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viernes, 22 de mayo de 2020

El Nombre de Jesús - Clase 6 - El Nombre de Jesús en Nuestra Vida Diaria

  

Clase 6
El Nombre de Jesús en Nuestra Vida Diaria

Y todo lo que hacéis,  sea de palabra o de hecho,  hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,  dando gracias a Dios Padre por medio de él.                                  - Colosenses 3:17

Que clara es la Palabra de Dios; el nombre de Jesús debe ser una parte integral de nuestra vida diaria; cada cosa que hagamos debemos hacerla en el Nombre del Señor Jesús.

Si barremos, debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; si lavamos, debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; si planchamos debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; cada cosa que hacemos debemos hacerlo en el Nombre de Jesús.

Cada cosa que hacemos en nuestra vida diaria sea natural o espiritual debemos hacerlo en el nombre de Jesús.

Nuestras palabras también deben de estar llenas del nombre de Jesús; todo lo que hagamos sea de hecho o palabra debe estar lleno de este glorioso Nombre.

Este Nombre Glorioso debe de estar continuamente en nuestros labios y  debe  significar tanto para nosotros, que la gente del mundo lo note.

Eso fue lo que pasó con la primera iglesia en Jerusalén; llenaron de tal modo la ciudad del nombre de Jesús que los ancianos y gente del concilio se quejaron amargamente: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre” (Hechos 5:28).

Nosotros también llenemos nuestro país de tan Glorioso Nombre.

Dando Gracias En El Nombre

En Efesios 5:20 dice: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre,  en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Debemos dar siempre gracias a Dios en el Nombre de Jesús por todos los beneficios que nos ha dado.

Por ejemplo, en 1 Corintios 6:11 dice que hemos sido lavados, santificados y Justificados en el Nombre de Jesús.

Como buenos hermenéutas que somos veamos este verso en su contexto para darnos cuenta de toda la riqueza que tiene esta afirmación.

1 Corintios 6:9-11
9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Este es uno de los versos que más se usan para condenar a los creyentes, pero aquí es claro que eso éramos antes, pero ya no, Dios nos ve de otro modo, lavados, santificados y justificados en Cristo.

Deberíamos dejar de pensar en lo que éramos y empezar a pensar en lo que somos, y declararlo confiadamente en el Nombre de Jesús.


Dando Gracias al Nombre de Jesús

En Hebreos 13:15 dice: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.”

Que poderosa es la manera que lo traduce la Biblia Latinoamericana: “Ofrezcamos a Dios en todo tiempo, por medio de Jesús, el sacrificio de alabanza, que consiste en celebrar su Nombre.”

Todo el tiempo y de manera continua en nuestras bocas debe salir un canto de celebración del nombre de Jesús, la confesión de tan glorioso nombre.


Ungiendo en el Nombre

En Santiago 5:14 vemos como los ancianos de la iglesia ungían con aceite en el Nombre de Jesús: “¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos de la iglesia,  y oren por él,  ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.”

El Nombre de Jesús era tan parte de ellos que aún al ungir con aceite  los enfermos lo hacían en el nombre de Jesús.


Creyendo en el Nombre

En 1 Juan 3:23 vemos que el creer en el nombre de Jesús es un mandamiento para nosotros: “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,  y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.”

No solamente creer en el Señor Jesucristo; sino que también debemos creer en Su Nombre.

En el Nuevo Pacto tenemos como mandamiento no solo amar a los demás como a nosotros mismos sino también creer en el Nombre de Jesús; lo cual es de gran beneficio para nosotros ya que podemos recibir así todas las bendiciones que hay en ese Glorioso Nombre.

Después de ver estos puntos podemos darnos cuenta claramente como el Nombre de Jesús tiene una parte muy importante en nuestra diaria.

viernes, 15 de mayo de 2020

El Nombre de Jesús - Clase 5 - El Nombre de Jesús y la Salvación


Clase 5
El Nombre de Jesús y la Salvación

Una de las frases que más vemos en la Biblia es: “. . .y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo” (Joel 2:32; Hechos 2:21; y. Romanos 10:13).

De por si esto nos muestra la importancia que tiene el Nombre de Jesús para nuestra salvación.

Ya vimos la frase que dijo Pedro durante su discurso posterior a la sanidad del cojo que se sentaba en la puerta del templo llamado la Hermosa: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12).

Solo en el nombre el Jesús hay salvación, no hay otro nombre en el cual el pecador pueda acercarse a Dios.

