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viernes, 22 de mayo de 2020

El Nombre de Jesús - Clase 6 - El Nombre de Jesús en Nuestra Vida Diaria

  

Clase 6
El Nombre de Jesús en Nuestra Vida Diaria

Y todo lo que hacéis,  sea de palabra o de hecho,  hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,  dando gracias a Dios Padre por medio de él.                                  - Colosenses 3:17

Que clara es la Palabra de Dios; el nombre de Jesús debe ser una parte integral de nuestra vida diaria; cada cosa que hagamos debemos hacerla en el Nombre del Señor Jesús.

Si barremos, debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; si lavamos, debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; si planchamos debemos hacerlo en el Nombre de Jesús; cada cosa que hacemos debemos hacerlo en el Nombre de Jesús.

Cada cosa que hacemos en nuestra vida diaria sea natural o espiritual debemos hacerlo en el nombre de Jesús.

Nuestras palabras también deben de estar llenas del nombre de Jesús; todo lo que hagamos sea de hecho o palabra debe estar lleno de este glorioso Nombre.

Este Nombre Glorioso debe de estar continuamente en nuestros labios y  debe  significar tanto para nosotros, que la gente del mundo lo note.

Eso fue lo que pasó con la primera iglesia en Jerusalén; llenaron de tal modo la ciudad del nombre de Jesús que los ancianos y gente del concilio se quejaron amargamente: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre” (Hechos 5:28).

Nosotros también llenemos nuestro país de tan Glorioso Nombre.

Dando Gracias En El Nombre

En Efesios 5:20 dice: “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre,  en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Debemos dar siempre gracias a Dios en el Nombre de Jesús por todos los beneficios que nos ha dado.

Por ejemplo, en 1 Corintios 6:11 dice que hemos sido lavados, santificados y Justificados en el Nombre de Jesús.

Como buenos hermenéutas que somos veamos este verso en su contexto para darnos cuenta de toda la riqueza que tiene esta afirmación.

1 Corintios 6:9-11
9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Este es uno de los versos que más se usan para condenar a los creyentes, pero aquí es claro que eso éramos antes, pero ya no, Dios nos ve de otro modo, lavados, santificados y justificados en Cristo.

Deberíamos dejar de pensar en lo que éramos y empezar a pensar en lo que somos, y declararlo confiadamente en el Nombre de Jesús.


Dando Gracias al Nombre de Jesús

En Hebreos 13:15 dice: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.”

Que poderosa es la manera que lo traduce la Biblia Latinoamericana: “Ofrezcamos a Dios en todo tiempo, por medio de Jesús, el sacrificio de alabanza, que consiste en celebrar su Nombre.”

Todo el tiempo y de manera continua en nuestras bocas debe salir un canto de celebración del nombre de Jesús, la confesión de tan glorioso nombre.


Ungiendo en el Nombre

En Santiago 5:14 vemos como los ancianos de la iglesia ungían con aceite en el Nombre de Jesús: “¿Está alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos de la iglesia,  y oren por él,  ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.”

El Nombre de Jesús era tan parte de ellos que aún al ungir con aceite  los enfermos lo hacían en el nombre de Jesús.


Creyendo en el Nombre

En 1 Juan 3:23 vemos que el creer en el nombre de Jesús es un mandamiento para nosotros: “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,  y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.”

No solamente creer en el Señor Jesucristo; sino que también debemos creer en Su Nombre.

En el Nuevo Pacto tenemos como mandamiento no solo amar a los demás como a nosotros mismos sino también creer en el Nombre de Jesús; lo cual es de gran beneficio para nosotros ya que podemos recibir así todas las bendiciones que hay en ese Glorioso Nombre.

Después de ver estos puntos podemos darnos cuenta claramente como el Nombre de Jesús tiene una parte muy importante en nuestra diaria.

viernes, 21 de febrero de 2020

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3






Clase 3
Siendo Dirigidos por el Hombre Interior

El hombre interior, nuestro espíritu, tiene una voz, que llamamos conciencia, intuición, guía interior, o testigo interior. Esta voz se hará más clara, a medida que el creyente renacido ejercite y desarrolle su espíritu; convirtiéndose en una guía más y más segura.

Algo que nos detiene es que seamos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más conscientes del mundo mental (conscientes del alma). Hemos desarrollado el cuerpo y el alma; pero, hemos dejado de lado nuestro espíritu.

