martes, 26 de enero de 2016

Evangelizando con Resultados - 6

Sigamos viendo las armas de nuestra milicia


(4) El Poder de Dios para Testificar

Hechos 1:4-9
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea,  en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

Cuando vamos a viajar, las últimas palabras que decimos son las más importantes; igualmente Jesús se dejó lo más importante para el final.

Cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo recibimos el poder de Dios para testificar; esto es una gran verdad.

Conocí al Señor en 1979, a los 17 años, en mi primer mes y medio de creyente gane solo a una persona para el Señor, pero algo pasó cuando recibí el bautismo con el Espíritu Santo, ¡de pronto le estaba testificando a todo el mundo!

Dos meses y medio después estaba en una reunión de discipulado, con nuestro líder y sus otros tres discípulos; el tema des ese día es a cuantos habíamos ganado para el Señor.

Le preguntaron al primero, que tenía ya dos años con el Señor, y respondió que todavía a ninguno. Le preguntaron al segundo, que tenía año y dos meses, y él contestó con gozo, he ganado a dos. Le preguntaron al tercero y dijo que había ganado a uno y medio; ¿qué? Nos dijo que uno estaba medio convertido. Al final me preguntaron a mí, que era el recién convertido con solo cuatro meses en el Señor; y les dije que había alcanzado a 25; ¡se molestaron conmigo!

Lo que había pasado es que yo había sido bautizado con el Espíritu Santo y ellos no.

(5) Las Señales que nos Acompañan

Marcos 16:17-18
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

La palabra señal es la griega semeíon; que significa un hecho sobrenatural; un milagro, una señal, un signo.

La palabra seguirán es traducida como acompañarán en muchas otras versiones, y creo que es una traducción más adecuada ya que las señales son parte de nuestro equipo para testificar.

Nuestro evangelio es un evangelio de poder así que aprovechemos y usemos estas señales milagrosas que Dios nos dio para alcanzar al mundo.

Hace años estaba saliendo del grupo de jóvenes cuando vimos en la plazuela del Parque Kennedy (que hoy es la plaza de los hippies), un Miraflores, a un grupo de personas que predicaban la fe B’ahai, me molestó tanto que les dije a mis amigos que vayamos e impidamos que siguen dando su mensaje, así que osadamente fui y le quite el micrófono al que estaba hablando mientras los demás jóvenes le predicaban a la gente.

Al final le dije al que dirigía el grupo, que era del medio oriente, que mi amigo iba a hablar en lenguas en su idioma, así que cuando empezó hacerlo el hombre se puso pálido y mudo, no dijo ni una palabra más. Más tarde su compañero nos dijo que le había estado hablando las maravillas de Dios en su idioma en su idioma.

Tenemos las señales que nos acompañan y ayudan a la hora de testificar a otros; así que aprovechemos en usarlas.

(6) Los Dones del Espíritu Santo

1 Corintios 12:7-11
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro,  palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10 A otro, el hacer milagros; a otro,  profecía; a otro,  discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro,  interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Esta es otra gran arma que tenemos a la hora de llevar el evangelio a otras personas, los dones del Espíritu Santo.

Estos dones no son nuestros sino del Espíritu y operan cuando Él quiere para nuestro beneficio y el de las personas que nos rodean.

Nosotros solo somos canales de bendición a través del cual el Espíritu Santo puede alcanzar a otros con estos dones.

Cuantas veces he visto la operación de estos dones para ayudar a otra persona a recibir a Jesús.

A veces sabiendo el problema a través de los dones de palabra de conocimiento o de palabra de sabiduría. Otras veces ayudando a que sea sanado por los dones de sanidades, o con una palabra inspirada a través del don de profecía.

Tantas veces los dones del Espíritu me han ayudado y siguen ayudando para alcanzar a otros.

Tomemos provecho de ellos a la hora de testificar.

(7) Jesucristo Predica Junto con Nosotros

Marcos 16.20
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.  Amén.

Esta es una de las verdades más maravillosas, cuando predicamos, Jesús está a nuestro lado predicando con nosotros.

La palabra ayudar es el término griego sunergeo que significa: “ayudar en el trabajo, cooperar.”

Al salir a predicar Jesús está con nosotros ayudando en el trabajo y cooperando con nosotros.

La Biblia en Lenguaje sencillo lo coloca así: “Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero.”

Jesús trabaja con nosotros cuando predicamos el evangelio así que prediquemos con entera confianza sabiendo que no estamos solos

Como conclusión podemos decir que teniendo estas poderosas armas vayamos y alcanzamos al mundo sabiendo que no estamos solos sino que tenemos el respaldo de Dios para cumplir esta Gran Comisión.


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