viernes, 15 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 3


Génesis 17:1-8
1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Aquí vemos como el pacto es establecido por Dios con Abraham.

Ya hemos comentado antes que el que establece el pacto con el hombre es Dios.

Dios le dice a Abraham anda delante de mi y se perfecto y pondré mi pacto entre mi y ti.

A veces la gente se confunde cuando hablamos de ser perfectos; Abraham era una persona imperfecta desde la perspectiva humana; una vez le entregó su esposa a un rey por temor, tuvo un hijo con Agar y posiblemente otras cosa que no menciona la Biblia; pero vemos dos cosa en él, caminó con Dios y le creyó.

Varias veces vemos una frase que se repite en la Biblia: "Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia." La clave es el creerle a Dios.

No es tanto lo que hagamos por nuestro propio esfuerzo, es creerle a Dios en todo lo que nos diga.

Dios le dice a Abraham: "Si caminas conmigo y me crees pondré mi pacto entre mi y ti y te engrandeceré de gran manera."

El plan de Dios es engrandecer a los que caminan con Él y le creen. El creyente es heredero de este pacto, el cual está a disposición de él en todo tiempo, solo debe creerle a Dios.

Abraham evidentemente le creyó a Dios cuando postró su rostro y Dios le empezó a decir las bendiciones de Su pacto.

Le dice primero: "Mi pacto está contigo." Dios es el que propone el pacto; Él es el iniciador y la garantía del pacto.

Y le dice: "Te haré padre de muchedumbre de gentes."

Abraham tenía 99 años, y aún no tenía el hijo prometido, pero Dios le hace una promesa impactante, te haré padre de una muchedumbre de gente.

Lo siguiente que hace es cambiarle el nombre; ya no sería más Abram que significa "padre"; ahora sería Abraham, que significa "padre de naciones."

El nuevo nombre trae un cambio en la perspectiva de su vida; ya no solo sería padre de un hijo sino que sería un padre de naciones; y hoy es conocido como el padre de los creyentes en Jesucristo, el padre de los judíos y el padre de los árabes.

Le dice: "De ti saldrán naciones y reyes." Él sería el inicio de muchas naciones y de gente muy importante.

Y le dice que no solo establecería su pacto con él, sino también con su descendencia durante todas sus generaciones. Esa bendición nos alcanza a nosotros que somos creyentes en Cristo, ya que hemos entrado al pacto por la fe en Él.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Hoy día somos bendecidos con el creyente Abraham.

Así como Dios estableció el pacto con Abraham, también lo establece con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Finalmente Dios le da una tierra de promisión y bendición donde habitar. 

Hebreos 12:18-24
18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,
19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,
20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;
21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Nosotros también hemos entrado a una tierra de bendición, a la Jerusalén Celestial, a la familia de Dios, a Jesucristo mismo, vivimos en el lugar de bendición.

Así como Dios estableció un pacto con Abraham, lo estableció también con nosotros por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El pacto también está establecido con nosotros porque somos linaje de Abraham y herederos según la promesa porque somos de Cristo.