Nuestro espíritu puede educarse, tal como nuestra mente. Puede ser desarrollado en fortaleza y entrenado tal como nuestro cuerpo.

Claro que una persona no renacida, no podrá seguir la voz de su espíritu porque no esta regenerado; su conciencia le permitirá hacer lo que quiera. Pero, al tener la naturaleza y la vida de Dios en nosotros, nuestra conciencia no nos permitirá hacer lo que queramos.

Si eres un cristiano renacido, el Espíritu Santo está viviendo y morando en tu espíritu. El no se comunica directamente con tu mente porque no está en tu mente; está en tu espíritu, El se comunica contigo por medio de tu espíritu.

Jesús dijo: "Y vendremos a él, y haremos morada con él" (Juan 14:23). Pablo dijo: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Corintios 3:16); escribiendo a los corintios en la Segunda carta, él dijo de nuevo: "Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). Si Dios está morando en nosotros, entonces, allí es donde El va a hablar con nosotros.

1 Juan 3:19-20 
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios.

Tu espíritu, no el Espíritu Santo, es quien te reprende si obras mal siendo cristiano. 

Juan 16:7-9  
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
9 De pecado, por cuanto no creen en mí.

Aún recuerdo cuando golpeó mi mente la realidad de este pasaje. Asistía a una iglesia donde enseñaban que el Espíritu Santo redarguye de pecado al creyente; y ahí estaba yo escuchando en el estudio bíblico este error doctrinal.

Al final de la clase fui con una lista de pasajes bíblicos que refutaban esa teoría, y ver a esa maestra, de ser su alumno estrella a bajar de nivel a los ojos. La pobre quedó tan traumada que fue y me acusó con el pastor. Y como dicen el resto es historia.

Esta mala interpretación de las Escrituras ha hecho mucho daño a los creyentes, llevándolos a un estado de condenación y conciencia de pecado, y terminando echándole la culpa al Espíritu Santo de algo que él no hace.

La verdad es que el Espíritu Santo no convence de sus pecados al creyente; Jesús dijo que Espíritu Santo convencería al mundo de pecado, y que ese pecado es el de rechazar a Jesús. Tu propio espíritu es el que es consciente desde el preciso momento en que obras mal.

Démonos cuenta de eso, y tomemos ventaja de esa guía.

Nuestro espíritu es un semáforo interior que nos muestra que camino seguir.

En 1 Pedro 3:11, citando al Salmo 34:14 dice: "Busca la paz y síguela".

Es decir, si tu corazón te reprende, es como una luz roja interior, que te dice que no vayas por ese camino. Pero si tu corazón no te reprende y tienes paz en lo que haces, sigue adelante, Dios te está guiando por ese camino.

miércoles, 17 de abril de 2019

(Podcast) Tomando la Medicina de Dios


Cuando estamos enfermos y vamos al doctor, al final de la cita nos da una medicina que debemos tomar para mejorar en nuestra salud.

Del mismo modo Dios también nos dejo una medicina para caminar en salud divina, Su Palabra.

Proverbios 4:20-22 
20 Hijo mío, está atento a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
21 No se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón;
22 Porque son vida a los que las hallan,

Y medicina a todo su cuerpo.

En esta enseñanza veremos como tomar la medicina de Dios.


(VIDEO) La Autoridad de Creyente - Clase 5 - La Fuente de Nuestra Autoridad


En esta quinta lección de la autoridad del creyente estaremos viendo la fuente de la cual proviene nuestra autoridad. 


martes, 16 de abril de 2019

Ya Fuiste (Sanado) - Ricardo Botto (El Ciberpastor Podcast)


Te presento mi nuevo podcast, El Ciberpastor Podcast, en el estaré compartiendo enseñanzas de la buena Palabra de Dios.

Hoy día compartiré la enseñanza "Ya Fuiste (Sanado)".

Creo que serás bendecido al escuchar esta enseñanza y que podrás recibir la sanidad que Dios ya proveyo para tí.


domingo, 7 de abril de 2019

(Descarga Aplicación Gratis) Escucha 25 enseñanzas de la Palabra en la APP de mi Podcast


Hoy día quiero regalarte la aplicación de mi Podcast, en el puedes encontrar enseñanza que he compartido en mis viajes de misionero o las iglesias que he pastoreado.