Desde su misma concepción milagrosa ya se estaba declarando la salvación que venía por medio de Jesús:

Mateo 1:21-23
21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:
23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

La única manera de llegar al Padre es a través de Jesús; no hay otro modo, la religión no nos lleva al Padre, la naturaleza tampoco, no hay ningún otro modo aparte de Jesús.

Jesús fue muy claro cuando dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.  Nadie viene al Padre sino por mi” (Juan 14:6).

Como hemos visto en Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos.”
           
Esa fue la predicación en la iglesia primera; eso fue lo que Pedro predicó en Pentecostés en Hechos 2; fue lo que predicaron Pedro y Juan en la puerta del templo llamada La Hermosa en Hechos 3 y 4; fue lo que predico Felipe en Hechos 8 y lo que predico Pablo en Hechos 9.

Veamos esto último: “Entonces Bernabé,  tomándole,  lo trajo a los apóstoles,  y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor,  el cual le había hablado,  y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús” (Hechos 9:27).

No debemos cambiar nuestra predicación, debemos predicar el nombre de Jesús para salvación.

Es lo que llevo haciendo por 30 años, predicando a la gente acerca de Jesús y dándoles la oportunidad que invoque su nombre para recibir salvación,


El Nombre de Jesús y los Bautismos

Para poder entender el bautismo en el nombre de Jesús debemos entender los bautismos en la Biblia, para de ese modo no caer en errores doctrinales como los “Solo Jesús” y otras sectas que colocan el bautismo en agua como requisito de la salvación.

En Hebreos 6:1-3 dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.”

En este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.

En la Biblia nos habla de que hay 3 bautismos disponibles para los creyentes: el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.

En todo bautismo hay tres elementos:

El bautizador

La persona bautizada

El elemento en que se es bautizado

El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
           
Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente.
           
También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.

El Bautismo del Espíritu Santo

El bautismo del Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”

En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.
           
Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, Él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo.

¿Quiénes son los bautizados?
           
En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.
           
Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo

Este es el punto que queremos ver          

En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo.
           
En Gálatas 3:27-28 dice: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo,  de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.

Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.

Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios.
El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.
           
Por este motivo en Marcos 16:15-16 Jesús dije: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere  (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.”
           
Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.

Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.
           
En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.
           
Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982.
           
A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes.
           
Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios.
           
Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.
           
Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Mi esposa y yo la escuchamos y fuimos a su cuarto, mientras yo oraba en lenguas, ella la guiaba a Jesús, después de tres horas, la paz estaba en ella.
           
Todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.
           
No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.
           
Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación.
           
Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo.

Estos tres bautismos los hacemos en el nombre e Jesús.

sábado, 17 de agosto de 2013

La Confesión de la Palabra de Dios 3 - Una Clase de Fe Como la de Dios

Una Clase de Fe Como la de Dios


            Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, Si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios. 
Proverbios 6:1-2

Al cristianismo se le llama la gran confesión, sin embargo, la mayoría de los cristianos que son derrotados lo son porque creen y confiesan las cosas incorrectas.
            
El problema es que los creyentes son derrotados por hablar las palabras del enemigo.
         
En Marcos 9:23 Jesús dijo: "Si puedes creer, al que cree todo le es posible,"  y en Mateo 17:20: " . . . porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible."
            
Si podemos creer y decir lo que creemos no habrá nada que nos sea imposible.
           

Teniendo Una Fe Como La De Dios

Marcos 11:22-23
22  Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
23  Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Veamos el versículo 22 en varias versiones:

Biblia en Inglés Básico
Y Jesús, respondiéndoles, les dijo: Tengan la fe de Dios.

Septuaginta
Y, respondiendo Jesús, díceles: ¡Tened fe de Dios! 

Douay Rheims
Y Jesús respondiéndoles, les dijo: Tengan la fe de Dios.

Scio
Y respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe de Dios. 

King James Moderna
Y respondiéndoles Jesús les dijo: Tened la Fe de Dios.

Peshitta
Jesús respondió, diciéndoles: Tengan fe de Dios.

Reina Valera 1858
Y respondiendo Jesus, les dice: Tened fé de Dios.

Traducción Literal de Young
Y Jesús respondiéndoles les dijo: Tened fe de Dios.

Interlineal Griego Español de Westcott y Hort
και Y αποκριθεις habiendo respondido ο  el ιησους Jesús λεγει está diciendo αυτοις a ellos εχετε Estén teniendo πιστιν confianza θεου de Dios 

Otra cosa interesante de ver es que el término "en" se encuentra en itálica en la Reina Valera Inversa con números Strong. Eso significa que en el original griego no se encontraba sino que esa palabra fue añadida para tratar de explicar mejor el pasaje.
            
