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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Jesucristo - Cuarta Parte


Vida y Ministerio Terrenal de Jesús

¿Qué pasó en los “años perdidos” de Jesús? Nada especial.

“Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él” (Lucas 2:39-40).

Aquí vemos que Jesús regresó a su ciudad natal, Nazaret de Galilea, en la parte norte de Israel, luego de cumplirse todo lo estipulado por la ley.

Si vamos mas allá en la Biblia veremos que Jesús no se movió de Galilea, excepto los tiempos que la Ley estipulaba que debía viajar a Jerusalén.

“Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa” (Marcos 6:1-4).

Jesús creció y vivió en Nazaret, tomando la profesión de su padre, siendo carpintero. La gente lo conocía y estaban sorprendidos porque no había demostrado nada sobrenatural hasta que cumplió 30 años.

“Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Lucas 3:21-22).

Ese día fue el cambio, es el momento del inicio de su ministerio.

En Hechos 10:38 vemos la confirmación de esto: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

En los evangelios apócrifos (escondidos, ocultos) y otros escritos y tradiciones orales, dicen que Jesús hizo una serie de milagros en su niñez, pero vemos que las sanidades y milagros vinieron después de su bautismo con el Espíritu Santo. Recordemos que Jesús era conocido como carpintero, no como milagrero.

Además en Juan 2:1-11 dice que su primera señal (o milagro) fue el convertir el agua en vino en las bodas de Caná, que es un acontecimiento posterior a su bautismo con el Espíritu.

Otra cosa que podemos ver es que Jesús no hizo las sanidades y milagros por ser el Hijo de Dios, sino que el esperó ser lleno del Espíritu Santo para recién empezar ha hacerlos. Es decir, el hizo las sanidades y milagros como cualquier creyente lleno del Espíritu Santo y el poder de Dios.

Por eso es que Él dijo en Juan 14:12: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.”

Jesús es nuestro modelo, el ejemplo que debemos seguir.

Para entender el alcance del ministerio público o terrenal de Jesús, debemos darnos cuenta a quien fue enviado a ministrar. En Mateo 15:24 mientras hablaba con la mujer sirofenicia, Jesús dijo estas palabras: “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

El carácter universal de su ministerio vino con su muerte y resurrección, cuando el murió por los pecados de todos los hombres.

Por ese motivo, no es de sorprenderse la fuerte oposición de los judaizantes de la iglesia judía contra el mensaje de Pablo a lo largo del Libro de Hechos, acerca del carácter universal del ministerio, ya que ellos pensaron en primer momento que el evangelio era solo para los judíos (el caso de la conversión de Cornelio en Hechos 10 y 11), y luego la necesidad de circuncidarse y cumplir toda la Ley de Moisés para poder ser salvos (tema del Concilio de Jerusalén en Hechos 15 y la ocasión del libro de Gálatas).

Pero pasemos a lo que estamos viendo del ministerio público de Jesús.

En Mateo 9:35 vemos en que consistió el ministerio terrenal de Jesús: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Son tres cosas principales las que Jesús hizo:

1. Enseñar
2. Predicar
3. Sanar a los enfermos

Por ejemplo, los evangelios están llenos de las enseñanzas de Jesús, tenemos el Sermón del Monte (Mateo 5, 6 y 7); las parábolas (Marcos 4); o las enseñanzas que dio a sus discípulos en la última cena (Juan 13,14, 15 y 16), entre muchas otra más.

El enseñaba con tal autoridad que la gente podía ver la diferencia.

En Marcos 1:27 dice: “Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?”

En Mateo 7:28-29 dice: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Aun sus enemigos reconocían que su enseñanza era diferente a cualquier otra: “Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:45-46).

Otra cosa en cuanto a su enseñanza fue que su auditorio principal, a quien les enseñaba al detalle todas las cosas era a sus discípulos: “Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo” (Marcos 4:33-34).

Jesús no le enseñaba todo a la gente, solo lo que podían oír, es a sus discípulos a quienes les declaraba todo.

