viernes, 15 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 3


Hay varias características que tiene un embajador de Cristo, citemos algunas de ellas.

(1) Los embajadores son escogidos y Dios nos escogió en Cristo para ser sus representantes.

En 1 Tesalonicenses 2:4 vemos que Dios nos ha confiado el Evangelio para que lo prediquemos: “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio,  así hablamos;  no como para agradar a los hombres,  sino a Dios,  que prueba nuestros corazones.”

La Versión Arcas y Fernández lo pone de este modo: “Dios nos ha juzgado dignos de confiarnos su mensaje de salvación.”

Dios nos ha juzgado como dignos de confianza y nos ha encomendado Su Evangelio y nos hizo Sus representantes, dándonos una misión en la tierra, lleva el mensaje de la reconciliación al mundo.

(2) A los embajadores se les protege.

Un embajador debe ser ciudadano de la nación que representa, y nosotros como cristianos somos ciudadanos del cielo.

Filipenses 3.20
20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

La nación suple a sus embajadores de todo lo necesario y está lista para protegerlos. De la misma manera, siendo ciudadanos del cielo, Cristo suple todas nuestras necesidades y nos protege en todo momento.

Hebreos 13:5-6
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

(3) A los embajadores se les considera responsables.

Los embajadores representan a sus países y dicen lo que se les instruye. Saben que un día rendirán cuenta de su trabajo.

(4) A los embajadores se les llama de regreso si se declara guerra.

Dios todavía no ha declarado guerra a este perverso mundo, pero un día lo hará.

1 Tesalonicenses 1:10
10 Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Hay un día venidero de la ira en que Dios juzgará a los malos, pero los cristianos serán llevados a su hogar antes de que llegue ese día.

1 Tesalonicenses 5:1–11
1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones,  no tenéis necesidad,  hermanos,  de que yo os escriba.
2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
3 que cuando digan: Paz y seguridad,  entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina,  como los dolores a la mujer encinta,  y no escaparán.
4 Mas vosotros,  hermanos,  no estáis en tinieblas,  para que aquel día os sorprenda como ladrón.
5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día;  no somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Por tanto,  no durmamos como los demás,  sino velemos y seamos sobrios.
7 Pues los que duermen,  de noche duermen,  y los que se embriagan,  de noche se embriagan.
8 Pero nosotros,  que somos del día,  seamos sobrios,  habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor,  y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira,  sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos,  o que durmamos,  vivamos juntamente con él.
11 Por lo cual,  animaos unos a otros,  y edificaos unos a otros,  así como lo hacéis.

Nosotros, los creyentes, los embajadores de Dios, no atravesaremos la tribulación.

Nuestro mensaje como iglesia es de reconciliación: Dios reconcilió al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y ha provisto la salvación para todos los que crean en su Hijo. Nuestro mensaje no es de reforma social sino de regeneración espiritual. Representamos a Cristo al invitar al perdido a que le reciba.

Todos los creyentes somos embajadores, sea que aceptemos la comisión o no. Como Cristo dijo en Juan 20:21: “Como el Padre me envió, así también yo os envío;” así que tomemos nuestro lugar y anunciemos el Evangelio.


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