Es decir, Jesús nos esta diciendo que debemos tener una fe como la de Dios. E inmediatamente nos dice como es la fe de Dios: Creer en el corazón que será hecho lo que decimos.
            
Esto se parece a la Ley de la Fe, creer con el corazón y confesarlo con la boca. Es decir, Dios opera a través de la Ley de la Fe.
            
Nosotros debemos hacer lo mismo.


Como Usa Dios Su Fe

Hebreos 11:3
3  Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Dios constituyó el universo por medio de palabras. Viendo el relato de la creación en Génesis 1, podemos ver que cada vez que Dios hablo sucedió algo.

Génesis 1:3,6,7,9,11,14,20,24,26,29
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
6  Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.             
7  . . . .Y fue así.
Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 
15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la  tierra. Y fue así.
20  Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la  tierra, en la abierta expansión de los cielos. 
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 
24  Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
26     Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en  las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27     Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 

En este pasaje vemos que Dios habló ocho veces y cada vez que lo hizo sucedió algo. Dios desató su fe por medio de Sus palabras.


Como usa Jesús su fe

Jesucristo mismo uso la clase de fe de Dios.
            
En Lucas 8:22-25 vemos como usó Jesús su fe con el viento y el mar: “Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?
            
Vemos aquí que Jesús utilizó sus palabras para calmar el viento y el mar; Jesús desató su fe a través de palabras.
            
En Marcos 1:23-27 dice: “Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?
            
Jesús utilizó aquí sus palabras para echar fuera un demonio. Al oír el mandamiento de fe, el demonio salió.
            
En Marcos 11:12-14,20-22 dice: “Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenia hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamas coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús les dijo: Tened la fe en [la clase de fe de] Dios.”
            
Jesús les esta diciendo a sus discípulos que la clase de fe de Dios es una fe que habla. Jesús le había hablado a la higuera y esta se había secado. La clase de fe de Dios es una fe que utiliza palabras.
            
En Juan 11:38-44 dice: “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenia una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tu me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle y dejadle ir.”

Aquí Jesús le habló a un muerto, y el muerto resucitó.
            
Vemos que tanto el viento, como el mar, los demonios, los árboles y los muertos fueron obedientes a las palabras que Jesús habló.
            
Esta es la forma en que actuó la fe de Jesús, a través de palabras.
            
Jesús operó en la clase de fe de Dios. Así como Dios desató su fe; a través de palabras, Jesús también lo hizo.
            
Jesús imitó a su Padre, y obtuvo los mismos resultados que Dios.

Como Operar en la Clase de Fe de Dios

En Efesios 5:1 dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.”
            
Una cosa que vemos en la vida diaria es que los hijos siempre imitan a sus padres, y eso es lo que nos dice este pasaje; debemos imitar a Dios, tal como un niño imita a su papá.
            
Debemos hablar como Dios habla, y debemos hacer lo que Dios hace; debemos convertirnos en sus imitadores,
            
En 2 Corintios 4:13 dice: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.”
            
En este pasaje vemos la característica del espíritu de fe: Cree y Habla. Si tu quieres tener el espíritu de fe debes creer y hablar la Palabra de Dios.
            
En Romanos 10:10 vemos como actuar en la clase de fe de Dios: creer con el corazón y confesarlo con la boca.
            
Es muy interesante en la historia de la mujer que tenía el flujo de sangre (Marcos 5:25-34), que ella estaba diciendo continuamente: “Si tan solo toco su manto seré sana, si tan solo toco su manto seré sana, Si tan solo toco su manto seré sana.” Ella tenía el espíritu de fe, e iba diciendo esto una y otra vez, hasta que la fe se levantó para recibir su milagro, fue tocó su manto, y recibió la sanidad que había estado declarando con sus palabras.
            
Ahí está el secreto de su sanidad: sus palabras.
            
Si tu crees lo que la Palabra de Dios dice, y empiezas a confesarlo con tu boca, tendrás las cosas que deseas recibir de Dios.          


jueves, 4 de julio de 2013

Lo Que es la Fe 1: Como Aumentar Nuestra Fe - Primera Parte

Como Aumentar Nuestra Fe 
Primera Parte

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
- Romanos 12:3

Dios repartió a todo creyente la medida de fe el día que nació de nuevo. 

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 
9 no por obras, para que nadie se gloríe. 

El verso 9 en la Biblia de Jerusalén se lee así: “Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios”.

Dios le dio a cada creyente la medida de fe, cuando alguien nace de nuevo en ese momento la fe viene a su corazón.

Romanos 10:8-17
8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. 
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.  
11 Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 
12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 
14 ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 
16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” 

El día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

2 Tesalonicenses 3:2
2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

Es evidente que no todas las personas tienen la fe sino solo aquellos que han recibido a Jesús.