En cuanto a su predicación veamos lo que dice Lucas 4:16-21, cuando Jesús fue a Nazaret: “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Este pasaje, al inicio del ministerio de Jesús, nos dice que una parte primordial del ministerio terrenal de Jesús es la predicación de la Palabra de Dios.

Es interesante que Jesús cita esta profecía de Isaías 61:1-2, en la cual Él afirma que es el Mesías, cuando dice: “Hoy se cumple esta escritura delante de ustedes.”

Recordemos que Jesús empezó su ministerio predicando en la tierra de Zabulón y Neftalí tal como se había profetizado en Isaías 9:1-2: “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentios, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:12-17).

Jesús tuvo un ministerio de predicación.

Finalmente podemos ver que Jesús tuvo un ministerio de sanidades y milagros.

A lo largo de los evangelios podemos ver como la gente venia para oírle y recibir sanidad:

“Descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades” (Lucas 6:17).

En Mateo 8:16-17 dice: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”

Este ministerio de sanidades era una de las marcas del Mesías y este verso en particular es el cumplimiento de la profecía hecha en Isaías 53:4-5.

Podemos ver que Jesús tuvo un ministerio de sanidades.

Una cosa más para ver, en cuanto al ministerio público de Jesús, es que Él llamó discípulos en los cuales multiplicarse.

Desde el mismo llamado de Pedro y Andrés en Mateo 4:18-19, Jesús les estaba mostrando el carácter del ministerio al cual los estaba llamando, para alcanzar el mundo: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”

Vemos que en los tres años y medio de su ministerio público Jesús anduvo con sus discípulos por todos lados, enseñándoles en privado y dándoles ejemplo en público.

En Marcos 3:13-19 vemos el grupo principal de discípulos que llamó Jesús y el propósito te este llamado: “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.”

Aquí vemos el propósito del llamado de los doce:

1. Estar con Jesús
2. Enviarlos a predicar
3. Darles autoridad

Es interesante que el primer ministerio de los doce fuera estar con Jesús. Y es que para poder reproducirse en ellos, lo primero era instruirlos de una manera personal.

Lo segundo que hizo fue darles una misión, los envió a predicar.

Y lo tercero es darles la provisión, o los medios para cumplir con su misión, es decir. Les dio autoridad.

En el Libro de Hechos podemos ver lo bien que aprendieron su trabajo.

lunes, 22 de mayo de 2017

Traducción del libro de E W Kenyon "Estudios Avanzados de la Biblia" - Parte 36

En esta lección vamos a conocer a Jesucristo, como lo vieron sus discípulos, como lo vio Pablo. Y daremos un vistazo de lo que pasó entre la cruz y la resurrección y lo que eso significa para nosotros




