sábado, 30 de mayo de 2015

Primera Tradición - Dios Enferma a las Personas

Primera Tradición
Dios Enferma a las Personas


Estas es una de las tradiciones favoritas de la gente para dar una respuesta al origen de las enfermedades.

Dicen que el Antiguo Testamento declara que Dios envía enfermedades sobre la gente.

Ellos citan Éxodo 15:26 donde dice: “Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.”

Otros versos que usan son Isaías 45:7 que dice: “Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad (otras versiones dicen “creo el mal” y otras “creo la desgracia”). Yo Jehová soy el que hago todo esto.” Y Miqueas 1:12 dice: “Porque los moradores de Marot anhelaron ansiosamente el bien; pues de parte de Jehová el mal había descendido hasta la puerta de Jerusalén.”

Es obvio que estos pasajes de la Versión Reina Valera no nos dan el verdadero significado del manuscrito original en idioma hebreo. Sabemos que Dios no crea las tinieblas; y que el mal no viene del cielo. Dios solo permite el mal, no lo crea.

El mal no puede venir del cielo, porque ahí no hay mal. Dios permitió que venga, pero no lo creó. Tampoco creó la enfermedad. Solo permite que venga como resultado de la desobediencia del hombre.

Como decía John Alexander Dowie: "La enfermedad es el asqueroso engendro de su padre el diablo y su madre el pecado."

La clave para estas dificultades en el idioma consiste en el hecho de que el verbo activo en hebreo ha sido traducido en el sentido causativo cuando debería haber sido traducido en el sentido permisivo.

El Dr. Robert Young, quien fue un eminente erudito del idioma hebreo, en su Concordancia Analítica de la Biblia, señala este error en su libro Sugerencias y Ayudas para la Interpretación Bíblica. Dice que Éxodo 15:26 se traduce literalmente: “Ninguna enfermedad, que yo permití que sean traídas sobre los egipcios, permitiré que sean enviadas sobre ti, porque yo soy el Señor que te sana.”

Otros piensan que Dios enfermó a Job; deberían leer un poco su Biblia y darse cuenta que no fue así, Dios no lo hizo, solo lo permitió, el diablo fue quien lo hizo.

Job 1:6-12
6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Es evidente que no fue Dios quien enfermo a Dios.

En 1 Pedro 5:8-9 vemos que Satanás sigue buscando a quien devorar: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo."

Estos creyentes le echan la culpa a Dios por cosas que no hace sin darse cuenta que su verdadero enemigo es el diablo-

Pedro lo dejó bien claro esto en Hechos 10:38: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” Este importante verso demuestra que Jesús es el sanador, y Satanás el opresor.

No existe ningún caso en la Biblia en que Dios ó Jesús hayan puesto enfermedad sobre alguien

Cuando Dios le mandó a Moisés que vaya a Egipto para sacar al pueblo de Israel de la esclavitud, le dijo que le pida al faraón que libere a Su pueblo. Dios no quería enviar plagas sobre el pueblo egipcio.

Pero cuando faraón endureció su corazón, Dios retiró su mano protectora y permitió que las plagas arrasaran la tierra de Egipto. Cuando fue permitida la plaga final, que era la muerte, el mensajero del infierno. La muerte salió y destruyó al primogénito de cada familia egipcia. Solo entonces el faraón se sintió obligado a ceder y dejar que se fueran los hijos de Israel.

¿De dónde vino la muerte? ¿Del cielo? ¿Hay muerte en el cielo? Por supuesto que la respuesta es no. La muerte nunca ha entrado ni entrará ahí. Jamás habrá muerte en el cielo.

¿Habrá venido la muerte de Dios? No, el no es el autor de la muerte, sino de la vida. Dios odia la muerte.

¿De donde viene, entonces, la muerte? De Satanás, quien tiene el imperio de la muerte. “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al Diablo” (Hebreos 2:14).

La ley del pecado y de la muerte es la ley del diablo. La ley de Dios es la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús. En Romanos 8:2 dice: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”

Tenemos la promesa que cuando Jesús regrese este último enemigo será puesto bajo sus pies. Cristo vino para destruir “al que tenía el imperio de la muerte.” Satanás aún no está destruido, pero será puesto en el abismo por mil años luego del retorno de Jesús. Luego, en el fin de todas las cosas, será puesto en el lago de fuego y azufre (Apocalipsis 20:10).

No le echemos la culpa a Dios de cosas que no hace; Él no enferma a la gente, no la mata tampoco,or sigue su labor sigue siendo la misma de siempre, el sigue sanando por medio d ela obra de Cristo en la cruz.