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para aumentarla.

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

1. El que da el mensaje
2. El mensaje
3. El oyente

En el capitulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio. 

En los versos del 1 al 6 del capitulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.” 

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.” 

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

Lo segundo que vemos es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En Hechos 11:11-17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó como había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tu y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” 

El verso 14 se lee así en la Biblia Castilian: “El ángel también le aseguró que, por mis palabras, él y toda su familia serían instruidos para alcanzar la salvación”; y en la Nueva Versión Internacional: “Él te traerá un mensaje mediante el cual serán salvos tú y toda tu familia”. 

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

1. El que da el mensaje fue Pedro. 
2. El mensaje fue el evangelio.
3. El oyente fue Cornelio (y su casa).

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.
 


miércoles, 1 de mayo de 2013

El Nombre de Jesús - Clase 6 - El Nombre de Jesús en Nuestra Vida Diaria


Clase 6
El Nombre de Jesús en Nuestra Vida Diaria

Y todo lo que hacéis,  sea de palabra o de hecho,  hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,  dando gracias a Dios Padre por medio de él.                                  - Colosenses 3:17

Que clara es la Palabra de Dios; el nombre de Jesús debe ser una parte integral de nuestra vida diaria; cada cosa que hagamos debemos hacerla en el Nombre del Señor Jesús.

Si barremos, debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; si lavamos, debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; si planchamos debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; cada cosa que hacemos debemos hacerlo en el Nombre de Jesús.

Cada cosa que hacemos en nuestra vida diaria sea natural o espiritual debemos hacerlo en el nombre de Jesús.

Nuestras palabras también deben de estar llenas del nombre de Jesús; todo lo que hagamos sea de hecho o palabra debe estar lleno de este glorioso Nombre.

Este Nombre Glorioso debe de estar continuamente en nuestros labios y  debe  significar tanto para nosotros, que la gente del mundo lo note.

Eso fue lo que pasó con la primera iglesia en Jerusalén; llenaron de tal modo la ciudad del nombre de Jesús que los ancianos y gente del concilio se quejaron amargamente: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre” (Hechos 5:28).

Nosotros también llenemos nuestro país de tan Glorioso Nombre.

Dando Gracias En El Nombre

En Efesios 5:20 dice: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre,  en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Debemos dar siempre gracias a Dios en el Nombre de Jesús por todos los beneficios que nos ha dado.

Por ejemplo, en 1 Corintios 6:11 dice que hemos sido lavados, santificados y Justificados en el Nombre de Jesús.

Como buenos hermenéutas que somos veamos este verso en su contexto para darnos cuenta de toda la riqueza que tiene esta afirmación.

1 Corintios 6:9-11
9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Este es uno de los versos que más se usan para condenar a los creyentes, pero aquí es claro que eso éramos antes, pero ya no, Dios nos ve de otro modo, lavados, santificados y justificados en Cristo.

Deberíamos dejar de pensar en lo que éramos y empezar a pensar en nlo que somos, y declararlo confiadamente en el Nombre de Jesús.


Dando Gracias al Nombre de Jesús

En Hebreos 13:15 dice: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.”

Que poderosa es la manera que lo traduce la Biblia Latinoamericana: “Ofrezcamos a Dios en todo tiempo, por medio de Jesús, el sacrificio de alabanza, que consiste en celebrar su Nombre.”

Todo el tiempo y de manera continua en nuestras bocas debe salir un canto de celebración del nombre de Jesús, la confesión de tan glorioso nombre.


Ungiendo en el Nombre

En Santiago 5:14 vemos como los ancianos de la iglesia ungían con aceite en el Nombre de Jesús: “¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos de la iglesia,  y oren por él,  ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.”

El Nombre de Jesús era tan parte de ellos que aún al ungir con aceite  los enfermos lo hacían en el nombre de Jesús.


Creyendo en el Nombre

En 1 Juan 3:23 vemos que el creer en el nombre de Jesús es un mandamiento para nosotros: “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,  y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.”

No solamente creer en el Señor Jesucristo; sino que también debemos creer en Su Nombre.

En el Nuevo Pacto tenemos como mandamiento no solo amar a los demás como a nosotros mismos sino también creer en el Nombre de Jesús; lo cual es de gran beneficio para nosotros ya que podemos recibir así todas las bendiciones que hay en ese Glorioso Nombre.

Después de ver estos puntos podemos darnos cuenta claramente como el Nombre de Jesús tiene una parte muy importante en nuestra diaria.