Capítulo 36
CONOCIENDO EL AMO

“YO SÉ EN QUIEN HE CREÍDO". Esta es una de las declaraciones desafiantes de la Revelación Paulina: Pablo conoció a Jesús. En 2 Corintios 5:16 dice: "De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.” Pablo no conocía a Jesús como Juan y Pedro lo conocían .Juan y Pedro no conocían a Jesús como Pablo lo conocía. Pedro y Juan lo conocieron a causa de los tres años que caminaron con Él, pero nunca lo conocieron realmente. Cuando Él fue colgado en la cruz, se pararon y lo observaron, y lo observaron hasta que murió, pero no vieron la tragedia de Él haciéndose pecado. Ellos lo vieron desnudo, con la sangre corriendo por su espalda y de sus manos y pies. Sólo vieron la corona de espinas perforando su frente hasta que la sangre fluyó sobre su rostro.
Sus corazones se agitaban poderosamente, y sus lágrimas sin duda fluían mientras lo miraban morir. Sin embargo, no le vieron hecho pecado. No sabían la terrible lucha espiritual que estaba sucediendo. No vieron a los demonios tomar ese hermoso espíritu y llevarlo al lugar donde los hombres perdidos están encarcelados. Sólo vieron al Hombre.
Hay tres imágenes de Jesús que quiero que veas. Uno es Su camino de la tierra donde gobierna el amor. Es el Amor obrando en el Hombre. En Mateo 4:23-25, lo vemos descender del monte de la tentación, y la multitud de los enfermos y los quebrantados se reúnen alrededor de él y los sanó.
Lo vemos, como se registra en el octavo capítulo de Mateo, realizando esa serie de milagros que sacuden el corazón, sanando al siervo del centurión con la Palabra y expulsando a los demonios de muchos poseídos con la Palabra. "Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias" (Mateo 8:17). Lo vemos en el bote. Satanás trata de abrumarla. En medio de la terrible tormenta, dijo en voz baja al agua: "Paz, quédate quieto".
Él gobernó el mar. Él gobernó el viento. Lo vemos convirtiendo el agua en vino. Lo vemos resucitar a Lázaro muerto después de haber estado muerto cuatro días. (Juan 11: 17-44).
En Lucas 5: 4-11 lo vemos gobernando los peces del mar. Él gobernó todas las leyes de la naturaleza. Él era el amo perfecto. Pero esto sólo fue una fase de Su vida, de Su caminar terrenal y enseñanza. Ningún hombre habló jamás como Él hablaba. Ningún hombre enseñó como Él enseñó. Algunas de sus frases se destacan como picos de montaña. "Todas las cosas son posibles para el que cree". "Las palabras que les hablo son espíritu y son vida."
"Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia". Pero recordamos que ningún hombre fue salvo por la enseñanza de Jesús. Nadie conoció realmente al Padre a través de Su revelación e introducción del Padre. Nadie recibió la Vida Eterna a través de Su enseñanza.
El hecho es que no enseñó casi nada acerca de la Nueva Creación. Le dijo a Nicodemo que debía nacer de nuevo, pero Nicodemo no nació de nuevo. No lo entendía.
Puedo verlo con una expresión de desconcierto.
Lee Juan 3:3-8 y notarás que Jesús sólo está declarando el hecho de la necesidad de la Nueva Creación. Es extraño que la mayoría de nuestros himnos acerca de Jesús estén conectados con su caminar terrenal. Muy pocos tienen que ver con Su ministerio actual a la diestra del Padre, o con Su obra sustitutoria. Encontraras grupos de himnos sobre la cruz, pero prácticamente todos son acerca de Su sufrimiento físico. Si pudiéramos entender que el sufrimiento físico de Jesús no tocó el problema del pecado, que su caminar terrenal no tocó el problema del pecado, que Su enseñanza no tocó el problema del pecado, lo entenderíamos y conoceríamos mejor.
 La siguiente imagen del Maestro está en la cruz. Un día vi en la calle una pequeña cruz. Yo lo levanté. Era una hermosa cruz pequeña con un Cristo muerto colgado en ella. Una parte de la iglesia ha adorado a un Cristo muerto.
El caminar de Jesús no salvó a nadie. Tampoco un Cristo muerto colgado en la cruz salva a nadie. Si Jesús no hubiera ido más allá que tan sólo morir en la cruz, nadie habría sido salvo por medio de Él. En el Cristo muerto no hay Nuevo Nacimiento, ni Nueva Creación. Hemos cantado, "más cerca de la cruz", y hemos orado para poder estar más cerca de la cruz; pero la cruz no tiene salvación en ella. Era el lugar del fracaso, un lugar de muerte, un lugar donde Jesús fue hecho pecado, un lugar donde Dios abandonó a Jesús, le dio la espalda después de haberlo hecho pecado. Fue un lugar donde aparentemente Satanás había ganado la victoria sobre el Hombre que lo había gobernado durante tres años y medio. Así que es que nosotros cantemos, "Jesús, mantenme cerca de la cruz", es para estar cerca del fracaso y la derrota.
No, no hay salvación en un Cristo muerto o un Cristo sufriente colgado en la cruz.
Muchos de los que leen esto se sentirán impactados porque han adorado a un Cristo muerto. Si Jesús hubiese parado, si no hubiese ido más allá de la cruz, nunca habríamos oído hablar de él. Verás, los discípulos sólo entendieron lo que los sentidos físicos registraron, mientras se juntaron alrededor de la cruz y lo vieron en su agonía de muerte.
La siguiente imagen de Jesús es la que ha traído vida y luz a la raza humana. Es el Cristo Resucitado, Ascendido y Sentado. Pero quiero que lo veas un poco en Su sustitución, tal como se nos ha revelado en la Revelación paulina. En 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".
Ese es el primer paso en ese horrible drama: Él fue hecho pecado. Hebreos 9:26 dice: "Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado." La cruz fue el lugar donde las dos edades se reunieron, o donde los dos pactos se encontraron; el antiguo y el nuevo. Fue el lugar donde se solucionó el problema del pecado: la Deidad se convirtió en pecado por la humanidad. Hebreos 1: 3 declara: "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.” La salvación está en el Cristo sentado a la "diestra de la Majestad en lo alto". En Hebreos 10:10-15, obtenemos otro cuadro: " En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre".
