en su boca, y por supuesto citando la Biblia a medias, pues el verso que citó estaba incompleto.

En el Salmo 91:11-12 dice: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra” (Reina Valera 1960).

No dijo la parte que decía “que te guarden en todos tus caminos”, al citar la Escritura a medias le daba un sentido diferente al que estaba escrito.

El fin de esta tentación era apelar al orgullo de Jesús; le estaba diciendo: “Súbete a la parte más alta del templo y tírate para que todos te vean, y sepan que eres el Mesías al ver que los ángeles te sotienen en el aire.”

Jesús también utilizó la Palabra de Dios para vencerlo.

Luego llegó la tercera tentación; le pide adoración a cambio de riquezas.

La vieja historia de Fausto, le ofrece lo que desea a cambio de su alma.

Una vez un creyente se estaba apartando de Dios y le dijo al diablo: “¿Cuánto dinero me darías por mi alma?” En ese momento se le acerco un loco completamente desnudo y le dio una moneda de medio sol.

Esto ya era llegar al límite, Jesús usando nuevamente la Palabra lo echo fuera.

Y dice en Lucas 4:13: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo” (Reina Valera 1960).

Es decir, el diablo vuelve otra vez, puede que lo venzas una y otra vez pero él siempre volverá para ver si por casualidad puede vencerte.