Encontraras 24 enseñanzas de diversos temas, sanidad, fe, oración y varios temas más.

Te animo a que descargues esta APP gratuitamente siguiendo el siguiente enlace:

viernes, 13 de julio de 2018

La Autoridad del Creyente - Clase 7



Capítulo 7
7 Enemigos Contra los Cuales Tomar Autoridad

En este capítulo veremos a 7 enemigos sobre los cuales debemos tomar autoridad.

Lo primero que debemos entender es que nuestra autoridad nunca es sobre otras personas; no hay ningún verso en la Biblia que nos diga que podemos usar nuestra autoridad en contra de la voluntad de otros.

Solo podemos usarla para nosotros, nuestra familia, las personas bajo nuestra responsabilidad, las que nos autorizan ha hacerlo y las personas que se levantan en nuestra contra.

Pero veamos ahora 7 cosas sobre las cuales podemos tomar autoridad.

1. Sobre Satanás y los demonios

Marcos 16:17
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas.

Aquí Jesús les está dando claramente la autoridad a los creyentes para echar fuera demonios en Su nombre.

En el caso de la joven que tenía el espíritu de adivinación podemos verlo claramente:

Hechos 16:16-18
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces,  diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días;  mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

Vemos como Pablo tomó autoridad y echó fuera al demonio que había en esa joven, y el demonio salió de ella.

Cuando se echa fuera demonios no debemos hacer tanto espectáculo, ni estar preguntándoles los nombres a los demonios, solo echarlos fuera.

Me acuerdo que hace años estaba tratando de echar fuera un demonio a un joven, y le pregunté: “Como te llamas;” y el me contestó: “Me llamo aleluya”.

Así que yo le dije “Espíritu de aleluya sal de él.”

Por supuesto que no hay ningún espíritu de aleluya; cuando hacemos cosas que no son bíblicas puede pasar cualquier cosa.

Jesús habló solamente una vez con un demonio; a todos los demás les dijo solamente dos cosas: “Cállate y sal fuera”.

Lucas 4:35
35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él,  y no le hizo daño alguno.

Eso es lo que debemos hacer.

2. Sobre las enfermedades

Una de las cosas sobre las que podemos tomar autoridad es sobre las enfermedades.

Jesús constantemente reprendía las enfermedades:

Lucas 4:38-39
38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella.
39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.

Vemos aquí como Jesús reprendió la fiebre de la suegra de Pedro y la fiebre se fue de ella.

Hechos 3:1-8
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó;y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Aquí vemos a Pedro y a Juan tomando autoridad en contra de la enfermedad para producir la sanidad de este hombre.

Nosotros podemos tomar autoridad en contra de las enfermedades; sea para nosotros o para otras personas.

En mis campañas yo acostumbro hacer lo que llamo “la sanidad en masa”.

Al final de la prédica llamo a todos los enfermos; le leo Isaías 53:4-5, Mateo 8:17 y Primera de Pedro 2:24; donde dice que Jesús tomó nuestras enfermedades y dolencias y que por sus llagas hemos sido curados.

Les digo que coloquen una mano en el lugar de la enfermedad, y que cuando de la Palabra de fe se proclame ellos hagan lo que no podían hacer.

Entonces tomo autoridad contra las enfermedades y ordeno en el nombre de Jesús que sean sanados.

Como resultado de eso muchísima gente es sanada.

Tenemos autoridad sobre las enfermedades.

Puedes tomar autoridad contra toda enfermedad que venga a atacarte o a tu familia y ordenarle que se vaya. La enfermedad se irá.

3. Contra el Temor

El temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro.

Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza.

2 Timoteo 1:7
7  Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,  sino de poder,  de amor y de dominio propio.

2 Timoteo 1:7 (Biblia El Pueblo de Dios)
7  Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad.

El temor es un espíritu que no viene de parte de Dios.

Un hermano me contó que una noche sintió en su cuarto algo como una presencia oscura; que no lo dejaba respirar y lo llenaba de terror, se dio cuenta quien era y tomo autoridad en el nombre de Jesús; la presencia y el temor se fueron.

Cuantas veces el diablo viene con este pensamiento en mi mente: “Te vas a morir, te vas a morir”; yo le respondo: “Tienes razón, me voy a morir pero de viejo.”