Es una autoridad "de una vez por todas", una sustitución "una vez por todas". Luego, en el versículo 11 comparando a Jesús con el sumo sacerdote en el antiguo pacto dice: "Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios". No fue Su caminar terrenal; no fue el sufrimiento en la cruz lo que nos hizo justos. La cruz fue el principio. Fue donde la sustitución realmente comenzó cuando Dios lo hizo pecado con nuestros pecados.
"Le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53: 4-6). Ves todo el drama hasta el momento en que Él fue hecho pecado, pero no ves que el pecado fue quitado. Eso vino después de que Él dejó Su cuerpo y fue al lugar donde los malvados deben ir e irán si lo rechazan. Allí, durante setenta y dos horas, o tres días y tres noches, Él sufrió hasta que las demandas de la justicia se cumplieron plenamente.
Cuando se encontraron, el dominio de Satanás sobre Él terminó. Puedo oír a Dios decir: "Es suficiente, ha cumplido con las exigencias de la justicia, ha pagado la pena que el género humano debe a la justicia por su pecado". Escucha esta escritura en Hebreos 10:12: "Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios". Cuando cumplió con todas las demandas de la justicia, cuando se cumplió cada reclamación contra nosotros, 1 Timoteo 3:16 se hizo realidad, y fue justificado en espíritu. 1 Pedro 3:18 dice que Él fue vivificado en espíritu. Pablo lo expresó en Hechos 13:33-34: "La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy".
Jesús, allí abajo, en esa región oscura, fue vivificado en espíritu, fue engendrado de Dios, de modo que Colosenses 1:18 se convirtió en un hecho. Comenzando con el versículo catorce, leemos: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten". Ahora observa cuidadosamente: "Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia".
Mira, ahí está el creador tal como lo ves en 1 Juan 1 1-4. Y Aquel fue hecho pecado, y Aquel murió espiritualmente en la cruz. Él murió dos veces, físicamente y espiritualmente.
Él fue hecho vivo dos veces, en espíritu y en Su cuerpo. Su espíritu se hizo vivo y su cuerpo inmortal. Él fue la primera persona que nació de nuevo, el único que tiene la inmortalidad ahora. Cuando dijo: "Yo te he engendrado hoy", que fue su segundo nacimiento allí. Jesús nació primero de María. Ahora es nacido de Dios. Una vez nació como un niño dulce y hermoso. La segunda vez, Él nació de la muerte y del dominio de Satanás. Ha pasado del reino de Satanás al reino de Dios. Colosenses 1:13-14 lo ilustra perfectamente. Fue trasladado de la autoridad de las tinieblas y de la muerte, y fue trasladado por el Nuevo Nacimiento a la comunión y comunión con Su Padre.
Mira, Él es el Primogénito de toda la creación. Nadie había nacido de nuevo antes de ese tiempo. Él es la cabeza de la Iglesia, y tan pronto nació de nuevo, volvió a ser el Amo de Satanás; Él se convirtió en el Amo de las fuerzas de las tinieblas en el Infierno.
Colosenses 2:15 nos dice que Él despojó a los principados y potestades e hizo una demostración de ellos abiertamente, triunfando sobre ellos. Él era el Fuerte que había entrado en la misma sala de trono de Satanás y lo ató y lo despojó de su autoridad. Hebreos 2:14 (traducción de Rotherham): "Ya que los hijos son partícipes en carne y sangre, de la misma manera también él mismo participó de la mismo." En otras palabras, el Verbo se hizo carne sobre esa cruz para poder destituir a quien tenía la autoridad de la muerte, es decir, el diablo.
Como ves, en la cruz Él murió espiritualmente, participante del pecado, aunque no de su propia voluntad. Dios puso sobre Su espíritu nuestro pecado, y en el momento en que lo hizo, el espíritu de Jesús se convirtió en pecado. Entonces su cuerpo se hizo mortal. Murió espiritualmente para que su cuerpo pudiera morir físicamente. Pocas horas después, la muerte física ganó el dominio. Su espíritu abandonó su cuerpo. Pero ahora todas las cosas han cambiado. Se convirtió en el Amo del Infierno. Venció a Satanás. Lo despojó de la autoridad que Adán le dio en la caída de la gran tentación. Se levantó de entre los muertos, y yo me levanté con Él. . . tú te levantaste con Él. Luego tomó su propia sangre y la llevó al Lugar Santísimo y selló nuestra redención. Habiendo hecho esto, se sentó a la diestra de la Majestad en lo alto. Efesios 2:5-6 dice que estamos sentados junto con Él.
Él es la Cabeza del Cuerpo. Nosotros somos los miembros. Juan 15:5 nos dice que Él es la vid y nosotros somos las ramas. Filipenses 3:10 es la oración maravillosa de Pablo: "A fin de conocerle, y el poder de su resurrección". Porque es esa habilidad la que se manifestó en Su resurrección. Es esa capacidad que está obrando dentro de nosotros. Efesios 1:19-23 dice: “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales". Esa habilidad es nuestra habilidad. Esa habilidad es del Espíritu, que mora dentro de ti, y en el Nombre que Él nos ha dado para usar en nuestro conflicto diario con el enemigo.
Tú entiendes que hay dos clases de sabiduría. Una es la sabiduría que viene de la experiencia, de los sentidos. Es terrenal, a veces sensual y a veces diabólica. El otro tipo es la sabiduría que viene de Dios, la clase de sabiduría que Jesús ejerció en Su caminar terrenal. Jesús nos ha hecho sabiduría. (1 Corintios 1:30) Ahora esa la sabiduría nos revelará los secretos sagrados que están ocultos en la Revelación Paulina de Cristo. Él dice (Colosenses 2:2-3, Nueva Versión Internacional): "y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios (o el sagrado secreto de Dios), es decir, a Cristo". Ahora observe el siguiente versículo: "En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento".
Con gozo, puedes vislumbrar lo que significa en cierta medida aprender a conocerlo.

