domingo, 17 de mayo de 2015

Las Bendiciones de la Promesa de Dios a Abraham - Parte 4



Génesis 17:9-14
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.
14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

Dios le da a Abraham una señal del Pacto que era la circuncisión, todo participante del Pacto debía llevar esta señal física en su cuerpo.

Bajo el Nuevo Pacto la circuncisión es diferente, ya no es física sino espiritual.

Romanos 2:28-29
28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Aquí nos habla de una circuncisión, la circuncisión del corazón. Pero, ¿cuándo se produce?

Colosenses 2:11-14
11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal,  en la circuncisión de Cristo; 
12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 

14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. 

El día que pasamos de muerte a vida, es decir, en el nuevo nacimiento. El día que Cristo entró en nuestros corazones nuestro corazón fue circuncidado.

Ezequiel 11:19-20
19 Y les daré un corazón,  y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 

20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. 

Ezequiel 36:25-27
25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 
26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

El día que nacimos de nuevo, fue quitado el de piedra que teníamos y recibimos un corazón de carne, es decir, pasamos de muerte a vida.

Por causa de la obra de Cristo nosotros entramos en el Pacto de Abraham por medio de la fe en Jesucristo.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gálatas 3:29
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Para entrar en el pacto ya no necesitamos ser circuncidados en la carne, sencillamente por el hecho de haber creído en Jesucristo llegamos a ser no solo participantes del pacto sino también herederos según la promesa.