Hace unos días mis hijos se demoraban en regresar de su reunión de jóvenes; el diablo empezó a colocar pensamientos en mi mente: “Han tenido un accidente, les ha pasado algo malo”, y colocaba imágenes en mi mente; pero son solo eso imágenes; lo único que hice fue tomar autoridad en el nombre de Jesús; y de pronto sentí que se abría la puerta.

Me dijeron que se habían quedado compartiendo en la puerta de la casa de unos hermanos que vivían en la misma cuadra

Satanás trabaja con nuestra mente, para que le demos pie y pueda azotarnos.

Efesios 4:27
27 Ni deis lugar al diablo.

Efesios 4:27 (Nacar Colunga)
27 No deis entrada al diablo.

Vine dice que el significado de esta palabra es principalmente lugar: tópos; punto (generalmente en espacio, pero limitado por la ocupación), local (como posición, casa, lote, etc.); figurativamente: condición, oportunidad, puerto, lugar, campo.

No debemos darle un lugar geográfico al diablo en nuestras vidas; recordemos las promesas de Dios:

Salmo 23:4
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Hebreos 13:5-6
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Dios está con nosotros no tenemos razón para temer solo hagamos lo que Su Palabra dice.

Debemos aprender a enfrentar al temor como lo hacemos con cualquier espíritu que enfrentamos, echándolo fuera en el nombre de Jesús.

4. Contra la Duda

Cuando era niño en la casa de mis abuelos había un antiguo reloj de péndulo, que oscilaba, es decir que daba vueltas de un lado para otro.

Dudar es oscilar o ir de un lugar a otro.

También recuerdo innumerables programas donde un joven salía con una margarita, quitándole los pétalos y diciendo: “me quiere, no me quiere”.

La duda nunca sabe.

Santiago 1:5-8
5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

La Biblia compara a la duda con las olas que van y vienen de un lado a otro; la duda nunca recibe nada de Dios.

Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

Pedro estaba caminando en medio del mar camino hacia Jesús; mientras camino en la Palabra que recibió estaba firme sobre el agua; pero de pronto empezó a ver las circunstancias, las olas, la tempestad, el mar y empezó a hundirse.

Estaba a un brazo de alcanzar su bendición (fue lo que le tomó a Jesús alcanzarlo), pero la duda lo sacó de ella.

¿Qué hacemos con la duda?

F. F. Bosworth decía: “Cree en tus creencias y duda de tus dudas.”

Cuando venga un pensamiento de duda a nuestras mentes debemos tomar autoridad en contra de él en el nombre de Jesús.

5. Contra la Incredulidad

Hebreos 3:12-13
12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

La incredulidad es sencillamente no creer o no dejarse convencer.

Sin embargo, cuando el diablo viene con una mentira diciéndote que no puedes, que es imposible lograrlo, que no vas a sanar, que nunca vas a prosperar; nosotros le creemos.

Estamos creyendo en el sentido contrario; debemos creer en el otro sentido, debemos creer la Palabra de Dios.

Si llegan pensamientos de incredulidad resístelos.

Di: “Incredulidad yo te hecho fuera en el nombre de Jesús, yo creo (y citas el verso de la Palabra de Dios que estás creyendo)”.

No dejes que la incredulidad llegue a tu vida, extírpala completamente.

6. Contra los Síntomas

En Medicina, síntoma es la referencia subjetiva que da un enfermo por la percepción o cambio que puede reconocer como anómalo o causado por un estado patológico o enfermedad.

El término síntoma se contrapone a signo clínico, que es un dato objetivable. El síntoma es un aviso útil de que la salud puede estar amenazada sea por algo psíquico, físico, social o combinación de las mismas.

Por definición un síntoma es algo que no necesariamente es real; en otras palabras es algo circunstancial.

Romanos 4:18-19
18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.

Aquí vemos a Abraham que se enfrentó a síntomas en su cuerpo; se veía viejo ya que tenía casi 100 años y Sara era estéril.

Pero él prefirió creerle a Dios antes que a las circunstancias externas.

En 2 Corintios 5:7 dice: “Porque por fe andamos, no por vista”.

Es decir, no nos movemos ni actuamos por lo que nos dicen las circunstancias externas que enfrentamos, nos movemos por aquellas cosas que creemos.