Preguntas
1. Haz un contraste entre Pablo conociendo a Jesús y Pedro y Juan conociéndole.
2. ¿Qué se revela en las tres imágenes de Jesús?
3. ¿Podían los hombres recibir la Vida Eterna a través de la enseñanza de Jesús mientras Él caminaba entre ellos?
4. ¿Qué significó la muerte de Jesús para los discípulos?
5. ¿Cuál fue el significado de la cruz?
6. Dar la escritura y contrastar a Jesús con el Sumo Sacerdote del Antiguo Pacto.
7. ¿Por qué no podemos ver el pecado quitado en la cruz?
8. Explica la doble muerte de Jesús y Su doble nacimiento.
9. Explica Efesios 2:5-6.

10. Discute las fuentes de los dos tipos de sabiduría.

martes, 11 de marzo de 2014

El Nuevo Mandamiento

El Nuevo Mandamiento


Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
- Juan 13:34-35

Jesús estaba en la etapa final de su ministerio terrenal, celebrando por última vez la pascua con sus discípulos. Cosas muy importantes se hablaron esa noche, y una de estas era el nuevo mandamiento, el amor.

La gente no sabría que eran sus discípulos por las grandes iglesias que tuvieran, por las bellas palabras que hablasen ni los portentosos milagros que hicieren, sino sencillamente por el amor que se tuviesen.

La gente nos conocerá hoy por lo mismo por caminar en amor.