Entonces, cuando un síntoma venga a nosotros tomemos autoridad contra él en el nombre de Jesús.

7. Contra Nuestros Pensamientos

El campo de batalla del diablo es nuestra mente; él va ha querer sacarnos del espíritu donde no puede vencernos, hacia la mente donde el puede derrotarnos fácilmente.

2 Corintios 10:3-5
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;
4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

Nuestras armas son más poderosas que las suyas; podemos derribar sus argumentos y mentiras con la Palabra de Dios.

Filipenses 4:8
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Cambiemos nuestra manera de pensar, empecemos a pensar como Dios piensa.

Pero, ¿que hacer cuando vienen pensamientos contrarios? Tomemos autoridad en el nombre de Jesús en contra de ellos y declaremos lo que dice la Palabra de Dios. 

No nos dejemos vencer, ya tenemos la victoria total y absoluta; usemos nuestra autoridad.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo - Clase 3






Clase 3
Siendo Dirigidos por el Hombre Interior

El hombre interior, nuestro espíritu, tiene una voz, que llamamos conciencia, intuición, guía interior, o testigo interior. Esta voz se hará más clara, a medida que el creyente renacido ejercite y desarrolle su espíritu; convirtiéndose en una guía más y más segura.

Algo que nos detiene es que seamos más conscientes del mundo físico (conscientes del cuerpo) y más conscientes del mundo mental (conscientes del alma). Hemos desarrollado el cuerpo y el alma; pero, hemos dejado de lado nuestro espíritu.

Nuestro espíritu puede educarse, tal como nuestra mente. Puede ser desarrollado en fortaleza y entrenado tal como nuestro cuerpo.

Claro que una persona no renacida, no podrá seguir la voz de su espíritu porque no esta regenerado; su conciencia le permitirá hacer lo que quiera. Pero, al tener la naturaleza y la vida de Dios en nosotros, nuestra conciencia no nos permitirá hacer lo que queramos.

Si eres un cristiano renacido, el Espíritu Santo está viviendo y morando en tu espíritu. El no se comunica directamente con tu mente porque no está en tu mente; está en tu espíritu, El se comunica contigo por medio de tu espíritu.

Jesús dijo: "Y vendremos a él, y haremos morada con él" (Juan 14:23). Pablo dijo: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1 Corintios 3:16); escribiendo a los corintios en la Segunda carta, él dijo de nuevo: "Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). Si Dios está morando en nosotros, entonces, allí es donde El va a hablar con nosotros.

1 Juan 3:19-20 
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios.

Tu espíritu, no el Espíritu Santo, es quien te reprende si obras mal siendo cristiano. 

Juan 16:7-9  
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 
8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 
9 De pecado, por cuanto no creen en mí.

Aún recuerdo cuando golpeó mi mente la realidad de este pasaje. Asistía a una iglesia donde enseñaban que el Espíritu Santo redarguye de pecado al creyente; y ahí estaba yo escuchando en el estudio bíblico este error doctrinal.

Al final de la clase fui con una lista de pasajes bíblicos que refutaban esa teoría, y ver a esa maestra, de ser su alumno estrella a bajar de nivel a los ojos. La pobre quedó tan traumada que fue y me acusó con el pastor. Y como dicen el resto es historia.

Esta mala interpretación de las Escrituras ha hecho mucho daño a los creyentes, llevándolos a un estado de condenación y conciencia de pecado, y terminando echándole la culpa al Espíritu Santo de algo que él no hace.

La verdad es que el Espíritu Santo no convence de sus pecados al creyente; Jesús dijo que Espíritu Santo convencería al mundo de pecado, y que ese pecado es el de rechazar a Jesús. Tu propio espíritu es el que es consciente desde el preciso momento en que obras mal.

Démonos cuenta de eso, y tomemos ventaja de esa guía.

Nuestro espíritu es un semáforo interior que nos muestra que camino seguir.

En 1 Pedro 3:11, citando al Salmo 34:14 dice: "Busca la paz y síguela".

Es decir, si tu corazón te reprende, es como una luz roja interior, que te dice que no vayas por ese camino. Pero si tu corazón no te reprende y tienes paz en lo que haces, sigue adelante, Dios te está guiando por ese camino.